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lunes, 9 de enero de 2012

Yo banco a Ban Ki-moon

El 9 de diciembre (sí, lo sé, fue hace un mes, pero como diría El Diego, se me escapó la tortuga), fue el Día Internacional contra la Corrupción. Y el secretario general de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, difundió un mensaje.

Es breve, pero interesante.

“La corrupción aflige a todos los países, minando los progresos sociales y alimentando la desigualdad y la injusticia. Cuando personas e instituciones corruptas roban unos fondos para el desarrollo que se necesitan desesperadamente, están robando a los pobres y las personas vulnerables la educación, la sanidad y otros servicios esenciales”, arrancó.


Luego, alertó que “la corrupción puede marginar a los pobres”, pero que “no los silenciará”. Y recordó lo que ocurrió en el mundo árabe, tras el bonzo de Mohamed Bouazizi (ver acá). Remarcó, además, el rol que puede y debe jugar el sector privado, que “puede salir  enormemente beneficiado”.

“En este Día Internacional contra la Corrupción, comprometámonos a hacer la parte que nos corresponde tomando medidas enérgicas contra la corrupción, avergonzando a quienes la practican y engendrando una cultura que valore el comportamiento ético”.

pd1: el texto completo, acá.

pd2: sobre la idea de “avergonzar” a los corruptos por el lado del rechazo social, ver acá.

lunes, 21 de septiembre de 2009

¿Por qué este libro...

Pregunta Simón Boccanegra en el periódico venezolano Tal Cual, de don Teodoro Petkoff,




¿Por qué no ha llegado este libro?

Los secretos de la valija, libro de Hugo Alconada, periodista argentino, constituye un documento inapreciable para conocer, hasta en sus detalles más nimios, el affaire de la maleta de Antonini Wilson

Los secretos de la valija, libro de Hugo Alconada, periodista argentino, constituye un documento inapreciable para conocer, hasta en sus detalles más nimios, el affaire de la maleta de Antonini Wilson. Es el tipo de periodismo de investigación que a este minicronista le produce una enorme envidia (de la sana, por supuesto).
Alconada, con una documentación impresionante, desnuda toda la trama que tuvo por centro al "Gordo" Antonini, quien sin saber de su contenido, puso en manos de la aduana argentina, una maleta con 800 mil dólares, de los cuales nunca se supo bien si eran para la campaña de Madame K o eran parte de las comisiones que cobraban los pillos del kirchnerismo, por los negocios sucios con el gobierno venezolano.
Pero lo que si queda claro es que ambos gobiernos mantenían o mantienen una relación que sólo puede ser calificada de mafiosa. De hecho, "el tuerto", como llaman en los bajos fondos a Néstor Kirchner, tiene todo el empaque, la conducta y el talante de un capo de la mafia. Asombra, por cierto, la profundidad, la extensión y la siniestra naturaleza de la corrupción en Argentina.
La cantidad de escándalos y los numerosos asesinatos ligados a aquellos son realmente escalofriantes. Pero, en Argentina, a diferencia de nuestro país, todavía en el parlamento y en los tribunales se ventilan muchos de esos casos.
Allá, lo de Antonini al menos dio lugar a un juicio. Aquí, ya sabemos, la Fiscal declaró que eso era una conspiración del imperio y le echó tierra. Calladamente sacaron a Uzcátegui de Pdvsa y a algunos otros y otras les bajaron el perfil y sanseacabó. Quedan muy claros también los vínculos nada santos de personeros del chavismo con boliburgueses de tronío.
El capítulo dedicado a los viajes, pagados por Kauffman y Durán, de funcionarios venezolanos para comprar votos de gobiernos en todo el mundo, para el puesto que ambicionaba Chacumbele en el Consejo de Seguridad de la ONU, es verdaderamente sensacional. El libro es de una riqueza de datos que lo haría un super best seller en nuestro país. Este minicronista no alcanza a entender porqué la Editorial Planeta no ha traído Los secretos de la valija.
(http://www.talcualdigital.com/SimonBoccanegra/Viewer.aspx#)

pd1: lo que puedo decir es que Planeta Venezuela recibió un par de ejemplares, prometió leerlos y quedó en responder. Han pasado 7/10 días y por ahora, naranja fanta...
pd2: prometo que habrá más novedades para este boletín...

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Qué caripela

Avatares de la comunicación por webcam, así salió mi caripela por toda Venezuela.
Lo relevante, de todos modos, es que resultó una buena entrevista con Miguel Ángel Rodríguez, conductor de "La entrevista" por el canal Radio Caracas Televisión, más conocido como RCTV.


www.Tu.tv


pd1: la entrevista fue hace unos días, pero sólo la subí hoy porque no sabía cómo se hacía (gracias, Darth Vader, por la ayuda).
pd2: para los argentinos que ignoran este detalle: RCTV es el canal de televisión que el gobierno de Hugo Chávez sacó del aire al no renovarle su licencia. Era popular dentro de Venezuela y con la decisión chavista se hizo célebre a nivel mundial.
pd3: ahora RCTV transmite por Internet y por señal de cable satelital.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Principal y secundario

La publicación de "Los secretos..." conllevó ya varias buenas para mí. La más relevante, sin duda alguna, la generación de nuevas fuentes. A esta altura, tres. Ahora queda lo más difícil: verificar lo que me cuentan.
A esto se suma otra buena nueva: el ex vicecanciller Vladimir Villegas confirmó en on the record la existencia de los vuelos que yo revelé en el libro. Es decir, que entre agosto y septiembre de 2006, la Cancillería y el Ministerio de Justicia venezolanos coordinaron "los vuelos de la ONU" junto a Franklin Durán, Carlos Kauffmann y Alejandro Antonini.

¿Qué eran esos "vuelos de la ONU"? Los viajes a 24 países de África, Asia, Oceanía y Micronesia para promover la candidatura de Hugo Chávez al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Nada mal para los muchachos que un año después (y hasta ahora) son acusados de "traidores", "vendepatrias", "pitiyankis", "mentirosos" y, por poco, cucarachas.

Aquí les van los comentarios de Villegas, hoy ya fuera del gobierno (no por mi revelación, sino desde mucho antes). De aquí surge lo secundario (me acusa de acusarlo de repartir dinero, lo que es FALSO), pero también lo principal: su confirmación.

El periodista y ex viceministro de Relaciones Exteriores Vladimir Villegas rechazó el contenido de las declaraciones de su colega argentino Hugo Alconada, autor del libro Los secretos de la valija, en las que éste afirmó que cuando Venezuela aspiraba al Consejo de Seguridad de la ONU se solicitó respaldo a cambio de ofrecimientos de negocios y donaciones en otros países.

El ex funcionario indicó que estos señalamientos son "irresponsables" y negó "categóricamente que nuestra misión haya sido ofrecer negocios, dinero o cualquier otro tipo de recompensa por el voto favorable de Venezuela", aunque señaló que "sí viajé a varios países de Asia y el Pacífico como parte de la campaña venezolana para ingresar al Consejo de Seguridad, lo cual es uso y costumbre entre los países que tienen tal aspiración".

"En ningún momento recibimos ni del canciller Nicolás Maduro ni de ningún otro funcionario del Estado venezolano ninguna instrucción de tan baja calaña. Mal puede entonces el señor Alconada involucrar mi nombre ni el de los enviados especiales al exterior en una actividad de esa naturaleza", agregó Villegas en una misiva enviada a El Universal.

Mal puede entonces el señor Alconada involucrar mi nombre (...) en una actividad de esa naturaleza. Ese señalamiento no sólo constituye una infamia inaceptable hacia quienes cumplimos tal misión, sino que enloda a los países que visitamos. En cuanto al financiamiento de los viajes, puedo afirmar que en el Ministerio me fueron entregados los viáticos y pasajes correspondientes, como ocurrió en cada misión que cumplí durante mi labor. Reto a Alconada a presentar pruebas en contrario", concluye Villegas.

El link, acá:

sábado, 12 de septiembre de 2009

Sip. Parece que soy "polémico"

Mi trabajo es investigar. Me pagan para eso. Soy periodista de investigación (o eso al menos me creo): lavado de dinero, corrupción, fraude corporativo y demás yerbas similares.
Lo que intento, claro está, es publicar con el objetivo de que nadie me desmienta. Ni tener que publicar erratas incómodas y vergonzantes al día siguiente.
Me ha pasado, obvio, como a todos (o casi).
Pero en cuanto al libro, le puse garra, años (dos), tiempo (mucho), sacrificio (que padecieron mi mujer y mis chicos). Pero es cierto, y no puedo negarlo, que el libro puede armar algo de ruido (y quizá algún expedientillo penal, que no en mi contra, ¿eh?).
La cuestión es que, en definitiva, el libro es polémico y, al parecer por las reacciones de los comentaristas, también lo soy yo.


El link a la entrevista, que es lo que importa, aquí:


pd: sí, la foto tiene sus años. El verdadero yo es más parecido al que aparece en la foto de mi perfil. Esta, la que aparece en la solapa del libro (y en Noticias24.com) tiene sus buenos seis años. Lo pueden creer o no, pero no tenía otro de buena calidad cuando me la pidió la Editorial.

martes, 8 de septiembre de 2009

El recuadro, más importante que el central


Y sí, a veces pasa. Lo que es relevante para algunos (los argentinos) no lo es tanto para otros (el resto del mundo).

Eso ocurrió, en este caso, con lo que se convirtió en el recuadro del adelanto que publicó LA NACION. La nota "central" es más relevante para los argentinos porque involucra al poderosísimo ministro de Planificación Federal, Julio de Vido.

Pero el recuadro, muy por el contrario, se concentra en los viajes a 24 países de África, Asia, Oceanía y Micronesia que el grupete que se involucró en el "caso Antonini" organizó, gestionó y financió UN AÑO ANTES. Todo, vale remarcar, por orden del Ministro de Justicia e Interior venezolano y bajo la coordinación de la Cancillería venezolana. ¿Objetivo? Lograr que Hugo Chávez ingresara al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU).

pd1: sí, no insistan, de todo tengo papeles.

pd2: sí, no insistan, subiré los papeles a este blog (cuando sepa cómo! ja!)

pd3: uno de los pasajeros de esos vuelos, el entonces vicecanciller Vladimir Villegas, confirmó en público que él fue uno de los viajeros.


Todo esto y más pueden leerlo (comprando el libro). El adelanto, acá: http://www.lanacion.com.ar/1168176.


O, más simple, acá:

La petrodiplomacia de Chávez

A través de Carlos Kauffmann y Franklin Durán, dos empresarios venezolanos que recorrieron el mundo con dinero y promesas, el gobierno chavista intentó seducir voluntades para reemplazar a la Argentina en el Consejo de Seguridad de la ONU


A mediados de 2006, el presidente Hugo Chávez se lanzó a recorrer el mundo. Soñaba con reemplazar a la Argentina en el decisivo Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) a partir de enero de 2007 y por los siguientes dos años. Visitó Rusia, Belarús, Qatar, Irán y Siria, donde, el 30 de agosto, el presidente Bachar al Asad le ofreció el caramelo que tanto ansiaba: respaldaría su candidatura, le prometió, "para que sea la voz que apoye a todos los países".
Pero allí no concluyó la ofensiva de Chávez por llegar al Consejo de Seguridad. Cuatro grupos de venezolanos extendieron su campaña por los lugares más remotos. Todos con la misma dinámica: sobres en los que la República Bolivariana expresó su voluntad de tejer negocios -en especial petroleros y financieros- con esos países y, por supuesto, su interés por representarlos con fidelidad en el club más selecto de la ONU. Valijas cargadas de promesas de un mundo mejor, de ilusiones, de proyectos y de riquezas.
Quienes estaban detrás de esos vuelos contra el capitalismo eran, cruel ironía, dos empresarios beneficiados por el mercantilismo local más espurio, Franklin Durán y Carlos Kauffmann, muy conocidos dentro del mundillo venezolano de clase alta, pero ignotos para el gran público.
Durán y Kaufmann recibieron la orden de financiar y organizar los vuelos a esos 24 países bajo la dirección de la Cancillería venezolana, en rigor, una mezcla de pedido, de amenaza y de promesa de futuros negocios. Todo eso sazonado con una garantía oficiosa de que el ministro del Interior y Justicia, Pedro Carreño, cubriría los gastos, una promesa que luego se transfirió a las arcas de PDVSA, lo que confirma el involucramiento del gobierno venezolano en la idea, ejecución y pago de los vuelos.
Desde el gobierno bolivariano, recurrir a empresarios para tareas propias del Estado resultaba ventajoso. Le permitía mantener todo el asunto fuera de la lupa pública; si algo salía mal, además, era más difícil probar la mano chavista, y si todo salía bien, el operativo se pagaba sin controles de auditoría, lo que a su vez facilitaba algún negociado. Y, quizá lo más relevante de todo, la orden se cumplía muchísimo más rápido.
Desde la perspectiva de Durán y Kaufmann, el pedido reportaba múltiples beneficios: acceso a funcionarios de alto nivel, cobro de favores millonarios y, por encima de todo, poder. Pero también resultaba un pedido al que era difícil negarse, más aún si su firma, Venoco, vivía de las ubres de PDVSA y otras áreas del Estado y sus petrodólares.
Así fue como estos empresarios pusieron manos a la obra, como volverían a hacerlo un año después para intentar acallar a su amigo, Guido Alejandro Antonini Wilson, cuando se hizo público el escándalo de la valija en el Aeroparque Jorge Newbery.
Teléfonos, contactos y billetera mediante, dieron las órdenes preliminares. Pero, por un lado, Franklin Durán no hablaba inglés con la fluidez suficiente para discutir los detalles necesarios del operativo. Y por el otro, Kauffmann mantenía su prescindencia para el trabajo cotidiano. Eso quedaba para otros. Es decir, para Durán y el entonces amigo de ambos, Antonini, quien caería en desgracia en 2007 con una valija que no era suya en Buenos Aires.
A cambio de una vaga promesa de que recibiría US$ 200.000 cuando ellos cobraran el operativo, Antonini se encargó de hablar por teléfono con American Express, en inglés, para destrabar los pagos con la tarjeta Centurión, la negra e ilimitada de Franklin.

Por todo el mundo

Antonini también intermedió con la empresa que coordinó los vuelos, Atlantic Aviation Flight Services, de Massachusetts. Y con la Cancillería venezolana. Las órdenes le llegaban de un diplomático de carrera, Hernani Escobar Iglesias, aunque las decisiones las tomaba Camilo Crespo, uno de los referentes políticos del ministerio y mano derecha del flamante canciller, Nicolás Maduro.
El esquema de trabajo pronto incluyó cuatro grupos de pasajeros que se repartieron las regiones o continentes.
El "Grupo 1" se encargó del sudeste asiático, con paradas previstas, que luego se modificaron sobre la marcha. Los pasajeros Vladimir Villegas y María Elizabeth Rodríguez enfilaron hacia la República Democrática Popular de Laos, el Sultanato de Brunei, Timor Occidental, Myanmar y Tailandia.
La travesía del "Grupo 2" era digna de la National Geographic Society. A bordo del Lear Jet VH-LJJ rumbearon hacia Papúa, Nueva Guinea, Islas Salomón, Vanuatu, República de Kiribati, Tuvalu, Samoa, Nueva Zelanda, Nueva Caledonia y la isla Nauru, conocida como la "isla nación más pequeña del mundo".
Muy distinto fue el panorama para el "Grupo 3", que no llegó tan lejos de Venezuela, pero también deambuló por destinos inusuales para un turista burgués: Burundi, Tanzania, Madagascar y Seychelles, Uganda y Ruanda.
El último pelotón, el "Grupo 4", concentró sus energías -y dinero-, en el sudeste africano: Malawi, Zambia, escala en Johanesburgo, y de allí a Lesoto y Suazilandia, antes de retornar a Sudáfrica.
Para cuando el último jet aterrizó el 13 de septiembre de 2006 en Nueva Zelanda, las cuentas se acumularon hasta conformar una sola factura. Se libró el 3 de octubre a "Leche Inc.", otra de las empresas de Durán, quien logró que "inflaran" los costos, con la idea de extraerle más dinero a la gran chequera chavista. De ese modo, la aventura que iba a costar alrededor de US$ 600.000 aumentó hasta US$ 1.168.334.
Aun así, Chávez perdió. No llegó al Consejo de Seguridad por culpa de su verborragia. Por aquella diatriba sobre el "diablo" George W. Bush y su aviso de que olía a "azufre" en la sede de la ONU. Y Kauffmann y Durán no cobraron un solo dólar.