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martes, 18 de junio de 2013

Perón, salud y poder; un cóctel peligroso

¿Cuál es el límite para un aspirante al poder? ¿Qué está dispuesto a entregar con tal de obtenerlo? ¿Y para retenerlo? ¿Renunciar a su familia? ¿A su propia vida? La historia está repleta de líderes, políticos y económicos, que fueron capaces de todo por una cuota, mayor o menor, de influencia. Pero hay ejemplos paradigmáticos, terribles, que sacuden a todo un país. Así fue con Juan Domingo Perón que, tras casi dos décadas en el exilio y una transición comandada por Héctor Cámpora, aquel "delegado" que pasó a ser visto casi como un traidor por el General, arribó a su tercera presidencia con un costo atroz para sí y, en cuestión de meses, para el país.



Preciso y sólido, Los secretos de los últimos días de Perón permite refrescar la memoria de quienes vivieron aquel período y ofrece una ventana casi única a quienes ni siquiera habían nacido cuando se desencadenó la tragedia. Para eso, el libro ofrece una triple perspectiva: combina la información oficial o pública que circuló durante aquellos meses, los datos reservados o íntimos que quedaron ocultos durante años (muchos de los cuales recién ahora salen a la luz) y la historia clínica del paciente, que era nada menos que Perón.

Esa triple perspectiva depara resultados notables, por ejemplo, cuando Castro aborda la masacre de Ezeiza, que provocó en Perón una pleuropericarditis aguda, silenciada por sus colaboradores. O su viaje a Uruguay, que derivó en un edema agudo de pulmón durante una noche pesadillesca, aunque su Gobierno montó al día siguiente uno de sus habituales operativos de desinformación, a través de la agencia Télam y el Canal 7.


pd: el resto de la reseña publicada en ADN, acá.

lunes, 15 de agosto de 2011

Aguante el General

La única verdad es la realidad, sostenía el General. Y cuánta razón tenía.

Diez datos obvios, pero que vale la pena remarcar:

1. CFK ganó en todas las provincias (salvo en San Luis) y en todo el cinturón agrícolo-ganadero (con alguna excepción puntual, como Puán);

2. CFK le ganó a sus principales rivales en sus distritos respectivos: le ganó a Ricardo Alfonsín en la provincia de Buenos Aires (y en Chascomús); a Eduardo Duhalde, también en la provincia (y en Lomas de Zamora); a Hermes Binner en la provincia de Santa Fe (aunque no en Rosario) y a Lilita Carrió en su provincia natal (Chaco) y en su distrito adoptivo (Capital Federal);

3. CFK ganó en los tres grandes distritos en los que sus candidatos habían perdido antes (Capital Federal, Santa Fe y Córdoba);

4. Alfonsín padeció las tijeras: su candidato a gobernador, Francisco de Narváez, y su lista para diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires sacaron más votos que él;

5. Si la tendencia no afloja sobre el final de las mesas más discutidas, Duhalde podría arrebatarle el segundo lugar a Alfonsín, pero sin despegarse del virtual empate técnico (a su vez, el mejor resultado posible para CFK, carente de un "gran" rival que aglutine a la "oposición");

6. Carrió cosechó la peor elección de carrera;

7. Binner fue la “sorpresa”, si cabe esa expresión, pero con apenas poco más del 10% de los votos;

8. Si se mantiene la tendencia, CFK podría darse el lujo de ahuyentar a uno de cada 5 argentinos y argentinas que votaron por ella y aún así ganar en octubre con el 40%;

9. Más del 70% del electorado optó por alguna de las vertientes peronistas (aunque de allí a concluir que 7 de cada 10 argentinos es peronista es una simplificación excesiva);

10. Si Alfonsín hubiera mantenido su alianza con Binner (lejos de De Narváez), podría haberse garantizado el segundo lugar, acaso con el 20/22 por ciento de los votos (aunque como recuerda, una vez más, la propia alianza con el “Colorado”, en política 2 + 2 nunca es igual a 4).

pd: vanagloria anecdótica: en la “polla” armada por periodistas dentro del diario, resulté ganador tras predecir el resultado más cercano al que arrojaron las urnas.