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martes, 17 de febrero de 2015

HSBC - cómo operaba en secreto en Suiza

La oferta era tentadora. ¿Necesita sacar fondos del país? No hay problema, firme acá. ¿Quiere evitar que la correspondencia llegue a su casa? Tampoco hay problema, nombre a un intermediario para recibir los papeles. O, mejor, directamente se los guardamos en la sucursal. ¿Desea un eslabón opaco entre usted y su dinero? Le recomendamos una sociedad en un paraíso fiscal. ¿Quiere que su nombre ni aparezca en la cuenta? Para eso tenemos códigos alfanuméricos. Ah, y por cierto, no tiene que viajar a Europa para abrir una cuenta en Suiza: vamos a domicilio.

El HSBC tentó durante años a sus potenciales clientes con ofrecimientos que pocos rechazaron. Al igual que otros muchos bancos que operan en la plaza local, los archivos filtrados por el técnico informático Hervé Falciani al diario Le Monde, que luego compartió con el Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación (ICIJ, en inglés), integrado por LA NACION, revelan asombrosos detalles de la operatoria del HSBC Ginebra.


Las fichas de clientes que los propios empleados del banco escribían exponen estas situaciones. "El cliente informó que la garantía fue cancelada en la sede Buenos Aires", escribieron después de una llamada telefónica del economista David Goldfarb en noviembre de 2005. ¿Qué significa eso? Que los interesados en transferir fondos al exterior no tenían que pasar por Ezeiza o cualquier otro aeropuerto. Y así, por ejemplo, el socio de Miguel Abadi, el argentino que lidera la lista global del HSBC suizo, sólo tuvo que pasar por las oficinas porteñas para ponerse al día con esos papeles.

Si prefiere Nueva York para evitar las leyes argentinas, también podemos oficiar anfitriones. Eso sucedió en junio de 2005, cuando Amalia Lacroze de Fortabat concretó la venta de Loma Negra cerca del Central Park, para evitar, así, el encaje bancario que ordenaba el entonces ministro de Economía, Roberto Lavagna. Aunque se trataba de una empresa argentina, el dinero nunca pasó por aquí: de Estados Unidos a Suiza sin escalas.

pd: el resto de la nota publicada hoy en LA NACIÓN, acá.

miércoles, 11 de febrero de 2015

HSBC - amas de casa (nada) desesperadas

Las cuentas secretas del HSBC ofrecen una realidad argentina singular: las amas de casa criollas figuraron como el oficio más común entre quienes giraron fondos a Ginebra.

Manejaron millones de dólares, operaron en paraísos fiscales y en ciertos casos realizaron viajes de negocios, aunque no llegaron al nivel de sus compañeras de oficio internacionales, que llegaron a acudir a las más coquetas fiestas sociales con reyes y princesas.

Mujeres de entre 55 y 60 años que se definen a sí mismas como "amas de casa" conforman, en efecto, el número más representativo de clientes que giraron fondos a Ginebra desde la Argentina. Con otro rasgo adicional: muchas sacaron sus ahorros del país huyendo del fin de la convertibilidad, el corralito, el corralón, el default y todo lo que vino después.


El 41% de las cuentas secretas de argentinos en el HSBC en Suiza se abrió entre 2000 y 2002. Sólo durante ese último año -el primero de Eduardo Duhalde como presidente interino- se abrieron el 24% de las cuentas. Otro pico fue 1997. ¿Por qué? ¿Influyeron acaso los coletazos de la llamada "Crisis del Tequila" de 1994? ¿O los primeros síntomas de agotamiento de la convertibilidad?

Esos dos grandes picos de aperturas muestran, además, montos de ahorros muy distintos. Así, mientras que el promedio de fondos -al momento en que Falciani se llevó la información del HSBC- entre las cuentas de argentinos abiertas en 1997 trepó a US$ 10,8 millones, bajó a US$ 1,6 millones entre quienes huyeron del país en 2002.

pd: el resto de la nota publicada hoy en LA NACIÓN, acá.

martes, 10 de febrero de 2015

SwissLeaks - el top 15 de firmas argentinas

Una imperceptible empresa textil, un gigante de la telefonía y una reconocida cementera son algunas de las firmas argentinas que eligieron Suiza para depositar más de US$ 393 millones entre 2006 y 2007. Recurrieron a la sucursal Ginebra del HSBC para concretar millonarios movimientos de capital, operaciones financieras o resguardar sus activos. Eso es legal, siempre que hayan declarado esas cuentas y tributado por los fondos depositados.

Junto a esas grandes empresas también aparecen clientes vinculados a cientos de sociedades más, con menos de 500.000 dólares cada una, pero cuyos dueños son, en su mayoría, desconocidos. Así consta en la copia a la que accedió LA NACION del listado completo filtrado por el ex técnico informático del HSBC Hervé Falciani. Son 106.498 clientes -de los que 4620 son argentinos-, según surge de las bases de datos que obtuvo el diario francés Le Monde y compartió con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, en inglés), que integra este diario.


Grupo Fortabat, Cablevisión, Central Puerto, Multicanal, Telecom Argentina, Caja de Valores, Mastellone Hnos., LKM Laboratorio, Grupo Angulo, Simón Zeitune e Hijo, Loma Negra, Edesur y Central Térmica Güemes figuran como las empresas que más fondos registraron en Suiza, famosa por su hermético sistema bancario.

El dinero depositado por estas grandes empresas en el período 2006-2007, sin embargo, representa poco más del 10% de todos los fondos vinculados a la Argentina, que suma US$ 3505 millones. Es el séptimo país a nivel mundial con mayor cantidad de clientes en la lista Falciani, aunque se trata generalmente de cuentas de bajo saldo.

HSBC, sin embargo, admitió ayer "fallas" en su filial suiza, según informó un cable de la agencia Reuters desde Londres y Zurich. "Reconocemos y somos responsables de fallas de cumplimiento y control en el pasado", indicó el banco, por sus estándares "significativamente menores". Admitió además que "un número de clientes podrían no haber cumplido totalmente con sus obligaciones impositivas aplicables", pero afirmó que su banca privada, y en especial la sucursal Ginebra, afrontó "una transformación radical" durante los últimos años.

pd: el resto de la información publicada hoy en LA NACIÓN, acá.

lunes, 9 de febrero de 2015

Un argentino, líder del #SwissLeaks

Si el hombre con más dinero depositado en Suiza entre los clientes del banco HSBC de todo el mundo caminara por la calle Florida, probablemente nadie lo reconocería. Y eso que se trata de un contador argentino, de 51 años, graduado de la Universidad de Belgrano y por cuyas manos pasaron -y aún pasan- miles de millones de dólares.

El número 1 en el ranking global del HSBC se llama Miguel Gerardo Abadi. Radicado en Londres, es "manager" de Gems, un fondo de inversión que llegó a administrar US$ 6700 millones entre acciones, bonos y otros activos financieros.


Abadi gestiona la mayor fortuna de la lista de los 106.498 clientes del HSBC en 203 países que el informático del banco, Hervé Falciani, entregó a las autoridades de Francia. El diario Le Mondeobtuvo la información y la compartió con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), que integra LA NACION.

Entre los clientes del HSBC Ginebra aparecen reyes, presidentes, traficantes de armas, estrellas de rock y deportistas. Y 4620 cuentas se vinculan con la Argentina.

pd: el resto de la nota publicada hoy en LA NACIÓN, acá.

viernes, 24 de agosto de 2012

Un (otro) tesoro suizo (de blanqueo)

La estupenda crónica del diario El País comienza así:

“No hubo que hacer grandes esfuerzos para encontrarlo. Ahí estaba. Delante de sus narices. En la pantalla del ordenador frente al que había pasado los últimos seis años en la sede del HSBC de Ginebra tratando de mejorar los programas de bases de datos de clientes de uno de los primeros bancos del mundo. Lo que los ojos de Hervé Falciani estaban contemplando ese día de octubre de 2006 era oro puro. Información secreta. O al menos opaca. Datos protegidos por el sacrosanto secreto bancario suizo. Cuentas millonarias engordadas durante años por transferencias invisibles y flujos financieros de origen dudoso imposibles de trazar. De seguir. De investigar. Lo que este ingeniero informático de 34 años, casi recién salido del mejor instituto tecnológico de Francia, el Sophia Antibes, tenía delante eran miles de depósitos de ciudadanos y empresas extranjeras forjados a base de enormes sumas de dinero y colocados allí, lejos del alcance de sus respectivos Gobiernos para no pagar tributos. Ficheros que otros bancos de la competencia hubieran dado cualquier cosa por tener. Pruebas de delitos que habrían servido para chantajear a cientos de personas y exigirles dinero a cambio de silencio. Un tesoro para cualquier inspector de Hacienda. Una de las mayores bolsas de fraude jamás descubierta. Lo que estaba viendo Falciani, en suma, eran miles de millones en impuestos impagados. Por cobrar. En decenas de países.


“La siguiente escena tiene lugar casi seis años después en el puerto de Barcelona. Es 1 de julio de 2012. Un barco, al parecer, procedente de Sète (Francia), trae a Falciani a España. El trayecto discurre en territorio Schengen, así que él cree que no hay riesgo de que le pidan la documentación. La Policía Nacional, sin embargo, ha decidido identificar a los viajeros. Es un control rutinario. No esperan a nadie. A lo mejor a algún inmigrante irregular... Pero al comprobar los papeles de este monegasco con nacionalidad francesa e italiana, casado y con un hijo, saltan las alarmas. Existe una orden de detención internacional contra él procedente de Suiza a pesar de que, para entonces, su información ha servido para destapar en toda Europa a miles de evasores fiscales y sacar a la luz cerca de 10.000 millones por los que no habían tributado. También en España. Berna lo considera un villano. Un ladrón. Es arrestado, y el Tribunal Federal de Bellinzona lo espera ahora para juzgarlo por robo de datos personales, vulneración del secreto comercial y violación del secreto bancario. Si la Audiencia Nacional decide extraditarlo, claro. Sus abogados recuerdan que ese delito no existe en España. Al contrario. La ley obliga a denunciar todo indicio de blanqueo.

pd: el resto de la crónica (sobre Falciani y el tesoro suizo que encontró), acá.