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martes, 29 de noviembre de 2011

Lázaro, la AFIP y las facturas truchas

La megainvestigación penal sobre las facturas truchas sigue viva. En terapia intensiva, pero viva al fin. Ahora, resta saber por cuánto tiempo más. Acaso por eso, y a pesar de los múltiples escollos, los sabuesos judiciales decidieron ahondar en una de las empresas más sensibles, la constructora Gotti SA, vinculada al poderoso empresario kirchnerista Lázaro Báez.

Los investigadores solicitaron a la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) que informara si el acogimiento de Gotti SA a la polémica moratoria impulsada por el Gobierno en 2009, por entre 75 y 100 millones de pesos, abarcó todas sus deudas tributarias.

El requerimiento a la AFIP se concentra en dos ejes. El primero es analizar si abarcó las eventuales deudas correspondientes a 2008; el segundo, revisar las facturas falsas que canceló Gotti para determinar si son todas las detectadas.

En público, y hasta acogerse a la moratoria, la constructora liderada por Sergio Gotti siempre negó sus problemas tributarios. En noviembre de 2008 publicó una solicitada en un diario de Río Gallegos para afirmar que no tenía "ninguna deuda, ni fiscal, ni provisional, ni aduanera" y que no había sido intimada por la AFIP, lo que calificó de versión "antojadiza".

La mudanza del domicilio fiscal a Buenos Aires también le permitió a Gotti SA que su legajo tributario recalara en la Región Sur Metropolitana de la AFIP, en manos del director Andrés Vázquez, protagonista de polémicas resonantes.

De ésa y otra causa en las que se investigan las usinas de facturas surgen datos incómodos para el poder político y económico. Entre ellos, los vínculos entre un presunto "intermediario mayorista" de esos remitos apócrifos, Diego Díaz Bonilla, y el jefe de asesores del ministro Julio De Vido, José María Caula.

Sin embargo, el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, comenzó a tomar medidas que afectaron la investigación. Así, no sólo modificó toda la línea jerárquica en la Región Sur Metropolitana, por debajo de Vázquez, que debía revisar los papeles de Gotti, sino que ordenó el retiro de los dos contadores que colaboraban con los fiscales en la "megacausa Viazzo" desde hacía años.

Al menos hasta el año 2000 inclusive, el propio Echegaray trabajó como abogado de esa constructora, según reveló Perfil, para representarla incluso ante organismos públicos como la Administración General de Vialidad de Santa Cruz.

pd: la nota completa publicada en LA NACIÓN, acá.

jueves, 13 de octubre de 2011

Desmentida y tarjetinha

El Ministerio de Planificación Federal emitió anoche un comunicado de prensa con el que buscó desmentir mi nota de ayer (ver el post anterior) basado en tres ejes:

- José María Caula jamás fue “Jefe de Gabinete de Asesores” del Ministerio y, más aún, que ese cargo no existe;

- Caula sólo asesora en “temas vinculados a concursos de proyectos del Ministerio”, como el ex Palacio de Correos o la recuperación del Mural Sequeiros; y

- De Vido y Caula no fueron compañeros del colegio secundario.

Vamos por partes, dijo Jack el Destripador.

- Ese cargo no existirá de manera formal, pero Caula se presentó siempre como “jefe del Gabinete de Asesores”. Así figura en sus tarjetas oficiales que guardan colegas varios en LA NACION y, más relevante, así figura en la que recuperó la Justicia al allanar al estudio del contador sospechado, Diego Díaz Bonilla, (y cuya copia obtuve y publicamos hoy en la edición papel del diario -ignoro por qué no salió en la versión online-);

- Caula sólo asesorará en ciertos proyectos, pero en las anotaciones de las secretarias de su amigo Díaz Bonilla, “Mechi” y “Loly”, (y cuyas copias también obtuve) quedaron constancias de las “carpetas” y “recibos” que fueron y vinieron entre ambos por múltiples empresas como Inargind SA, una de las firmas clave del “caso Skanska”; y

- Lo siento y pido disculpas. Quizá me equivoqué en lo del colegio secundario. Me apoyé en artículos ya publicados -incluso de 2006- y jamás desmentidos por De Vido en los que se detalló que ambos compartieron aventuras en el Colegio Guadalupe de Palermo (ver acá y acá).

Por último, el Ministerio cerró su comunicado oficial con una promesa. Indicó que se ponía, “como en todos los casos”, a disposición de la Justicia, y que “seguirá atento” las posibles “responsabilidades” de Caula.

Lo que no figuró en el comunicado es que, horas después, un vocero de De Vido me llamó para remarcar que De Vido no tenía “nada que ver” con Caula, Díaz Bonilla y todo eso de las facturas truchas.

Lo que tampoco figuró en el comunicado es lo más relevante y que el propio Díaz Bonilla admitió cuando lo llamé. ¿Por qué Caula cobró hasta $ 10.000 por vez del contador como "reconocimiento" por abrirle "las puertas" del Ministerio? ¿Por qué aparece en los cuadernos de las secretarias de Díaz Bonilla interesado en "carpetas" y "recibos" de constructoras y empresas vinculadas al "caso Skanska" como Inargind?

Vale aclarar, Caula lo desmintió a Díaz Bonilla en una carta "personal" que envió al diario; pero el Ministerio optó por callar (y despegar a De Vido).

pd: la nota completa de hoy en LA NACION, acá.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Caula, factura (y billete)

Calladita, sin armar ruido, la Justicia avanza sobre los presuntos vínculos que unen al entorno directo del ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, con la mayor red de emisoras de facturas truchas del país.

La pesquisa apunta al jefe del Gabinete de Asesores del Ministerio, José María Caula [foto], uno de los mayores amigos de De Vido desde sus tiempos compartidos en el colegio secundario, y a Diego Díaz Bonilla, alias “Dios” en la megacausa “Viazzo” de facturas apócrifas.

El vínculo entre ambos surge en las agendas y otros documentos que la Justicia en lo Penal Económico retiró del estudio contable de Díaz Bonilla. Entre ellos, constancias de pagos de Díaz Bonilla a Caula por hasta 10.000 pesos. También, anotaciones manuscritas por las secretarias del estudio, “Mechi” y “Loli”, sobre las carpetas y “recibos” que iban y venían entre ese funcionario y algunas empresas vinculadas al “caso Skanska”.

Díaz Bonilla confirmó la veracidad de esos pagos. “A Caula lo conozco hace 30 años y dentro del Ministerio, es lo más cercano a la Virgen María, como máximo ese dinero fue un ‘reconocimiento’ a él por haberme abierto las puertas”, argumentó.

Pregunta: ¿”Reconocimiento” es sinónimo, en este caso, de “soborno” o "dádivas" a un funcionario público? ¿O es sólo sinónimo de “regalo” ex post (lo que de todos modos está prohibido, por ejemplo, en Estados Unidos e incluso acá por el vigente (aunque en evidente desuso) Código de Ética de la Función Pública (decreto 41/99)?

pd: el resto de la nota publicada en LA NACIÓN, acá.