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martes, 19 de abril de 2016

"Panamá Papers": la "cocina" de una nota

"Panamá Papers": Magnetto, Amalita, Pérez Companc, Eurnekián, Pagani, Coto, Bulgheroni, Madanes, Roemmers, Garbarino, Belocopitt, Mastellone, Tabanelli, De Narváez, Garfunkel... Al menos 15 grandes empresarios argentinos figuran con sociedades offshore a su nombre, o vinculados de manera directa en los documentos que integran la investigación "Panamá Papers".

Estos grandes empresarios locales controlan, en total, más de 40 compañías en paraísos fiscales. La mayoría se crearon en Islas Vírgenes Británicas o Panamá, Bahamas o las Seychelles durante los últimos cinco años, en coincidencia con la imposición del "cepo cambiario" en la Argentina.

Así surge de los documentos del estudio panameño Mossack Fonseca, que detectó y analizó LA NACION en el marco de la investigación impulsada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y el diario alemán Süddeutsche Zeitung.

El resto de la nota (que, anticipo, es MUY larga -tiene unas 315 líneas, lo que equivale a más de dos veces la extensión de un texto habitual), puede leerse acá.

Pero, ya que "Panamá Papers" me llevó a contar algunos detalles de la "cocina periodística", aprovecho y anticipo algunas preguntas esperables:

- ¿Por qué recién ahora publicamos esta nota? Porque tuvimos que analizar cada caso, descartar los "falsos positivos" (por ejemplo, homónimos de otros países, que los hay), llamar a cada uno, esperar sus respuestas (y en ciertos casos que mostraran sus declaraciones juradas), etc.

- ¿Por qué no la publicamos anteayer, domingo? Porque, entre otros factores, la desaparición de Jorge Chueco, abogado de Lázaro Báez e imputado en la "ruta del dinero K" alteró todos los planes y nos llevó a adelantar la nota sobre él (el link, acá).

- ¿Por qué la publicamos hoy, pero no fue a la tapa de la edición impresa? Porque. entre otros factores, el procesamiento a última hora de Báez y la citación a indagatoria de Echegaray también trastocó todos los planes (y forzó el levantamiento de varias (4) notas para que esto pudiera entrar; entre otros textos, el que informaba sobre la denuncia de la Procelac contra Grindetti por "Panamá Papers").

- ¿Por qué lo publicaron hoy en vez de esperar al domingo próximo? Porque todos los periodistas que integramos el proyecto "Panamá Papers" debemos compartir la información en una página encriptada. Ergo, mucha de la información que integra esta nota ya estaba disponible para los restantes 400 periodistas alrededor del planeta. Y si algo de esta información salía en otro punto del planeta antes que en nuestro diario, ¿no nos hubieran acusado de intentar encubrir, por ejemplo, a Magnetto o a algún otro empresario?

- ¿La publicación de esta nota implica un malhacer de alguno de los empresarios identificados? No necesariamente (y, a título personal, me parece que no en la mayoría de los casos), pero eso dependerá de un análisis caso por caso que deberá iniciar la AFIP y, llegado el caso, también la Procelac y la Justicia.

- ¿Por qué planteo que "no necesariamente"? Porque me parece que como pauta general, quien pretende evadir o hacer otra trapisonda, no se presenta en Mossack Fonseca con su nombre y apellido a armar una sociedad offshore. Por el contrario, se oculta detrás de un apoderado y crea una firma con acciones al portador. De hecho, ÉSE es el gran desafío de los "Panamá Papers": las sociedades controladas por otras sociedades, controladas por otras sociedades, en las que aparece sólo el nombre de una apoderada de nacionalidad centroamericana (que aparece en otras 100 sociedades idénticas) y que abren una cuenta bancaria en algún paraíso fiscal. ¿Quién o quiénes están detrás de esas sociedades? That is the REAL question.

Si surge alguna otra pregunta, ampliaré este post.

Saludos,

domingo, 18 de octubre de 2015

Campañas - el rol ($$$) de los grandes empresarios

El candidato nunca, jamás, debe tocar el dinero. Como máximo, lo ve pasar. Pero cuanto menos sepa sobre los detalles, mejor. Porque hay datos que es preferible no conocer. Así, si algo sale mal, eso le permitirá despegarse de una operatoria que incluye valijas con millones de dólares, cuevas financieras para cambiarlos a pesos -al valor del dólar blue-, servicios extraoficiales de camiones de caudales y ningún recibo. Y, claro, algo puede salir mal. Porque la red informal de financiamiento de las campañas electorales funciona siempre cerca de la ilegalidad.

Sebastián Forza podría confirmarlo si no lo hubieran ejecutado de ocho tiros en agosto de 2008. Como muchos otros, él puso el rostro -y los cheques- para blanquear millones de pesos que terminaron en las cuentas de la campaña presidencial de Cristina Kirchner en 2007. Pero el dinero no era de él -quebrado y sin fondos-, sino de otros. ¿De quiénes? Algunos miran a los narcos; otros, a los grandes empresarios. Porque la campaña puede ser una inversión redituable a mediano plazo que se retribuye con negocios jugosos. Ocho años después de aquella campaña dominada por Forza y sus amigos de las droguerías, la red clandestina de financiamiento electoral continúa a pleno, entre otros motivos porque por primera vez en 12 años nadie de apellido Kirchner tendrá el bastón presidencial. Entonces todos quieren quedar bien con los potenciales sucesores.


Por eso, los grandes empresarios aportan millonadas, aunque ninguno aparece en las largas listas oficiales de donantes. Algunos, solitarios, facilitaron hasta US$ 7 millones, según confirmaron los recaudadores a LA NACION bajo estricta reserva de sus nombres, porque admitirlo los llevaría a Tribunales. Otros, más austeros, aportan entre US$ 3 y 4 millones, y varios más desembolsan "apenas" US$ 1 millón en nombre de las cámaras sectoriales que integran.

En esta operatoria, sin embargo, participan al menos dos decenas de los más grandes empresarios del país. Sólo entre ellos financian más de la mitad de las campañas de Daniel Scioli, Mauricio Macri y Sergio Massa, que por lo bajo admiten que sus números reales para llegar a la Casa Rosada superan ya los $ 1000 millones, aunque sus números oficiales sean muy distintos.

Claro que a la hora de financiar campañas hay nombres que siempre suenan: Paolo Rocca (Techint), los hermanos Bulgheroni, Jorge Brito, Cristóbal López, Eduardo Eurnekian, Benito Roggio y Daniel Vila son apenas algunos, como antes lo fue Amalia Lacroze de Fortabat, mientras que Enrique Pescarmona conoció tiempos mejores. Pero todos ellos -o sus colaboradores- niegan cualquier rol al ser consultados por LA NACION, del mismo modo que el escándalo de corrupción que sacude a Brasil cerró otra canilla preciada en la Argentina. ¿Por qué? Porque algunas de las principales compañías que operan en el país están en manos brasileñas y se saben bajo la lupa judicial del otro lado de la frontera.

pd: el resto de la nota publicada hoy en LA NACIÓN junto a Maia Jastreblansky e Iván Ruiz, acá.

miércoles, 25 de abril de 2012

Boldt y Ciccone; ayer y hoy

El “Proyecto DNI” le dio una nueva oportunidad al CEO de Siemens Argentina, Luis Schirado, de sumar puntos en Alemania. Corrían los años '90 y la versión pública de aquella licitación menemista terminó por consignar que compitieron por el negocio dos “Uniones Transitorias de Empresas” (UTE) y una firma, la multinacional germana, acompañada por proveedores.

La primera unión la conformaron las firmas Itron, TRW Systems Overseas, SHL Systemhouse y Malam Systems, con los proveedores OCA, Hewlett Packard, MCI, Supercom, E-System y Ciccone Calcográfica. Sus rivales aludían a ella como la “UTE Yabrán – Macri”, basados en “El Cartero” y Franco Macri, el otro gran pope en el que se apoyaba el engranaje del consorcio por ser dueño de Itron.


El segundo conglomerado abarcó a las compañías Ivisa y TTI, junto a las firmas Sagem, British American Bank Note, Polaroid e IBM como proveedores, y al Correo Argentino (entonces estatal). Pronto se ganó el apodo “la UTE Ivisa - Bulgheroni”, ya que eran los dueños de TTI.

Y la tercera y última oferta la lideró la subsidiaria Siemens IT Services SA (SITSA), junto a Pintrak, representada en el país por Sergi, Indra y Boldt como proveedores. La “UTE Siemens”, aunque en rigor no era una verdadera unión, ni un consorcio como tal, ya que la multinacional alemana se encaramó como única punta de lanza.

pd: ¿Más datos? En el libro “Las coimas del gigante alemán” (Ed. Planeta 2011).