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lunes, 4 de enero de 2016

Adiós a "Coimas en el Senado"

Quince años y meses después de que estalló el escándalo, la causa penal por las "coimas en el Senado" es historia. Se cerró por el mero transcurso del tiempo, cuando se encontraba a un paso de llegar a la Corte Suprema, confirmaron a LA NACION fuentes del Ministerio Público Fiscal y de la Oficina Anticorrupción (OA).

El golpe de gracia para la investigación penal llegó en los últimos días antes de la feria judicial de verano, después de que la Cámara Federal de Casación Penal, el máximo tribunal penal del país, confirmara las absoluciones de todos los acusados por el "beneficio de la duda". Es decir, que los jueces plantearon que no estaban seguros de si el gobierno de Fernando de la Rúa pagó o no sobornos a varios senadores del PJ para que aprobar la ley laboral.


Tras ese fallo de la Casación, el fiscal de esa instancia, Javier de Luca, y los abogados de la Oficina Anticorrupción decidieron no apelar esa decisión ante la Corte Suprema, tras entender que los plazos procesales se agotaron de manera inexorable.

De Luca presentó un escrito en el expediente en el que explicó por qué no presentaría un recurso extraordinario que llevara el expediente hasta la Corte. Sostuvo que la acusación fiscal por la que los sospechados habían ido a juicio oral era por cohecho, con una pena prevista de 6 años, y que ese plazo -contado desde que se citó a todos a juicio- vencía el 18 de diciembre. "No habrá tiempo material para que se tramite un eventual recurso [ante la Corte] que logre la revocación de la absolución, ordene desarrollar un nuevo debate y se concluya en una sentencia condena", planteó en su escrito De Luca, que tampoco ahorró críticas a los 15 años que insumió la investigación.

El expediente penal se inició a mediados de 2000, luego de que LA NACION revelara las negociaciones en marcha entre funcionarios de la Alianza y senadores peronistas para destrabar la aprobación de la llamada ley "de Reforma Laboral".

Así, quedaron bajo la lupa judicial el entonces presidente De la Rúa, su secretario de Inteligencia, Fernando de Santibáñez, su ministro de Trabajo, Alberto Flamarique -al que se le adjudicó decir "para los senadores tengo la Banelco"-, el presidente provisional del Senado, Alberto Tell, y los legisladores justicialistas Augusto Alasino, Remo Costanzo y Emilio Cantarero, entre otros.

pd: el resto de la nota publicada hoy en LA NACIÓN, acá.

jueves, 13 de junio de 2013

Corrupción + Poder + Impunidad = muerte

Un día como hoy, mientras vemos otra vez las imágenes de una nueva tragedia ferroviaria (y van...), más vale que recordemos una premisa central de este país de las últimas décadas: “La corrupción, tarde o temprano, mata”.



Y algo más: la corrupción sólo se puede comprender desde el axioma que una vez lanzó al aire Alfredo Yabrán: “Poder es impunidad”.

Así, y sólo así, se entiende al menos parte de lo que vivimos. Y de lo que vislumbra el fiscal federal Federico Delgado, quien no sólo investigó la “Tragedia de Once” sino que, antes, mucho antes, investigó el caso “Coimas en el Senado”.

¿Qué vislumbra? Pues eso: que se prepara el terreno para la impunidad en uno de los escándalos más graves de corrupción desde el retorno de la democracia.

¿Cómo? Él lo explica: “A partir de las crónicas del juicio comenzó a sedimentarse una información que circula por los pasillos de Tribunales en lenguaje de jerga: ‘El caso se cae porque no se probó’. Con esta premisa voy a trabajar; es decir con la impunidad a la que puede quedar reducido este expediente. La pregunta es: ¿Cuáles fueron las razones que permitieron semejante mutación simbólica? ¿Cómo ocurrió que un caso que conmovió a la sociedad y que estaba esclarecido, se disolvió trece años después? (…) Hay que hacer una distinción vinculada al capital simbólico, prestigio social y poder económico de los imputados que se traduce así: cuando la intensidad de esos indicadores es menor, es más largo el brazo de la Justicia (en delitos menores, hay condenas). En cambio, cuando esa intensidad aumenta, como en los casos de corrupción, no hay penalidades. Es decir, a veces el juicio no se hace porque las causas duermen mientras pasa el tiempo (la prescripción); a veces porque se realiza un pacto entre los acusadores y los imputados homologado por los jueces llamado ‘juicio abreviado’; a veces porque se ‘suspenden a prueba’ y las tareas comunitarias permiten la exculpación o, finalmente, se realiza un juicio muy largo que se limita a repetir la instrucción de una manera teatral, para hallar grietas que permitan implementar una decisión previa: que ‘la causa se caiga’.


Así, cuanto más poder (sea propio o institucional o partidario o económico) se sienta en el banquillo, menores las probabilidades de una condena. Y en esta investigación, vale recordar, la mira se centró en un ex Presidente de la República, ministros y senadores de ambos partidos.

Porque Don Alfredo ya lo dijo: “Poder es impunidad”.

pd: el resto de la estupenda columna de opinión que publicó la revista Noticias, acá.

miércoles, 13 de junio de 2012

Impunidad - cinco muestras y un botón

Uno. Allá por diciembre de 2008, la multinacional Siemens AG reconoció sus pecados a nivel mundial y admitió que pagó coimas en la Argentina (y otros 23 países), pero acá no pasó, ni pasa, naranja-fanta. Ni un funcionario procesado por la Justicia local.

Dos. Skanska también reconoció que derrapó, echó a patadas (pero con indemnización plus) a sus ejecutivos locales y arregló sus cuentas con la AFIP. Pero la Justicia local llegó a decretar la inexistencia del delito (es buenísima: el delincuente admite que delinquió y el juzgador le dice que no, que no es así, que no delinquió).

Tres. Un ex director del Banco Nación, Alfredo Aldaco, se arrepintió de haber participado en el negociado con IBM y durante seis años -el máximo de la pena posible para él- se autoimpuso una suerte de arresto domiciliario absoluto. No salió de la casa ni para eventos sociales, familiares o personales. Nada. Cero. Enjaulado. Pero ahora, cerca de 19 años después, la Justicia no arribó a una condena -ni contra él, ni contra ningún otro-, ni completó el decomiso de los fondos.

Cuatro. El valijero de las “Coimas en el Senado”, Mario Pontaquarto, detalló con precisión cómo se repartió la tarasca para aprobar la reforma laboral durante el gobierno de la Alianza, y acá estamos. Aún seguimos a la espera del juicio oral, 12 años después del estallido de aquel escándalo.

Cinco. Todo un pueblo cordobés voló por los aires para ocultar el tráfico de armas durante el gobierno de Carlos Menem. Pero la Justicia absolvió al ex Presidente, a Emir Yoma y otros 16 acusados. Poco faltó para que la Justicia concluyera que no, que no voló ningún pueblo por los aires.

Vistos los cinco ejemplos precedentes, ¿por qué el valijagate, el “caso Antonini”, iba a terminar distinto? (Y doy otro paso: ¿por qué suponer que el "caso Ciccone" terminará mejor?).


¿Pudo terminar mejor? Sí. ¿Pudo terminar peor? Si el escándalo no hubiera sido gigantesco, también. Más aún cuando los gobiernos de Estados Unidos y de Venezuela no colaboraron con la Justicia local -por sus pedidos sobre Guido Alejandro Antonini Wilson, y Diego y Daniel Uzcátegui, respectivamente-, que a su vez tampoco se mostró demasiado interesada por avanzar.

Así, gracias a una reforma de la ley antilavado que eliminó el agravante que llevaba al doble la penas para los funcionarios públicos (el agravante se les olvidó -nada deliberado, por supuesto- a los funcionarios y opositores que algún día podrían llegar a ser funcionarios se les escapó), el ex “señor de los peajes”, Claudio Uberti, quedó libre de culpa y cargo. No por falta de pruebas, sino por prescripción de la acción penal. Es decir, que se agotó el tiempo procesal para investigarlo.

Esto, que se veía venir (de hecho, en el diario lo anticipamos en abril de 2011, ver acá, y lo reiteré en enero de este año, ver acá), aún así resulta chocante. Más aún cuando coincide con ciertas fechas singulares. Porque así como el sobreseimiento del matrimonio Kirchner por presunto enriquecimiento ilícito quedó firme (por una inusual falta de apelación) el Día de los Santos Inocentes (28 de diciembre de 2009), la confirmación de la falta de mérito para Uberti llegó sobre el día de su cumpleaños (diciembre de 2008), y su sobreseimiento definitivo, para el Día del Periodista.

Cualquier coincidencia es, obvio, pura coincidencia.

pd: más datos sobre el fallo que benefició a Uberti, ver acá, acá y acá.

martes, 15 de noviembre de 2011

Esperanzas de una periodista digna

María Fernanda Villosio. Periodista.

O más preciso, LA periodista en la investigación sobre las “coimas en el Senado” para destrabar la reforma laboral durante el gobierno de Fernando de la Rúa. Porque fue ella quien logró que el senador Emilio Cantarero admitiera los sobornos. Y fue ella, también, quien tras una búsqueda de años obtuvo el testimonio periodístico del “arrepentido” Mario Pontaquarto.

“Fue un trabajo absolutamente solitario, insistirle a Pontaquarto para hablar, después ver cómo plasmábamos eso en una entrevista –rememoró-. Fue un trabajo muy duro y con mucho costo personal, como todos los periodistas que quedamos ligados de alguna manera a temas de investigación, pero que igualmente generan una satisfacción muy grande”.

Ahora, ella confía en que algo bueno pueda salir del proceso oral que comenzará el 22 de este mes: “Tengo esperanzas de que este juicio sea histórico”, dijo. “Es la primera vez que en un caso de coima hay una persona arrepentida”.

Sin embargo, la ex periodista de La Nación, TXT, Noticias y La Mañana de Córdoba (si no me falla la memoria), alertó que “puede haber algunos palos en la rueda para Pontaquarto, que de alguna manera preocupan porque podrían oscurecen el fallo final”.

Villosio. Periodista.

pd: más declaraciones a Radio del Plata, acá.

martes, 20 de abril de 2010

Maletín, valija & caja

Por estos días se cumplen DIEZ años (sí, 10 años) del escándalo por las coimas en el Senado. Aquellas que facilitaron la aprobación de la ley de "flexibilidad" laboral y que encarnaron el principio del fin para el gobierno de Fernando de la Rúa.

Breve síntesis:

- febrero de 2000: comienza a hablarse de la "Banelco" para destrabar votos de senadores.

- 30/marzo: se reúne De la Rúa con un par de ministros y senadores clave en la Casa Rosada.

- 11 y 13/abril: se cobran dos cheques en el Banco de la Nación Argentina.

- 18/abril: se retira el $$$$ de la sede de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) para efectivizar el pago.

¿Por qué recuerdo este caso en este blog? Por lo que relató el otrora secretario parlamentario, Mario Pontaquarto, cuando confesó ante la Justicia cómo concretó el reparto de los sobornos:


"[...] Me retiré junto al maletín, la valija y la caja y me dirigí al departamento de Cantarero. El me había manifestado que lo tenia que llamar cinco minutos antes para abrir el portón del edifico. Así ocurrió: llamé para decirle que estaba llegando. Cuando llegué había un señor que estaba en la puerta porque sabía en qué auto iba a venir e ingrese el auto al garaje. Este señor que estaba ahí se retiró y me estaba esperando Cantarero. Me recibió en la playa de estacionamiento del edifico; estaba de sport, bajamos la maleta, la valija y la caja del auto y recuerdo no haber ido por ascensor. Fuimos por la escalera de servicio, ingresé al departamento, él se encontraba solo, me puso frente a una mesa ratona, pero un poco más alta, con base de vidrio. Me hizo sacar el dinero del maletín, la valija y la caja y ponerlo sobre esa mesa. El dinero estaba envuelto como si fuera cerrado al vacío. Que si bien estaban en fajos de diez mil cada una de esas planchas, contenían cien mil pesos. Yo sabia que tenia que hacer entrega de cuatro millones trescientos mil pesos. No se abrieron esos fajos cerrados al vacío; se contaban por fajo de diez mil. El cuenta eso con el control mío adelante, me dice que está correcto; yo estaba muy nervioso, recuerdo, me quería ir lo más pronto posible y cuando yo estaba por salir, el me alcanza un papel que me dice “Ponta”, como me llamaba él; ´esto es para tu control´. Yo sinceramente nunca había participado, en mis veinte años adentro del Senado, de una situación de estas características".

Eso sí, 10 años después, y pese a las pruebas (y hasta la irrupción del "arrepentido" Pontaquarto), no hay una sola condena. Sólo un juicio oral aún en el horizonte.

pd: la declaración completa de Pontaquarto, acá.