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viernes, 10 de junio de 2011

Mauricio, que es Macri

El cónclave se concretó el miércoles 7 de enero de 1998, en Punta del Este.

Franco Macri lo lideró como anfitrión e incluyó a Héctor Colella, la mano derecha -y, en cuestión de cuatro meses, único sucesor público- de Alfredo Yabrán. También abarcó al entonces CEO de Siemens Argentina, Luis Schirado, al lobbista todorreno Carlos Sergi, a Nicolás Ciccone, por la imprenta que lleva (obvio) su nombre; y a Hugo Franco, por el Gobierno, como interventor en Migraciones.

Macri fue directo. Que dado lo que ocurría con Yabrán [tras el asesinato de José Luis Cabezas], Siemens ganaría el contrato por los DNI, que Carlos Menem mandaba decir que no quería más ruidos en la licitación, y que si limaban las asperezas entre ellos, cada uno lograría quedarse con uno de los negocios que hasta entonces pretendía “El Cartero”: Siemens con los DNI y el control fronterizo y Macri con el Correo Argentino (además, claro, de un jugosísimo resarcimiento).

Fue cuestión entonces de ponerse de acuerdo en los detalles. Y en los billetes. Siemens acordó la compra de la mayoría accionaria de la firma de Macri, Itrón, por una suma desproporcionada de dinero para lo que en verdad valía esa empresa: 150 millones de dólares por el 60 por ciento de sus acciones.

-Para evitar un escándalo, se acordó también un pacto de confidencialidad –recordó uno de los protagonistas, doce años después-. Por eso recién se anunció al año siguiente.

-¿Y Mauricio Macri?, pregunté, interesado por el heredero que como diputado y jefe de Gobierno porteño mantendría ciertos y notorios rasgos hedonistas.

El hombre esbozó una sonrisa y respondió como un látigo.

-Nada que ver. En plena reunión, apareció para saludar. Estaba jugando al tenis.

pd: el resto de aquel y otros encuentros en Uruguay y en Estados Unidos para cerrar el negocio entre Macri y Siemens, en el libro.

viernes, 5 de febrero de 2010

Un vuelo bien Royal

Royal Class se llama, en realidad, Royal Air Aviation Group. Pero figura, a su vez, como Royal Air SA.

Esa es la compañía área de vuelos chárter que transportó de Caracas a Buenos Aires a Claudio Uberti, Victoria Bereziuk, Alejandro Antonini, Daniel Uzcátegui, Exequiel Espinoza y los tres venezolanos (Ruth Behrends, Wilfredo Ávila Driet y Nelly Cardozo Sánchez), aquel viernes 3 de agosto de 2007.



La empresa aporta un dato relevante y otro anecdótico a esa historia.

El dato relevante es que con el avión ya en vuelo, desde Royal Class comunicaron por escrito a las autoridades de Aeroparque, de la Aduana y de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) que el vuelo era de "Presidencia Argentina". Como para: a) darse ínfulas de importancia; b) que nadie molestara esa noche tan especial...

El dato anecdótico es que en el directorio de Royal Class figura Pablo Yabrán, hijo del suicidado empresario Alfredo Yabrán, sospechado de haber sido testaferro del poder durante los '90s y de haber ordenado el asesinato del fotógrafo José Luis Cabezas. Y Antonini y el resto de los pasajeros comunicaron como su domicilio en el país el de otra ex empresa de aquel empresario (la nota de Clarín que lo detectó, acá).

Ahora, Royal Class es la empresa que utilizó el ex presidente Néstor Kirchner en uno de sus vuelos más recientes. Porque todo tiene que ver con todo...