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martes, 7 de junio de 2011

Cascales, la fedataria

Marta Cascales es una mujer singular. Y no por razones de pareja, aunque lo esté con el secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno. Ella, por cuenta propia, se ha ganado sus méritos para la trascendencia pública.

El último capítulo conocido ocurrió, en realidad, en 2003, durante los albores del kirchnerismo, cuando prestó su conformidad como escribana pública a la conformación de Meldorek SA, la firma que tiene a Sergio Schoklender como su mayor accionista (90%) y que ahora concentra las sospechas de corrupción.

Luego de eso (y antes de defender a Moreno a las piñas, en 2008, en pleno conflicto con el campo en medio de un restaurante), junto a la esposa del ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, Alessandra Minnicelli, asesoró al entonces titular del Organo de Control de Concesiones Viales (Occovi), Claudio Uberti.

¿En que asesoraron al entonces embajador "paralelo" de la Argentina en Venezuela? Pues en el armado de los fideicomisos bilaterales que luego fueron la figura estelar de la denuncia por “corrupción” que el embajador Eduardo Sadous emitió en su ya legendario cable diplomático, dos años antes del estallido del "maletinazo".

pd: más datos sobre Cascales, Schoklender y los negocios con Venezuela, acá y acá.

jueves, 24 de febrero de 2011

El vasco argelino

Escribe el columnista de La Nación, Carlos Pagni: “El Gobierno ha visto en el Norte de África a un cliente muy apetecible: países demandantes de alimentos, donde el que compra es el Estado. Es decir, una mega Venezuela”.

“Entusiasmada, la Presidenta se lanzó en noviembre de 2008 a esa conquista en una gira de confraternidad con los presidentes de Túnez, Egipto, Libia, entre otros. Los dos primeros ya fueron derrocados y el último, Muammar Khadafy, tambalea entre delirios. La ambición comercial del kirchnerismo consiguió sobreponerse al apego por los derechos humanos. Con Argelia se constituyó un fideicomiso a la bolivariana, por US$ 1000 millones, cuya administración quedó a cargo de José María Olasagasti, el mismo funcionario que manejó el comercio con Venezuela”.

Pagni alude así al “Vasco” Olazagasti (con “z”, no con “s”), quien primero fue secretario privado del ministro de Planificación Federal, Julio de Vido (y como tal custodio de la insulina para el diabético funcionario); luego su mano derecha; y luego el hombre que, según fuentes argentinas y venezolanas, destrabó el ingreso de Guido Alejandro Antonini Wilson a la Casa Rosada (lo que Olazagasti negó ante la Justicia argentina).

Allí no concluye el crecimiento de Olazagasti de los últimos años. Luego fue jefe de Ceremonial del Ministerio; luego protagonista del cable de Eduardo Sigal sobre gestiones “paralelas” en Caracas (cable que, revelado por La Nación, le costó el cargo a Sigal, pero no a Olazagasti); y, por último, enlace para los negocios bilaterales con Venezuela, Ecuador, algo de Bolivia y, según Pagni, Argelia.

Pagni prosigue luego con su columna, pero antes le dedica un último estilete l Vasco: “Olasagasti todavía no pudo exhibir sus artes y tal vez el tiempo se esté acabando. El presidente Abdelaziz Buteflika ayer siguió haciendo concesiones con tal de quedarse un poco más en el poder”.

pd: la columna de Pagni; acá; datos sobre el cable de Sigal, acá y acá.

viernes, 18 de junio de 2010

Una pequeña (gran) confusión

El Gobierno celebró la creación de un fideicomiso bilateral con Venezuela. Hasta que dejó de celebrarlo. Y pasó a negarlo. Tanto, que hasta informó a la Justicia que tal fideicomiso no existió.

A su vez, la oposición salió y sale a retrucar con que eso es mentira, que el fideicomiso sí existió y que el "coordinador" por la Argentina fue Claudio Uberti.

Pero la verdad no es ni una, ni otra.

Diputado Juan Carlos Morán

Sí, el convenio marco de creación del fideicomiso se firmó en 2004 y el Banco Nacional de Desarrollo (Bndes) venezolano y el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) argentino actuarían como operadores/controlantes.

No, tal fideicomiso jamás llegó a ser "bilateral". El fideicomiso sólo operó en Venezuela. Tanto, que en un segundo convenio (seis meses después del primero) se quitó al BICE del medio y el Bndes asumió toda la responsabilidad.

Así que en esta, a) el ministro Julio de Vido puede plantear una buena estrategia defensiva (léase, que la Justicia argentina podría no ser competente para investigar irregularidades/corrupción denunciados con dinero del fideicomiso). O, b), la oposición (en esta, el diputado por la Coalición Cívica Juan Carlos Morán) debe afinar su puntería.

pd: más datos, acá y acá.

lunes, 14 de junio de 2010

El coordinador

Durante años, el Gobierno destacó el fideicomiso bilateral con Venezuela como prueba de eficiencia, hermandad, logros comerciales, negocios, prosperidad y mucho más.

Pero cuando las papas comenzaron a quemar, cambió la estrategia. En vez de defenderlo, lo negó. Así, ahora no sorprende que diga que tal fideicomiso no existió.

Lo interesante ahora es cómo el Gobierno califica a Claudio Uberti, el funcionario que trajo a Guido Alejandro Antonini Wilson en el avión de la valija con US$ 800.000, y el mismo funcionario marcado en los presuntos negociados entre Argentina y Venezuela.


De acuerdo a un escrito oficial del Ministerio de Planificación Federal ante la Justicia argentina, Uberti actuó "en representación del Ministerio y como coordinador de las reuniones que se mantuvieron con funcionarios venezolanos en el marco de cuestiones comerciales de interés mutuo de ambos Estado".

Nada mal para un funcionario, aunque surgen un par de dudas: ¿Acaso esa no es la función de la Cancillería y, en particular, de los agregados comerciales argentinos destinados en cada país? ¿Uberti estaba autorizado legalmente a cumplir con tal función (por algún decreto, resolución o norma similar)? ¿Y quién lo cubría en su función formal en el órgano contralor de las concesiones viales (Occovi)?

pd: más datos, acá.

martes, 4 de mayo de 2010

Todos fabuladores

Yo señor; no señor. Son todas mentiras; son todos fabuladores; es una conspiración en mi contra.

Claudio Uberti, sospechado de haber protagonizado el cobro y/o reparto de coimas en los negocios bilaterales con Venezuela, presentó un escrito ante el juez federal Julián Ercolini en el que desmintió todas las imputaciones argüidas en su contra. Más aún, pasó al ataque y acusó al ex embajador argentino en Caracas, Eduardo Sadous, de fabulador.

Los polos opuestos se atraen. Néstor Kirchner y Claudio Uberti en un acto en la Casa Rosada

En su escrito de 16 páginas, Uberti justificó todos sus viajes oficiales a Venezuela desde 2004 y afirmó que Sadous declaró en los tribunales sobre las supuestas coimas "con clara intención de engañar, de mentir y de calumniar".

Su abogado defensor, Diego Pirota, reclamó además que se cite a declarar a todos los empresarios que hicieron negocios con Venezuela tras el convenio firmado en la llamada "Ronda de Margarita", para saber si fueron instados a pagar sobornos para concretar esas operaciones.

Porque, claro está, es previsible que los empresarios que saben de aquellos pagos (si existieron) ahora lo cuenten (sin temor a sufrir represalias). Y aquellos que pagaron aquellas coimas (insisto, si existieron), es previsible que ahora decidan inmolarse y autoincriminarse, imbuidos del renovado aire patriótico que flota en la Argentina del Bicentenario.

A todo esto, ¿cómo se gestó este despelote 2.0 del desmadre mayor Arg-Venez? Pues el juez Ercolini había empezado a estudiar el capítulo sobre los "Fideicomisos a Venezuela" y por eso citó al ex embajador Sadous, que afirmó que empresarios que querían hacer negocios con Venezuela en el inicio del kirchnerismo le dijeron que tenían que pagar entre 15 y 20 por ciento en retornos a funcionarios del Ministerio de Planificación Federal.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Un pase de manos multimillonario

El miércoles 23, el juez federal Julián Ercolini recibió un testimonio clave para entender cómo es, en la práctica, la relación bilateral entre la Argentina y Venezuela.

El ex agregado comercial en Caracas, Alberto Alvarez Tufillo, fue convocado como testigo y bajo juramento de decir la verdad relató irregularidades en la ejecución de un fideicomiso multimillonario con el gobierno de Hugo Chávez.

Reveló, por ejemplo, que desde la Embajada en Caracas se enviaron ocho cables diplomáticos reservados a la Cancillería en Buenos Aires. En esos mensajes se alertó sobre la gravedad de la situación.

Según Álvarez Tufillo, la Justicia argentina debería preguntarle a... y sí, otra vez sopa...



Habría que preguntarle al entonces titular del OCCOVI y embajador "virtual" de la Argentina en Venezuela para todos los negocios, Claudio Uberti (además de protagonista del "maletinazo").

Porque Uberti, según recordó el diplomático, era el coordinador del fideicomiso, del que desaparecieron US$ 80 millones para luego reaparecer, intactos, pero tras unos pases en los mercados de cambios que dejaron jugosas ganancias...

Más información, acá y acá.