domingo, 11 de mayo de 2014

Ciccone - cuarto testigo amenazado

La frase del apriete difiere un poco, según la cuente un amigo u otro. Uno la recuerda así: "Tenga cuidado con lo va a decir, doctor". El segundo, más breve: "Mida sus palabras, doctor". Pero ambos coincidieron, por separado, en el mismo cuadro y mensaje final: el ex director general de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Economía, José Guillermo Capdevila, fue abordado por dos hombres en la calle, uno mucho más alto que el otro, que lo amenazaron días antes de la fecha prevista para que declarara en la "causa Ciccone".

Capdevila se convirtió así en la cuarta persona que padeció amenazas en relación al expediente judicial en el que se investiga la relación entre el vicepresidente de la Nación, Amado Boudou, y la ex Ciccone Calcográfica, la imprenta bajo el mando de Alejandro Paul Vandenbroele recibió un contrato para imprimir decenas de millones de billetes de 100 pesos.


LA NACION intentó contactar a Capdevila, pero por medio de un tercer amigo declinó confirmar si, en efecto, había sido amenazado en los días previos al jueves pasado, la fecha prevista para que testificara, por segunda vez, ante el juez federal Ariel Lijo.

Según reconstruyó LA NACION, sin embargo, Capdevila se presentó ante un escribano público y le relató su versión de lo ocurrido, aunque no reconoció a quienes lo intimidaron. En ese testimonio aportó constancias de lo que vivió -y de lo que sabe- y le permitió fijar una fecha cierta de cuándo lo amedrentaron.

El apriete, sin embargo, incluiría un segundo incidente con un automóvil sin patente, que se dedicó a seguir a un familiar de Capdevila durante varios kilómetros, a través de un trayecto que incluyó múltiples curvas y contramarchas.

pd: el resto de la nota publicada hoy en LA NACIÓN, acá.

viernes, 9 de mayo de 2014

Post - los principios de un diario

The Washington Post es la niña del momento. Todos la miran. Quieren ver cómo bailará bajo la batuta de Mr. Amazon, Jeff Bezos. Hay quienes se muestran esperanzados; otros recelosos. Y mientras tanto, la redacción continúa con su trabajo, informan y ganan premios.

Cada mañana, cientos de redactores, editores y fotógrafos, entre otros, ingresan al diario, a un puñado de cuadras de la Casa Blanca, y pasan junto a este cartel:


Traducción (no literal, sino adaptada a los vocablos criollos):

"PRINCIPIOS DE CONDUCTA DE UN DIARIO:
1. La primera misión de un diario es contar la verdad tan fidedignamente como esta pueda comprobarse;
2. El diario deberá contar TODA la verdad como pueda conocerla, abordando los asuntos relevantes de Estados Unidos y el mundo;
3. Como diseminador de noticias, el diario deberá observar la decencia que es obligatoria para un caballero privado;
4. Lo que se publique deberá ser ajustado para los jóvenes así como para los mayores;
5. La obligación del diario es hacia sus lectores y al público en general, y no a los intereses privados de su dueño;
6. En la búsqueda de la verdad, el diario deberá estar preparado para hacer sacrificios de su fortuna material, si eso es necesario para el bien público;
7. El diario no deberá ser el aliado de ningún interés especial, pero deberá ser justo, libre e íntegro en su visión de los asuntos públicos y las figuras públicas". 

El texto lo redactó y firmó Eugene Meyer, en 1935, dos años después de comprar el Post. Financista acaudalado, Meyer también lideró la Reserva Federal y asumió como primer presidente del Banco Mundial. Para entonces, el diario era ya una máquina de generar dinero. Pero tras más de una década de pérdidas multimillonarias que Meyer bancó de su bolsillo.

pd: disculpas por la mala calidad de la imagen, pero la tomé de arrebato, mientras salíamos a almorzar con el editor jefe del equipo de investigaciones del Post, Jeff Leen (la sombra que se refleja en el cartel con el brazo derecho en alto es la de Jeff). Bajo su mando, el diario acumuló OCHO (8) premios Pulitzer. Lo que se dice un nene de pecho.

lunes, 5 de mayo de 2014

Dallas - responder a la Verdad

Durante muchas décadas, el Dallas Morning News fue uno de los diarios regionales más respetados, en la misma categoría que el Boston Globe, o el Oregonian, el Miami Herald o el Chicago Tribune, entre otros. Pero al igual que ellos, padeció los mismos males: circulación y publicidad decreciente, migración masiva a la edición online, recorte de personal, crisis interna...

Desde hace unos años, sin embargo, el Dallas salió al ruedo de otro modo. Apostó por una gran periodista de investigación, Maud Beelman, como nueva jefa de su equipo de investigaciones, reacomodó toda su redacción, clarificó sus prioridades (¿eje? el valor añadido, lo que te pueda tornar diferente e indispensable) y, además, lanzó una agresiva campaña de marketing.

Este es apenas uno de los afiches que difundieron (similares salieron por TV y radio):


Traducción (no literal, sino aplicada a los términos de la prensa argentina):

"Saluden a los miserables manchados de tinta
los reporteros, esos artesanos incansables
que rasgan la VERDAD
enterada debajo de una declaración
que transpiran no por los focos, sino los cierres de edición
que dedican sus vidas a la
TAREA SIN FIN DE BUSCAR y
BUSCAR y BUSCAR
no sólo fuentes, pero entender.
No sólo QUIÉN y QUÉ
sino POR QUÉ.
Con muñeca para los hechos crudos
y garabatos veloces de AGUDEZA.
Ellos trabajan para las NOTICIAS
pero responden a la VERDAD".

¿Resultado? Todavía es demasiado pronto para arribar a conclusiones definitivas. Pero los indicios son alentadores. A diferencia de otros diarios regionales, el Dallas Morning News puede lograrlo.

viernes, 2 de mayo de 2014

La Casita del Horror

AUSTIN, Texas.- Bernie Madoff era encantador. "Charming", como dicen los gringos. Elogios por aquí, alguna frase sobre arte o algún buen vino por allá. "¿Te gustan los buenos cigarros?", preguntaba al pasar, mientras comenzaba a hablar de negocios, aunque no mucho. Apenas lo suficiente como para tentar al cliente potencial. Y, al poco tiempo, una caja de cigarros de lujo llegaba a tu casa.

Sobria, elegante, de madera de cedro oscura, con letras doradas, la caja buscaba reforzar el mensaje tácito de Madoff: "Confía en mí, soy sólido, soy consistente". Y allí iba el desprevenido. Halagado, tentado, caía en la trampa. Porque mientras el pajarito gozaba de esos cigarros, el buen Bernie le esquilmaba cientos de miles de dólares. O de millones. Por un total superior a los US$ 20.000 millones con una rueda que se extendió desde los 70 hasta diciembre de 2008.


Una de esas cajas, que es lo único que le quedó a uno de sus clientes tras lidiar con Madoff, se exhibe ahora en Austin, en el "Museo del Fraude", una pequeña "casa del horror" económico que la Asociación Estadounidense de Examinadores de Fraude Certificados (ACFE, por sus siglas en inglés) montó junto a su cuartel central. Allí le recuerda, a otros pajaritos -pasados o potenciales- qué puede ocurrir cuando se topan con los vendedores, profesionales, de humo.


Ejemplos sobran.

Así, a unos pocos metros de los cigarros de Madoff, se exhibe una de las acciones de Enron, que cotizaban como rubíes hasta que el colapso del gigante en 2002 se fagocitó más de US$ 30.000 millones, junto a decenas de miles de empleos y fondos de pensión.

pd: el resto de la nota publicada hoy en LA NACIÓN, acá.