Mostrando entradas con la etiqueta ACIJ. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ACIJ. Mostrar todas las entradas

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Que no te pongan la camiseta

El listado es largo. Abarca siete carillas, en letra chica y sin espacios entre línea y línea. Acumula una denuncia tras otra sobre cómo distintas dependencias nacionales, provinciales y porteñas buscan imponer a los empleados que militen y voten a favor de los candidatos Daniel Scioli y Mauricio Macri

Una dice lo siguiente: "El 4 de noviembre se recibió una denuncia sosteniendo que el ministro de Trabajo, Carlos Tomada; el secretario de Empleo, Matías Barroetaveña, y el subsecretario de Políticas de Empleo, Pablo Cano, citaron a los empleados del Ministerio y los arengaron a votar y hacer campaña para Scioli, bajo amenaza de que en caso de que ganara Macri, perderían su trabajo".

Otra detalla: "El 6 de noviembre se recibió un llamado anónimo para informar que en la Dirección General de Protección del Trabajo (CABA) obligaban a los empleados a ser fiscales de Cambiemos y les advirtieron que en caso de negarse los iban a despedir".


Esas dos denuncias -y cerca de 200 más- salieron a la luz gracias a la campaña "Que no te ponga la camiseta", que la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) y Poder Ciudadano lanzaron para que los empleados públicos de todo el país -y de los niveles nacional, provincial y municipal- puedan denunciar de manera confidencial cuando los presionan para que militen o voten por un candidato en particular.

Para eso, ACIJ y Poder Ciudadano abrieron una vía telefónica -el 0800-222-2684- y una casilla de correo -denuncias@acij.org.ar- para recibir las denuncias y alertar lo que ocurre cuando alguien mezcla los conceptos de "Estado", "gobierno", "partido" y "candidato" -con lo que comete un delito-, y encima amenaza a los empleados con cortarles las horas extras y otros beneficios, no renovarles sus contratos o hasta despedirlos.

pd: el resto de la nota publicada hoy en LA NACIÓN, acá.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Previsible como Justicia argentina

¿Cómo concluirá el juicio oral por las Coimas en el Senado? ¿Qué pasará con el “caso Ciccone”? ¿Y Ricardo Jaime? ¿O la tragedia de Once?

A la luz de los antecedentes (incluso cuando las propias empresas o involucrados reconocieron el pago de sobornos, como en IBM - Banco Nación, Skanska o Siemens), el horizonte resulta sombrío. Y sólo citaré un par de estudios recientes elaborados por ONGs respetadas.


Para empezar, las investigaciones sobre corrupción tardan en promedio más de una década en llegar a juicio (en los casos en que sí llegan). Porque además hay "prescripciones masivas", según la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), el Centro para la Investigación y Prevención de la Criminalidad Económica (Cipce) y la Oficina de Coordinación y Seguimiento en materia de Delitos contra la Administración Pública (Ocdap), un organismo oficial que dirige la fiscal Sabrina Namer y que depende del Ministerio Público.

¿Ejemplo? Una de las instancias habituales donde las investigaciones se frenan es durante los peritajes contables. En particular, por la complejidad de los estudios que deben encarar, la sobrecarga de tareas sobre los expertos (sólo hay 13 en funciones) y la gran cantidad de definiciones que se les piden, en muchos casos innecesarias y mal planteadas (muchas veces a propósito, obvio, al igual que al enviar exhortos internacionales).

Algo más: según los datos recabados por el Cipce en un trabajo anterior, sobre 750 casos de corrupción registrados entre 1980 y 2007 (dictadura, Alfonsín, Menem I, Menem II, De la Rúa, Rodríguez Saá, Duhalde, Kirchner), sólo se condenó al 3% de los involucrados, quienes se quedaron con US$ 13.000 millones.

Más aún: según la ACIJ, sólo durante 2009 se iniciaron 207 causas por corrupción. Pero hasta ahora, sólo 11 fueron elevadas a juicio y en apenas 1 se llegó a una condena.

Conclusión: afaná, si te llegan a denunciar la pesquisa demorará más de 10 años, es probable que la causa prescriba y la guita no la vas a tener que devolver (como máximo, deberás repartir con tu boga, acaso con el fiscal y, en contados casos, con el juez, aunque los más avezados también computan esos aportes a la hora de calcular el monto de la coima).

Más clarito, agua. Y los muchachos, felices como pirata con garfio nuevo.