lunes, 30 de junio de 2014

Caso Ciccone - la Presidenta, última decisora

Ante la quiebra que se avecinaba de la vieja Ciccone Calcográfica, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner tomó una decisión cuyas consecuencias arrastra hasta estos días. A mediados de 2010 rechazó el plan de sus funcionarios para que la Casa de Moneda controlara la planta impresora. Permitió así que llegara un grupo de inversores privados, según reconstruyó LA NACION durante las últimas semanas sobre la base de documentos públicos y privados, y los testimonios de seis funcionarios y ex funcionarios, y empresarios y abogados.

La Presidenta tomó esa decisión, aclaran sus colaboradores, sin conocer la gravedad de lo que ocurriría en los meses que siguieron, con el arribo de The Old Fund, un fondo que el juez federal Ariel Lijo consideró, en su resolución del viernes, que pertenece a Amado Boudou (entonces ministro de Economía).

Sin embargo, luego del estallido del escándalo, en febrero de 2012, la Presidenta decidió darle cobertura política a su número dos con una serie de decisiones de protección que pudieron derivar en un potencial encubrimiento, con la destrucción de evidencias cuando dos colaboradores de Boudou encabezaron la intervención de Ciccone.


Al procesar a Boudou, Lijo llegó a la conclusión de que la expropiación de Ciccone fue "la concreción de la voluntad original de la Administración Pública de adquirir oficialmente la planta", decisión que terminó de tomarse cuando el caso ya había salido a la luz. "No resultaría llamativo -estimó-, especialmente después de que los hechos delictivos tomaran estado público, que el Estado nacional decidiera su expropiación."

Dos años antes, sin embargo, el promotor de la privatización había sido el ex presidente Néstor Kirchner, que pretendía crear una nueva Ciccone con empresarios como Eduardo Eurnekian y Ernesto Gutiérrez, en línea con lo que también impulsó, un par de años antes, en Aerolíneas Argentinas, cuando se imaginó a Avianca como operadora e incluso con Juan Carlos Mena, de Buquebus, también como inversor.

pd: el resto de la nota publicada hoy en LA NACIÓN, acá.

sábado, 28 de junio de 2014

BOUDOU PROCESADO

Amado Boudou se convirtió anoche en el primer vicepresidente argentino en ejercicio en ser procesado por un acto de corrupción. Según la Justicia, aceptó como soborno el 70% de las acciones de la imprenta Ciccone Calcográfica para hacer negocios para sí, y se interesó en los trámites para levantar su quiebra.

Por eso el juez federal Ariel Lijo lo procesó por los delitos de cohecho pasivo (que implica recibir coimas) y negociaciones incompatibles con su función, delitos que se castigan con una pena de seis años de cárcel como máximo.

Según el juez Lijo, Boudou actuó con su socio y amigo José María Núñez Carmona, y se valió del contador Alejandro Vandenbroele como su testaferro, según escribió en 333 carillas. Todos quedaron procesados como partícipes del delito de cohecho y negociaciones incompatibles.


También quedaron procesados los empresarios que ofrecieron el 70 % de las acciones de Ciccone Calcográfica como coima para salvar la firma de la quiebra y generar nuevos negocios con el Estado. Nicolás Ciccone fue procesado por cohecho activo y su yerno Guillermo Reinwick, como partícipe del delito. Asimismo, fue procesado el ex jefe de asesores de la AFIP Rafael Resnick Brenner como partícipe por facilitar el plan de pagos para levantar la quiebra de la imprenta, en ese momento acosada por deudas fiscales.

Lijo aceleró los tiempos y firmó los procesamientos anoche al filo de las 23. Tenía previsto resolverlos en 15 días, pero los imputados buscaron dilatar las indagatorias con sus pedidos de prórroga, y ayer Boudou pidió ampliar nuevamente su indagatoria.

Lijo les prohibió a todos la salida del país, sin autorización judicial, excepto a Boudou. Y no les impuso prisión preventiva porque dijo que no hay motivos para pensar que entorpezcan la causa. Aunque no descartó hacerlo si ocurre en el futuro. Con respecto a Boudou, sus fueros no impiden procesarlo, aunque sí arrestarlo.

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viernes, 27 de junio de 2014

Caso Ciccone: ¿Qué te pasó en Texas?

El ex jefe de Gabinete de Amado Boudou, Guido Forcieri, abortó este domingo el vuelo a Buenos Aires tras completar el primer tramo de su viaje. Llegó hasta Dallas, en Texas, pero optó por retornar a Washington y, desde allí, comunicarle a la Justicia argentina que le era "imposible" presentarse a explicar su rol en el "caso Ciccone".

Forcieri adquirió los pasajes en American Airlines y reservó su estadía en el hotel Four Seasons de Buenos Aires, según reconstruyó LA NACION. Lo hizo a un costo total que superó los US$ 7100, a través del sistema de reservas del Banco Mundial, donde representa en el directorio a la Argentina, Uruguay y otros países del Cono Sur.


No sólo eso. El hombre de confianza de Boudou y de su socio, José María Núñez Carmona, pero no así del actual ministro de Economía, Axel Kicillof, planeó quedarse sólo un par de días en Buenos Aires. Su plan era declarar ante el juez federal Ariel Lijo, para luego retornar ayer, jueves 26, a Nueva York, donde planeaba quedarse hasta el lunes 30.

El periplo que Forcieri reservó a través de Amex, la agencia de viaje que usa el Banco Mundial, contrasta con la versión oficial que su defensa expuso en los tribunales de Comodoro Py. Al juez Lijo le comunicó que "no tiene forma de delegar" los asuntos de la deuda soberana que, según clarificó, "debe atender de manera informal". Y por eso terminó por pedir que se postergue su indagatoria hasta el 11 de agosto, dentro de siete semanas.

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