jueves, 4 de agosto de 2011

Un día como hoy

Un día como hoy, pero durante la madrugada, en 2007 y en el Aeroparque, un gordo venezo-gringo y un funcionario argentino apodado "el señor de los peajes" entraron en la Historia.

Tampoco es que ingresaron en la Gran Historia. Apenas serán, con el paso de los años, una anécdota. Pero a diferencia de la inmensa mayoría de los mortales (incluido, obvio, quien esto escribe), ellos quizá hasta protagonicen una nota al pie en los repasos históricos sobre el kirchnerismo o hasta sobre la Argentina de principios del siglo XXI.

El legendario vuelo que incluyó a Guido Alejandro Antonini Wilson y Claudio Uberti, que de ellos se trata, a la legendaria valija con 800.000 dólares que los unió para siempre (además de darle fama y algunos billetes a la señorita devenida vedette María de Luján "Lorena" Telpuk), cumplen hoy cuatro años.


Lo que siguió fue propio del realismo mágico latinoamericano, sazonado con condimentos gringos inverosímiles. Así, durante los años que siguieron, se revelaron datos sobre Antonini en la Casa Rosada, Uberti en la Quinta de Olivos, el rol de Hugo Chávez en el encubrimiento, Victoria Bereziuk posando disfrazada de enfermera para una revista de marihuana, Daniel Uzcátegui "inhallable" en Venezuela (pero ubicable por periodistas argentinos en cuatro horas), el amigo valijero Rafael Reiter, los arrestos y el juicio en Miami de Carlos Kauffmann, Franklin Durán, Moisés Maiónica y Rodolfo Wanseele Paciello, y mucho más...

El resumen, sin embargo, es bastante simple. Pasaron ya cuatro años desde el decomiso; van cuatro años de impunidad. ¿Y el dinero? Depende. El paquete grande pasó de largo, ganó la calle y entró en la noche. El paquete chico, con los US$ 800.000, continúa depositado en una cuenta del Banco Nación, a la espera de que alguien lo reconozca como propio...

martes, 2 de agosto de 2011

El estigma valijero de Petrone

Daniel Petrone se encuentra con un pie fuera del Juzgado en lo Penal Económico. Enfila, ternado, rumbo a los tribunales orales de San Martín.

Pero las valijas resultan un estigma en su vida profesional.

Una, la de Claudio Uberti y Guido Alejandro Antonini Wilson, lo recibió como juez. Y otra, parece, podría participar de su adiós.

En ambos casos, como para extender las malditas coincidencias ante los ojos de Petrone [foto], el decomiso rodeó los 800.000 dólares. Y ambos decomisos, también, desnudan ciertos vínculos entre los valijeros y el poder.

En el caso de Antonini Wilson, sobran aquellos vínculos: Uberti, Victoria Bereziuk, José María Olazagasti, Julio de Vido, la petrolera PDVSA y mucho más.

En el caso del abogado Segundo Pantaleón Córdoba, quien ayer fue detenido en la terminal de la empresa Buquebus cuando intentaba cruzar la frontera argentino-uruguaya con los dólares, es al menos por ahora algo más difusa.

Por ahora, lo poco que se sabe es que Córdoba se vinculó con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), aparece (él o un homónimo, que con su nombre seguro que abundan) como signatario de la kirchnerista Carta Abierta y, también, vinculado a una financiera del “Grupo Olmos”, el holding empresario filokirchnerista que se adueñó de Crónica y mueven otros medios más K aún.

¿Las diferencias entre uno y otro caso? La primera es que Antonini Wilson sí logró cruzar la frontera hacia Uruguay; la segunda, que el venezogringo ya no portaba dinero; Córdoba, sí.

pd: más datos, acá.

lunes, 1 de agosto de 2011

Ayer, hace un siglo y hoy

Aún le dura la bronca a Israel “Cacho” Lotersztain. Tanto, que el empresario de la firma MalamSystems (y como tal competidor de Siemens por el Proyecto DNI) publicó en 2010 un breve libro de investigación histórica, “Los bancos se roban con firmas. Corrupción y crisis en 1890”.

El libro se centró en la presidencia de Miguel Juárez Celman, entre 1886 y 1890, aunque muy pronto le queda claro al lector que “Cacho” aplicó a su análisis toda su experiencia de vida. Es decir, de cuando sus socios mayores en la licitación, Alfredo Yabrán y Franco Macro, se dieron vuelta en el aire, transaron con Siemens y lo dejaron más sólo que Adán en el Día del Amigo.

A lo largo de 188 páginas, Lotersztain describió actos de corrupción, legisladores que viven un estilo de vida muy por encima de sus salarios, un Presidente y sus ministros que cobran sobornos, banqueros y empresarios dispuestos a pagarles lo que fuera necesario y, también, intermediarios “en estratégica posición de bisagra entre partes que, en caso de coimas, no podían comunicarse entre sí por razones obvias”.

“El objetivo central del presente trabajo no es juzgar el pasado –remarcó en la introducción empresario devenido magíster en Historia-, sino meditar sobre lo que puede ocurrir en una sociedad cuando el comportamiento de sus dirigentes (funcionarios, políticos, empresarios) está impulsado no por un hipotético ‘bien común’, sino por un desmedido deseo de beneficios para sí mismos o para su reducido grupo de pertenencia, y cuando ese deseo se traduce en una actuación pública que reconoce muy pocos límites o escrúpulos”.

Luego, en la 187° y penúltima página, Lotersztain vuelve a apoyarse en los hechos históricos para trazar un paralelismo con el presente: “La corrupción dejó de ser un simple sobrecosto para convertirse en el motor de decisiones de Gobierno –y también de muchos actores de la sociedad civil- que operaron en sentido contrario al interés nacional”.

Así, su libro puede leerse como una investigación histórica. O como un ensayo sobre la corrupción. O como la demostración cabal de que no aprendemos más…

pd: más datos, en su libro y en “Las coimas del gigante alemán”.

viernes, 29 de julio de 2011

Match-point

Sagaz, hombre de mundo y muy, muy serio, Heinrich von Pierer conocía la Argentina desde los tiempos en que Siemens obtuvo el contrato para construir la central nuclear Atucha, a 100 kilómetros al noroeste de la ciudad de Buenos Aires.

Ya en los tiempos de Carlos Menem, el CEO mundial de Siemens mechó negocios y partidos de tenis en la Quinta de Olivos, a donde llegó incluso en helicóptero, trasladado desde su hotel.

Drive del otrora campeón juvenil de Baviera, vestido para la ocasión por la también germana Adidas.

Revés del riojano.

Comentario sobre el Proyecto DNI del alemán.

Sonrisa presidencial.

Match-Point.

Algunos de los ejecutivos de Siemens Argentina no podían creer lo que habían visto con sus propios ojos. ¿Cómo era posible que Von Pierer, que con ellos era serio hasta la solemnidad, departiera entre risas con Menem, de remera blanca y chaleco oscuro? ¿Otro embrujo del riojano? ¿El germano sólo era serio y parco con sus subordinados, pero no con aquellos que flirteaba por negocios? ¿Tuvo el lobbista Carlos Sergi algo que ver en el partidito? ¿O fue obra del otro gran protagonista de las sombras, Blas Medina?

Lo cierto es que atrás comenzaban a quedar Alfredo Yabrán, Franco Macri y su propuesta conjunta. Y Siemens, hasta entonces el "plan B" pasaba a convertirse en el "caballo del comisario".

Game, set, match.

pd: más datos, en "Las coimas del gigante alemán".