martes, 18 de octubre de 2011

Te quedaste corto, querido

El lavado de dinero de los cárteles mexicanos y colombianos es “el principal reto para la integración financiera en la región”, afirmó el secretario adjunto del Tesoro contra el Financiamiento del Terrorismo, Daniel L. Glaser.

Viejo conocido de los funcionarios argentinos –que lo odian o, por lo menos, le temen-, Glaser expuso ante el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes. Estimó que se blanquean entre 18.000 millones y 39.000 millones de dólares por año y que ese dinero “se mueve a través de las fronteras y circula en nuestro sistema financiero”.

Chocolate por la noticia, querido. Y te quedaste corto.

Hay veces en que los gringos parecen –o quieren parecer- ingenuos. Como cuando critican con dureza a los carteles latinoamericanos de la droga. ¿Acaso no operan carteles dentro de Estados Unidos? ¿Acaso todo pibe de Seattle (o Chicago, o Nueva York o un pueblito en la mitad de la nada de Iowa) que quiere fumarse un porrito viaja hasta la frontera con México, se compra el caño y retorna a su ciudad para entonces sí fumárselo? La respuesta, obvia, es no. Y, por lo tanto, “alguien” se lo vende. Y ese mismo “alguien” o un amigo/contacto de ese “alguien” se encarga de lavar los dólares sucios y reintroducirlos, perfumaditos, en el mercado.

Más allá de eso, lo valioso es que Glaser al menos lo dijo y fue más allá del mero diagnóstico. Por eso remarcó que se torna vital “recurrir a herramientas adicionales” para alcanzar un impacto más profundo y duradero. Y eso exige “más información sobre los contadores, los tenedores de libros, los abogados y otros que lavan dinero para los cárteles así como de las instituciones financieras formales e informales que utilizan para lograr una alteración más variada y poderosa”.

Una década atrás, en junio de 2001, un análisis de William Schroeder (puede leerse acá) estimó que cada año se lavaban entre US$ 500.000 millones y US$ 1 billón (y el FMI lo elevó a entre US$ 600.000 millones y US$ 1,5 billón), y que cerca de la mitad de esa montaña de dinero pasaba por la lavandería de los bancos gringos.

Y vale recordar un detalle comparativo para tener una idea aproximada de cuánto dinero está en danza: allá por 2001, ya en pleno declive y antes del tortazo de Fernando de la Rúa y "Mingo" Cavallo, el PBI argentino rondaba los US$ 260.000 millones. Así que el mega-lavadero mundial equivalió a entre 2 y 4 veces todo el producto criollo de aquel año.

En algún otro post, subiré datos sobre el elevadísimo porcentaje de armerías norteamericanas que, oh casualidad, operan sobre la frontera con México. ¿Acaso los agricultores de Texas, Arizona, Nuevo México o California utilizan ametralladoras y fusiles para cazar coyotes? ¿O será que los mexicanos van de shopping armamentístico a Estados Unidos o las armerías entregan sus productos a domicilio, como Pizza Hut?

pd: el statement completo de Glaser, acá.

lunes, 17 de octubre de 2011

Punto para Pepe

Entre tantos goles en contra que recibió (o metió en contra), el titular de la Unidad de Información Financiera (UIF), José "Pepe" Sbattella, podrá exponer también algunos logros cuando viaje a París en seis días más. Allí participará de la reunión plenaria del principal foro antilavado mundial, que evaluará a la Argentina. Una vez más.

Junto a logros como que la UIF es cada día más aceptada en los tribunales como parte querellante en investigaciones sobre lavado y otros delitos económicos, Sbattella anunciará ante el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) el pago de la primera multa por incumplir con las normas antilavado. La multa se aplicó a la Galería Castagnino, por obviar las medidas antilavado vigentes y por dejar a un lado la metodología exigida.

Tras la apertura de un sumario el 13 de junio, los dueños de la galería de arte abonaron una multa de $ 10.000 el 23 de septiembre. El monto es bajo, sí, pero tiene toda la valía de un antecedente mientras que varios bancos aún disputan con el Estado para no pagar multas (en sus casos millonarias) por faltas similares.

Punto para “Pepe”.

viernes, 14 de octubre de 2011

Una piedra en su zapato (de lujo)

La pregunta que surge con cada nuevo escándalo de corrupción es casi siempre la misma: ¿Cómo es posible? Es decir, cómo es posible que el protagonista se compre una mansión. O mueva montañas de dinero en efectivo. O se pasee en un yate. O en un avión. O, en este caso, todo lo anterior y mucho más. Y la respuesta es, también, casi siempre la misma: sobredosis de impunidad.

Esa sensación de “poder permanente” es una constante entre muchos funcionarios –de cualquier gobierno- hasta que se evapora. Puede prolongarse o puede renacer –como lo atestigua el salvavidas al ex presidente Carlos Menem en la “causa Armas”-, pero también tiene también sus excepciones. Ése fue el tragicómico caso del pintoresco ex funcionario, como lo describió Omar Lavieri en su estupendo libro “El recaudador. Ricardo Jaime: la cara de la corrupción en la era kirchnerista”.

¿Qué falló? Demasiado. Entre otros factores, que su abogado defensor se lleva pésimo con el operador dilecto del Gobierno ante la Justicia federal, Javier Fernández; también, que su otro abogado, Marcelo Brito, encarna al mismísimo demonio según el juez Norberto Oyarbide, desde que antes patrocinó a Luciano Garbellano, aquel oscuro personaje de Spartacus y acusaciones varias por presunto proxenetismo y cobro de dinero negro contra el magistrado. Y, por último, que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner parecía por entonces caer cuesta abajo en la rodada electoral.

Hoy, en el escenario post-14 de agosto, acaso Jaime logre repetir la suerte de Menem y termine limpio de culpas y cargos. Pero como el ex Presidente o María Julia Alsogaray, el otrora “señor de los subsidios” es ya en un ícono de lo indebido. Y hasta los pequeños episodios lo pintan por completo. Como aquel con “Newton”, el perro que le robó al diputado nacional Rafael Flores, en 1996, sólo para devolverlo cuando la esposa del legislador llegó a tocarle la puerta en Río Gallegos, alertada por un vecino.

Este libro será, por siempre, una piedra en su zapato de lujo.

pd: la reseña completa de la revista ADN, acá.

jueves, 13 de octubre de 2011

Desmentida y tarjetinha

El Ministerio de Planificación Federal emitió anoche un comunicado de prensa con el que buscó desmentir mi nota de ayer (ver el post anterior) basado en tres ejes:

- José María Caula jamás fue “Jefe de Gabinete de Asesores” del Ministerio y, más aún, que ese cargo no existe;

- Caula sólo asesora en “temas vinculados a concursos de proyectos del Ministerio”, como el ex Palacio de Correos o la recuperación del Mural Sequeiros; y

- De Vido y Caula no fueron compañeros del colegio secundario.

Vamos por partes, dijo Jack el Destripador.

- Ese cargo no existirá de manera formal, pero Caula se presentó siempre como “jefe del Gabinete de Asesores”. Así figura en sus tarjetas oficiales que guardan colegas varios en LA NACION y, más relevante, así figura en la que recuperó la Justicia al allanar al estudio del contador sospechado, Diego Díaz Bonilla, (y cuya copia obtuve y publicamos hoy en la edición papel del diario -ignoro por qué no salió en la versión online-);

- Caula sólo asesorará en ciertos proyectos, pero en las anotaciones de las secretarias de su amigo Díaz Bonilla, “Mechi” y “Loly”, (y cuyas copias también obtuve) quedaron constancias de las “carpetas” y “recibos” que fueron y vinieron entre ambos por múltiples empresas como Inargind SA, una de las firmas clave del “caso Skanska”; y

- Lo siento y pido disculpas. Quizá me equivoqué en lo del colegio secundario. Me apoyé en artículos ya publicados -incluso de 2006- y jamás desmentidos por De Vido en los que se detalló que ambos compartieron aventuras en el Colegio Guadalupe de Palermo (ver acá y acá).

Por último, el Ministerio cerró su comunicado oficial con una promesa. Indicó que se ponía, “como en todos los casos”, a disposición de la Justicia, y que “seguirá atento” las posibles “responsabilidades” de Caula.

Lo que no figuró en el comunicado es que, horas después, un vocero de De Vido me llamó para remarcar que De Vido no tenía “nada que ver” con Caula, Díaz Bonilla y todo eso de las facturas truchas.

Lo que tampoco figuró en el comunicado es lo más relevante y que el propio Díaz Bonilla admitió cuando lo llamé. ¿Por qué Caula cobró hasta $ 10.000 por vez del contador como "reconocimiento" por abrirle "las puertas" del Ministerio? ¿Por qué aparece en los cuadernos de las secretarias de Díaz Bonilla interesado en "carpetas" y "recibos" de constructoras y empresas vinculadas al "caso Skanska" como Inargind?

Vale aclarar, Caula lo desmintió a Díaz Bonilla en una carta "personal" que envió al diario; pero el Ministerio optó por callar (y despegar a De Vido).

pd: la nota completa de hoy en LA NACION, acá.