Ayer, domingo, publiqué un artículo en el diario LA NACIÓN sobre las sociedades que operan bajo la órbita de la Inspección General de Justicia (IGJ) y que cuentan con personas fallecidas (en ciertos casos hace muchos años) entre sus directores, accionistas, etcétera (la nota, acá y acá).
Tras la publicación, un par de personas me planteó un dato que no es menor. Y que debí incluir en el texto para mayor precisión. Esto es: que la IGJ no se encarga de verificar si quienes firman están, en efecto, vivas, sino que eso es responsabilidad de los profesionales (abogados o escribanos) involucrados en los actos jurídicos de dicha sociedad.
Sin embargo, esa precisión requiere otra precisión, que explica por qué apunté a la IGJ y no tanto sobre abogados y escribanos (sobre los cuales, de todos modos, di dos ejemplos).
Dicha precisión de la precisión es la siguiente: la IGJ queda bajo la lupa desde que en 2012 cruzó su base de datos con los disponibles en el Sistema de Identificación Nacional Tributario y Social (Sintys), de donde surgió la primera y preliminar conclusión de que operaban 22.000 sociedades con fallecidos (el link a su anuncio del hallazgo, acá).
Esa primera y preliminar conclusión, tal y como consigné en la nota, derivó luego (tras la depuración final) en que las sospechas alcanzan a 24.200 sociedades, de las cuales más de 600 eran de alto riesgo.
El problema es, además, qué hizo a partir de ese hallazgo la IGJ, es decir, desde que supo tras una iniciativa propia que operaban esas 24.200 sociedades (y, en particular, las más de 600 de alto riesgo). Debió iniciar sumarios, radicar denuncias penales, notificar a los colegios de escribanos y de abogados, etcétera. Pero en su mayoría, por una decisión política, no lo hizo.
Precisada la precisión, avancemos.
Hace ya muchos años, investigué para el diario LA NACIÓN el "maletinazo" de los gobiernos de Argentina y Venezuela. El resultado fue "Los secretos de la valija" y este blog. Estas páginas tomaron luego su propio rumbo, centradas en la corrupción y el lavado, y en los muchachos con maletines repletos de dinero, los "valijeros". Y de allí "Las coimas del gigante alemán", "La máquina de hacer billetes", "La Piñata" y "La Raíz". Pero la trama continúa...
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lunes, 25 de febrero de 2013
domingo, 24 de febrero de 2013
IGJ - todos tus muertos
La Inspección General de Justicia (IGJ) detectó más de 600 sociedades que ampliaron su capital, modificaron su
domicilio o incluso se constituyeron con personas fallecidas hasta 15 años
atrás. Mucho peor que González. Aun así, por razones políticas, la IGJ no tomó
medidas contra la mayoría de esas sociedades, a las que sólo en ciertas
ocasiones denunció ante la Justicia, según reconstruyó LA NACION.
La
información surgió de registros oficiales y de fuentes
del organismo estatal. La desidia de la IGJ sobre esas sociedades fantasma se
debe al temor a toparse con otro "caso Skanska", con proveedores de
facturas truchas, sobreprecios y presuntos sobornos, o con empresas de fantasía
como las que sirvieron para el cobro de subsidios irregulares en la Oncca,
según relataron fuentes del organismo.
En
esa línea, un amplio porcentaje de las sociedades constituidas por muertos son
"consultoras", con objetos sociales amplios, en tanto que los
fallecidos figuran inscriptos ante la AFIP en ese rubro. Más aún, en la mayoría
el difunto apareció como se presidente, para después cambiar las autoridades y
desaparecer del Boletín Oficial. Es decir, prácticas habituales entre las
usinas de facturas falsas para la evasión de impuestos y el ocultamiento de
pagos de sobornos.
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