martes, 30 de septiembre de 2014

Justicia y corrupción: ayer, 2015 y después

Primer acto. El juez y el periodista conversan en el despacho del juez. La secretaria del juez entra de improviso. Le informa que llama el operador. El juez, que estaba sentado, se pone de pie nada más que para atender esa llamada. Cual sargento ante la irrupción de su general.

Segundo acto. Semanas después, el operador y el periodista coinciden en la puerta del despacho del mismo juez. El operador sale; el periodista pensaba entrar, pero opta por dialogar con el operador. El operador le anticipa que en tres meses el juez cerrará "la" causa penal.

Tercer acto. Tres meses después, en efecto, el juez sobresee a los acusados. Los fiscales no apelan. Se cierra la causa -fina ironía- el Día de los Santos Inocentes.

Esto que cuento sucedió. Me sucedió. Es apenas una muestra de un amplio abanico similar, que resulta imposible denunciar sin más pruebas que los ojos y oídos del periodista. Conozco fiscales a los que, para apretarlos, les han enviado fotos suyas con alguna amante. Jueces que han llorado delante de mí. Testigos a los que les han puesto un revólver en el pecho para que callen.

Peritos que han firmado dictámenes falsos, por apriete o por dinero.

También conozco muchos funcionarios políticos honestos. Pero, acaso por cuestiones de mi trabajo, conozco muchos de los otros. De los que a la hora de pedir coimas ya calculan cuánto de ese dinero negro deberían destinar al abogado, al fiscal y al juez si el negociado saliera a la luz y afrontaran una investigación penal. Que más que investigación será, por tanto, una parodia.

Hay muchos jueces y fiscales probos y dignos. Pero también hay de los otros, de los que hasta mandan señales de complicidad a los acusados mediante el color de las corbatas que usan. O por la mano en que llevan el teléfono celular. O un prendedor en la solapa del saco. Todas señales preestablecidas por el enlace en las sombras para que el acusado al que le han pedido "que se ponga" sepa que el requirente no vende humo, sino que es, efectivamente, un emisario de Su Señoría.

Y así, mientras la Justicia es una dama vendada e inflexible para los ladrones de gallinas, se hinca ante los grandes tiburones. Sean funcionarios, empresarios o sindicalistas. O lo que fuere. Porque lo que importa es la billetera, rebosante, para comprar (o alquilar) voluntades.

Así las cosas, ¿no hay nada que hacer? ¿Bajamos la persiana y sálvese quien pueda o tenga los billetes? ¿Es acaso tan difícil revertir o corregir este panorama?

pd: el resto de la columna de opinión publicada hoy en LA NACION, acá.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Banco Nación: trato premium para Lázaro Báez

El Banco Nación otorgó un trato preferencial al grupo de empresas de Lázaro Báez. Así logró financiarse por la vía de excepción y por encima de los límites preacordados, incluso con operaciones que ordenaron personas que no estaban autorizadas para ese fin. No sólo eso. La entidad demoró en actualizar su clasificación como deudor mientras que al mismo tiempo evitó reportar una operación por US$ 7,5 millones a la unidad antilavado (UIF), según surge de tres informes del BCRA cuya copia obtuvo LA NACION.


Ese trato singular otorgado al socio de Cristina Kirchner ocurrió durante el último año de Juan Carlos Fábrega al frente del Banco Nación, lo que quedó expuesto en dos de esos informes que redactaron los técnicos del BCRA, la entidad que ahora preside el propio Fábrega.

El primero de esos informes, titulado "Memorando de Observaciones Preliminares" y fechado el 14 de agosto pasado, también alerta que el Banco Nación carecía de toda la información que exige la normativa antilavado de la UIF sobre Oil Combustibles, la petrolera del también empresario patagónico y "zar del juego", Cristóbal López.

pd: el resto de la nota publicada hoy en LA NACIÓN, acá.

lunes, 22 de septiembre de 2014

BCRA - comunicado y promesa

El Banco Central (BCRA) emitió hace minutos una "aclaración" sobre el artículo que publiqué el domingo (ver acá).

Afirmó que "no tiene duda alguna” de que la empresa Nación Fideicomisos “puede cumplir acabadamente" con la función de agente de pago de la deuda soberana, luego de que LA NACION revelara anteayer un “memorando de observaciones” emitido por la Gerencia de Supervisión de Entidades Financieras de la propia entidad monetaria que expuso “debilidades” y “riesgos” detectadas en esa empresa.

El BCRA confirmó la existencia de ese informe, que calificó como un “informe de rutina” destinado a “evaluar la liquidez y solvencia” del Banco Nación y sus empresas. Indicó además que “en el caso concreto” de Nación Fideicomisos (NFSA) “claramente se advierte de las distintas evaluaciones realizadas una permanente mejora de sus procesos de gestión, inclusive para sus auditores externos”.

En tal sentido, sostuvo, “el BCRA no tiene duda alguna de que NFSA puede cumplir acabadamente con el rol asignado en la Ley como agente de pago de la deuda soberana”.

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COMENTARIO: parafraseando aquella radio, habrá más noticias para este boletín. Promesa.

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Vogl, o la puja entre corrupción y sociedad civil

No hay necesidad de insistirle a Frank Vogl para que, como dicen los gringos, "nombre los nombres". Explicita su posición sin vueltas. Y no sólo sobre el azote de la corrupción. También sobre instituciones y sociedad civil: "La pregunta es si la Argentina quiere terminar como Venezuela -dice-. Quiero decir, ¿es ésa la referencia?"

Cofundador de Transparencia Internacional (TI) en 1993, desde entonces Vogl lidia con regímenes opresores, funcionarios corruptos, organismos internacionales pasivos y, a menudo, comunidades que prefieren mirar para otro lado. Acaso por eso mismo, su retórica sobre la corrupción como antítesis de la dignidad humana resulta un despertador para tantos.


Él prefiere una metáfora: "Gracias a la sociedad civil, a Internet y a la globalización, hay un tren saliendo de la estación que reclama más transparencia y mejor rendición de cuentas. ¿Van a subirse a ese tren o van a verlo pasar? Porque, eso sí, no pueden parar el tren". Por eso, insiste, "si la Argentina sólo quiere ver pasar el tren, entonces los estándares de vida en este país van a bajar. Tendrán cada vez menos socios en el mundo. Habrá menos y menos empresas invirtiendo. No por razones localistas, sino porque son marcas globalizadas. Y, le puedo asegurar, el tren se está moviendo y hay una oportunidad".

En el caso de Vogl, él puede decir que gestó su propia locomotora, Transparencia Internacional, que llenó un vacío y creció hasta convertirse en referencia obligada en la lucha contra la corrupción. Lo cual no implica que la corrupción haya retrocedido.

"La gente suele preguntarme si hay más corrupción hoy que 20 años atrás. No tengo idea y nadie puede mensurar los delitos del narcotráfico. Si eso fuera posible, sería porque tendríamos todos los datos precisos. Y, de ser así, ¡ya estarían todos presos!", aclara de entrada. "Lo que sí tengo claro es que hoy hay más atención, estudios académicos, convenciones internacionales e investigaciones criminales sobre corrupción que 20 años atrás. Si combinás todo eso, es válido sostener entonces que el flagelo de la corrupción tiene hoy una posición más preponderante en el debate público de lo que jamás ha tenido. Y eso se potencia por la globalización. Una pequeña noticia, incluso un rumor en la Argentina sobre un banco estadounidense puede causarle, en minutos, un enorme daño a ese banco alrededor del mundo".

pd: el resto de la entrevista publicada ayer en el suplemento Enfoques de LA NACION, acá.