El eficaz y solícito hombre pasó de no tener dónde dormir a acumular una fortuna de US$ 1600 millones. No es broma.
Ahora acaba de caer en desgracia y se encuentra detenido, mientras que cuatro de sus bancos en Venezuela (Canarias, Confederado, Bolívar y Banpro) quedaron intervenidos por, entre otras sospechas, créditos cruzados, autopréstamos y sobregiros al propio Fernández Barrueco y algunas cosillas más.

Chávez, enfurecido, cargó contra la corrupción y los delincuentes que se aprovechan de la revolución socialista del siglo XXI. Nada dijo sobre quienes protegieron y potenciaron a Fernández Barrueco. Entre ellos, según se sospecha, su propio hermano, Adán Chávez (y en esto radicaría la causa de la caída del otrora poderoso boliburgués: una pelea intestina).
Pero, ¿a qué viene todo esto en este blog?
Pues tiempo atrás, allá por agosto de 2007, señalamos un remoto vínculo entre Fernández Barrueco y Guido Alejandro Antonini Wilson. Ambos compartieron al mismo agente de registrador de empresas (y piloto), Wladimir Abad.
Abad es, lo recuerdo por las dudas, el piloto que llevó a Medellín la avioneta del cumpa de Antonini, Franklin Durán, que luego fue decomisada en México con cocaína en su interior (para más datos, ver el post "Dientes de Oro").
Allá por 2007, publicamos en LA NACIÓN que Abad y Fernández Barrueco registraban un incidente con la Agencia de Lucha contra el Narcotráfico gringa (DEA), que en mayo o junio de ese mismo año había incautado un Lear Jet de la empresa American Food Grain (AFG) en la que ambos aparecían como directivos.
En teoría, la DEA incautó el avión sólo por la matriculación irregular del avión. O sea, una pavada. Pero lo relevante llegó en el reporte del agente Terry Frankhauser que reveló Gerardo Reyes, en El Nuevo Herald. Eso, expuso Mr. DEA, "permite a los propietarios extranjeros usar la aeronave para traficar drogas, armas o dinero en efectivo".
Y comenzó a ponerse linda la mano.
Poco después, cuando entrevisté a Abad para LA NACION y le pregunté por Fernández Barrueco, la DEA y Antonini, el piloto y agente registrador fue clarito: "Eso no tiene nada que ver. Yo no sé si Fernández Barrueco y Antonini se conocen. Y decir 'DEA' es ya un escándalo, eso es verdad, pero en este caso se montó un show alrededor. Lo que ocurrió es que la FAA (por la Administración Federal de Aviación) no permite que se registre un avión como estadounidese si ciudadanos norteamericanos no tienen ciertos porcentajes de la compañía. Eso es lo que ocurrió. Y el decomiso lo hizo la DEA, pero porque fue el que participó en el operativo de rutina, nada más".
Lo interesante es que un año después, la Fiscalía Federal de Miami (la misma que intervino en el caso Antonini) selló un acuerdo con los abogados de Fernández Barrueco. La firma AFG se comprometió a pagarle US$ 1,1 millón al gobierno de Estados Unidos como multa parcial y a poner en venta el avión, valuado en US$ 5 millones.
pd1: pa' complicar más el panorama, a Fernández Barrueco lo investiga la Justicia y una Fiscalía, pero lo mantienen detenido y lo someten a interrogatorio en la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP) y en la Dirección de Inteligencia Militar (DIM) venezolanas. Para que se entienda: es como si en la Argentina, a un banquero lo investigaran un juez y un fiscal federales, pero lo custodiara e interrogara la SIDE. Sonaría raro, ¿no?
pd2: si se fijan bien en la esquina superior derecha de la credencial de F.Barrueco, pueden ver la firma de Hugo Cabezas como director del ente que se encarga de los documentos venezolanos. También es, vale recordar, el hombre que le entregó en mano a Chávez la carta que le envió Antonini en pleno despelote a pedido del cónsul venezolano en Miami (carta cuya copia prometo subir a este blog).