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domingo, 7 de julio de 2013

Boudou + viáticos = problema en puerta

Ante la Justicia, el vicepresidente Amado Boudou intentó justificar parte de su voluminoso crecimiento patrimonial de los últimos años con el cobro de viáticos mientras era ministro de Economía, hasta superar los $ 180.000, que incorporó como parte de sus “ingresos” y, luego, de su “patrimonio”.

Lejos de reintegrar a las arcas oficiales los viáticos que no gastó durante sus viajes dentro y fuera del exterior como parte de su servicio público, Boudou los incorporó dentro de sus “ingresos”. Para eso, los colocó en un ítem distinto de su remuneración durante 2009, cuando pasó de la Anses al Palacio de Hacienda, 2010 y 2011, cuando de ministro pasó a la Vicepresidencia.


Así, durante 2009, Boudou consignó que incorporó a su “activo” patrimonial viáticos “en pesos y en dólares” por poco más de $ 24.000; en 2010, se quedó con poco más de $ 91.400; y en 2011, otros $ 65.300, para redondear un total de $ 180.700, el equivalente a tres pequeños autos al valor vigente de plaza durante aquellos años.

En el caso de los viáticos, sin embargo, ya cuatro secretarios privados de la pareja presidencial, Julio Daniel Álvarez, Isidro Bounine, Daniel Muñoz y Fabián Gutiérrez, fueron sobreseídos por la Justicia, que consideró justificado sus incrementos patrimoniales gracias al cobro de viáticos.

Pero no todos los acusados por quedarse con viáticos corrieron con la misma suerte. En diciembre de 2011, por ejemplo, la Cámara de casación rechazó la pretensión de Mario Pontaquarto, el supuesto arrepentido de pagar coimas para aprobar la reforma laboral durante el gobierno de Fenando de la Rúa, de enfrentar por separado dos juicios orales por supuestos sobornos y por fraude, ya que se lo procesó por no devolver $ 30.000 en viáticos oficiales.

pd: el resto de la nota publicada hoy en LA NACIÓN, acá.

jueves, 13 de junio de 2013

Corrupción + Poder + Impunidad = muerte

Un día como hoy, mientras vemos otra vez las imágenes de una nueva tragedia ferroviaria (y van...), más vale que recordemos una premisa central de este país de las últimas décadas: “La corrupción, tarde o temprano, mata”.



Y algo más: la corrupción sólo se puede comprender desde el axioma que una vez lanzó al aire Alfredo Yabrán: “Poder es impunidad”.

Así, y sólo así, se entiende al menos parte de lo que vivimos. Y de lo que vislumbra el fiscal federal Federico Delgado, quien no sólo investigó la “Tragedia de Once” sino que, antes, mucho antes, investigó el caso “Coimas en el Senado”.

¿Qué vislumbra? Pues eso: que se prepara el terreno para la impunidad en uno de los escándalos más graves de corrupción desde el retorno de la democracia.

¿Cómo? Él lo explica: “A partir de las crónicas del juicio comenzó a sedimentarse una información que circula por los pasillos de Tribunales en lenguaje de jerga: ‘El caso se cae porque no se probó’. Con esta premisa voy a trabajar; es decir con la impunidad a la que puede quedar reducido este expediente. La pregunta es: ¿Cuáles fueron las razones que permitieron semejante mutación simbólica? ¿Cómo ocurrió que un caso que conmovió a la sociedad y que estaba esclarecido, se disolvió trece años después? (…) Hay que hacer una distinción vinculada al capital simbólico, prestigio social y poder económico de los imputados que se traduce así: cuando la intensidad de esos indicadores es menor, es más largo el brazo de la Justicia (en delitos menores, hay condenas). En cambio, cuando esa intensidad aumenta, como en los casos de corrupción, no hay penalidades. Es decir, a veces el juicio no se hace porque las causas duermen mientras pasa el tiempo (la prescripción); a veces porque se realiza un pacto entre los acusadores y los imputados homologado por los jueces llamado ‘juicio abreviado’; a veces porque se ‘suspenden a prueba’ y las tareas comunitarias permiten la exculpación o, finalmente, se realiza un juicio muy largo que se limita a repetir la instrucción de una manera teatral, para hallar grietas que permitan implementar una decisión previa: que ‘la causa se caiga’.


Así, cuanto más poder (sea propio o institucional o partidario o económico) se sienta en el banquillo, menores las probabilidades de una condena. Y en esta investigación, vale recordar, la mira se centró en un ex Presidente de la República, ministros y senadores de ambos partidos.

Porque Don Alfredo ya lo dijo: “Poder es impunidad”.

pd: el resto de la estupenda columna de opinión que publicó la revista Noticias, acá.

jueves, 30 de mayo de 2013

Sadous, diplomacia paralela & mundo del revés

"Poder es impunidad", sintetizó Alfredo Yabrán, cuando ya se encontraba en el centro de la tormenta por el crimen de José Luis Cabezas y había perdido su activo más preciado: su anonimato. Ahora, la evolución del dogma continúa. Porque no sólo hay que mantenerse impunes, sino castigar en la Justicia a los denunciantes, testigos y arrepentidos.

Eso es, en suma, lo que ocurre por estos días con el embajador Eduardo Sadous, que relató ante la Justicia y ante el Congreso lo que muchos antes había reportado a sus superiores en la Cancillería: sus sospechas e indicios sobre actos de "corrupción" en la relación bileteral con Venezuela. En especial, en los ámbitos comerciales que quedaban bajo la órbita del ministro Julio de Vido.

Su relato se complementó luego con advertencias en la misma línea de un subsecretario de Estado de la Cancillería, Eduardo Sigal, quien redactó varios cables diplomáticos (ver acá y acá; ver imagen abajo) con detalles, nombres y empresas involucradas o perjudicadas por la diplomacia "paralela" de la banda de De Vido (con Claudio Uberti, el del caso Antonini, y José María Olazagasti en primera fila). 


Esa situación también la expuso, en su propio cable, la entonces embajadora en Caracas, Alicia Castro (ver acá); y la relataron numerosos empresarios a LA NACION -en particular, a mí, ver acá-, con precisiones sobre intermediarios, cuentas, montos y porcentajes.

Pero, claro, contarlo en off the record a un periodista (como pasó con muchos de esos empresarios y funcionarios) no es lo mismo que testificar bajo juramento ante la Justicia. Y en un contexto en que denunciantes y testigos como Mario Pontaquarto (en Coimas en el Senado) o el propio Sadous pasaron de denunciantes a denunciados, ¿quién come vidrio?

Conclusión: quien contó la verdad, Sadous, fue ahora procesado por falso testimonio porque nadie salió a corroborar sus dichos entre los funcionarios, diplomáticos y empresarios consultados (obvio: si varios de ellos se hubieran autoincriminado si confirmaban al ex embajador). De hecho, luego un diplomático fue premiado con una embajada, que no le correspondía por su rango.

Sadous ya apeló su procesamiento. Veremos qué ocurre con él. Quizá deba recordarse que, como él, Sigal también fue desplazado de su cargo por quejarse por escrito de la diplomacia "paralela". Y el canciller Jorge Taiana renunció, luego de un reclamo de la Presidenta porque no impidió (¿cómo podía hacerlo?) que Sadous testificara ante el Congreso.

Porque, además, y si a alguien le interesa saberlo, la diplomacia paralela continúa, de la mano del tándem Olazagasti - De Vido. Pero también con una banda de abogados y empresarios que deambulan por los meandros del poder político. Acaso Diego Armando Maradona, por ejemplo, pueda contar ciertos detalles de cómo llegó hasta el presidente Nicolás Maduro (ver acá y acá).

Yabrán era un perejil (y que se prepare Pontaquarto, porque ahora intentarán ir por él y por la causa "Coimas en el Senado)...

pd: más datos sobre el procesamiento de Sadous, acá y acá.

martes, 15 de noviembre de 2011

Esperanzas de una periodista digna

María Fernanda Villosio. Periodista.

O más preciso, LA periodista en la investigación sobre las “coimas en el Senado” para destrabar la reforma laboral durante el gobierno de Fernando de la Rúa. Porque fue ella quien logró que el senador Emilio Cantarero admitiera los sobornos. Y fue ella, también, quien tras una búsqueda de años obtuvo el testimonio periodístico del “arrepentido” Mario Pontaquarto.

“Fue un trabajo absolutamente solitario, insistirle a Pontaquarto para hablar, después ver cómo plasmábamos eso en una entrevista –rememoró-. Fue un trabajo muy duro y con mucho costo personal, como todos los periodistas que quedamos ligados de alguna manera a temas de investigación, pero que igualmente generan una satisfacción muy grande”.

Ahora, ella confía en que algo bueno pueda salir del proceso oral que comenzará el 22 de este mes: “Tengo esperanzas de que este juicio sea histórico”, dijo. “Es la primera vez que en un caso de coima hay una persona arrepentida”.

Sin embargo, la ex periodista de La Nación, TXT, Noticias y La Mañana de Córdoba (si no me falla la memoria), alertó que “puede haber algunos palos en la rueda para Pontaquarto, que de alguna manera preocupan porque podrían oscurecen el fallo final”.

Villosio. Periodista.

pd: más declaraciones a Radio del Plata, acá.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Aquella valija Samsonite

Valijeros en su esencia pura.

Caso: coimas en el Senado.

Declarante: Mario Pontaquarto, ex secretario parlamentario del Senado.

“Yo fui con el auto porque tenía que cargar la plata. Gladys me entrega el dinero arriba, en la bóveda de la SIDE. Era una valija Samsonite, un maletín y una caja grande como de aceite Cocinero. Allí venían los cinco millones en fajos de 10.000 pesos y ladrillos de 100.000 pesos en sobres cerrados al vacío. O sea que eran ladrillos así, de este tamaño. Las fajas de papel que los rodeaban decían Banco de la Nación Argentina. Yo podía contar ladrillos pero no podía contar la plata porque los ladrillos estaban cerrados al vacío”.

Más de diez años después, la investigación se encamina (parece) al juicio oral. Pero al único que se llevaron preso es a seguro. Es decir, que cuando se trata del poder, todo está por verse. Si no, que lo diga Carlos Menem en la Causa Armas.

El ex presidente Fernando de la Rúa, el jefe de la SIDE, Fernando de Santibáñez, senadores peronistas y radicales, y unos cuantos más deberían desfilar por el banquillo. Habrá que verlo.

“Una vez dentro del departamento [del entonces senador Emilio Cantarero], él abre los maletines, la caja, cuenta todo y se queda con todo el dinero. Yo le dejé 4.300.000 porque Genoud [José, senador radical] me había dicho ‘separame 350.000 para mí y 350.000 para Flamarique [Alberto, ministro de Trabajo]. Y yo puse 700.000 en un bolso y al día siguiente, antes de irnos de viaje, se lo dejo en un despacho”.

Valijeros.

La leyenda continúa.

pd1: ¿A qué viene todo esto ahora? a) el juicio oral por las Coimas en el Senado comenzará el 22 de este mes ante el Tribunal Oral Federal N° 3; b) la Justicia unificó ese juicio oral junto a la acusación contra Pontaquarto por presunta malversación de caudales públicos (se habría quedado con $ 30.000 del Senado por viáticos).

martes, 20 de abril de 2010

Maletín, valija & caja

Por estos días se cumplen DIEZ años (sí, 10 años) del escándalo por las coimas en el Senado. Aquellas que facilitaron la aprobación de la ley de "flexibilidad" laboral y que encarnaron el principio del fin para el gobierno de Fernando de la Rúa.

Breve síntesis:

- febrero de 2000: comienza a hablarse de la "Banelco" para destrabar votos de senadores.

- 30/marzo: se reúne De la Rúa con un par de ministros y senadores clave en la Casa Rosada.

- 11 y 13/abril: se cobran dos cheques en el Banco de la Nación Argentina.

- 18/abril: se retira el $$$$ de la sede de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) para efectivizar el pago.

¿Por qué recuerdo este caso en este blog? Por lo que relató el otrora secretario parlamentario, Mario Pontaquarto, cuando confesó ante la Justicia cómo concretó el reparto de los sobornos:


"[...] Me retiré junto al maletín, la valija y la caja y me dirigí al departamento de Cantarero. El me había manifestado que lo tenia que llamar cinco minutos antes para abrir el portón del edifico. Así ocurrió: llamé para decirle que estaba llegando. Cuando llegué había un señor que estaba en la puerta porque sabía en qué auto iba a venir e ingrese el auto al garaje. Este señor que estaba ahí se retiró y me estaba esperando Cantarero. Me recibió en la playa de estacionamiento del edifico; estaba de sport, bajamos la maleta, la valija y la caja del auto y recuerdo no haber ido por ascensor. Fuimos por la escalera de servicio, ingresé al departamento, él se encontraba solo, me puso frente a una mesa ratona, pero un poco más alta, con base de vidrio. Me hizo sacar el dinero del maletín, la valija y la caja y ponerlo sobre esa mesa. El dinero estaba envuelto como si fuera cerrado al vacío. Que si bien estaban en fajos de diez mil cada una de esas planchas, contenían cien mil pesos. Yo sabia que tenia que hacer entrega de cuatro millones trescientos mil pesos. No se abrieron esos fajos cerrados al vacío; se contaban por fajo de diez mil. El cuenta eso con el control mío adelante, me dice que está correcto; yo estaba muy nervioso, recuerdo, me quería ir lo más pronto posible y cuando yo estaba por salir, el me alcanza un papel que me dice “Ponta”, como me llamaba él; ´esto es para tu control´. Yo sinceramente nunca había participado, en mis veinte años adentro del Senado, de una situación de estas características".

Eso sí, 10 años después, y pese a las pruebas (y hasta la irrupción del "arrepentido" Pontaquarto), no hay una sola condena. Sólo un juicio oral aún en el horizonte.

pd: la declaración completa de Pontaquarto, acá.