Pero del lado venezolano, sin embargo, los contactos se mantienen.
Uno de esos nexos venezolanos con las "gestiones paralelas" argentinas es un estrecho colaborador del presidente de la petrolera estatal Pdvsa y ministro de Energía, Rafael Ramírez. Se trata de su antiguo custodio, Rafael Ernesto Reiter Muñoz, luego gerente de la región Metropolitana del área Prevención y Control de Pérdidas (PCP) de la petrolera.

El otro funcionario venezolano al que las fuentes vinculan a la "diplomacia paralela" es Franklin Méndez, quien quedó bajo la lupa como director del Banco de Desarrollo Económico y Social (Bandes), la entidad bancaria del Estado bolivariano que administró el polémico fondo fiduciario que compra productos argentinos.
Ese es el famoso fideicomiso en el que desaparecieron US$ 84 millones, que luego se repusieron pero con una ganancia (que no apareció) de US$ 13 millones. Y sobre eso alertó a la Cancillería el embajador argentino en Venezuela, Eduardo Sadous. Lo reportó en el cable que, años después, reabrió las sospechas sobre la relación bilateral. Alertó sobre "la corrupción de los niveles medios y altos [uso de fondos del fideicomiso] y otros factores que están afectando seriamente los intereses argentinos".
Enlaces de primera, que se dice.
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