miércoles, 30 de junio de 2010

Esos 30 cables

En sus ediciones del domingo y del lunes, el diario Clarín publicó varios artículos sobre 30 cables diplomáticos secretos, que enmarcó dentro de la operatoria de la "embajada paralela".


Todas mis fuentes coinciden, sin embargo, en que esos cables poco tienen que ver con la operatoria sospechada. Peor aún, indican que tanto el ex embajador Eduardo Sadous como el ex agregado comercial Alberto Álvarez Tufillo sólo redactaron, firmaron y enviaron ocho (8) cables centrados en la "diplomacia paralela", las "irregularidades" y la "corrupción" en la relación bilateral.

Más aún, si el juez federal Julián Ercolini los citara a declarar sobre 30 cables, al parecer ambos mantendrían esos reportes que enviaron a la Cancillería alejados de la Justicia. Y eso, de ocurrir, le aportaría al Gobierno una oportunidad para desmentirlo todo, una vez más.

Ergo, ¿qué hacer? ¿Subirse a lo publicado por Clarín y consignar algo sobre lo que ellos publicaron? Por el contrario, ¿salir a desmentir o relativizarlo? ¿O mantenerse alejados, dado que es una pelea "entre ellos", como muchos creen (y con no poca razón)?

Todas las opciones resultan incómodas.

martes, 29 de junio de 2010

El contraataque

Harto, quizá furioso, de que le llenen la cara de dedos, el "señor de los peajes" Claudio Uberti querelló al ex embajador ante Venezuela, Eduardo Sadous.

Síp. Aunque suene inverosímil, el "embajador paralelo" (o "coordinador" para Venezuela, según el Ministerio de Planificación Federal) denunció al "embajador oficial" por supuesto falso testimonio.


Uberti acusó a Sadous de contradecirse en su testimonio y haber declarado ante la Justicia y ante el Congreso sobre hechos que ocurrieron cuando ya no era embajador en Caracas.

Esto, claro está, es la lectura lineal. Pero también puede interpretarse como una señal que Uberti (el Gobierno) quiere enviarle a todo aquel funcionario, diplomático, empresario o empleado que evalúe por estas horas contar todo lo que sabe. Es decir, "ojo, que si hablás, te denuncio y te haré desfilar por Tribunales durante años".

Porque, como argumenta Marcelo "El Loco" Bielsa, no hay mejor defensa que atacar (aunque eso está por verse: los brasileños le clavaron 3 pepas...).

pd: más datos acá, acá y acá.

lunes, 28 de junio de 2010

Y la vida continúa

Un par de noches atrás, viendo el resumen del Mundial de fútbol por una señal de cable, durante el corte me topé con esta publicidad.



Lo primero que pensé fue: "¡Carajo! Estos tipos vuelven a las andadas".

¿Por qué? Porque Venoco es la empresa petroquímica de Carlos Kauffmann y Franklin Durán, dos de los acusados / detenidos / condenados por actuar como agentes encubiertos de Venezuela en Estados Unidos para acallar a Guido Alejandro Antonini Wilson.

Pero luego, aunque suene cursi, modifiqué mi pensamiento. "Está bien. Ya está. La vida continúa". La hicieron, la erraron, la pagaron y a otra cosa.

Life goes on. Que la aprovechen.

pd: esto es en cuanto a Venoco y a ellos. Otro tema son los que también la hicieron y NO la pagaron...

sábado, 26 de junio de 2010

La telenovela

"Hay que terminar con la telenovela argentino-venezolana", imploró María de las Cristinas Elizabeths Fernández Nevados de los Ríos de Kirchner, al observar cómo los arpíos periodistas, complotados con los oscuros intereses más perversos de los magnates más pérfidos suman nuevas huestes a sus filas para denunciar coimas hasta en las piedras. Peor aún, María de las Cristinas comprobó horrorizada que el último traidor fue Julio César DiVidus, su ex ladero fiel.


Ahora, ya en serio. Acá les va lo que dijo la presidenta Cristina Fernández de Kirchner al reunirse en Toronto, Canadá, con líderes del sector minero. "Hay que terminar con la telenovela argentino-venezolana".

Síp. Dijo eso.

Textual: Dijo que le "preocupa la distorsión, tergiversación o mentira de las cosas que suceden", reclamó al Congreso que levante el secreto sobre el testimonio del ex embajador ante Venezuela, Eduardo Sadous (el mismo secreto que el canciller Héctor Timerman reclamó primero que se aplicara), y ahí lanzó la frase del fin de semana: "Hay que terminar con la telenovela argentino-venezolana".

¡Chan, chan!