viernes, 30 de septiembre de 2011

Una imagen vale...

Julio Cortázar escribiría magia con solo verlo. Y creo yo que cualquiera que no escribiera con los codos (con lo cual quedo eliminado en la fase de grupos, ni a octavos paso), podría divertirse de lo lindo.

Porque sí. Porque a veces la realidad supera la ficción. Y porque el latiguillo ese de que una imagen vale mil palabras se cumple a rajatabla.

Gentileza de un buen amigo, me llegó esta maravillosa imagen de una esquina no-tan-cualquiera de París. Una ciudad que era y es una fiesta (stealing from Hemingway) y en la que es posible cobrar una cometa, lavarla y, de paso, tomarse una birra. Todo en la misma esquina.

C' est magnifique!

pd: Merci beaucoup, mon ami.

jueves, 29 de septiembre de 2011

De Alemania a Plaza de Mayo, sin escalas

El sábado por la noche, el programa "Derecho de Autor" que conduce el periodista Damián Toschi [foto] por Radio Universidad Nacional de La Plata (AM 1390) me entrevistó por partida doble.

Estaba acordado que me llamarían para conversar sobre mi libro "Las coimas del gigante alemán", y en eso se centró el primer tramo del diálogo.

Pero dado lo ocurrido ese mismo sábado, cuando publiqué el artículo "Evalúan las Madres cerrar la fundación" en el diario LA NACION, la posterior desmentida de las Madres de Plaza de Mayo, mi posterior aclaración en el propio diario, en este blog y por Twitter, la entrevista también incluyó algunas preguntas sobre todo eso.

Ahora, gentileza de Toschi -autor además del blog "Con todas las letras"-, les pasó el audio. Sea para conocer un poco sobre de qué va el libro; sea para vislumbrar un poco la cocina de qué ocurrió con ese artículo periodístico y las farragosas horas que siguieron. En total, poco menos de 11 minutos.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Falsas o auténticas

Sergio Schoklender jura que las firmas que aparecen de Hebe de Bonafini son auténticas. Que ella rubricó las tres carillas de ese contrato con Meldorek SA, el 28 de diciembre de 2010.

Madres de Plaza de Mayo lo niega. Afirma que su presidenta jamás lo firmó, que no conoce al socio de Meldorek que aparece en ese contrato, Alejandro Gotkin, y que para esa fecha, ella ni siquiera estaba en Buenos Aires.

Schoklender retruca con que Bonafini miente.

Y las Madres replican, como un latigazo, que el que miente es y ha sido, siempre, Schoklender, quien incluso les ocultó información (y activos por vaaaarios millones de pesos) a la entidad durante años.

Un peritaje caligráfico de la Gendarmería [copia facsímil, abajo] ordenado por el juez federal Norberto Oyarbide concluyó que las firmas son, en efecto, falsas.

Schoklender considera que esa es la demostración cabal de que el Gobierno le soltó la mano, que será el chivo expiatorio del escándalo y por eso decidió redoblar la apuesta y hablar ante los medios de comunicación y en el Congreso.

El ex apoderado de la fundación Madres reclama, además, que se practique un nuevo peritaje caligráfico de esas firmas, que Bonafini redacte un "cuerpo de escritura" completo, que asista a la audiencia un perito suyo e insiste, una vez más, con que las firmas son auténticas. Pero si esto fuera fútbol, por ahora Schoklender viene perdiendo 2 a 0. Y, encima, de visitante.

Y mientras Schoklender habla, sin embargo, las Madres continúan con su labor y aportan cada semana más documentos, material y elementos de prueba al expediente. Que ya superó las 10.000 fojas.

A todo esto, el juez Oyarbide mantiene el expediente bajo secreto de sumario. Lleva más de 90 días. Algo muy inusual, incluso para los particulares tiempos que suelen manejarse en Comodoro Py. La medida le permite controlar el flujo de información. Aunque las filtraciones, de vez en cuando, ocurran. Como esta vez.

En la edición de hoy del diario LA NACIÓN revelamos tanto el peritaje de la Gendarmería, como así también el supuesto contrato de la discordia (un instrumento privado, sin participación de un escribano público fedatario) con las supuestas firmas de Bonafini.

El texto resulta una prueba clave y comprometedora. Sea porque las supuestas firmas de Bonafini son auténticas (y en ese caso la titular de Madres estaría en problemas) o porque como el peritaje indica (y validan todas las pruebas indiciarias hasta ahora conocidas), son falsas. Y en ese caso, como hasta ahora, el que estaría en problemas es Schoklender.

pd: el artículo en LA NACIÓN, acá.

martes, 27 de septiembre de 2011

De Al Capone a hoy

En línea con lo que comenté en mi post anterior (aquello de que muchas veces la forma de embocar a un pillo no es a través de una investigación compleja, sino a través de lo más obvio), ahora me encontré con las recientes declaraciones de Mr. Richard Alderman.

El buen señor es el capo del “Home Office” británico, la agencia gubernamental para policía, contraterrorismo, antidroga, inmigración y algunas cosillas menores más.

Durante el 29no Seminario Internacional sobre Crimen Organizado, Alderman anticipó que perseguirán los delitos menores que detecten para afectar las grandes operaciones delictuales. Es decir, la “gran Al Capone”.

El capo de Chicago recibió una condena a 11 años de prisión tras ser hallado culpable de evasión tributaria. Pareció un mal chiste que semejante mafioso fuera en Alcatraz por impuestos, pero sirvió para detener su operatoria. Y cuando recuperó su libertad nunca logró recuperar su trono. Ocho años después, murió.

Ahora, Alderman promueve avanzar por esa senda. En la práctica, significará revisar los libros contables de las compañías para buscar cómo escondieron las coimas que pagaron. Sea con facturas truchas (como en la Argentina) o con “gastos útiles” (o “Nützliche Aufwendungen”) en Alemania pre-OECD.

pd: más datos sobre la estrategia del Home Office, acá.