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sábado, 24 de octubre de 2015

Los "gurúes" detrás de los candidatos

Daniel Scioli, Mauricio Macri y Sergio Massa pusieron el cuerpo y la voz. Pero fueron varios los cerebros que estuvieron detrás de los detalles de su campaña. Los gurúes no sólo aportaron ideas; también elaboraron estrategias electorales, participaron en las decisiones políticas más complejas y hasta se convirtieron en operadores políticos cuando fue necesario. Por todo esto -y más-, acumulan tantos admiradores como detractores, pero nadie imagina hoy a los candidatos sin sus marcas registradas y sin algunos de sus latiguillos.

Scioli se apoyó en el norteamericano James Carville, mientras que el argentino Ernesto Savaglio pintó de naranja su gestión bonaerense; Macri lleva años junto al ecuatoriano Jaime Durán Barba (aunque también fue Savaglio el que lo pintó de amarillo), y el peruano Sergio Bendixen es el más activo analista en el equipo de Sergio Massa... aunque fue también Savaglio el que ideó años atrás el logo "+a".


La lista de "gurúes", sin embargo, no se agota en Carville, Durán Barba, Bendixen y Savaglio. Porque en las filas de Massa también aparece el español Antonio Solá, partícipe clave en la campaña de Francisco de Narváez (ideó el eslogan "Ella o vos") y, antes, del colombiano Juan Manuel Santos, entre otras. Y en las de Pro figuran también los hermanos argentinos Joaquín y José Mollá.

Savaglio aparece como el publicista político argentino más influyente de la última década. Desde hace unos años trabaja para Scioli, pero antes creó la sigla "Pro" para Macri, del que se alejó tras un enfrentamiento con Durán Barba. "Había ideas contradictorias sobre lo que Mauricio tenía que hacer con su estrategia de marketing, pero también con su carrera. Fue una batalla feroz", describió un dirigente que presenció esos tensos debates.

¿Cuál es el sentido de recurrir a un "gurú"? Depende de cada candidato y de cada campaña. En algunos casos, aportan otra mirada, ideas y experiencia. En otros, sirven como rueda de auxilio. O proveen un toque distinto que puede definir o dar vuelta una contienda. Hasta incluso pueden aportar munición gruesa para una campaña negativa.

pd: el resto de la nota publicada (junto a Iván Ruiz) hoy en LA NACIÓN, acá.

lunes, 19 de octubre de 2015

Elecciones - todos aprestan sus fiscales

Todos confían en que el escándalo electoral de Tucumán no se repetirá. A ninguno de los candidatos le conviene, coinciden. Pero, por las dudas, los equipos de campaña se aprestan para lo peor: un escenario en el que un puñado de votos pueda decidirlo todo. Y para eso refuerzan sus equipos. Preparan fiscales adicionales, enviarán veedores a cada uno de los centros del Correo, lanzarán aplicaciones para teléfonos celulares y mucho más, confiaron referentes de las campañas de Daniel Scioli (FPV), Mauricio Macri (Cambiemos) y Sergio Massa (UNA).

El objetivo es evitar una jornada electoral con denuncias y una noche del domingo y madrugada del lunes con acusaciones cruzadas e impugnaciones. Confían para eso en que los esfuerzos propios y las 30 medidas que dispuso la Cámara Nacional Electoral (CNA) ayudarán a reducir los riesgos, a la luz de las lecciones aprendidas durante las internas de agosto pasado, cuando cada equipo de campaña detectó flancos débiles en la fiscalización.


Desde la justicia electoral esperan un domingo sin sobresaltos, salvo que se dé un escenario que sería "explosivo", según graficó uno de los máximos responsables. "El gran riesgo es uno de extrema paridad, ya sea entre Aníbal Fernández y María Eugenia Vidal, o en algunos distritos, como La Plata. O que Daniel Scioli quede a sólo unas décimas de las cifras necesarias para evitar el ballottage."

Sin embargo, desde los partidos afirman que esperan una elección nacional con menos dolores de cabeza que en las PASO. ¿Por qué? Primero, porque habrá muchísimas menos boletas en el cuarto oscuro y eso agilizará el recuento. "Y a eso se suman los cambios dispuestos por la Cámara en la carga de los telegramas", indican cerca del candidato del kirchnerismo.

pd: el resto de la nota publicada hoy en LA NACIÓN, acá.

domingo, 18 de octubre de 2015

Campañas - el rol ($$$) de los grandes empresarios

El candidato nunca, jamás, debe tocar el dinero. Como máximo, lo ve pasar. Pero cuanto menos sepa sobre los detalles, mejor. Porque hay datos que es preferible no conocer. Así, si algo sale mal, eso le permitirá despegarse de una operatoria que incluye valijas con millones de dólares, cuevas financieras para cambiarlos a pesos -al valor del dólar blue-, servicios extraoficiales de camiones de caudales y ningún recibo. Y, claro, algo puede salir mal. Porque la red informal de financiamiento de las campañas electorales funciona siempre cerca de la ilegalidad.

Sebastián Forza podría confirmarlo si no lo hubieran ejecutado de ocho tiros en agosto de 2008. Como muchos otros, él puso el rostro -y los cheques- para blanquear millones de pesos que terminaron en las cuentas de la campaña presidencial de Cristina Kirchner en 2007. Pero el dinero no era de él -quebrado y sin fondos-, sino de otros. ¿De quiénes? Algunos miran a los narcos; otros, a los grandes empresarios. Porque la campaña puede ser una inversión redituable a mediano plazo que se retribuye con negocios jugosos. Ocho años después de aquella campaña dominada por Forza y sus amigos de las droguerías, la red clandestina de financiamiento electoral continúa a pleno, entre otros motivos porque por primera vez en 12 años nadie de apellido Kirchner tendrá el bastón presidencial. Entonces todos quieren quedar bien con los potenciales sucesores.


Por eso, los grandes empresarios aportan millonadas, aunque ninguno aparece en las largas listas oficiales de donantes. Algunos, solitarios, facilitaron hasta US$ 7 millones, según confirmaron los recaudadores a LA NACION bajo estricta reserva de sus nombres, porque admitirlo los llevaría a Tribunales. Otros, más austeros, aportan entre US$ 3 y 4 millones, y varios más desembolsan "apenas" US$ 1 millón en nombre de las cámaras sectoriales que integran.

En esta operatoria, sin embargo, participan al menos dos decenas de los más grandes empresarios del país. Sólo entre ellos financian más de la mitad de las campañas de Daniel Scioli, Mauricio Macri y Sergio Massa, que por lo bajo admiten que sus números reales para llegar a la Casa Rosada superan ya los $ 1000 millones, aunque sus números oficiales sean muy distintos.

Claro que a la hora de financiar campañas hay nombres que siempre suenan: Paolo Rocca (Techint), los hermanos Bulgheroni, Jorge Brito, Cristóbal López, Eduardo Eurnekian, Benito Roggio y Daniel Vila son apenas algunos, como antes lo fue Amalia Lacroze de Fortabat, mientras que Enrique Pescarmona conoció tiempos mejores. Pero todos ellos -o sus colaboradores- niegan cualquier rol al ser consultados por LA NACION, del mismo modo que el escándalo de corrupción que sacude a Brasil cerró otra canilla preciada en la Argentina. ¿Por qué? Porque algunas de las principales compañías que operan en el país están en manos brasileñas y se saben bajo la lupa judicial del otro lado de la frontera.

pd: el resto de la nota publicada hoy en LA NACIÓN junto a Maia Jastreblansky e Iván Ruiz, acá.

viernes, 9 de octubre de 2015

Entrevistas sobre los presidenciables - Massa

"El Papa Francisco lo llama a Massa el falso profeta", afirma Diego Genoud, autor de la biografía no autorizada sobre el candidato presidencial por el Frente Renovador. Detalla que el Sumo Pontífice aún recuerda el intento del entonces Jefe de Gabinete de desplazarlo de su puesto como cardenal primado de la Iglesia argentina.


pd: la entrevista completa publicada hoy en LA NACIÓN, acá.

sábado, 26 de septiembre de 2015

El "Círculo Negro" de los presidenciables

Si un escándalo está por estallar, ellos se encargan. Si falta dinero, ellos harán lo que haya que hacer. Y si hay algún problema doméstico que puede arruinarlo todo -de esos que no deben trascender a la prensa-, ellos saldrán al rescate. Siempre están con los candidatos, pero muchos de ellos prefieren mantenerse lejos del alto perfil. Son los "solucionadores". Son los miembros del círculo ya no "rojo", sino "negro", los todoterreno que rodean a los presidenciables.

Daniel Scioli, Mauricio Macri y Sergio Massa cuentan con estos colaboradores que a menudo combinan funciones públicas con las otras, por demás discretas, y que incluyen hacer todo lo que sea necesario -y "todo" es "todo"- para contener a los candidatos. O, a veces, evitar que se desate una tormenta y, si eso es inevitable, reducir sus efectos al mínimo posible.


Scioli se apoya para eso en tres grandes espadas. A las cuales pueden sumarse, en ciertos casos, dos o tres más. Son Alberto Pérez, Rafael Perelmiter y Ricardo Casal. Y no son pocos los que suman a Karina Rabolini al ruedo, en un tándem que registra antecedentes locales y en el exterior, como los Clinton o, más ajustados, los franceses Sarkozy.

Sin embargo, difícilmente algún colaborador de Scioli o de cualquier otro presidenciable concentre la influencia que muestra Nicolás Caputo sobre Mauricio Macri. Por si queda alguna duda: fue la persona que pagó el rescate cuando el jefe de gobierno estuvo secuestrado, en 1991. A otro nivel, Macri confía en su amigo José Torello y escucha con atención a Daniel Angelici y, al parecer, a Enrique "Coti" Nosiglia, aunque para ofrecerle una visión política nacional.

A diferencia de Macri, Massa cuenta con la primera referente en su propia casa: Malena Galmarini. Sus allegados todavía recuerdan que los lunes eran días de trabajo agotador durante la gestión de Massa en Tigre, después de pasar el fin de semana junto a su mujer. El círculo íntimo lo completan Ezequiel "Kelo" Melaraña y Eduardo Cergnul. Para hablar de dinero, en cambio, el líder de Frente Renovador elige a Jorge Brito y Daniel Vila.

pd: el resto de la nota publicada hoy (junto a Maia Jastreblansky e Iván Ruiz), acá.

martes, 12 de mayo de 2015

Todos contra Lilita (ella lo hizo)

La diputada nacional y precandidata a presidenta por la Coalición Cívica-ARI, Elisa Carrió, subió ayer la apuesta con el Gobierno al afirmar que el entonces jefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina se presentó ante el Congreso a brindar uno de sus informes "pasado de droga".

"Yo una vez pregunté en la Cámara «qué le pasa a este chico, que está a los gritos», porque la verdad es que mi generación no vivió la droga, «está duro», me contestaron", indicó Carrió, en el ciclo Conversaciones en LA NACION. "Era Abal Medina. Gritaba desaforadamente", añadió (la entrevista en WebTV, acá).

De inmediato, Abal Medina, hoy senador nacional, negó consumir cocaína y calificó los dichos de Carrió como una "delirante acusación" que "excede el límite de lo tolerable", por lo que anticipó que le iniciará "las acciones legales pertinentes".


"Estoy muy enojado, no puede decir que estoy pasado de droga, es muy delirante lo de Carrió -añadió Abal Medina-. Necesita la atención mediática, pero con esto ha cruzado un límite. Voy a hacerle una denuncia ante la Justicia."

Carrió acusó a Abal Medina de consumir cocaína como un ejemplo más de lo que consideró el "doble estándar" del Gobierno, que por un lado "agrede" a Fayt, al que dijo que buscan "matar por estrés, quebrarlo", mientras que sus funcionarios violan leyes y comportamientos éticos.

"Alguien tenía que decir la verdad y me tocó a mí, como desde hace 20 años", afirmó la legisladora. "Entonces, cuando agreden a un anciano como lo agreden, porque esto es casi una tortura, una vejación, respondo como hay que responder"

pd: el resto de la nota publicada hoy en LA NACIÓN, acá.

lunes, 11 de mayo de 2015

Carrió: "Alguien tenía que decir la verdad en este país"

Entrevista a la referente de la Coalición Cívica y diputada nacional, Lilita Carrió: "Alguien tenía que decir la verdad en este país, y me tocó a mí".

Juan Manuel Abal Medina, el límite moral frente a Mauricio Macri, Sergio Massa y el narcótrafico y la muerte del fiscal Alberto Nisman (y los roles de Irán y del general César Milani).

lunes, 15 de diciembre de 2014

2015 - ¿quiénes recaudarán los $1000M (por cabeza)?

Si hay que recaudar $ 1000 millones (o más) para competir en las elecciones de 2015, los presidenciables saben que es clave definir quiénes serán sus recaudadores. Un rol insustituible que no conoce ideologías ni sellos partidarios para Daniel Scioli, Sergio Massa, Mauricio Macri o cualquier otro que quiera sentarse en el Sillón de Rivadavia.

Funcionarios, operadores, amigos, empresarios y más. Muchos están dispuestos a recaudar para un candidato, pero pocos cuentan con esa bendición, según el relevamiento realizado por LA NACION entre 40 informantes, incluidos recaudadores de las actuales y anteriores campañas.


En el equipo de Mauricio Macri, el jefe es su ministro de Medio Ambiente porteño, Edgardo Cenzón, aunque el empresario Nicolás Caputo, centro de los dardos envenenados de los rivales de Pro, colabora con el incipiente operativo. Puertas adentro lo denominan un "facilitador", más que un "recaudador". El equipo general de campaña se reúne todos los lunes por la tarde y los jueves por la mañana en un local de la calle Balcarce 412, a cuatro cuadras de la Rosada.

En el equipo de Daniel Scioli, en tanto, aparecen Rafael Perelmiter, el contador de confianza histórica de su familia; el ex hombre fuerte en la Lotería bonaerense, Luis "Chiche" Peluso, y el de Aguas Bonaerenses, Guillermo Scarcella. E incluso un operador que apareció en el caso Ciccone, Lautaro Mauro. Otros marcan a su jefe de Gabinete, Alberto Pérez, como interlocutor, y hasta a su hermano José "Pepe" Scioli, con un latiguillo que le adjudican al ex motonauta ante la consulta empresaria: "Dale a José".

En el equipo de Sergio Massa, aparecen como operadores: el ex intendente Juan José Álvarez y el ex presidente del Banco Central, Martín Redrado, en la faceta internacional, mientras que desde otras campañas suman a José Luis Manzano, algo que Massa desmiente tajante. Pero en cualquier caso, según relatan varios empresarios, el jugador clave es el propio ex intendente de Tigre.

pd: el resto de la nota publicada hoy en LA NACION, acá.

domingo, 14 de diciembre de 2014

2015 - las campañas de los 1000 millones

Todos lo negarán. Porque hay cifras que no se pueden pronunciar en voz alta. Pero los principales aspirantes a la Prtesidencia gastarán el año próximo un mínimo de $500 millones. Eso, para hacer una campaña aceptable, porque los que se vean con chances ciertas de ganar superarán los $1000 millones. 

¿Y el techo? El cielo es el límite, según los cálculos de los candidatos, operadores, funcionarios, empresarios que ya aportaron -o al menos ya comenzaron a ser abordados- y recaudadores de las actuales y anteriores campañas que dialogaron con LA NACION en los últimos tres meses.

Las cifras pueden parecer un despropósito para el lector desprevendio. Pero basta con recordar que la campaña de 1999 de la Alianza rondó los US$100 millones. ¿A cuánto equivale aquella cifra hoy, sea dólar oficial o blue? ¿O ajustada por inflación -Indec o real- o por el crecimeinto del producto bruto interno (PBI)?

El monto, claro está, resulta muy superior a las cuentas oficiales de cada campaña que verifica la justicia electoral. Pero ninguno de los más de 40 informantes consultados por LA NACION tomó esas rendiciones en serio. Las consideran una formalidad sin asidero en la realidad.


¿Y cómo se maneja tanto dinero sin registro? Mucho, en bolsos; otro tanto, con cheques que se cobran en cuevas, como implementó el Frente para la Victoria (FPV) en 2007, con el dinero de Sebastián Forza, entre otros.

En los papeles y para la contienda de 2013, el FPV declaró gastos por $ 22,5 millones en el territorio bonaerense frente a los $ 12,2 millones que declaró el por entonces candidato a diputado nacional Sergio Massa. Pero la realidad fue muy distinta: uno de los candidatos distribuyó más de $ 15 millones sólo entre sus fiscales pagos -que complementaron a los voluntarios- para cubrir las cerca de 35.000 mesas de la provincia, ejemplificó uno de los armadores de aquellas elecciones. Y esa cifra no incluyó lo que destinó a viandas y transporte.

¿Otro ejemplo? Durante el último mes de aquella campaña caliente, el FPV gastó $ 9,6 millones en carteles en la vía pública, según una auditoría de la Cámara Nacional Electoral, aunque el oficialismo declaró $ 2,6 millones en ese rubro para toda su campaña.

Aquella contienda de 2013 apenas será un canapé, sin embargo, comparada con 2015. Fue una elección de mitad de mandato y en una provincia, la de Buenos Aires, que, aunque sea la más importante y habitada del país, no se compara con una puja nacional. Por eso las cuentas se potenciarán aún más en los próximos meses, adelantan todos los consultados por LA NACION, cuando se abarque todo el país y esté en juego la Casa Rosada. Por eso es que los que afilan lápices estiman que sólo en fiscales cada candidato podría consumir hasta 100 millones de pesos.

pd: el resto de la nota publicada hoy en LA NACION, acá y acá.