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jueves, 1 de julio de 2010

Uberti, el rendidor

Nombre: Claudio Uberti.

Pasaporte oficial: 74.431.

Empleo formal: titular del Órgano Contralor de las Concesiones Viales (Occovi).

Empleo en las sombras: "coordinador" de los negocios comerciales de la Argentina con la República Bolivariana de Venezuela.

Rendición de cuentas: nula. Ni al frente del Occovi (por eso los diputados radicaron una denuncia penal, apoyados en las conclusiones de un informe de la Auditoría General de la Nación), ni como "embajador paralelo" en Caracas. Y así surge de la respuesta formal que el Ministerio de Planificación Federal le envió a la Justicia.


Según reconoció el Ministerio, Uberti no rindió cuentas de cada uno de sus viajes al retornar a Buenos Aires. Y eso que viajó mucho: voló 74 veces al exterior durante sus primeros 26 meses en la función pública (ene/04 a junio/06), según reportó la Dirección General de Migraciones. Es decir, casi tres viajes por mes.

Luego, entre junio/06 y su eyección del Gobierno (ago/07, por el escándalo Antonini) los vuelos continuaron. Y aún continúan, a razón de cerca de un vuelo al mes, según fuentes con acceso a los registros de ingresos y salidas del país.

Eso sí, Uberti siguió sin rendir cuentas. Nada mal para alguien que en teoría debía controlar autopistas y peajes (lo que no hizo) y se dedicó a volar y a hacer negocios (sin rendir cuentas). Es decir, que fue rendidor (pa' los negocios), pero no fue rendidor (pa' las cuentas)...

lunes, 21 de septiembre de 2009

¿Por qué este libro...

Pregunta Simón Boccanegra en el periódico venezolano Tal Cual, de don Teodoro Petkoff,




¿Por qué no ha llegado este libro?

Los secretos de la valija, libro de Hugo Alconada, periodista argentino, constituye un documento inapreciable para conocer, hasta en sus detalles más nimios, el affaire de la maleta de Antonini Wilson

Los secretos de la valija, libro de Hugo Alconada, periodista argentino, constituye un documento inapreciable para conocer, hasta en sus detalles más nimios, el affaire de la maleta de Antonini Wilson. Es el tipo de periodismo de investigación que a este minicronista le produce una enorme envidia (de la sana, por supuesto).
Alconada, con una documentación impresionante, desnuda toda la trama que tuvo por centro al "Gordo" Antonini, quien sin saber de su contenido, puso en manos de la aduana argentina, una maleta con 800 mil dólares, de los cuales nunca se supo bien si eran para la campaña de Madame K o eran parte de las comisiones que cobraban los pillos del kirchnerismo, por los negocios sucios con el gobierno venezolano.
Pero lo que si queda claro es que ambos gobiernos mantenían o mantienen una relación que sólo puede ser calificada de mafiosa. De hecho, "el tuerto", como llaman en los bajos fondos a Néstor Kirchner, tiene todo el empaque, la conducta y el talante de un capo de la mafia. Asombra, por cierto, la profundidad, la extensión y la siniestra naturaleza de la corrupción en Argentina.
La cantidad de escándalos y los numerosos asesinatos ligados a aquellos son realmente escalofriantes. Pero, en Argentina, a diferencia de nuestro país, todavía en el parlamento y en los tribunales se ventilan muchos de esos casos.
Allá, lo de Antonini al menos dio lugar a un juicio. Aquí, ya sabemos, la Fiscal declaró que eso era una conspiración del imperio y le echó tierra. Calladamente sacaron a Uzcátegui de Pdvsa y a algunos otros y otras les bajaron el perfil y sanseacabó. Quedan muy claros también los vínculos nada santos de personeros del chavismo con boliburgueses de tronío.
El capítulo dedicado a los viajes, pagados por Kauffman y Durán, de funcionarios venezolanos para comprar votos de gobiernos en todo el mundo, para el puesto que ambicionaba Chacumbele en el Consejo de Seguridad de la ONU, es verdaderamente sensacional. El libro es de una riqueza de datos que lo haría un super best seller en nuestro país. Este minicronista no alcanza a entender porqué la Editorial Planeta no ha traído Los secretos de la valija.
(http://www.talcualdigital.com/SimonBoccanegra/Viewer.aspx#)

pd1: lo que puedo decir es que Planeta Venezuela recibió un par de ejemplares, prometió leerlos y quedó en responder. Han pasado 7/10 días y por ahora, naranja fanta...
pd2: prometo que habrá más novedades para este boletín...

domingo, 20 de septiembre de 2009

Sebastián Forza, también en este baile

Que al muerto le endosen todas las culpas, es habitual.
En este caso, sin embargo, no le embocan la/s maleta/s... pero casi.
El responsable fue un cirujano que declaró como testigo en la causa del Triple Crimen y, bajo juramento, contó lo que contó.
Y así lo cuento yo, en esta entrevista que salió hoy, domingo, en diario El Tribuno de Salta (además de, como es previsible, en el libro).




http://www.eltribuno.info/salta/diario/2009/09/20/nacional/forza-sabia-del-caso-de-la-valija

ENTREVISTA: a Hugo Alconada Mon, periodista y abogado

"Forza sabía del caso de la valija"

El libro desnuda los intentos de Chávez y Kirchner para tapar el escándalo por los US$ 800.000.

¿Qué tienen en común Antonini Wilson y Sebastián Forza, uno de los asesinados en el triple crimen de General Rodríguez? Se pueden tejer muchas especulaciones, pero hay un dato que los une. El empresario venezolano dijo en Miami que el dinero decomisado en Aeroparque era para la campaña de Cristina de Kirchner. Forza figura como aportante para esa misma campaña. Este y otros secretos, Hugo Alconada Mon los describe en un libro que acaba de publicar.
¿Qué le dejó la investigación?
La sensación es que esto es la punta de un iceberg, más profundo de lo que se cree, y que los gobiernos de la Argentina y Venezuela protagonizaron un encubrimiento de lo que pasó en ese vuelo y con ese dinero. No sólo los 800 mil dólares decomisados, sino muchos más.
¿Alguien investiga los 4,2 millones que venían en otra valija, según le dijo Diego Uzcátegui (PDVSA) a Antonini?
Sí y no. Sí, porque hay dos investigaciones simultáneas en la Argentina. Por el lado de la causa específica de la valija de Antonini, que avanza a paso lento, nadie dijo que había más dinero, como sí se dijo en el juicio de Miami (EEUU). La segunda causa en la Argentina es el triple crimen de General Rodríguez, en la que murieron los empresarios Sebastián Forza, Leopoldo Bina y Damián Ferrón. Hay un médico cirujano que declaró bajo juramento que conocía a Forza y que éste decía que los periodistas no entendíamos nada y que en ese vuelo había otros 4,2 millones. ¿Por qué Forza sabía de eso? ¿Porque era aportante de la campaña de Cristina Kirchner y licuó ese dinero? Va a ser imposible probarlo porque Forza ya está muerto. En Venezuela no pasó nada. La procuradora dio la orden de no investigar porque dice que es una operación de inteligencia de Estados Unidos.
Los Kirchner habían dicho algo similar...
Eso es lo que cuento en uno de esos secretos de la valija. Estos mismos personajes: Antonini Wilson, Franklin Durán y Carlos Kauffman, antes del escándalo habían organizado vuelos a 24 países para promocionar a Chávez para que ingrese en el Consejo de Seguridad de la ONU para reemplazar a la Argentina. Si era una operación norteamericana, cómo se explica que un año antes Antonini organizaba estos vuelos. Si algo tenían estos tres empresarios es que eran confiables para el poder venezolano. Estaban lejos de ser traidores, como los consideraron después. Más bien eran facilitadores.
¿Quién es el verdadero Antonini?
Yo le pregunté si era un chivo expiatorio. Me dijo más o menos. No es ni una víctima ni un delincuente. La valija no era de él. Lo digo de manera rotunda. Es el empresario pillo latinoamericano que le hace un favor al poder, como tantos empresarios, para después cobrarlo a través de licitaciones, por ejemplo. Era la apuesta de Antonini.
¿Antonini dijo la verdad?
Hasta cierto punto. Creo que toda la declaración que hizo en Miami fue verdad, salvo un punto: él sostiene que agarró la valija en un gesto caballerezco hacia Victoria Bereziuk. El no era cómplice, era el gordo imbécil que terminó agarrando la maleta y bailando en el baile. Otro de los secretos es que Claudio Uberti (ex titular del OCCOVI), en el momento previo al decomiso le pide que lo ayude con la valija, y ahí es cuando Antonini decide a bailar. Te hago un favor que después se lo voy a cobrar. De hecho, Antonini se sube en ese avión en la apuesta de, en pleno vuelo, estar a solas con el funcionario argentino que se presentaba en Venezuela como el número tres de la Argentina, detrás del entonces presidente Néstor Kirchner y Julio De Vido.

pd: Gracias José Ignacio.

jueves, 17 de septiembre de 2009

pan + jamón + tortillas = ...

Caracas. Viernes. 3 de agosto de 2007. Restaurante Urrutia.
Comensales: los argentinos Claudio Uberti y Victoria Bereziuk; los venezolanos Diego y Daniel Uzcátegui, Maryory Gutiérrez y Alejandro Antonini, entre otros.
Relevancia: alta.


Detalles:

-fue durante este almuerzo que Diego U., motor decisivo dentro de PDVSA, le preguntó a Uberti si se podían llevar en su avión a tres empleados de la petrolera (Wilfredo A.; Nelly C; Ruth B.).

-fue durante este almuerzo que Antonini le preguntó a Uberti sobre los negocios de "tuberías" que podrían derivar del "anillo energético", aquel proyecto que uniría Venezuela y la Argentina a través del Amazonas, Perú, Bolivia, Paraguay, etc.

-fue ese interés por las "tuberías" el que también llevó a Antonini a subirse al avión... y bailar como baila desde entonces.

Aclaración: el almuerzo no fue en el salón principal del restaurante, sino en el "reservado", que queda a la derecha de la cocina, en un apartado que sigue a un pasillo en el que se destacan dos cosillas: un póster de un cuadro de Botero y una heladera con publicidad de Pepsi.


By the way, ¿saben qué bebieron?


pd: el pan casero de ahí es BUE-NÍ-SI-MO. Hogazas grandes, caseras, recién horneadas + jamón serrano + una tortilla de patatas = paraíso terrenal.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Qué caripela

Avatares de la comunicación por webcam, así salió mi caripela por toda Venezuela.
Lo relevante, de todos modos, es que resultó una buena entrevista con Miguel Ángel Rodríguez, conductor de "La entrevista" por el canal Radio Caracas Televisión, más conocido como RCTV.


www.Tu.tv


pd1: la entrevista fue hace unos días, pero sólo la subí hoy porque no sabía cómo se hacía (gracias, Darth Vader, por la ayuda).
pd2: para los argentinos que ignoran este detalle: RCTV es el canal de televisión que el gobierno de Hugo Chávez sacó del aire al no renovarle su licencia. Era popular dentro de Venezuela y con la decisión chavista se hizo célebre a nivel mundial.
pd3: ahora RCTV transmite por Internet y por señal de cable satelital.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Principal y secundario

La publicación de "Los secretos..." conllevó ya varias buenas para mí. La más relevante, sin duda alguna, la generación de nuevas fuentes. A esta altura, tres. Ahora queda lo más difícil: verificar lo que me cuentan.
A esto se suma otra buena nueva: el ex vicecanciller Vladimir Villegas confirmó en on the record la existencia de los vuelos que yo revelé en el libro. Es decir, que entre agosto y septiembre de 2006, la Cancillería y el Ministerio de Justicia venezolanos coordinaron "los vuelos de la ONU" junto a Franklin Durán, Carlos Kauffmann y Alejandro Antonini.

¿Qué eran esos "vuelos de la ONU"? Los viajes a 24 países de África, Asia, Oceanía y Micronesia para promover la candidatura de Hugo Chávez al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Nada mal para los muchachos que un año después (y hasta ahora) son acusados de "traidores", "vendepatrias", "pitiyankis", "mentirosos" y, por poco, cucarachas.

Aquí les van los comentarios de Villegas, hoy ya fuera del gobierno (no por mi revelación, sino desde mucho antes). De aquí surge lo secundario (me acusa de acusarlo de repartir dinero, lo que es FALSO), pero también lo principal: su confirmación.

El periodista y ex viceministro de Relaciones Exteriores Vladimir Villegas rechazó el contenido de las declaraciones de su colega argentino Hugo Alconada, autor del libro Los secretos de la valija, en las que éste afirmó que cuando Venezuela aspiraba al Consejo de Seguridad de la ONU se solicitó respaldo a cambio de ofrecimientos de negocios y donaciones en otros países.

El ex funcionario indicó que estos señalamientos son "irresponsables" y negó "categóricamente que nuestra misión haya sido ofrecer negocios, dinero o cualquier otro tipo de recompensa por el voto favorable de Venezuela", aunque señaló que "sí viajé a varios países de Asia y el Pacífico como parte de la campaña venezolana para ingresar al Consejo de Seguridad, lo cual es uso y costumbre entre los países que tienen tal aspiración".

"En ningún momento recibimos ni del canciller Nicolás Maduro ni de ningún otro funcionario del Estado venezolano ninguna instrucción de tan baja calaña. Mal puede entonces el señor Alconada involucrar mi nombre ni el de los enviados especiales al exterior en una actividad de esa naturaleza", agregó Villegas en una misiva enviada a El Universal.

Mal puede entonces el señor Alconada involucrar mi nombre (...) en una actividad de esa naturaleza. Ese señalamiento no sólo constituye una infamia inaceptable hacia quienes cumplimos tal misión, sino que enloda a los países que visitamos. En cuanto al financiamiento de los viajes, puedo afirmar que en el Ministerio me fueron entregados los viáticos y pasajes correspondientes, como ocurrió en cada misión que cumplí durante mi labor. Reto a Alconada a presentar pruebas en contrario", concluye Villegas.

El link, acá:

sábado, 12 de septiembre de 2009

Sip. Parece que soy "polémico"

Mi trabajo es investigar. Me pagan para eso. Soy periodista de investigación (o eso al menos me creo): lavado de dinero, corrupción, fraude corporativo y demás yerbas similares.
Lo que intento, claro está, es publicar con el objetivo de que nadie me desmienta. Ni tener que publicar erratas incómodas y vergonzantes al día siguiente.
Me ha pasado, obvio, como a todos (o casi).
Pero en cuanto al libro, le puse garra, años (dos), tiempo (mucho), sacrificio (que padecieron mi mujer y mis chicos). Pero es cierto, y no puedo negarlo, que el libro puede armar algo de ruido (y quizá algún expedientillo penal, que no en mi contra, ¿eh?).
La cuestión es que, en definitiva, el libro es polémico y, al parecer por las reacciones de los comentaristas, también lo soy yo.


El link a la entrevista, que es lo que importa, aquí:


pd: sí, la foto tiene sus años. El verdadero yo es más parecido al que aparece en la foto de mi perfil. Esta, la que aparece en la solapa del libro (y en Noticias24.com) tiene sus buenos seis años. Lo pueden creer o no, pero no tenía otro de buena calidad cuando me la pidió la Editorial.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Acá va una muestra


Esta foto tiene una causa, pero no una explicación.
Durante los últimos días, me entrevistaron varios colegas y maestros. Entre otros, Nelson Castro, Mariano Grondona, Jorge Asís, Fernando Bravo, Luis Majul y Omar Lavieri. Tanto en TN, canal 26 y Crónica TV, como en las radios Mitre, Continental y La Red, entre otros de la Argentina (junto a radios de Córdoba, Bahía Blanca y Mar del Plata).
También me entrevistaron desde Venezuela. De todo un poco: los diarios El Universal y El Nacional, el portal Noticias24.com, RCTV, Unión Radio Caracas, Globovisión y otros varios medios más. Todos fueron muy amables (¡GRACIAS!), a la vez que incisivos. Algunos incluso me preguntaron qué pruebas acumulé durante los dos últimos dos años para sostener mi investigación. Así que acá subo al blog una de las fotos que acumulé durante tantos viajes, encuentros, llamados y cruces de e-mails durante estos dos años.
Esa es, por tanto, la causa de que esta foto en este blog.
Lo que no tiene esta imagen, sin embargo, es una explicación. Si Antonini era un espía norteamericano, un “traidor” de la causa bolivariana y un prófugo de las justicias de la Argentina y de Venezuela, ¿por qué se reunió con él, el 28 de octubre de 2007, el agente de la inteligencia venezolana, Antonio Canchica?
Ah, por cierto: mientras ellos tomaban un café (grabados y fotografiados por el FBI), los argentinos acudíamos a las urnas. Horas después se confirmó el triunfo de la por entonces primera dama, Cristina Fernández de Kirchner. Nueva presidenta.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

El Iceberg


Pocos periodistas argentinos son tan respetados como el Dr. Nelson Castro. Fue él, además, el primero que me entrevistó por el lanzamiento del libro (lo cual me hincha de orgullo).

Durante el diálogo, surgió esta frase:

"El caso Antonini Wilson es como un iceberg, se vió sólo la punta".

Para mí, es así. Por arriba de su línea de flotación, el iceberg apenas muestra la octava parte de su superficie total. Eso es lo que, a mí entender, ocurrió en este caso: "el maletinazo" es apenas una pequeña muestra de algo mucho más amplio, más grave, más profundo.

Pueden escuchar la entrevista, acá:
http://audioblogs.radiomitre.com.ar/nelson/archives/2009/08/hugo_alconada.html

Obvio, una vez más: Copyright 2009 Radio Mitre - Todos los derechos reservados.

martes, 8 de septiembre de 2009

El recuadro, más importante que el central


Y sí, a veces pasa. Lo que es relevante para algunos (los argentinos) no lo es tanto para otros (el resto del mundo).

Eso ocurrió, en este caso, con lo que se convirtió en el recuadro del adelanto que publicó LA NACION. La nota "central" es más relevante para los argentinos porque involucra al poderosísimo ministro de Planificación Federal, Julio de Vido.

Pero el recuadro, muy por el contrario, se concentra en los viajes a 24 países de África, Asia, Oceanía y Micronesia que el grupete que se involucró en el "caso Antonini" organizó, gestionó y financió UN AÑO ANTES. Todo, vale remarcar, por orden del Ministro de Justicia e Interior venezolano y bajo la coordinación de la Cancillería venezolana. ¿Objetivo? Lograr que Hugo Chávez ingresara al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU).

pd1: sí, no insistan, de todo tengo papeles.

pd2: sí, no insistan, subiré los papeles a este blog (cuando sepa cómo! ja!)

pd3: uno de los pasajeros de esos vuelos, el entonces vicecanciller Vladimir Villegas, confirmó en público que él fue uno de los viajeros.


Todo esto y más pueden leerlo (comprando el libro). El adelanto, acá: http://www.lanacion.com.ar/1168176.


O, más simple, acá:

La petrodiplomacia de Chávez

A través de Carlos Kauffmann y Franklin Durán, dos empresarios venezolanos que recorrieron el mundo con dinero y promesas, el gobierno chavista intentó seducir voluntades para reemplazar a la Argentina en el Consejo de Seguridad de la ONU


A mediados de 2006, el presidente Hugo Chávez se lanzó a recorrer el mundo. Soñaba con reemplazar a la Argentina en el decisivo Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) a partir de enero de 2007 y por los siguientes dos años. Visitó Rusia, Belarús, Qatar, Irán y Siria, donde, el 30 de agosto, el presidente Bachar al Asad le ofreció el caramelo que tanto ansiaba: respaldaría su candidatura, le prometió, "para que sea la voz que apoye a todos los países".
Pero allí no concluyó la ofensiva de Chávez por llegar al Consejo de Seguridad. Cuatro grupos de venezolanos extendieron su campaña por los lugares más remotos. Todos con la misma dinámica: sobres en los que la República Bolivariana expresó su voluntad de tejer negocios -en especial petroleros y financieros- con esos países y, por supuesto, su interés por representarlos con fidelidad en el club más selecto de la ONU. Valijas cargadas de promesas de un mundo mejor, de ilusiones, de proyectos y de riquezas.
Quienes estaban detrás de esos vuelos contra el capitalismo eran, cruel ironía, dos empresarios beneficiados por el mercantilismo local más espurio, Franklin Durán y Carlos Kauffmann, muy conocidos dentro del mundillo venezolano de clase alta, pero ignotos para el gran público.
Durán y Kaufmann recibieron la orden de financiar y organizar los vuelos a esos 24 países bajo la dirección de la Cancillería venezolana, en rigor, una mezcla de pedido, de amenaza y de promesa de futuros negocios. Todo eso sazonado con una garantía oficiosa de que el ministro del Interior y Justicia, Pedro Carreño, cubriría los gastos, una promesa que luego se transfirió a las arcas de PDVSA, lo que confirma el involucramiento del gobierno venezolano en la idea, ejecución y pago de los vuelos.
Desde el gobierno bolivariano, recurrir a empresarios para tareas propias del Estado resultaba ventajoso. Le permitía mantener todo el asunto fuera de la lupa pública; si algo salía mal, además, era más difícil probar la mano chavista, y si todo salía bien, el operativo se pagaba sin controles de auditoría, lo que a su vez facilitaba algún negociado. Y, quizá lo más relevante de todo, la orden se cumplía muchísimo más rápido.
Desde la perspectiva de Durán y Kaufmann, el pedido reportaba múltiples beneficios: acceso a funcionarios de alto nivel, cobro de favores millonarios y, por encima de todo, poder. Pero también resultaba un pedido al que era difícil negarse, más aún si su firma, Venoco, vivía de las ubres de PDVSA y otras áreas del Estado y sus petrodólares.
Así fue como estos empresarios pusieron manos a la obra, como volverían a hacerlo un año después para intentar acallar a su amigo, Guido Alejandro Antonini Wilson, cuando se hizo público el escándalo de la valija en el Aeroparque Jorge Newbery.
Teléfonos, contactos y billetera mediante, dieron las órdenes preliminares. Pero, por un lado, Franklin Durán no hablaba inglés con la fluidez suficiente para discutir los detalles necesarios del operativo. Y por el otro, Kauffmann mantenía su prescindencia para el trabajo cotidiano. Eso quedaba para otros. Es decir, para Durán y el entonces amigo de ambos, Antonini, quien caería en desgracia en 2007 con una valija que no era suya en Buenos Aires.
A cambio de una vaga promesa de que recibiría US$ 200.000 cuando ellos cobraran el operativo, Antonini se encargó de hablar por teléfono con American Express, en inglés, para destrabar los pagos con la tarjeta Centurión, la negra e ilimitada de Franklin.

Por todo el mundo

Antonini también intermedió con la empresa que coordinó los vuelos, Atlantic Aviation Flight Services, de Massachusetts. Y con la Cancillería venezolana. Las órdenes le llegaban de un diplomático de carrera, Hernani Escobar Iglesias, aunque las decisiones las tomaba Camilo Crespo, uno de los referentes políticos del ministerio y mano derecha del flamante canciller, Nicolás Maduro.
El esquema de trabajo pronto incluyó cuatro grupos de pasajeros que se repartieron las regiones o continentes.
El "Grupo 1" se encargó del sudeste asiático, con paradas previstas, que luego se modificaron sobre la marcha. Los pasajeros Vladimir Villegas y María Elizabeth Rodríguez enfilaron hacia la República Democrática Popular de Laos, el Sultanato de Brunei, Timor Occidental, Myanmar y Tailandia.
La travesía del "Grupo 2" era digna de la National Geographic Society. A bordo del Lear Jet VH-LJJ rumbearon hacia Papúa, Nueva Guinea, Islas Salomón, Vanuatu, República de Kiribati, Tuvalu, Samoa, Nueva Zelanda, Nueva Caledonia y la isla Nauru, conocida como la "isla nación más pequeña del mundo".
Muy distinto fue el panorama para el "Grupo 3", que no llegó tan lejos de Venezuela, pero también deambuló por destinos inusuales para un turista burgués: Burundi, Tanzania, Madagascar y Seychelles, Uganda y Ruanda.
El último pelotón, el "Grupo 4", concentró sus energías -y dinero-, en el sudeste africano: Malawi, Zambia, escala en Johanesburgo, y de allí a Lesoto y Suazilandia, antes de retornar a Sudáfrica.
Para cuando el último jet aterrizó el 13 de septiembre de 2006 en Nueva Zelanda, las cuentas se acumularon hasta conformar una sola factura. Se libró el 3 de octubre a "Leche Inc.", otra de las empresas de Durán, quien logró que "inflaran" los costos, con la idea de extraerle más dinero a la gran chequera chavista. De ese modo, la aventura que iba a costar alrededor de US$ 600.000 aumentó hasta US$ 1.168.334.
Aun así, Chávez perdió. No llegó al Consejo de Seguridad por culpa de su verborragia. Por aquella diatriba sobre el "diablo" George W. Bush y su aviso de que olía a "azufre" en la sede de la ONU. Y Kauffmann y Durán no cobraron un solo dólar.