domingo, 19 de octubre de 2014

Lázaro + facturas truchas + AFIP = evasión

BAHÍA BLANCA.- Lázaro Báez lo hizo de nuevo. Austral Construcciones, la nave insignia del conglomerado de empresas que controla el socio de la presidenta Cristina Kirchner, utilizó facturas truchas por decenas de millones de pesos emitidas por al menos tres grupos de empresas de esta ciudad. Así surge de registros contables, declaraciones tributarias, cheques y recibos cuyas copias obtuvo LA NACION durante los últimos diez meses.

La facturación le permitió a Báez reducir los impuestos que pagó durante los últimos años a la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), que concentró sus investigaciones sobre las empresas emisoras de esas facturas apócrifas, pero no sobre los libros contables de Austral Construcciones.


El descubrimiento de la multimillonaria evasión tributaria sacudió la regional de la AFIP en esta ciudad. Mientras avanzaban con la investigación, el titular del organismo, Ricardo Echegaray, emitió la disposición 299/12 que la redujo a "agencia", bajo el control de Mar del Plata. Y cuatro días después desplazó a las autoridades locales y desarticuló su área de Fiscalización.

La facturación apócrifa que benefició a Báez se apoyó en por lo menos tres conjuntos de compañías de esta ciudad. El primer grupo de empresas emisoras de facturas truchas responde a la familia Ficcadenti con tres sociedades anónimas -Calvento, Grupo Penta y Cía., y Terrafari-, con una facturación irregular por al menos $ 50 millones, aunque algunos expertos estiman que podría ser más elevada.

pd: el resto de la investigación publicada hoy en LA NACION, acá y acá.

domingo, 12 de octubre de 2014

¡Gracias, gracias, GRACIAS!

Gracias, gracias, GRACIAS. Junto a la maravillosa Mariela Arias acabamos de ganar el Premio Latinoamericano de Periodismo de Investigación, el más importante del hemisferio. Es por nuestra investigación sobre los hoteles de la Presidenta (y el rol de Lázaro Báez; ver, entre otras:http://www.lanacion.com.ar/1648473).



Gracias IPYS.

Y GRACIAS AL DIARIO LA NACIÓN, A NUESTRAS FUENTES Y, POR SOBRE TODO, A NUESTRAS FAMILIAS! 

¡GRACIAS!

miércoles, 8 de octubre de 2014

Una fiscalía vacante (e incómoda)

Cinco años y medio después de la salida de su entonces titular, la silla máxima en la Fiscalía de Investigaciones Administrativas (FIA) continúa vacante. Ahora, ese vacío amenaza con extenderse por más tiempo. Los senadores nacionales Mario Cimadevilla y Gerardo Morales impugnaron el pliego del candidato que elevó la Casa Rosada, tras considerar que su elección surgió de un concurso con "arbitrariedades manifiestas" y "vicios graves de procedimiento" y que es, por tanto, "nulo".

Los legisladores radicales presentaron su impugnación el viernes pasado, aunque sólo trascendió ayer. Solicitaron además a la Comisión de Acuerdos que antes de evaluar el pliego del candidato, Sergio Leonardo Rodríguez, solicite a la Procuración que les envíe las carpetas en las que se tramitaron los concursos 81 y 88 para llenar esa vacante, más un tercer concurso, el 89, para comparar las decisiones que se adoptaron ante planteos similares.


Cimadevilla y Morales argumentaron que "brindar acuerdo senatorial a quienes resulten de un concurso afectado por arbitrariedades manifiestas y vicios graves de procedimiento es pretender convalidar decisiones teñidas de manifiesta ilegalidad y arbitrariedad", ya que entendieron que son "violatorias de las normas esenciales del procedimiento concursal".

Los legisladores concentraron sus observaciones en el proceso en sí del concurso, más que en el candidato seleccionado, un ex funcionario de la Oficina Anticorrupción (OA) que desde hace años es gerente de Asuntos Penales de la Anses.

Aun así, Rodríguez salió al cruce de las críticas al concurso, ya que consideró que "fue tramitado y resuelto de acuerdo con todas las formalidades legales y reglamentarias".
pd: el resto de la nota publicada hoy en LA NACION, acá

martes, 30 de septiembre de 2014

Justicia y corrupción: ayer, 2015 y después

Primer acto. El juez y el periodista conversan en el despacho del juez. La secretaria del juez entra de improviso. Le informa que llama el operador. El juez, que estaba sentado, se pone de pie nada más que para atender esa llamada. Cual sargento ante la irrupción de su general.

Segundo acto. Semanas después, el operador y el periodista coinciden en la puerta del despacho del mismo juez. El operador sale; el periodista pensaba entrar, pero opta por dialogar con el operador. El operador le anticipa que en tres meses el juez cerrará "la" causa penal.

Tercer acto. Tres meses después, en efecto, el juez sobresee a los acusados. Los fiscales no apelan. Se cierra la causa -fina ironía- el Día de los Santos Inocentes.

Esto que cuento sucedió. Me sucedió. Es apenas una muestra de un amplio abanico similar, que resulta imposible denunciar sin más pruebas que los ojos y oídos del periodista. Conozco fiscales a los que, para apretarlos, les han enviado fotos suyas con alguna amante. Jueces que han llorado delante de mí. Testigos a los que les han puesto un revólver en el pecho para que callen.

Peritos que han firmado dictámenes falsos, por apriete o por dinero.

También conozco muchos funcionarios políticos honestos. Pero, acaso por cuestiones de mi trabajo, conozco muchos de los otros. De los que a la hora de pedir coimas ya calculan cuánto de ese dinero negro deberían destinar al abogado, al fiscal y al juez si el negociado saliera a la luz y afrontaran una investigación penal. Que más que investigación será, por tanto, una parodia.

Hay muchos jueces y fiscales probos y dignos. Pero también hay de los otros, de los que hasta mandan señales de complicidad a los acusados mediante el color de las corbatas que usan. O por la mano en que llevan el teléfono celular. O un prendedor en la solapa del saco. Todas señales preestablecidas por el enlace en las sombras para que el acusado al que le han pedido "que se ponga" sepa que el requirente no vende humo, sino que es, efectivamente, un emisario de Su Señoría.

Y así, mientras la Justicia es una dama vendada e inflexible para los ladrones de gallinas, se hinca ante los grandes tiburones. Sean funcionarios, empresarios o sindicalistas. O lo que fuere. Porque lo que importa es la billetera, rebosante, para comprar (o alquilar) voluntades.

Así las cosas, ¿no hay nada que hacer? ¿Bajamos la persiana y sálvese quien pueda o tenga los billetes? ¿Es acaso tan difícil revertir o corregir este panorama?

pd: el resto de la columna de opinión publicada hoy en LA NACION, acá.