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jueves, 23 de julio de 2015

Memoria Activa - Justicia, Justicia perseguirás

Entrevista a dos referentes de Memoria Activa, Adriana Reisfeld y Diana Malamud, que aún pugnan por Justicia a 21 años del atentado contra la AMIA y buscan a sus autores, sus cómplices y sus encubridores.



pd: el link a la entrevista completa, acá.

viernes, 17 de julio de 2015

Galeano: "La información no tenía precio"

Entrevista al destituido juez federal Juan José Galeano. A tres semanas de afrontar un juicio oral por encubrimiento, reafirma que para él, el testimonio de Carlos Telleldín "no tenía precio"... Pero se tasó en US$ 400.000 y se pagó...

pd: el link a la entrevista completa, acá.

jueves, 30 de abril de 2015

Para el fiscal antilavado, "es difícil investigar al poder"

"Es difícil investigar al poder", dice Carlos Gonella.

Y si lo dice él...

Titular de la Procelac (Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos), Gonella es protagonista, para bien o para mal, de algunas de las investigaciones judiciales sobre lavado más sensibles y relevantes que se registraron en el país durante la última década.



En 2009, Gonella logró la primera condena contra el lavado en la historia del país y ahora acaba de lograr el procesamiento de un supuesto narcotraficante y el embargo de sus bienes por $ 750 millones y otros $ 500 millones sobre los de su esposa. Pero ése es su currículum positivo. También arrastra su propio procesamiento, confirmado ya por la Cámara Federal, que consideró probado que protegió a Lázaro Báez cuando estalló el escándalo con el financista Federico Elaskar y el valijero Leonardo Fariña.

Según Gonella, eso no es verdad. "De ninguna manera. Ése es un caso que se ha politizado, un caso resonante que se mediatizó", y destacó que la Procelac actuó de oficio sólo horas después de que Elaskar y Fariña aparecieron en el programa Periodismo para todos, de Jorge Lanata, el domingo 13 de abril de 2013, y envió el material a la Justicia apenas cinco días después. "Se cursó la imputación contra Elaskar y Fariña, y se dejó abierta con respecto al resto de las personas", insistió, en una entrevista dentro del ciclo Conversaciones, de LA NACION.

pd: el link a la nota en la edición impresa, acá.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Treinta años de democracia - un helado y sigamos

Mi recuerdo de aquel día es sencillo y sabroso. Un helado. Simple, ¿no? Con un aderezo: de una heladería de apellido sintomático: Massera. Nada menos.

Mucho se ha escrito y dicho, y se escribirá y dirá sobre los 30 años desde el retorno de la democracia a la República Argentina. Algunos textos son extraordinarios, como también lo son esfuerzos programáticos como la Red de Archivos Orales de la Argentina Contemporánea (ver, acá), así que prefiero reducir mi visión a eso: un helado.

Era chico, 9 años, segundo de cinco hermanos varones y familia de clase media a la que le salía un presupuesto, digamos, comprar facturas para un domingo por la tarde. Claro: con una docena no llegabas ni a dos por cabeza si contabas a los viejos.

La cuestión es que ese día, papá quería que fuera una pequeña gran fiesta. Que recordáramos ese día para siempre. Porque era único, aunque para nosotros, los pibes, fuera uno más. Mucho había pasado en nuestro país, en nuestra ciudad, en nuestra familia y a mis padres. Pero de eso me enteraría con el correr de los años.


Así que, con todo eso a cuestas, el viejo nos llevó a la escuela de 7 y 32 de la ciudad de La Plata, donde le tocaba votar. Entramos con él al cuarto oscuro (y sí, yo también creí que estaba a oscuras y con la pregunta obvia: ¿cómo hacías para agarrar la boleta correcta? ¿A tientas?), salimos, metió su voto en la urna y saludó a todas las autoridades de mesa.

Recuerdo, vaya a saber por qué, que a mí también se me ocurrió saludar a todos. Les di la mano. Y, como él, yo también repetí "gracias" mientras los saludaba.

Lo mejor para nosotros, los pibes, estaba por comenzar. Porque de allí nos fuimos a una cuadra, a 7 a 33, a la heladería. La de apellido lúgubre (hasta donde sé, los dueños nada tienen que ver). Cada uno un cucurucho. Un esfuerzo para el viejo; un recuerdo imborrable para la banda.

Hoy, 30 años después, la verdad no sé si mi padre se emocionó cuando metió su voto en la urna. Creo que, como tantas otras veces, la procesión por los que ya no estaban y por todo lo vivido le pasó por dentro. Pero no lo sé. En cambio, sí sé que desde entonces, cada vez que yo salgo del cuarto oscuro y meto mi voto en la urna, siento la imperiosa necesidad de agradecerle a cada una de las autoridades de mesa. Por estar allí y por lo que encarnan. Y sí, todas las veces que lo hago, me emociono.

Obvio, nuestra democracia arrastra enormes tareas pendientes, pero hemos avanzado muchísimo, con vaivenes y contramarchas, durante estos 30 años. Así que GRACIAS a tod@s l@s que cada día se han puesto las pilas, se han jugado el pellejo y sacrificado hasta lo indecible durante estas décadas.Y por todo lo alcanzado, sigamos.


pd: y mientras avanzamos, por favor, que el mío sea de chocolate y naranja.

martes, 20 de agosto de 2013

El nexo entre Cristóbal y Petrobras niega TODO

otagonista inesperado de la tormenta que asedia al empresario patagónico Cristóbal López, el operador Jorge Rottemberg confirmó que intermedió en la compra de los activos de la petrolera estatal brasileña Petrobras en la Argentina. Pero negó, de manera tajante, que se hayan pagado coimas para aceitar la operación. "Desconozco los supuestos sobornos", afirmó.
Por primera vez, así, Rottemberg rompió su silencio público. El negocio, afirmó ante la consulta de LA NACION, "afortunadamente se encuentra dentro de la operatoria comercial de la sociedad" que se utilizó para mediar entre López y Petrobras.

Rottemberg se encuentra fuera del país, al que volverá recién a mediados del mes próximo. Evitó, sin embargo, precisar dónde está. Pidió además, mediante un correo electrónico, cautela con las cifras de dinero que se publican por estrictas razones de seguridad familiar.
"Tengo familia y esto es peligroso, por la seguridad", solicitó. "Es sólo una preocupación, soy una persona de bajo perfil y cero exposición", argumentó.
Rottemberg es, en efecto, un empresario cuyo rostro es muy poco conocido. Pero registra un antecedente incómodo que arrastra desde hace más de 15 años, cuando se desempeñó junto al jefe de Gabinete Jorge Rodríguez, durante la segunda presidencia de Carlos Menem.
pd: el resto de la nota publicada en LA NACIÓN, acá.

domingo, 7 de octubre de 2012

Los dos "Boudous"

Admiró hasta la fiebre a Carlos Menem y sus camisas brillosas. Defendió a ultranza la convertibilidad y, antes, militó y se postuló por la Unión para la Apertura Universitaria (UPAU). Luego impartió clases en la universidad liberal por excelencia del país, la del CEMA. Llegaron a apodarlo "Domingo Felipe" dado su fervor por el entonces superministro de Economía. Y era hincha del club Independiente.

Todo eso, claro, antes de que defenestrara Menem, la convertibilidad, a Cavallo y las ideas liberales, y pasara a mostrarse nacional y popular, aprendiera la letra de la marcha peronista y hasta fuera a la cancha, pero para ver a Tigre. Porque, como ironizaba Groucho Marx, "Estos son mis principios y si no le gustan? bueno, tengo estos otros". Y ésa puede ser la síntesis del hoy vicepresidente Amado Boudou.


Su derrotero laboral también evidencia esos volantazos. Disc-jockey en su Mar del Plata natal, lideró y llevó a la quiebra la empresa recolectora de residuos Venturino, anduvo largo tiempo casi con lo puesto, asumió como secretario de Hacienda en el Partido de la Costa, antes y después pasó por la Anses, fue ministro de Economía y, al fin, llegó al Olimpo. O casi, si no fuera por el monotributista Alejandro Vandenbroele. Porque, como también podría ironizar el gran Groucho, ese es su currículum, pero si no le gusta, Boudou tiene otro.

Ese otro CV incluye denuncias penales a su paso por cada oficina pública que ocupó y viviendas sociales que jamás terminaron de construirse (aunque cuyas partidas sí se llevaron del Estado). También, a un amigo y socio, José María Núñez Carmona, que se define a sí mismo como su "panadero" porque le "hace las facturas" que él no puede firmar, y una "sintonía fina" con el banquero Jorge Brito que llevó al mismísimo secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, a enrostrarle que el dueño del Macro era su "jefecito" y que planeaba "meterlo preso".

pd: el resto de la reseña del libro “Amado. La verdadera historia de Boudou”, del periodista de la revista Noticias , Federico Mayol, acá.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Invernes - el recuadro fallido

Por estrictas razones de espacio (la nota central iba a saltar de tapa y al final quedó adentro), este recuadro no se publicó en el diario LA NACION. Iba a acompañar al artículo sobre el doble triunfo que cosechó Lázaro Báez en el Tribunal Fiscal y en la Justicia en lo Penal Económico (ver acá). Un doble triunfo ligado a las empresas constructoras Gotti Hermanos y Badial, ambas a la vez con notables, fluidos y permanentes vínculos con la firma Invernes SA. 

De ahí, pues el siguiente (y fallido) recuadro:

Conocida en la Patagonia como “Inversiones Néstor”, por el ex presidente Néstor Kirchner, Invernes SA debe su nombre a un financista de extremo bajo perfil, Ernesto Clarens, de profusos vínculos con el núcleo del kirchnerismo empresarial.

En los registros societarios, sin embargo, Clarens apenas aparece como un empleado en relación de dependencia en Invernes, aunque los libros de la sociedad muestran como directores a Carlos Calvo López –el portador de los millones en efectivo traídos desde Uruguay según el testimonio ante la AFIP del propio Lázaro Báez–, y a Guido Santiago Blondeau, que también figura en Austral Construcciones junto a Báez.


A través de Austral Construcciones, Báez se asoció con Kirchner para construir 10 departamentos en Río Gallegos. El ex presidente se quedó con cinco unidades por un valor total de 325.000 pesos. Según su declaración jurada de 2007, embolsó cerca de $ 200.000 en un año en alquileres. (Y eso, sin nombrar el mausoleo que Lázaro construyó tras la muerte de Kirchner).

Bajo presión política, cuentan dentro de la AFIP, los inspectores debieron volver sobre sus pasos en el expediente Badial cuando se fue el entonces titular del organismo recaudador, Alberto Abad. De hecho, la resolución que dejó sin efecto la “determinación de oficio” perjudicial para Báez se fechó en marzo de 2008, cuando Abad renunció a la AFIP tras un cruce con el entonces jefe de la Aduana, Ricardo Echegaray.

Báez también movió sus fichas. Cambió el domicilio fiscal de sus empresas. Las sacó de la Patagonia y las radicó en Buenos Aires. Y así quedaron bajo la órbita de la Regional Sur Metropolitana que dirige Andrés Vázquez, el mismo que lideró un operativo con más de 200 inspectores contra el Grupo Clarín y que en tiempos de Abad cosechó un sumario por su vinculación con el Casino Flotante de Puerto Madero.

Investigado por la Justicia y por la unidad antilavado (UIF) por mantener una cuenta en el exterior por más de 500.000 dólares sin declarar ante la propia AFIP, Vázquez continúa sin embargo al frente de esa regional gracias a sus contactos con el área del inteligencia del Gobierno.

Por su parte, y al igual que en los casos de Badial, Austral Construcciones y Gotti, Báez también sorteó otro escollo judicial con la constructora Palma SA, en la que su mano derecha, Fernando Butti, llegó a ser citado a indagatoria a fines de 2009 por la presunta evasión de más de $ 6 millones. En esa firma, también figuraban su hermana, Irene Beatriz Báez, y su cuñado, Diego Palleros, el hijo del intermediario de la venta de armas a Croacia y Ecuador por la que el ex presidente Carlos Menem llegó a quedar detenido.

viernes, 10 de agosto de 2012

Economía, corrupción y prioridades

Cuando la economía crece, pocos se interesan por la corrupción. Acaso por esa idea de “mientras tenga plata en el bolsillo, lo que el resto haga me importa un pito”. Ahora bien, cuando la economía hace agua, la ecuación se invierte: “¿Y por qué yo la tengo que parir mientras estos hijos de p… siguen de fiesta?”.

Palabras más, palabras menos, esta es una dinámica constante en la Argentina y otros muuuuuuuuchos países, no sólo ahora sino desde siempre. Basta con repasar, por ejemplo, las furibundas críticas al “régimen” que arreciaron DESPUÉS de la crisis de 1890 en la Argentina (pero el ominoso silencio que imperó ANTES, mientras que dominaba la fiesta).



Todo esto viene a cuento de una encuesta que difundió la consultora Gallup con datos sobre las prioridades de los estadounidenses para el próximo presidente de su país, que sobrelleva una crisis financiera, con durísimos efectos en la tasa de desempleo y, por supuesto, el mercado inmobiliario. ¿La prioridad n° 1? “Crear empleos”. ¿La segunda? Reducir la corrupción.

El 87% de los norteamericanos encuestados calificaron como “muy” o “extremadamente” importante reducir los niveles de corrupción en su país, incluso por encima de reducir el déficit público o la lucha contra el terrorismo, entre otros ejes recurrentes de las campañas presidenciales.

En la Argentina, en tanto, recuerdo una encuesta muy importante de una consultora también muy importante que semanas antes de las elecciones de 2011 repasó las prioridades de los argentinos. En plena expansión económica (y como ocurrió en Estados Unidos mientras la burbuja inmobiliaria y Wall Street alimentaba la fiesta de George W. Bush), la corrupción estaba allá abajo -bien abajo-, en la escala de prioridades.

Ahora que al parecer la economía local se enfría, siquiera un poco (no tanto), habrá que ver qué ocurre. ¿Acaso algunos dejarán de ser “rubios de ojos celestes” como lo fue Carlos Menem hasta que le pegó el tequilazo mexicano? Creo que aún es prematuro pretender conclusiones. Pero el fastidio social que rodea hoy al vicepresidente Amado Boudou puede resultar un indicio.

pd: el link a la encuesta de Gallup, acá.

miércoles, 13 de junio de 2012

Impunidad - cinco muestras y un botón

Uno. Allá por diciembre de 2008, la multinacional Siemens AG reconoció sus pecados a nivel mundial y admitió que pagó coimas en la Argentina (y otros 23 países), pero acá no pasó, ni pasa, naranja-fanta. Ni un funcionario procesado por la Justicia local.

Dos. Skanska también reconoció que derrapó, echó a patadas (pero con indemnización plus) a sus ejecutivos locales y arregló sus cuentas con la AFIP. Pero la Justicia local llegó a decretar la inexistencia del delito (es buenísima: el delincuente admite que delinquió y el juzgador le dice que no, que no es así, que no delinquió).

Tres. Un ex director del Banco Nación, Alfredo Aldaco, se arrepintió de haber participado en el negociado con IBM y durante seis años -el máximo de la pena posible para él- se autoimpuso una suerte de arresto domiciliario absoluto. No salió de la casa ni para eventos sociales, familiares o personales. Nada. Cero. Enjaulado. Pero ahora, cerca de 19 años después, la Justicia no arribó a una condena -ni contra él, ni contra ningún otro-, ni completó el decomiso de los fondos.

Cuatro. El valijero de las “Coimas en el Senado”, Mario Pontaquarto, detalló con precisión cómo se repartió la tarasca para aprobar la reforma laboral durante el gobierno de la Alianza, y acá estamos. Aún seguimos a la espera del juicio oral, 12 años después del estallido de aquel escándalo.

Cinco. Todo un pueblo cordobés voló por los aires para ocultar el tráfico de armas durante el gobierno de Carlos Menem. Pero la Justicia absolvió al ex Presidente, a Emir Yoma y otros 16 acusados. Poco faltó para que la Justicia concluyera que no, que no voló ningún pueblo por los aires.

Vistos los cinco ejemplos precedentes, ¿por qué el valijagate, el “caso Antonini”, iba a terminar distinto? (Y doy otro paso: ¿por qué suponer que el "caso Ciccone" terminará mejor?).


¿Pudo terminar mejor? Sí. ¿Pudo terminar peor? Si el escándalo no hubiera sido gigantesco, también. Más aún cuando los gobiernos de Estados Unidos y de Venezuela no colaboraron con la Justicia local -por sus pedidos sobre Guido Alejandro Antonini Wilson, y Diego y Daniel Uzcátegui, respectivamente-, que a su vez tampoco se mostró demasiado interesada por avanzar.

Así, gracias a una reforma de la ley antilavado que eliminó el agravante que llevaba al doble la penas para los funcionarios públicos (el agravante se les olvidó -nada deliberado, por supuesto- a los funcionarios y opositores que algún día podrían llegar a ser funcionarios se les escapó), el ex “señor de los peajes”, Claudio Uberti, quedó libre de culpa y cargo. No por falta de pruebas, sino por prescripción de la acción penal. Es decir, que se agotó el tiempo procesal para investigarlo.

Esto, que se veía venir (de hecho, en el diario lo anticipamos en abril de 2011, ver acá, y lo reiteré en enero de este año, ver acá), aún así resulta chocante. Más aún cuando coincide con ciertas fechas singulares. Porque así como el sobreseimiento del matrimonio Kirchner por presunto enriquecimiento ilícito quedó firme (por una inusual falta de apelación) el Día de los Santos Inocentes (28 de diciembre de 2009), la confirmación de la falta de mérito para Uberti llegó sobre el día de su cumpleaños (diciembre de 2008), y su sobreseimiento definitivo, para el Día del Periodista.

Cualquier coincidencia es, obvio, pura coincidencia.

pd: más datos sobre el fallo que benefició a Uberti, ver acá, acá y acá.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Siemens - Cumbre en Miami

Agradezco al diario Perfil las 4 páginas que dedicó a mi libro “Las coimas del gigante alemán” en su edición de este domingo. Más aún, lo definió como “una investigación periodística rigurosa”.

Ergo: GRACIAS.

Con la debida autorización de Editorial Planeta, Perfil publicó completo uno de los capítulos del libro, el 14°, "Miami Beach".

Y dice:

Ustedes no tienen ningún interés en que esto trascienda —les clarificó Carlos Sergi.

A su lado, asintió Miguel Czysch.

Ulrich Bock y Andrés Truppel se tragaron sus insultos y buscaron una salida elegante. No del hotel Sheraton Bal Harbour donde conversaban, en el corazón de Miami Beach, sino del apriete.

—Ocurre que yo tengo mandato para negociar, pero no para decidir. Tendré que consultarlo en Munich –acotó Bock.

—Muy bien, transmítale entonces a sus superiores que nos deben entre 37 y 39 millones de dólares.

—Eso no será viable. Dentro de SBS se apartaron 40 millones de dólares para este tipo de “contingencias”, pero también tenemos que hacer frente a las exigencias del grupo de Blas Medina y de Hugo Franco, por lo que necesitamos su ayuda para cuadrar todos los pagos.

La indignación de Sergi, juran dentro de Siemens, sería palpable aún por las salas de reuniones del Sheraton si no fuera que al hotel y beach resort lo demolieron en noviembre de 2009.

“El Padrino” vociferó que a Medina no le debían nada, que él ya le había pagado su porción y que, llegado el caso, él se encargaría de negociar con ese contact-man.

El ingeniero tampoco ocultó su fastidio porque, según él a pedido del ex CEO de Siemens Argentina, Luis Schirado [foto, abajo], había sido él quien les había entregado dinero a ciertos funcionarios decisivos. Y al 6 de julio de 2001, mientras conversaban junto a las palmeras y la bonita vista del Océano Atlántico, todavía le daban vueltas con el reintegro.

¿A quienes les había pagado? ¿A los del menemismo? ¿A los de la Alianza? ¿Era acaso cierto lo que decía? ¿O era otro de sus cuentos para fortalecer un reclamo de su exclusivo interés?

A Bock le daba igual lo que hubiera pasado antes. Lo que tenía claro es que quedaban por resolver los 12 millones de dólares que aún reclamaba el ex interventor de Migraciones, Hugo Franco. Para sí, para su jefe directo, el ex ministro del Interior Carlos Corach, y para más arriba también.

Carlos Saúl Menem llevaba 29 días detenido por la Causa Armas en la quinta de su amigo Armando Gostanián en Don Torcuato. Pero eso en la Florida parecía resbalarles. Lo relevante no era su arresto domiciliario que la “mayoría automática” de la Corte Suprema de Justicia revertiría meses después. Lo importante eran las deudas pendientes.

Tras todo el viernes metidos en la sala de reuniones que reservaron en el Sheraton, el acuerdo tomó forma.

Primero, los 39 millones de dólares disponibles por Bock y Truppel se repartirían entre dos grupos: uno bajo la órbita de Sergi y el otro bajo la responsabilidad de Herbert Steffen, para cumplir con las deudas “alrededor del Ministerio del Interior”, a través de unas so¬ciedades uruguayas.

Segundo, a Sergi le pagarían los 27 millones de dólares que se habían acordado allá en Munich, pero no los otros 12 millones que ahora reclamaba en Miami. Un tramo de 22,2 millones los recibiría a través de un nuevo “contrato de asesoramiento” de Siemens con la suiza MFast. Y los restantes 4,8 millones mediante la compra de acciones de la firma argentina Invercasa, controlante de la argentina Mailfast SA junto a la sociedad uruguaya Penguin Holding SA, también vinculada a “El Padrino”, a Czysch y a Angel Bahjat Orfali.

Tercero, Siemens debería abonar lo que correspondía a Sergi durante los 14 días siguientes.

Cuarto, los pagos fluirían a través de distintos canales. Es decir, de sociedades pantalla. Así, 11,1 millones de dólares deberían transferirse a MFast, en Suiza, quizá al banco Berner Kantonalbank AG, a la cuenta CH37007790016241178665; y los restantes 15,9 millones se desperdigarían entre Linfarm Inc. SA, Silverlinks Company Ltd., Consultora Neelrey SA y la siempre presente Rodmarton Ltd.

Quinto, con el efectivo pago de esos 27 millones de dólares, Sergi no tendría más nada que reclamarle a Siemens.

Caballeros de bien, por supuesto, no hubo abogados, ni escribanos para rubricar el acuerdo. Sólo la palabra de cada uno a modo de garantía. Porque, al decir de Czysch, y a pesar de la “extorsión” que dijo sentir Bock, se daban por “satisfechos con un apretón de manos, dada la cooperación de largos años”.

Por lo que ocurrió 10 días después, sin embargo, la palabra empeñada fue a todas luces insuficiente.

Ya en Munich, Bock intentó cerrar la historia, al punto que procuró coordinar la forma jurídica con el síndico adjunto de Siemens AG, Wilfried Walisch –también miembro del “crisis team” por el Proyecto DNI–, y con los abogados de MFast del estudio Fischer & Gukelberger.

Desde Buenos Aires, Truppel también avanzó lo que pudo y le envió un fax a Bock en alemán, aunque con la confianza mutua que les daba lo vivido juntos en Miami y alejado de los formalismos germánicos saludó con un “Querido Uli”.

En el fax le expuso que “como se discutió, te envío las facturas, firmadas y en negro”, aunque le recomendó retocar lo necesario para ajustar los papeles.

¿Qué papeles y qué facturas? Los necesarios para modificar el contrato con Invercasa y así pagar los 4,8 millones de dólares que debían fluir a través de ese canal.

“Uli” llegó incluso a extender uno de los cheques millonarios.

Pero el nuevo director comercial de SBS y presidente del directorio de área de esa compañía entre 2001 y 2002, Reinhart Bubendorfer, que llevaba tres meses en el puesto y que como tal era el superior directo de Bock y de Eberhard Reichert, el otro responsable directo en Alemania por el Proyecto DNI, se negó a darle la segunda firma que requería el pago. Más aun, le increpó a Bock el acuerdo al que había arribado en el estado de Florida. Le recriminó “cómo podía defender los intereses de Sergi”.

Bubendorfer se opuso, a pesar de los reclamos airados de Truppel, que comenzó a contarle las amenazas que recibía, y de Steffen, que le enumeró múltiples razones políticas y comerciales para que destrabara los fondos. Incluso se resistió a la orden de su jefe en SBS, Friedrich Fröschl, aquel que en 1999 había viajado hasta Nueva York para cerrar el acuerdo secreto por Itron con Franco Macri.

—¿Por qué voy a firmar yo? ¿Para qué? Que lo firme otro –los frenaba Bubendorfer.

—Es que necesitamos tu firma. ¡En la Argentina estamos en riesgo! –lo urgía Truppel.

Bubendorfer optó por cortar por lo sano. Convocó al Chief Financial Officer (CFO) global de la compañía y miembro de su directorio central, Heinz-Joachim Neubürger, y a su síndico y máximo ejecutivo anticorrupción, Albrecht Schäfer, a un encuentro en Munich con Truppel y “Mister Argentina” Steffen que distó de ser agradable.

—¿Sabe quién es él? –lo inquirió Bubendorfer a Truppel, mientras apuntaba a Schäfer, el canoso de bigotes y ojos claros como el agua que escuchaba a su lado–. ¿Se lo presento? Ahora, pasemos en limpio. ¿Tienen algo para decir?

—Necesitamos 30 millones de dólares para honrar ciertas deudas –esbozó Steffen, que obvió precisar quiénes eran los acreedores o las causas de esa obligación.

—Imposible –lo frenó Schäfer–. Si no existen requerimientos lega¬les para sostenerlos, no podemos apoyar nuevos reclamos.

Para complicar aun más la situación, su segundo, Wilfried Walisch, optó por cubrirse sus espaldas y puso por escrito aquello que su jefe sólo les comunicó de palabra. Redactó un memo contrario al acuerdo sellado en Miami tras concluir que podría ser ilegal y que los papeles que aportó Sergi no alcanzaban para destrabar los millones de dólares requeridos.

Así que Truppel, Bock y Steffen sintieron que, como en el juego de la oca, la situación retrocedía hasta el casillero previo a la reunión en Miami, lo que le comunicaron a Czysch y al cuñado de “El Padrino”, Carlos “Charlie” Soriano, en Munich. Eso sí, y dadas las amenazas que florecían por Buenos Aires, no aludieron a la negativa; optaron por decirles que los pagos no se podían concretar de inmediato “debido a dificultades técnicas”.

“Mister Argentina” sentía –o al menos eso dijo sentir cuando declaró años después ante los investigadores de la Fiscalía I de Munich– que le respiraban en la nuca y que Franco era capaz de cualquier cosa. Hasta de atentar contra su vida o su seguridad física. Por algo lo calificó de “matón”.

¿Hasta qué punto eran ciertas esas amenazas? Nadie en las oficinas centrales de Siemens AG lo sabía a ciencia cierta. Sí conocían los rumores y versiones sobre un ejecutivo argentino que se habría refugiado en España. O sobre el supuesto secuestro de un chiquito, hijo de otro ejecutivo, por una deuda impaga en otro negociado de la compañía, algo que desde la filial argentina niegan a rajatabla.

Sí coinciden todos, sin embargo, en que quienes aludían a las presiones y amenazas como algo inherente al Proyecto DNI eran Truppel y Steffen, que estaban metidos hasta sus cogotes en el barro por órdenes de Uriel Sharef, el “Profesor Neurus” de sonrisa permanente, ya fuera tras comunicar un ascenso o un despido o estuviera en un velorio, pero ambos concentraban las sospechas de sus propios colegas.

“Pues sí, a veces sospechaba que Truppel se enriquecía”, resumió Bock ante los fiscales que lo interrogaron, varios años después. Sospechas que extendió a Steffen, aunque no pudo decir bien por qué. Una cuestión de pálpito. O quizá que veía a Steffen ser “íntimo de Sergi”. O que él “quería pagar la menor cantidad de dinero posible y a veces [le] sorprendía la forma en que ciertas personas defendían los pagos”.

Lo irónico de la situación es que, al mismo tiempo, Sharef era el presidente formal de Siemens Argentina –justo por encima del CEO, Schmidt– y había participado como miembro del directorio mundial de Siemens AG en la aprobación de la nueva Guía de Conducta Corporativa que con gran suficiencia ética imponía que “ningún empleado podrá directa o indirectamente ofrecer o entregarle ventajas injustificadas a terceros en relación a acuerdos de negocios, ni en forma pecuniaria ni como cualquier otro beneficio”.

La Guía quedó en desuso tan pronto como entró en vigencia por una simple cuestión cuantitativa. No sólo por el escaso personal asignado a controlar las operaciones de toda la multinacional. También, porque no alcanzaba a los lobbistas como Manuel Vázquez, que nadaban en las aguas turbias como rémoras pegadas al tiburón y no eran alcanzados por sus reglas de convivencia. El 16 de agosto de 2001, le escribió a su jefe de ICS que había concretado una “larguísima reunión con el ‘Abogado’ del Ministerio” para averiguar qué pasaría con lo que debían cobrar por la auditoría encomendada a la consultora Swipco ahora que el contrato con Siemens era parte del pasado.

Vázquez nunca identificó por su nombre al “Abogado”, al que se refirió así, con “A” mayúscula, aunque por lo que escribió, ese letrado jugó un doble juego. Sabía del Proyecto DNI, accedía a información gubernamental y asesoraba a los privados: “Este señor me dijo que no tiene la menor duda de que Swipco debe recibir una suculenta indemnización del gobierno y de lo que reciba Siemens”. No sólo eso, también le sugirió “cómo debemos encarar nuestro reclamo”. Y por si hiciera falta, Vázquez acotó en su postdata: “este Abogado está a mi disposición para lo que necesite”.

¿A cambio de qué? ¿Por amor al arte? ¿O su amistad del “Abogado” con Vázquez era tan estrecha que estaban por encima de los intereses del Ministerio que debía defender?

Sergi también podía pasar por debajo de los nuevos y supuestos radares teutones creados por la “Guía de Conducta Corporativa”, pero al menos sí quedó pegoteado en Buenos Aires por la “Comisión Especial Investigadora sobre Hechos Ilícitos vinculados con el Lavado de Dinero” que presentó lo que pronto se conoció como “el Informe Carrió”.

“Se recomienda investigar a Carlos Sergi”, alertaron los diputados liderados por la dirigente opositora Elisa Carrió. Lo identificaron como dueño de Celulosa Argentina e interlocutor asiduo del empresario, lobbista y cuñado presidencial, Emir Yoma, también preso en la Causa Armas, como surgía de las pletóricas agendas de su ex secretaria, Lourdes Di Natale, la muchacha devenida en testigo locuaz que moriría dos años después de un modo extrañísimo.

Marcelo Cattáneo, IBM-Banco Nación, José Luis Cabezas, Alfredo Yabrán, Emir Yoma, Lourdes Di Natale… amenazas, presiones, aprietes, extorsiones… el cóctel de los negocios y el poder era peligroso y podía resultar letal.

El 31 de agosto de 2001, varios de los que bailaban dentro de Siemens intentaron pasar en limpio la situación. Por enésima vez. Y no sería la última.

Reunidos en la sede central de Siemens AG, en el palacio que perteneció al príncipe Ludwig Ferdinand von Wittelsbacher en Munich, nueve ejecutivos se congregaron alrededor de una mesa. Asistieron miembros del directorio mundial –Sharef y Volker Jung, el de los iraníes mejor que los argentinos–; el CEO de SBS, Friedrich Fröschl, su subalterno del “no”, Reinhart Bubendorfer; uno de los abogados que compartían su negativa, el síndico Schäfer; y también Steffen, Truppel, Kutschenreuter y hasta el CFO global de la compañía, Neubürger.

Truppel reiteró el aspecto más concreto y perentorio de todo el asunto: él y su familia estaban amenazados. Y Steffen planteó, una vez más, las razones políticas y comerciales por las que ameritaba pagar.

Cuando le llegó el turno, sin embargo, Schäfer reafirmó su visión reticente sobre el trasfondo jurídico del asunto y las dificultades lega¬les de acatar lo pactado en Miami a través de MFast o cualquier otra firma pantalla.

Sharef decidió esquivar ese escollo jurídico. Planteó que si no se le podía pagar a Sergi porque su reclamo carecía de un respaldo legal o contractual sólido, que Sergi entonces planteara un arbitraje. Si eso ocurría, abundó, Siemens perdería –o más bien se dejaría perder–, y luego le pagarían el resarcimiento económico que impusiera el tribunal arbitral.

A Albrecht Schäfer, sin embargo, algo no le cerraba de todo eso. ¿Quién era Sergi? ¿Y Franco? ¿Existían esas supuestas amenazas a Truppel y su familia? Volvió a su oficina, ordenó sus papeles y revisó su agenda. Decidió aprovechar una conferencia regional de la compañía que se celebraría en unos días más en Buenos Aires para hurgar un poco.

Los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 lo engancharon en pleno viaje.

pd: el texto, como lo publicó el diario Perfil, acá.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Siemens, la SEC, el DOJ y los links

Tres años después de que Siemens admitiera el pago de sobornos en la Argentina y una larga lista de países más, el gobierno de Estados Unidos presentó cargos criminales y una demanda civil contra ocho ex altos ejecutivos y colaboradores de la multinacional germana por los más de US$ 100 millones en coimas que desembolsó para obtener, mantener y resucitar el Proyecto DNI.

La ofensiva quedó en manos de la Comisión Nacional de Valores (SEC, por sus siglas en inglés) y del Departamento de Justicia (DOJ, en inglés) , y señaló por su nombre a los ex presidentes Carlos Menem y Fernando de la Rúa como supuestos receptores de esos sobornos, según consta en las más de 100 carillas de documentos que aportaron las autoridades norteamericanas a la Justicia.

Tanto Menem como De la Rúa negaron, repetidas veces, haber cobrado sobornos por ese contrato, en tanto que su sucesor en la Casa Rosada remarcó además que fue él quien lo rescindió a pesar de la presión externa, que incluyó al Fondo Monetario Internacional (FMI). Ambos, no obstante, también continúan bajo la lupa del juez federal Ariel Lijo, quien llamó a indagatoria, sin resultados, a varios de los ex ejecutivos acusados ahora en Estados Unidos.

Entre esos ex altos ejecutivos descolla, a su vez, Uriel Sharef. Responsable máximo del Proyecto DNI, ordenó el pago de coimas por más de US$ 100 millones a través de facturas, contratos y sociedades fantasmas. Y fue, también, quien restableció la relación Siemens - Argentina después de que el vínculo estalló en mil pedazos tras la demanda de la multinacional ante el CIADI.

¿Cómo lo logró Sharef? Gracias al ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, quien le entregó a Siemens dos contratos, junto a Electroingeniería por un total de US$ 1200 millones para proveer las turbinas para las plantas Timbúes y San Lorenzo...

pd1: el resto de la nota publicada en LA NACION, acá.
pd2: el comunicado de prensa de la SEC, acá; la demanda civil, acá.
pd3: el comunicado de prensa del Departamento de Justicia, acá; su denuncia criminal espero subirla pronto (en cuanto sepa cómo corno subo un pdf a un blog).
pd4: sobre Sharef, De Vido, Timbúes y San Lorenzo, acá y acá.

martes, 13 de diciembre de 2011

La SEC y Siemens = un buen día

Hay días, pocos, en los que ciertos esfuerzos se ven en cierto modo recompensados. Así ocurrió el día en que los jueces argentinos debieron viajar a Suiza luego de que revelara información sobre investigaciones contra Carlos Menem en la Confederación Helvética, o el día en que apareció el video de Canal 7 sobre Guido Alejandro Antonini Wilson en la Casa Rosada. Hoy es otro de esos días.


Porque después de más de dos años de investigación y tras haber publicado el libro “Las coimas del gigante alemán”, la Comisión Nacional de Valores estadounidense (SEC) presentó hoy cuatro cargos criminales contra siete ex ejecutivos de la multinacional alemana por el pago de coimas multimillonarias a funcionarios argentinos -entre ellos Menem, Fernando de la Rúa y Carlos Corach, entre otros- para ganar y mantener vivo el “Proyecto DNI”.

Así lo informó la propia SEC en su website oficial y así lo reproduje en LA NACIÓN este mediodía. Porque la SEC dio así otro paso sobre lo ocurrido con aquel megacontrato de US$ 1000 millones para el control fronterizo y la confección de pasaportes y documentos de identidad.

Tres años atrás, en diciembre de 2008, Siemens había aceptado la violación de los libros contables en su filial argentina para ocultar el posible pago de sobornos. Pero ahora el gobierno de Estados Unidos avanzó por esa senda. Y le imputó a siete ex ejecutivos de la multinacional -entre ellos, dos argentinos- pagar sobornos durante los gobiernos de Carlos Menem y Fernando de la Rúa.

Los siete ex altos ejecutivos de Siemens identificados por la SEC, todos ellos, figuran en el libro. No del modo más agradable. Y que ahora salga esto, en cierto modo...

pd: la nota completa de LANACION.COM, acá.

viernes, 14 de octubre de 2011

Una piedra en su zapato (de lujo)

La pregunta que surge con cada nuevo escándalo de corrupción es casi siempre la misma: ¿Cómo es posible? Es decir, cómo es posible que el protagonista se compre una mansión. O mueva montañas de dinero en efectivo. O se pasee en un yate. O en un avión. O, en este caso, todo lo anterior y mucho más. Y la respuesta es, también, casi siempre la misma: sobredosis de impunidad.

Esa sensación de “poder permanente” es una constante entre muchos funcionarios –de cualquier gobierno- hasta que se evapora. Puede prolongarse o puede renacer –como lo atestigua el salvavidas al ex presidente Carlos Menem en la “causa Armas”-, pero también tiene también sus excepciones. Ése fue el tragicómico caso del pintoresco ex funcionario, como lo describió Omar Lavieri en su estupendo libro “El recaudador. Ricardo Jaime: la cara de la corrupción en la era kirchnerista”.

¿Qué falló? Demasiado. Entre otros factores, que su abogado defensor se lleva pésimo con el operador dilecto del Gobierno ante la Justicia federal, Javier Fernández; también, que su otro abogado, Marcelo Brito, encarna al mismísimo demonio según el juez Norberto Oyarbide, desde que antes patrocinó a Luciano Garbellano, aquel oscuro personaje de Spartacus y acusaciones varias por presunto proxenetismo y cobro de dinero negro contra el magistrado. Y, por último, que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner parecía por entonces caer cuesta abajo en la rodada electoral.

Hoy, en el escenario post-14 de agosto, acaso Jaime logre repetir la suerte de Menem y termine limpio de culpas y cargos. Pero como el ex Presidente o María Julia Alsogaray, el otrora “señor de los subsidios” es ya en un ícono de lo indebido. Y hasta los pequeños episodios lo pintan por completo. Como aquel con “Newton”, el perro que le robó al diputado nacional Rafael Flores, en 1996, sólo para devolverlo cuando la esposa del legislador llegó a tocarle la puerta en Río Gallegos, alertada por un vecino.

Este libro será, por siempre, una piedra en su zapato de lujo.

pd: la reseña completa de la revista ADN, acá.

martes, 11 de octubre de 2011

Pluma precisa

Me lastimé, otra vez, la espalda. Ergo, a sacar carpetas, libros y “piróscafos” de la mochila o portafolios con la/el que deambulo por la vida. Y así fue como redescubrí el artículo/reseña de Daniel Santoro sobre mi libro.

Cuando arranqué la página 22 del diario Clarín del 22 de julio de 2011 (ese mismo día tendría que haberle jugado a “El Loco” en la quiniela), mi objetivo fue doble:

- agradecerle a Santoro, a quien conozco y respeto (aunque no podemos llamarnos amigos y competimos desde nuestros respectivos diarios);

- subirlo a este blog para promover “Las coimas del gigante alemán”.

El primer paso lo cumplí. Y le agradecí a Daniel.

El segundo paso, sin embargo, quedó pendiente.

Como suele ocurrirme, algo más urgente me llevó a postergarlo y como tengo memoria “Memento” (lo que no anoto en 5 minutos se me borra), quedó allí, postergado.

Por eso, pues, lo posteo a continuación.

Santoro detalla que el juez federal Ariel Lijo espera las respuestas de los exhortos que envió a Estados Unidos, Uruguay y Europa para definir si llama a indagatoria al ex presidente Carlos Menem, el ex ministro Carlos Corach y al ex interventor de Migraciones, Hugo Franco, entre otros.

Consigna, además, que Lijo –a cargo de la investigación local sobre el Proyecto DNI- terminó de leer mi libro, al que define (Santoro, no el juez), como “una exhaustiva investigación”, redactada con una “pluma precisa y ágil”.

Un libro, abunda, en el que revelo numerosos documentos internos y cómo fue la operatoria para desembolsar cerca de US$ 106 millones en más de 60 operaciones a través de intermediarios. “Otro hallazgo”, destacó.

pd1: su artículo completo, acá.

pd2: si aún no fuiste a comprar el libro, ¿qué estás esperando?

martes, 23 de agosto de 2011

Un trabajo de referencia

De la mano del benemérito colega Carlos Liascovich, salió un comentario sobre "Las coimas del gigante alemán" en el Ieco del diario Clarín.

Allí expone que se trata de "un trabajo de referencia para entender esa década", es decir, los '90s de Carlos Menem en la presidencia y miles de millones de dólares en negocios, negociados y coimas.

Textual: "La obra revela los secretos del escandaloso contrato entre Siemens y el gobierno de [Carlos] Menem para realizar los DNI en los años 90s, con la sombra de [Alfredo] Yabrán, Franco Macri y las coimas que la propia empresa aceptó haber pagado. Un trabajo de referencia para entender esa década, y el modus operandi del 'gigante alemán'".

pd: más datos, en la página 4, edición papel del 21/8/2011, Ieco.

lunes, 8 de agosto de 2011

Encapsulados

Cruel ironía, la reacción oficial de los gobiernos de la Argentina y de Estados Unidos ante el escándalo “de la valija” adoptó la misma táctica que antes siguió Siemens para restablecer sus relaciones (y sumar negocios) con Buenos Aires y que, mucho antes, tomó Carlos Menem para vincularse con Gran Bretaña tras años de distanciamiento por la Guerra de Malvinas.

Si Menem apostó por un “paragüas de soberanía”; los funcionarios argentinos y estadounidenses decidieron “encapsular” el incidente alrededor de Guido Alejandro Antonini Wilson.

“Para nosotros, la situación ya está encapsulada y el gobierno de la Argentina se ha manejado de una manera diferente”, sintetizó el entonces subsecretario de Estado para las Américas de la administración Bush, Tom Shannon. “Eso es una muestra de que nuestra relación bilateral les importa”.

Entre ambos encapsulamientos, el de Siemens-DNI y el “maletinazo”, de todos modos, media una diferencia notoria. Con la Casa Blanca se trataba de una relación diplomática; con los alemanes, de negocios.

Y los negocios son negocios.

Que a veces salen mal.

En ciertas ocasiones, por apostar al hombre equivocado.

Ese fue el caso de Siemens, que pese a sus buenos vínculos con el ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, no logró quedarse con el ambicioso “tren bala”, el primero en América Latina.

La derrota se desencadenó poco después de que el ministro viajó a Alemania para verificar las bondades de los trenes de Siemens, mientras que su en teoría subalterno -y en la práctica, rival-, Ricardo Jaime, enfiló hacia Francia, invitado por Alstom, la competidora que se llevó los laureles y llegó a mostrarle un boceto al presidente Néstor Kirchner [foto], pero luego también se quedó con las ganas.

-¿Qué pasa, se equivocaron de funcionario?-le preguntaron dos periodistas, con cierta picardía y bastante malicia, sobre De Vido al ejecutivo de Siemens abocado a esa negociación.

-Creo que sí, que nos equivocamos de funcionario –contestó-. Convencimos a un funcionario que no tomaba la última decisión.

Porque ciertas prácticas, en verdad, son difíciles de alterar.

pd: más datos, en “Las coimas del gigante alemán”.

viernes, 29 de julio de 2011

Match-point

Sagaz, hombre de mundo y muy, muy serio, Heinrich von Pierer conocía la Argentina desde los tiempos en que Siemens obtuvo el contrato para construir la central nuclear Atucha, a 100 kilómetros al noroeste de la ciudad de Buenos Aires.

Ya en los tiempos de Carlos Menem, el CEO mundial de Siemens mechó negocios y partidos de tenis en la Quinta de Olivos, a donde llegó incluso en helicóptero, trasladado desde su hotel.

Drive del otrora campeón juvenil de Baviera, vestido para la ocasión por la también germana Adidas.

Revés del riojano.

Comentario sobre el Proyecto DNI del alemán.

Sonrisa presidencial.

Match-Point.

Algunos de los ejecutivos de Siemens Argentina no podían creer lo que habían visto con sus propios ojos. ¿Cómo era posible que Von Pierer, que con ellos era serio hasta la solemnidad, departiera entre risas con Menem, de remera blanca y chaleco oscuro? ¿Otro embrujo del riojano? ¿El germano sólo era serio y parco con sus subordinados, pero no con aquellos que flirteaba por negocios? ¿Tuvo el lobbista Carlos Sergi algo que ver en el partidito? ¿O fue obra del otro gran protagonista de las sombras, Blas Medina?

Lo cierto es que atrás comenzaban a quedar Alfredo Yabrán, Franco Macri y su propuesta conjunta. Y Siemens, hasta entonces el "plan B" pasaba a convertirse en el "caballo del comisario".

Game, set, match.

pd: más datos, en "Las coimas del gigante alemán".

lunes, 25 de julio de 2011

Lijo, el juez lector

Sostiene Clarín que después de la feria judicial, el juez federal Ariel Lijo definirá en la "causa DNI" si llama a indagatoria al ex presidente Carlos Menem, al ex ministro Carlos Corach y al ex interventor en Migraciones, Hugo Franco.

Sostiene Clarín que el juez Lijo [foto] espera, para eso, las respuestas a los exhortos que envió a Estados Unidos, Uruguay y varios países de Europa con los que procura determinar quiénes son los verdaderos dueños de vaaaaarias cuentas bancarias.


Y sostiene Clarín que el juez Lijo leyó el libro "Las coimas del gigante alemán". Eso no lo sabía. Lo que sí sabía es que una mañana de junio había enviado a su custodio a comprarlo para ver qué datos podía obtener y, también, verificar cómo había salido parado en el libro, basado en material germano y suizo.

Lijo teme, en rigor, quedar como el juez que no logró avanzar en la pesquisa local, cuando Siemens reconoció en 2008 a nivel mundial sus delitos y dedicó un capítulo especial de su mea culpa a sus tropelías en la Argentina (pero desde entonces, la multinacional coopera poco con la investigación en Comodoro Py).

pd1: la pregunta es si Lijo ahora recomienda o no el libro a sus amigos... je, je, je...

pd2: el link a la nota en Clarín, acá.

lunes, 27 de junio de 2011

Ah... memorandos, divino tesoro

Sistemáticos hasta para los pagos cuanto menos polémicos, los alemanes redactaron varios memorandos sobre el Proyecto DNI.

Este es otro de ellos (y uno de los más interesantes).

Para leerlo, hay que tomar en cuenta la numeración del gráfico superior y revisar lo que aparece en el cuadro inferior, con los mismos números.

Así, por ejemplo, el 1) corresponde al ex ministro de Justicia, ex Auditor General de la Nación y ex ministro de la Corte Suprema, Rodolfo Barra, quien figura como supuesto receptor de US$ 5 millones.

Luego, los puntos 2, 3, 7, 8, 9, 14, 16 y 17 se vinculan al lobbista e intermediario de la trama paralela, Carlos Sergi, con distintas sociedades propias y ajenas (MF, MFast, Rodmarton, Air Traffic Control, Printrak e Invercasa).

El punto 6) es para CHT Auditores, la sociedad pantalla uruguaya de interesante cercanía al ex presidente Carlos Menem y a la que ya aludí la semana pasada.

Y en el punto 12) figura “DLR”, es decir, el ex presidente Fernando de la Rúa junto a US$ 6,5 millones, aunque vale una aclaración: en el cuadro inferior consta que el monto se dividiría en US$ 2 millones por un decreto (vinculado al Proyecto DNI), otros US$ 2,5 millones para las elecciones legislativas y otros US$ 2 millones para las presidenciales. Y de la quinta columna del cuadro superior (titulada “Plan”) surge que al menos hasta ese momento no se la había abonado un duro.

pd: más datos, en el libro.