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viernes, 4 de enero de 2013

Corruptos desde antes de nacer

En un más que interesante (aunque incompleto) artículo, el economista Orlando Ferreres repasa el azote histórico de la corrupción en la Argentina.

Para eso, recupera una verdadera perla de un libro editado en 1900, La Ciudad Indiana, de Juan Agustín García, la ciudad de Buenos Aires 


Los precios de los puestos públicos en tiempos de la Colonia fueron los siguientes:

Ventas

1618 Alguacil Mayor (a perpetuidad)... 31.000 pesos plata
1644 Tesorero Contador.......... 1.000 pesos plata
1645 Depositario General........ 1.500 pesos plata
..............................
1671 Alcalde de Santa Hermandad....1.300 pesos plata
1670 Regidor................ 900 pesos plata
1672 Alguacil Mayor, por año...... 400 pesos plata

Y agrega: En varias ocasiones aumentaron el número de regidores, probablemente mientras hubo demanda. 

pd1: el texto completo de Ferreres, acá.

pd2: más datos sobre el azote histórico de la corrupción, acá.

lunes, 1 de agosto de 2011

Ayer, hace un siglo y hoy

Aún le dura la bronca a Israel “Cacho” Lotersztain. Tanto, que el empresario de la firma MalamSystems (y como tal competidor de Siemens por el Proyecto DNI) publicó en 2010 un breve libro de investigación histórica, “Los bancos se roban con firmas. Corrupción y crisis en 1890”.

El libro se centró en la presidencia de Miguel Juárez Celman, entre 1886 y 1890, aunque muy pronto le queda claro al lector que “Cacho” aplicó a su análisis toda su experiencia de vida. Es decir, de cuando sus socios mayores en la licitación, Alfredo Yabrán y Franco Macro, se dieron vuelta en el aire, transaron con Siemens y lo dejaron más sólo que Adán en el Día del Amigo.

A lo largo de 188 páginas, Lotersztain describió actos de corrupción, legisladores que viven un estilo de vida muy por encima de sus salarios, un Presidente y sus ministros que cobran sobornos, banqueros y empresarios dispuestos a pagarles lo que fuera necesario y, también, intermediarios “en estratégica posición de bisagra entre partes que, en caso de coimas, no podían comunicarse entre sí por razones obvias”.

“El objetivo central del presente trabajo no es juzgar el pasado –remarcó en la introducción empresario devenido magíster en Historia-, sino meditar sobre lo que puede ocurrir en una sociedad cuando el comportamiento de sus dirigentes (funcionarios, políticos, empresarios) está impulsado no por un hipotético ‘bien común’, sino por un desmedido deseo de beneficios para sí mismos o para su reducido grupo de pertenencia, y cuando ese deseo se traduce en una actuación pública que reconoce muy pocos límites o escrúpulos”.

Luego, en la 187° y penúltima página, Lotersztain vuelve a apoyarse en los hechos históricos para trazar un paralelismo con el presente: “La corrupción dejó de ser un simple sobrecosto para convertirse en el motor de decisiones de Gobierno –y también de muchos actores de la sociedad civil- que operaron en sentido contrario al interés nacional”.

Así, su libro puede leerse como una investigación histórica. O como un ensayo sobre la corrupción. O como la demostración cabal de que no aprendemos más…

pd: más datos, en su libro y en “Las coimas del gigante alemán”.