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miércoles, 22 de abril de 2015

Un atisbo a las guerras intestinas de la ex Side

Hay un expediente en el que duerme una larga lista de potenciales escándalos: sobornos a jueces, amenazas de carpetazos entre funcionarios, seguimientos a periodistas, vínculos ocultos con barrabravas, testigos falsos en el juicio por la tragedia de Once, el rol del teniente general César Milani en tareas de inteligencia interna, datos sobre el titular de la Corte y cruces de facturas dentro de la ex SIDE, entre otros.

Ese expediente se encuentra en manos del juez federal Sergio Torres. Comenzó hace tres años, incluye 82 carpetas con 16.400 fojas de transcripciones telefónicas que se acumularon hasta agosto pasado y aporta indicios sobre la disputa entre dos referentes de los espías: Antonio "Jaime" Stiuso y Fernando Pocino.


Tras revisar ese material, el fiscal federal Federico Delgado recomendó anteayer al juez que informe de inmediato sobre esos hallazgos al Congreso y a la Casa Rosada para que evalúen qué hacer. También le planteó al juez que archive la causa, pero que extraiga testimonios para que otros jueces investiguen y determinen si se cometieron delitos.

La causa madre se inició en octubre de 2011, cuando la ex SIDE le pidió a Torres que autorizara la intervención de teléfonos y una cuenta de correo electrónico. Todas vinculadas a la firma Dark Star Security, a la que acusó de "desarrollar tareas de espionaje y contraespionaje en beneficio de una potencia extranjera".

pd: el resto de la nota publicada hoy en LA NACION, acá.

sábado, 4 de abril de 2015

El exilio de Stiuso, que teme y espera

Antonio "Jaime" Stiuso calla y espera. Quienes aún mantienen contacto con él afirman que el hombre que dominó los hilos de la Secretaría de Inteligencia (ex SIDE) durante todo el kirchnerismo espera el momento adecuado para iniciar lo que mejor sabe hacer desde hace décadas: operaciones de contraofensiva.

El Gobierno lo citó para que pasado mañana se presente en la sede de la central de inteligencia para "dar explicaciones" sobre su vínculo con el fallecido fiscal Alberto Nisman. Pero muy pocos creen que lo vaya a hacer. Casi todos aseguran que no está en el país, tal como afirmó su abogado, Santiago Blanco Bermúdez. Y dicen que por ahora no piensa volver, ¿desde Miami? Otros se preguntan si se cuida solo o, como cuentan sus allegados, acaso como maniobra de distracción, lo custodian servicios extranjeros con los que supo trabar buena relación.


Stiuso está convencido de que si reaparece ahora, el Gobierno buscará meterlo preso. También teme terminar muerto. Como Pedro "el Lauchón" Viale, otro agente de la ex SIDE de su máxima confianza, que murió regado de balas del Grupo Halcón, de la policía bonaerense, en un operativo de julio de 2013 que la Justicia sospecha que fue un asesinato apenas disimulado.

Stiuso, "Jaime" o "Aldo Stiles" -su nombre oficial como espía-, ahora ex director general de Operaciones de la SIDE, sabe mucho de todas estas cosas, dicen seis fuentes que lo conocen -tres de las cuales aún mantienen contacto con él- y que accedieron a dialogar con LA NACIÓN bajo estricta reserva de sus nombres.

Sabe de operativos legales y de los inconfesables, de aprietes y de muertes. Por eso calla y espera su momento, cuando sólo pasaron unos días desde que la Cámara Federal confirmó la desestimación de la denuncia de Nisman contra la Presidenta y otros funcionarios por el pacto con Irán.

pd: el resto de la nota publicada hoy en LA NACIÓN, acá.

martes, 17 de marzo de 2015

"El Cani" y los bigotes del Tigre

"Yo no soy soldado de La Cámpora ni de nadie -frena el juez federal Rodolfo Canicoba Corral-. Desmiento terminantemente que yo sea el emisario del Gobierno para negociar una tregua con [los jueces federales de] Comodoro Py y además, soldado... como mínimo, soy general."

Célebre en el Poder Judicial por su lengua irónica y filosa como pocas, Canicoba Corral se ríe de su propia ocurrencia. Pero deja claro, también, que considera injusto que lo señalen como interlocutor entre los jueces y fiscales federales y la Casa Rosada. "Yo sólo soy un veterano que aconseja en tiempos agitados", dice.

Titular del Juzgado en lo Criminal y Correccional N° 6 desde que Carlos Menem firmó su decreto de designación el 16 de junio de 1993, Canicoba Corral lleva la cuenta de cuántos han pasado por la Rosada: "Ya he visto pasar a siete presidentes y voy a ver pasar la octava", remacha.


Pero esta vez el juez está molesto. Lo está desde el domingo pasado, cuando LA NACION reveló que el Gobierno negocia una tregua hasta diciembre con Comodoro Py y lo incluyó como protagonista de esos intentos de tender puentes. Y, más aún, por detallar que lo llamó al fiscal federal Gerardo Pollicita para avisarle que "los muchachos" estaban dispuestos a tirarle con un "carpetazo" si apelaba el desistimiento de la denuncia contra la Presidenta que firmó el juez Daniel Rafecas por el supuesto encubrimiento a Irán en el caso AMIA.

"Hablé con Pollicita, sí. Pero fue para darle un consejo, no para transmitirle una amenaza o un apriete", se ataja Canicoba Corral ante lo que considera una tergiversación de lo ocurrido.

-¿Qué le dijo al fiscal?

-Le dije: "Hacé lo que tengas que hacer y tené cuidado".

-¿Cuidado? ¿Por qué? ¿De qué o de quién debería cuidarse?

-No me venga con chicanas.

pd: el resto del reportaje publicado en LA NACIÓN, acá.

viernes, 20 de febrero de 2015

Boudou - el mañana siempre llega

Amado Boudou siempre se movió como si no hubiera un mañana. Así fue como dejó un tendal de heridos en Mar del Plata. Y así se movió cuando, ya en Buenos Aires y desesperado, abrazó al kirchnerismo que hasta segundos antes criticaba por lo bajo.

En la Anses, como ministro de Economía y como vicepresidente, Boudou siempre confió en que en la Casa Rosada le darían la cobertura para avanzar sin consecuencias, en línea con la frase legendaria de Alfredo Yabrán: "Poder es impunidad".


El problema es que el poder tiene fecha de vencimiento en toda democracia. Se evapora con el fin de mandato, o antes. Pero Boudou apostó a que el kirchnerismo cerraría todas las causas penales que acumuló en la función pública.

Boudou tuvo motivos para esperar ese blindaje judicial. Creyó que podía mirarse en el espejo del matrimonio Kirchner, que logró que el juez Norberto Oyarbide los sobreseyera en cuestión de meses en la causa por enriquecimiento ilícito.

Pero Boudou, claro, no integra la familia presidencial. Por eso, mientras los Kirchner acumularon sobreseimientos en un expediente tras otro, Boudou comenzó a ver cómo los meses trocaron en años sin que el "caso Ciccone" se cayera.

pd: el resto del análisis publicado hoy en LA NACION, acá.

martes, 20 de enero de 2015

Nisman, otra muerte de la causa AMIA

Alberto Nisman dedicó sus últimos 14 años a investigar el atentado contra la sede de la AMIA, período en que acumuló amenazas, enemigos, controvertidos contactos con servicios de inteligencia, acusaciones por su sintonía con los gobiernos de los Kirchner, primero, y de Estados Unidos, después, y muy pocos aliados de verdadera confianza.


Hijo de un empresario textil, egresado de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y fogueado en los tribunales de San Martín y de Morón, donde ingresó como meritorio, Nisman dedicó años a ascender, paso a paso, en el escalafón judicial. Así llegó a fiscal ante los tribunales orales mientras impartía clases de Penal y de Procesal Penal en la UBA y Morón. Pero fue la "causa AMIA" lo que marcó su vida para siempre.

Durante los primeros años, Nisman mostró ciertos avances, al mismo tiempo que reforzó su sintonía con la Casa Rosada -en especial con el entonces jefe de Gabinete, Alberto Fernández, que servía de canal de comunicación con los Kirchner-, con la ex SIDE y con el gobierno de Estados Unidos.

Pero si Nisman mutó sus relaciones con el oficialismo y Washington, en cambio siempre mantuvo su sintonía con la ex SIDE. Al menos, con el ala que respondía a su por entonces todopoderoso director de Operaciones, Antonio "Jaime" Stiusso.

pd: el resto del perfil publicado hoy en LA NACIÓN, acá.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Un testigo molesto para Echegaray

A un año de la aparición del video que confirmó el ingreso de Guido Alejandro Antonini Wilson ala Casa Rosada dos días después del decomiso de la valija con US$ 800.000, la investigación de la Justicia continúa su silenciosa marcha con más novedades incómodas para el poder.

Un funcionario desplazado de la Dirección General de Aduanas se presentó ante el juez en lo Penal Económico, Daniel Petrone, y complicó al entonces titular del organismo, Ricardo Echegaray. Detalló que el actual jefe de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) ya estaba “al tanto de todo” durante la madrugada misma del decomiso.

El testigo, Gustavo Pagano, resultó un eslabón clave durante la madrugada del sábado 4 de agosto de 2007. Por entonces era amigo de Echegaray -con quien compartió el colegio secundario y luego siguió a la Aduana desde el área de relaciones institucionales-, y también era “amigo personal” de Jorge Lamastra, el aduanero de turno aquella madrugada en el Aeroparque.

Pagano relató que Lamastra lo llamó poco antes de las 5 de aquel sábado –cuando comenzaba el conteo de los dólares-, necesitado de instrucciones y del apoyo de sus superiores.

“Lamastra me lo comunicó para que yo se lo comunicara a Echegaray”, insistió Pagano. Y ante la pregunta sobre la razón de semejante pedido, no dudó: había “funcionarios argentinos con pasaportes diplomáticos” involucrados.

Liderado por el titular del Órgano Contralor de las Concesiones Viales (Occovi), Claudio Uberti -señalado por empresarios argentinos y venezolanos como el embajador “paralelo” ante Venezuela-, el vuelo declarado como de “Presidencia argentina” incluyó a otros dos pasajeros con pasaporte oficial: su secretaria, Victoria Bereziuk, y el titular de Enarsa, Exequiel Espinosa.

Pagano llamó a Echegaray cerca de las 5, aunque no logró comunicarse. Un par de horas después, cuando sí logró hablar con su jefe, subrayó, ya “estaba al tanto” del decomiso.

Para entonces, toda la plana mayor de la Aduana ya se había movilizado. Habían llegado al Aeroparque la superiora de Lamastra, Cristina Gallini; el jefe de la División Aeroparque, Guillermo Lucángeli; y la responsable de Ezeiza, Rosa Nélida García.

Según declaró Antonini ante la Corte Federal en Miami, Gallini le aclaró que debía seguir sus órdenes cuando él dijo en voz alta que la valija no era suya y mucho menos los dólares que contenía: “Cállese, que yo vine para arreglar esto. Puedo irme de acá ya mismo y no se solucionará nada. Usted elija”. Algo que ella negó ante la Justicia argentina.

A esa hora, mientras tanto, Uberti ingresaba en la quinta presidencial de Olivos, donde se reunió con el entonces presidente Néstor Kirchner, aunque sólo para informarle de los resultados de su viaje a Caracas y obvió por completo el decomiso, según declaró ante la Justicia.

En las horas que siguieron, Uberti también llamó a Echegaray –pero sólo por consultas, declaró, sobre los acuerdos comerciales por firmarse con Venezuela-, con su jefe directo, el ministro de Planificación Federal, Julio de Vido –el único al que sí le informó sobre la valija repleta de dólares-; con el entonces ministro del Interior y actual jefe de Gabinete, Aníbal Fernández; y con el director general de Operaciones de la Secretaría de Inteligencia (SIDE), Jaime Stiusso.

pd: el texto completo, acá.