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lunes, 3 de noviembre de 2014

"Aimè" y "el Negro", dos viejos rivales

Se conocen desde hace 30 años y se recelan desde entonces. El vicepresidente Amado Boudou y el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, acumulan chicanas, zancadillas y acusaciones cruzadas por negocios indebidos, según reconstruyó LA NACION de allegados a ambos funcionarios durante meses.

Ambos militaban en Mar del Plata, dentro de la UPAU, pero con perfiles muy distintos. "El Negro" descollaba en la Facultad de Derecho por sus frases incendiarias. Y "Aimé" dividía su tiempo entre la Facultad de Ciencias Económicas y su pasión por pasar música en boliches.


Echegaray se recibió de abogado y enfiló hacia Punta Alta, donde debió sobrellevar su primera tormenta por el llamado Grupo Los Cóndores. El cabecilla, Roberto Nicolás Lucero, se fugó con los ahorros y tiempo después la Justicia lo condenó a cuatro años y dos meses de prisión. Y Echegaray enfiló luego hacia el Sur, donde pronto se contactó con Rudy Ulloa y ejerció como abogado de Gotti Hermanos, la firma que luego adquirió Lázaro Báez y que terminó siendo investigada por la AFIP por facturación falsa por más de $ 400 millones.

Boudou, mientras tanto, sobrellevó sus propios contratiempos en Mar del Plata, donde además de trabajar como disc-jockey asumió como gerente y luego gerente general de la empresa monopólica de recolección de basura de la ciudad, Venturino, que terminó por quebrar. Pero ya recibido, él siguió su camino entre el Municipio de la Costa -donde afrontó sus primeros traspiés con la Justicia y el Tribunal de Cuentas bonaerense-, y la Anses.

El punto de inflexión -y de reencuentro- para ambos llegó con el kirchnerismo, al que ninguno de los dos adscribía.

pd: el resto de la nota publicada en LA NACION, acá.

lunes, 24 de marzo de 2014

Los hoteles, una obsesión K

Los hoteles son una obsesión kirchnerista a la hora de invertir y recaudar. Esa predilección alcanza a la familia presidencial y a sus principales socios y colaboradores. También, a algunos de los empresarios más asociados al poder en la última década, incluidos Lázaro Báez, Cristóbal López y, posiblemente, Rudy Ulloa, según verificó LA NACION sobre la base de registros societarios oficiales.


Esa misma obsesión se extiende al socio de Máximo Kirchner, Osvaldo Sanfelice, pero también a Fabián Gutiérrez, ex secretario privado de la Presidenta, y a Raúl Copetti, ex tesorero de las campañas electorales del kirchnerismo. Todos ellos, y muchos más, apostaron al sector hotelero y turístico, que se expandió como nunca en la Argentina durante la última década, pero que también es considerada una actividad privilegiada para el lavado de activos.

Los Kirchner controlan tres hoteles. El más importante de ellos es Alto Calafate, con el que ocho empresas de Lázaro Báez, más una financiera de Ernesto Clarens, firmaron acuerdos retroactivos y confidenciales para garantizarle el pago de más de 1000 habitaciones todos los meses, aunque no usaran esas reservas. Gracias a esos convenios, la familia presidencial recaudó por lo menos $ 11 millones entre 2010 y 2011.

pd: el resto de la nota publicada hoy en LA NACIÓN, acá.

jueves, 2 de febrero de 2012

Echegaray, fuera de control

Este no es un libro pasatista. Playero. De esos que usted disfrutará mientras juega con sus pies en la arena frente al mar o entre las sierras. No. Ni su protagonista es un personaje de digestión ligera. Tampoco. Por el contrario, Ricardo Echegaray integra la élite de oscuros funcionarios que sobrelleva la Argentina y en la que antes descollaron Ricardo Jaime, María Julia Alsogaray Alberto Flamarique o Carlos Alderete.

Cínico, arbitrario y soberbio son los calificativos más suaves que le dedican sus empleados, actuales y pasados, como así también quienes debieron lidiar con él desde hace más de 30 años, como sus subordinados en el Liceo Naval, sus compañeros universitarios en Mar del Plata o sus colegas en la administración pública.

¿Cómo podrían olvidar sus palabras, por ejemplo, quienes lo escucharon defender al dictador Jorge Rafael Videla? Lejos de indultarlo, llegó a decir por televisión, deberían condecorarlo. Más aún, debió impulsar una “solución final”, como Augusto Pinochet en Chile.

¿Cómo podrían olvidarlo los afectados su rol en la estafa del “Grupo Los Cóndores”, en su Punta Alta natal? Aquella banda que les cobró dólares a cientos de plomeros, carpinteros y operarios de la base naval Puerto Belgrano para en teoría enviarlos a la reconstrucción de Kuwait tras la guerra del Golfo, pero que terminó con el jefe de la banda prófugo y luego condenado.

Eso y mucho más y peor saca a la luz el periodista Matías Longoni en su libro “Fuera de control” (Editorial Planeta, 337 páginas).


Sólido, preciso, contundente, pero a la vez de ágil lectura, el libro debe leerse, sin embargo, en dosis homeopáticas. Si no, puede amargarle su verano, aunque le movilizará sus entrañas como pocas investigaciones –y esta es una de las mejores de los últimos tiempos–, al desnudar las dobleces del protagonista.

Longoni sigue las huellas de Echegaray más allá de su versión kirchnerista en la Aduana, en la Oncca –que desguazó hasta que resultó inevitable su disolución– o en su destino actual, la AFIP. Por eso destapa, por ejemplo, sus tropiezos como abogado con peritajes caligráficos truchos o, peor aún, mal copiados de otros expedientes.

De algún modo u otro, Echegaray logró filtrarse o participar de lleno en muchos de los peores escándalos de los últimos años. Desde Southern Winds y las evasiones de la pesquera Conarpesa o la constructora Gotti –para la que trabajó como abogado y ahora debería fiscalizar–, hasta el escándalo de la valija con US$ 800.000 de Claudio Uberti y Guido Alejandro Antonini Wilson, la compra de terrenos fiscales en El Calafate, los subsidios truchos de la Oncca o el allanamiento al Grupo Clarín.

Aquí vale destacar una aclaración. Tras formarse en la agencia estatal Télam, Longoni trabaja para Clarín desde 1998. Pero eso no opaca su visión al encarar este libro, lo que queda claro cuando, por ejemplo, critica con dureza al director del suplemento Rural de ese diario por un artículo suyo sobre un ex titular de la Oncca.

Para Echegaray, sin embargo, las denuncias penales y las investigaciones periodísticas que acumula son parte de una “campaña de desprestigio” montada en su contra. O contra el Gobierno, de cuyo relato “nacional y popular” se encontraba en las antípodas durante los años 80 y 90, cuando se declaraba férreo seguidor de Domingo Cavallo.

Acaso aún repudie la prédica kirchnerista, pero en voz baja y en los hechos concretos. Porque en la práctica, la Oncca concentró el 49% de los $ 3771 millones que repartió en subsidios para harina entre apenas 10 molinos, los más grandes, como Cargill. Y lo mismo ocurrió en otras muchas cadenas productivas.

Esa es apenas una muestra de la gestión Echegaray. El mismo que durante sus primeros 6 meses al frente de la AFIP cambió a más de 300 jefes y desplazó a más de 1200 empleados, y redujo así los controles, nombró familiares propios y de sus colaboradores y, también, a la cuñada de Máximo Kirchner como jefa de la flamante regional tributaria de Río Gallegos. Allí, la muchacha, también proveedora del Estado y tercera candidata a senadora por el kirchnerismo en Santa Cruz, debe fiscalizar a los Kirchner, a Lázaro Báez y a Rudy Ulloa, el referente de Echegaray.

El actual jefe de la AFIP, como “monje negro del kirchnerismo –concluye Longoni, continúa aquí, entre nosotros. Y su lógica, la del desprecio al Estado, la de la prepotencia y la de la impunidad, es la que sigue mandando.”

“Fuera de control” es, en definitiva, un libro indispensable. Sea en la playa, en la sierra o en la ciudad. Si quiere saber de qué se trata.

pd: el artículo publicado en LA NACIÓN, acá.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Los testaferros de Uberti - III

La entrevista con Luis Rodríguez, el ex empleado de los presuntos testaferros de Claudio Uberti, Marcia Debora Peisci (su ex número dos en el Occovi) y su marido Guillermo Such, fue mucho más larga de lo que se publicó los últimos dos días en LA NACION.

Quedó afuera, por ejemplo, que en una de las tantas sociedades en la que aparece Peisci, Torre Sarmiento SA, figura como socia de Rudy Ulloa Igor.

También quedaron afuera muchas preguntas y repreguntas. Así, por ejemplo, tras la última que sí entró en el diario hubo otras dos con un par de curiosidades.

-¿Lo escuchó hablar con funcionarios?

-A Uberti no. Pero sí a Such, que decía que tenía esto o aquello arreglado y que él había tenido problemas con Kirchner [Néstor] y que él lo había puteado. Y en los asados con gente importante, con apellidos de renombre, que me pedían que yo cocinara, los escuché hablar de negocios, que hay que coimear a este o a aquel, de compras y ventas de campos, con gente del Sur.

-¿Compras de ganado o de campos?

-Las dos cosas.

-¿Hablaban de algún otro negocio?

-De 20 camionetas Partner [Peugeot] y las otras… ¿cómo se llaman? Bué, otras, que las alquilaban a empresas y esas cosas. Pero ese negocio nunca pudo darles para gastar como gastan. O sea, nunca pude saber realmente cómo gastan ese movimiento de plata.

pd: Rodríguez no es la primera persona que habla sobre esas camionetas. Más de un año y medio atrás, otra fuente me lo había comentado, pero nunca logré avanzar por esa senda...

lunes, 5 de diciembre de 2011

Los testaferros de Uberti - II

Marcia Débora Peisci, la ex mano derecha y presunta testaferro del ex embajador “paralelo” ante Venezuela, Claudio Uberti, es socia, a su vez, del ex chofer devenido en empresario kirchnerista, Rudy Ulloa. Así surge de los registros comerciales, en los que la mujer aparece vinculada a al menos media docena de sociedades anónimas o de responsabilidad limitada.

La sociedad se llama “Torre Sarmiento SA”, constituida en diciembre de 2008 para construir y comercializar un inmueble sobre la calle homónima de la ciudad de Río Gallegos. Peisci figura como presidenta y Rudy Fernando Ulloa Igor, como el “director suplente” de la firma. Y la empresa cuenta con una particularidad: aunque constituida para operar un comercio en la provincia de Santa Cruz, se constituyó y fijó su domicilio especial en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Uberti y Ulloa mantienen, a su vez, una añeja relación, enlazada por ejemplo por un inmueble en Río Gallegos del chófer de Néstor Kirchner en el que vivió el luego mandamás del Occovi. Juntos, también, recaudaron para la campaña presidencial de 2003. Sólo luego, y ya en el poder, Uberti unió esfuerzos con Peisci.

Señalada por su ex pintor, obrero, asador, maestro mayor de obras y empleado todoterreno, Luis Rodríguez, como la supuesta responsable de ocultar al menos parte del presunto millonario patrimonio oculto de Uberti, Peisci figura en otras seis sociedades y bienes junto su marido, Guillermo Federico Such.

pd: la nota completa publicada en LA NACION, acá.

martes, 2 de noviembre de 2010

Y un mal día, reapareció

Se le pueden enrostrar algunas cosillas, pero no que sea infiel.

Tras un par de años de extremo bajo perfil, Claudio Uberti, reapareció en el candelero. No lo buscó, ni mucho menos. Pero el fallecimiento del ex presidente Néstor Kirchner conllevó que decenas de sus colaboradores más estrechos -actuales y pasados- se reunieran para darle su último adiós.


Así fue como Uberti viajó hasta Río Gallegos y allí lo encontró el buen Juan Cruz junto a un fotógrafo de Clarín, al igual que los muchachos de Perfil.

Podría ampliar este post mucho más (de hecho, acá y acá hay material), pero siento que no es un momento adecuado aún. Prefiero no "cargar las tintas". Y no es que la muerte del ex Presidente lo borre todo. Por el contrario, porque investigué lo que investigué con él vivo, es que ahora prefiero respetar el duelo. Ya habrá otras (mejores) oportunidades.

lunes, 15 de marzo de 2010

El prolijo soldado pingüino ejecutor

Aduana + Valijas + Dólares + Aeropuerto = escándalo

Fórmula simple, pero recurrente en la Argentina.

En los últimos días nació otro caso que involucra a pasajeros, contrabando, coimas y controlantes que no controlan pero se enriquecen (por izquierda).

Por encima de este y otros escándalos (incluido el de Guido Alejandro Antonini Wilson), sobrevuela la figura del entonces titular de la Aduana y actual jefe de la Administración Federal de Ingresos Públicos (órgano que controla la Aduana), Ricardo "el Negro" Echegaray.

Echegaray conoció a los Kirchner cuando trabajaba en la Aduana en Río Gallegos, tras un accidentado período como abogado en su Punta Alta natal. El contacto lo concretó Rudy Ulloa, por entonces cadete del estudio jurídico de los K y hoy empresario multimillonario.

Con Ulloa y el actual secretario Legal y Técnico de la Presidencia, Carlos Zannini, Echegaray lideró la unidad básica "Los muchachos peronistas".

Hoy, se define como "un soldado de Kirchner", "un pingüino auténtico", "prolijo ejecutor de instrucciones", "buen lector del manual del alumno kirchnerista", y durante aquellas horas aciágas que siguieron al decomiso de los US$ 800.000 en Aeroparque, un asiduo y perseverante interlocutor de Claudio Uberti, según surge de los registros telefónicos.

Ampliaremos...