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miércoles, 16 de marzo de 2011

Nicaragua y los petrodólares bolivarianos

Para el que quiera saber un poco más sobre la "petrodiplomacia" de Hugo Chávez en la región con la petrolera estatal venezolana PDVSA como ariete, recomiendo la investigación que publicaron colegas de primer nivel en la Nicaragua de Daniel Ortega.

Basada en el análisis de las cuentas de la petrolera venezolana en Nicaragua, Albanisa, “Confidencial” demostró que en 2008 la compañía registró ingresos superiores a los 400 millones de dólares solamente por las ventas de petróleo y productos refinados. En ocho meses del 2009, esas operaciones, junto a la venta de generación eléctrica, sumaban ya 352 millones de dólares.


Sin embargo, según dicha contabilidad, Albanisa perdió entre 2007 y 2009 más de 20.7 millones de dólares. Pérdidas que se entienden al analizar el esquema de negocios de la empresa: transferencia de fondos y subsidio indirecto hacia otras empresas relacionadas.

El destape de lo que “Confidencial” dio en llamar el “Albaleaks” también expuso detalles de auditorías que técnicos de PDVSA desarrollaron en Albanisa. Encontraron serias irregularidades en sus cuentas y en el manejo de la cooperación petrolera.

pd: el link a la investigación, acá.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

"Maletas llenas de dinero"

Los cables de la Embajada de Estados Unidos en Nicaragua dibujan al gobierno del presidente Daniel Ortega como un auténtico Estado criminal financiado desde hace décadas por las redes internacionales del narcotráfico y, en los últimos unos años, también "por maletas llenas de dinero" enviadas por el presidente Hugo Chávez desde Venezuela.

Así consta en el cable 153018 que enviaron los diplomáticos estadounidenses al Departamento de Estado en Washington, basados en informes de primera mano: "Tenemos informes de que funcionarios del Gobierno nicaragüense reciben regalos de funcionarios venezolanos durante viajes oficiales a Caracas. También creemos que Ortega retiró el año pasado su demanda de que los Consejos del Poder Ciudadano (CPC) sean financiados con fondos públicos debido en parte al hecho de que el dinero venezolano ya había llegado. Múltiples contactos nos han dicho que Ortega utiliza dinero del petróleo venezolano para financiar los Consejos del Poder Ciudadano y las campañas de las elecciones municipales del FSLN. Varios informes no confirmados indican que Ortega tendrá 500 millones de dólares a su disposición en el transcurso de 2008".

En inglés, para evitar sospechas de mala traducción o mala voluntad, el párrafo textual es: “Chavez "Mini-Me": With respect to Venezuela, Ortega is a willing follower of Chavez who has replaced Castro as Ortega's mentor. Initially the relationship seemed largely a mutual admiration society with Chavez slow to send assistance; however, the ALBA alliance has finally begun to produce monetary benefit for Ortega and the FSLN. We have first-hand reports that GON officials receive suitcases full of cash from Venezuelan officials during official trips to Caracas. We also believe that Ortega's retreat last year from his demand that the Citizens Power Councils (CPCs) be publicly funded was due in part to the fact that the Venezuelan cash pipeline had come on-line. Multiple contacts have told us that Ortega uses Venezuelan oil cash to fund the CPCs and FSLN municipal election campaigns. Several unconfirmed reports indicate that Ortega will have as much as 500 million dollars at his disposal over the course of 2008”.

Nuestras abuelas estarían felices de recordarnos: "Te lo dije, m'hijito". Y en este caso, yo podría repetir la frase, apoyado en lo que me dijeron fuentes venezolanas, argentinas y de otros países de América Latina. Por algo el subtítulo del libro fue "Del caso Antonini Wilson a la petrodiplomacia de Hugo Chávez"...

pd: el artículo del diario El País de España, acá; y el cable completo, acá.

lunes, 15 de febrero de 2010

Dignidad en valijas

Los colegas de la revista venezolana Tal Cual dedicaron una de sus últimas columnas a Hugo Chávez y sus esfuerzos por influir en su país y otras naciones con dinero. Es decir, con valijas.



Y dice:

"Y es que su asunto es el poder. Nacional y mundial. No puede ocuparse de las minucias que ocurren en el país. El caso de Antonini Wilson permitió poner de relieve la grotesca injerencia de Chávez en la política interna de cantidad de países, utilizando valijas cargadas de US$ destinados a promover la liquidación del sistema democrático en América".

Luego recomienda publicar el libro ("Los secretos de la valija") en Venezuela, elogia la investigación (¡GRACIAS!) y sigue con su análisis de la realidad venezolana.

pd: el texto completo, acá.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Acá va una muestra


Esta foto tiene una causa, pero no una explicación.
Durante los últimos días, me entrevistaron varios colegas y maestros. Entre otros, Nelson Castro, Mariano Grondona, Jorge Asís, Fernando Bravo, Luis Majul y Omar Lavieri. Tanto en TN, canal 26 y Crónica TV, como en las radios Mitre, Continental y La Red, entre otros de la Argentina (junto a radios de Córdoba, Bahía Blanca y Mar del Plata).
También me entrevistaron desde Venezuela. De todo un poco: los diarios El Universal y El Nacional, el portal Noticias24.com, RCTV, Unión Radio Caracas, Globovisión y otros varios medios más. Todos fueron muy amables (¡GRACIAS!), a la vez que incisivos. Algunos incluso me preguntaron qué pruebas acumulé durante los dos últimos dos años para sostener mi investigación. Así que acá subo al blog una de las fotos que acumulé durante tantos viajes, encuentros, llamados y cruces de e-mails durante estos dos años.
Esa es, por tanto, la causa de que esta foto en este blog.
Lo que no tiene esta imagen, sin embargo, es una explicación. Si Antonini era un espía norteamericano, un “traidor” de la causa bolivariana y un prófugo de las justicias de la Argentina y de Venezuela, ¿por qué se reunió con él, el 28 de octubre de 2007, el agente de la inteligencia venezolana, Antonio Canchica?
Ah, por cierto: mientras ellos tomaban un café (grabados y fotografiados por el FBI), los argentinos acudíamos a las urnas. Horas después se confirmó el triunfo de la por entonces primera dama, Cristina Fernández de Kirchner. Nueva presidenta.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

El Iceberg


Pocos periodistas argentinos son tan respetados como el Dr. Nelson Castro. Fue él, además, el primero que me entrevistó por el lanzamiento del libro (lo cual me hincha de orgullo).

Durante el diálogo, surgió esta frase:

"El caso Antonini Wilson es como un iceberg, se vió sólo la punta".

Para mí, es así. Por arriba de su línea de flotación, el iceberg apenas muestra la octava parte de su superficie total. Eso es lo que, a mí entender, ocurrió en este caso: "el maletinazo" es apenas una pequeña muestra de algo mucho más amplio, más grave, más profundo.

Pueden escuchar la entrevista, acá:
http://audioblogs.radiomitre.com.ar/nelson/archives/2009/08/hugo_alconada.html

Obvio, una vez más: Copyright 2009 Radio Mitre - Todos los derechos reservados.

martes, 8 de septiembre de 2009

El recuadro, más importante que el central


Y sí, a veces pasa. Lo que es relevante para algunos (los argentinos) no lo es tanto para otros (el resto del mundo).

Eso ocurrió, en este caso, con lo que se convirtió en el recuadro del adelanto que publicó LA NACION. La nota "central" es más relevante para los argentinos porque involucra al poderosísimo ministro de Planificación Federal, Julio de Vido.

Pero el recuadro, muy por el contrario, se concentra en los viajes a 24 países de África, Asia, Oceanía y Micronesia que el grupete que se involucró en el "caso Antonini" organizó, gestionó y financió UN AÑO ANTES. Todo, vale remarcar, por orden del Ministro de Justicia e Interior venezolano y bajo la coordinación de la Cancillería venezolana. ¿Objetivo? Lograr que Hugo Chávez ingresara al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU).

pd1: sí, no insistan, de todo tengo papeles.

pd2: sí, no insistan, subiré los papeles a este blog (cuando sepa cómo! ja!)

pd3: uno de los pasajeros de esos vuelos, el entonces vicecanciller Vladimir Villegas, confirmó en público que él fue uno de los viajeros.


Todo esto y más pueden leerlo (comprando el libro). El adelanto, acá: http://www.lanacion.com.ar/1168176.


O, más simple, acá:

La petrodiplomacia de Chávez

A través de Carlos Kauffmann y Franklin Durán, dos empresarios venezolanos que recorrieron el mundo con dinero y promesas, el gobierno chavista intentó seducir voluntades para reemplazar a la Argentina en el Consejo de Seguridad de la ONU


A mediados de 2006, el presidente Hugo Chávez se lanzó a recorrer el mundo. Soñaba con reemplazar a la Argentina en el decisivo Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) a partir de enero de 2007 y por los siguientes dos años. Visitó Rusia, Belarús, Qatar, Irán y Siria, donde, el 30 de agosto, el presidente Bachar al Asad le ofreció el caramelo que tanto ansiaba: respaldaría su candidatura, le prometió, "para que sea la voz que apoye a todos los países".
Pero allí no concluyó la ofensiva de Chávez por llegar al Consejo de Seguridad. Cuatro grupos de venezolanos extendieron su campaña por los lugares más remotos. Todos con la misma dinámica: sobres en los que la República Bolivariana expresó su voluntad de tejer negocios -en especial petroleros y financieros- con esos países y, por supuesto, su interés por representarlos con fidelidad en el club más selecto de la ONU. Valijas cargadas de promesas de un mundo mejor, de ilusiones, de proyectos y de riquezas.
Quienes estaban detrás de esos vuelos contra el capitalismo eran, cruel ironía, dos empresarios beneficiados por el mercantilismo local más espurio, Franklin Durán y Carlos Kauffmann, muy conocidos dentro del mundillo venezolano de clase alta, pero ignotos para el gran público.
Durán y Kaufmann recibieron la orden de financiar y organizar los vuelos a esos 24 países bajo la dirección de la Cancillería venezolana, en rigor, una mezcla de pedido, de amenaza y de promesa de futuros negocios. Todo eso sazonado con una garantía oficiosa de que el ministro del Interior y Justicia, Pedro Carreño, cubriría los gastos, una promesa que luego se transfirió a las arcas de PDVSA, lo que confirma el involucramiento del gobierno venezolano en la idea, ejecución y pago de los vuelos.
Desde el gobierno bolivariano, recurrir a empresarios para tareas propias del Estado resultaba ventajoso. Le permitía mantener todo el asunto fuera de la lupa pública; si algo salía mal, además, era más difícil probar la mano chavista, y si todo salía bien, el operativo se pagaba sin controles de auditoría, lo que a su vez facilitaba algún negociado. Y, quizá lo más relevante de todo, la orden se cumplía muchísimo más rápido.
Desde la perspectiva de Durán y Kaufmann, el pedido reportaba múltiples beneficios: acceso a funcionarios de alto nivel, cobro de favores millonarios y, por encima de todo, poder. Pero también resultaba un pedido al que era difícil negarse, más aún si su firma, Venoco, vivía de las ubres de PDVSA y otras áreas del Estado y sus petrodólares.
Así fue como estos empresarios pusieron manos a la obra, como volverían a hacerlo un año después para intentar acallar a su amigo, Guido Alejandro Antonini Wilson, cuando se hizo público el escándalo de la valija en el Aeroparque Jorge Newbery.
Teléfonos, contactos y billetera mediante, dieron las órdenes preliminares. Pero, por un lado, Franklin Durán no hablaba inglés con la fluidez suficiente para discutir los detalles necesarios del operativo. Y por el otro, Kauffmann mantenía su prescindencia para el trabajo cotidiano. Eso quedaba para otros. Es decir, para Durán y el entonces amigo de ambos, Antonini, quien caería en desgracia en 2007 con una valija que no era suya en Buenos Aires.
A cambio de una vaga promesa de que recibiría US$ 200.000 cuando ellos cobraran el operativo, Antonini se encargó de hablar por teléfono con American Express, en inglés, para destrabar los pagos con la tarjeta Centurión, la negra e ilimitada de Franklin.

Por todo el mundo

Antonini también intermedió con la empresa que coordinó los vuelos, Atlantic Aviation Flight Services, de Massachusetts. Y con la Cancillería venezolana. Las órdenes le llegaban de un diplomático de carrera, Hernani Escobar Iglesias, aunque las decisiones las tomaba Camilo Crespo, uno de los referentes políticos del ministerio y mano derecha del flamante canciller, Nicolás Maduro.
El esquema de trabajo pronto incluyó cuatro grupos de pasajeros que se repartieron las regiones o continentes.
El "Grupo 1" se encargó del sudeste asiático, con paradas previstas, que luego se modificaron sobre la marcha. Los pasajeros Vladimir Villegas y María Elizabeth Rodríguez enfilaron hacia la República Democrática Popular de Laos, el Sultanato de Brunei, Timor Occidental, Myanmar y Tailandia.
La travesía del "Grupo 2" era digna de la National Geographic Society. A bordo del Lear Jet VH-LJJ rumbearon hacia Papúa, Nueva Guinea, Islas Salomón, Vanuatu, República de Kiribati, Tuvalu, Samoa, Nueva Zelanda, Nueva Caledonia y la isla Nauru, conocida como la "isla nación más pequeña del mundo".
Muy distinto fue el panorama para el "Grupo 3", que no llegó tan lejos de Venezuela, pero también deambuló por destinos inusuales para un turista burgués: Burundi, Tanzania, Madagascar y Seychelles, Uganda y Ruanda.
El último pelotón, el "Grupo 4", concentró sus energías -y dinero-, en el sudeste africano: Malawi, Zambia, escala en Johanesburgo, y de allí a Lesoto y Suazilandia, antes de retornar a Sudáfrica.
Para cuando el último jet aterrizó el 13 de septiembre de 2006 en Nueva Zelanda, las cuentas se acumularon hasta conformar una sola factura. Se libró el 3 de octubre a "Leche Inc.", otra de las empresas de Durán, quien logró que "inflaran" los costos, con la idea de extraerle más dinero a la gran chequera chavista. De ese modo, la aventura que iba a costar alrededor de US$ 600.000 aumentó hasta US$ 1.168.334.
Aun así, Chávez perdió. No llegó al Consejo de Seguridad por culpa de su verborragia. Por aquella diatriba sobre el "diablo" George W. Bush y su aviso de que olía a "azufre" en la sede de la ONU. Y Kauffmann y Durán no cobraron un solo dólar.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Aviones, aviones, aviones

El Gobierno argentino padece algún tipo de obsesión con los aviones, según surge de los diarios argentinos con cada vez mayor frecuecia. En especial, eso sí, si los aviones son privados (pero los paga otro, es decir, el Estado).
Un avión en particular, sin embargo, es el que le causó muchos problemas al gobierno saliente de Néstor Kirchner y al entrante de su esposa, Cristina Fernández de Kirchner. Es este, el N5113S.
En este Cessna volaron los argentinos Claudio Uberti y Victoria Bereziuk, y los venezolanos Alejandro Antonini y Daniel Uzcátegui (junto a otros cuatro pasajeros).
En este Cessna llegaron US$ 5 millones a la Argentina. Casi US$ 800.000 fueron decomisados. Pregunta obvia: ¿Y el resto?


Pero aquí vale señalar una salvedad.
El argentino no es el único gobierno con tanto amor por los aviones. Venezuela, también. Aunque su caso es distinto. No se trata de aviones privados, sino proveídos por la flota de su petrolera estatal, PDVSA. Esos aviones que después van para todos lados (y muchos países, como queda claro en la foto que subo a continuación).

En la Argentina, esos aviones de PDVSA, los Falcon, son bien conocidos. No sólo en Buenos Aires. Por lo que me cuentan, también en Córdoba.