Hace ya muchos años, investigué para el diario LA NACIÓN el "maletinazo" de los gobiernos de Argentina y Venezuela. El resultado fue "Los secretos de la valija" y este blog. Estas páginas tomaron luego su propio rumbo, centradas en la corrupción y el lavado, y en los muchachos con maletines repletos de dinero, los "valijeros". Y de allí "Las coimas del gigante alemán", "La máquina de hacer billetes", "La Piñata" y "La Raíz". Pero la trama continúa...
Y sí, tenía que pasar. Tanta “sensación de inseguridad” que al final…
Un empleado de la Agrupación Aérea de la Casa Militar de la Presidencia, el área que coordina los viajes de Cristina Fernández de Kirchner, denunció que dos delincuentes lo asaltaron anoche, cuando llegó a su casa en Malabia al 1600. Llevaba, en una mochila, 68.000 dólares y 17.000 euros.
Rodolfo Stefanon, tal sería el nombre del empleado de 44 años asaltado, radicó la denuncia en la Comisaría 25° de Palermo, en la ciudad de Buenos Aires. Y contó que le pusieron un arma –o algo parecido- en la cabeza, lo obligaron a entregar la mochila con el equivalente a unos 357.000 pesos y partieron en una moto en contramano.
Stefanon relató que buscó el dinero en la Tesorería de la Secretaría General de la Presidencia, en la Avenida Julio Roca al 700. De allí salió acompañado por el chofer del auto y un suboficial de la Fuerza Aérea. Se bajó en la esquina de su casa y mientras caminaba tranquilo fue asaltado.
¿El dinero? Era para solventar los gastos del avión presidencial que llevará a la Presidenta por Kuwait, Qatar, Egipto y Turquía.
Pregunta: ¿no era más seguro conservar el dinero en la Tesorería hasta poco antes de emprender el viaje en vez de retirarlo 24 horas antes y llevarlo, en una mochila, a la casa privada de un empleado?
Y bué, son cosas que pasan… incluso a un valijero oficial –en este caso, “mochilero”- de la Casa Rosada.
Gracias a todos aquellos que me llamaron, escribieron e-mails o vinieron a verme para darme su apoyo y solidaridad. Lo ocurrido fue apenas un asterisco, quizá apenas casual, en esta aventura.
Me tomará tiempo obtener otra vez cierta información que tenía en marcha en tres investigaciones simultáneas (las llevaba conmigo porque todas las mañanas, cuando los chicos se van al cole, empiezo con los llamados y correos para avanzar). Pero, reitero, no se llevaron nada "sensible", ni "confidencial", ni puso en riesgo fuentes protegidas.
Lo valioso de todo esto (fuera de lo que me cobró el cerrajero por cambiar las llaves de casa), es todo lo positivo que me permitió corroborar en muchos casos y descubrir en muchos más. Desde grandes periodistas y medios de comunicación, hasta amigos y desconocidos que me respaldaron.
La noche del miércoles 7 presenté el libro "en sociedad" de manera oficial. Magdalena Ruiz Guiñazú y Joaquín Morales Solá fueron maravillosos. ¡Gracias!
Concluida la presentación, empecé a saludar a quienes asistieron y autografiar y dedicar algunos libros.
Un muchacho de acento singular me pidió entonces sacarse una foto conmigo y sus amigos. Acepté y bajé de la tarima, pero me rogó que lo acompañara unos metros. Mientras caminábamos unos pocos pasos, le pregunté de dónde era y me contestó que de Costa Rica.
Como sus amigos no aparecían, me pidió que lo acompañara hasta la calle a buscarlos. Obvio, me negué y retorné al centro de la librería, donde quedaban algunos asistentes, amigos, familiares y gente de Editorial Planeta.
Descubrí entonces que faltaba mi maletín y que lo habían reemplazado con otro, parecido, negro también, pero nuevo y vacío. Es decir, inconfundible con el mío.
Obvio, también, el muchacho no volvió, ni nadie retornó a la librería para devolver mi maletín y llevarse el nuevo. En suma, ME ROBARON.
Si busco el título irónico sería: Robaron el maletín al periodista que investigó "el caso del maletín"
Si el hurto fue común, pues mala suerte. Es una simple cuestión de tiempo para que nos ocurra a todos en nuestra bendita Argentina.
Si el hurto NO fue común... pues solo aclaro un par de puntos: dentro del maletín no había información "sensible" sobre mis fuentes. Debería ser muy imbécil para llevarla conmigo (y tan imbécil no soy). Y, como aclaré ya antes en este mismo blog, TODA LA DOCUMENTACIÓN EN LA QUE BASÉ MI INVESTIGACIÓN NO ESTÁ EN MI CASA (tampoco soy tan imbécil para eso). Está guardada en el diario LA NACIÓN.
pd: ¿Por qué informo sobre el hurto recién 36 horas después de ocurrido? Porque esperé por las dudas que alguna persona MUY despistada fuera a la librería a pedir su nuevo maletín y devolver el mío. No fue así.