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domingo, 22 de diciembre de 2013

Los "correos del zar" (o, mejor aún, del Papa)

En medio de la vorágine por el "caso Ciccone" y la investigación sobre Lázaro Báez (que viene como viene, con cautelar pedida y todo), el diario me pidió que me metiera a buscar unos datos sobre el Papa Francisco. El resultado, tras unas semanas de revisar y buscar, es este:

La secretaria creyó que se trataba de un bromista. También... es muy difícil creer que es verdad cuando, del otro lado del teléfono, un hombre dice: "Hola, habla el papa Francisco". Por eso, la asistente dejó en espera a su interlocutor unos 15 minutos, mientras su jefe terminaba con otra conversación. Cuando le avisó que tenía a un gracioso en el teléfono, se percató de que no era ningún chiste, pero la comunicación encima se había cortado.

Para alivio de la secretaria en Buenos Aires, el Papa volvió a discar. Y la llamada finalmente fluyó como un rayo dentro de la consultora. Pero la secretaria puede colgarse una insólita medalla en su foja: ¿cuántas personas pueden decir que tuvieron al Papa en espera durante 15 minutos?

El episodio, sin embargo, dista de ser sólo una anécdota, según reconstruyó LA NACION durante las últimas semanas, luego de dialogar con más de una docena de sacerdotes, políticos, empresarios, banqueros, gremialistas y colaboradores actuales o pasados de Jorge Bergoglio.


¿El objetivo? Comprender, con más detalle del que hoy se conoce, cómo y cuáles son los canales reales de comunicación que existen entre el Vaticano y Buenos Aires.

Todas las fuentes consultadas estuvieron de acuerdo en un primer punto: cuando el Papa quiere o necesita comunicarse con alguien, llama él. Y lo hace sin intermediarios.

Pueden confirmarlo la presidenta Cristina Kirchner, varios gobernadores, unos pocos empresarios y sindicalistas, y un número creciente de fieles que le escriben para contarle sus problemas y sus sueños. A veces, días después, suena el teléfono, desde el Vaticano.

pd: el resto de la nota publicada hoy en LA NACIÓN, acá.

sábado, 9 de noviembre de 2013

El Papa y la "Diosa Coima"

De vez en cuando, la vida te da sorpresas. Una de ellas es el Papa Francisco. No porque sea argentino (lo cual, sí, resultó un cimbronazo), sino porque Jorge Bergoglio me resulta mil veces más humano que Benedicto/Ratzinger.

Acaso por eso, me cae mejor. Porque en vez de hablar del sexo de los ángeles, se mete de lleno en los problemas reales de la gente (y me consta por amigos míos que afrontan un drama indecible).

¿Qué hizo ahora Francisco? Pues cargar contra la "Diosa Coima".


¿Cómo fue? Según las crónicas, algo así:

Al comentar la parábola del administrador deshonesto, en su sermón cotidiano el Papa comenzó reflexionando sobre el "espíritu de mundanidad", que definió "el enemigo" y lanzó luego un verdadero anatema contra esa mala costumbre de coimear, según informó Radio Vaticana. De hecho, con su tradicional estilo directo y sencillo, hasta llamó a rezar "para que el Señor cambie el corazón de estos devotos de la diosa coima y se den cuenta de que la dignidad viene del trabajo digno, del trabajo honesto, del trabajo de todos los días y no de estos caminos más fáciles que al final sacan todo".

En la parábola del Evangelio, el dueño elogia al administrador deshonesto por su viveza. "¡Eh, sí, es un elogio a la coima!", exclamó el Pontífice, que subrayó que la "costumbre de la coima es una costumbre mundana y fuertemente pecadora".

"Es una costumbre que no viene de Dios: ¡Dios nos mandó a llevar el pan a casa con nuestro trabajo honesto! ¡Y este hombre, el administrador, le daba de comer a sus hijos pan sucio! Y sus hijos quizás eran educados en colegios caros, quizás crecidos en ambientes cultos, pero habían recibido de su padre, como comida, suciedad, porque su papá, llevando pan sucio a casa, había perdido la dignidad", explicó. "Y éste es un pecado grave, porque se empieza con una pequeña coima, pero es como la droga ¿eh?", advirtió.

Cada vez me cae mejor. ¡Ahora avantti con el Banco del Vaticano!

miércoles, 13 de marzo de 2013