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martes, 20 de septiembre de 2011

Cucú, chocolatitos y (muchos) dólares

¿Yo señor? ¡No señor! Bueno, en realidad…

Ése podría ser un buen resumen de la actuación del Credit Suisse, que acaba de convertirse en el segundo banco suizo (antes fue el Julius Baer) en arribar a un acuerdo extrajudicial con los fiscales alemanes para cerrar la pesquisa sobre su rol para ayudar a contribuyentes alemanes a evadir impuestos.

Según el propio banco, el acuerdo implicará un desembolso de 150 millones de euros (unos US$ 205 millones). Poco, en rigor, para sus cuentas, pero algo es algo.

“El Credit Suisse le da la bienvenida a este resultado. Una disputa legal compleja y prolongada se ha evitado, con una solución acordada que provee claridad legal”, anunció la entidad mediante un comunicado, que de todos modos negó toda culpa.

Sin embargo, el anuncio se difundió un mes después de que las autoridades de Alemania y Suiza sellaron un acuerdo para regularizar cuentas no declaradas de los germanos en el país de los chocolatitos y relojes cucú. Es decir, cuando ya estaban para el cachetazo.

Algo parecido, vale recordar, ocurrió antes con el benemérito UBS, cuando quedó bajo la mira del Departamento de Justicia de Estados Unidos y el IRS gringo por los contribuyentes estadounidenses.

Por lo visto, Suiza ya no es lo que era (aunque todavía es demasiado)…

pd: más datos, en el artículo del Financial Times (acá, reproducido también acá).

jueves, 14 de julio de 2011

Zafó "El Guasón"

Una buena para Siemens, una mala para la Fiscalía de Munich. Ese es el resumen de lo que publicó la edición alemana del Financial Times (gracias, lector, por el envío).

¿Qué pasó? Los investigadores concluyeron, tras cuatro años de investigación, que no acumularon la evidencia necesaria para ir a fondo contra el “Chief Financial Officer” (CFO) de Siemens a nivel mundial, Heinz-Joachim Neubürger [foto].

“Esto es muy embarazoso para la Fiscalía”, le dijo un informante dentro de Siemens al Financial Times.

Linda visión la del bocón. Es como sostener que es avergonzante para Barcelona que el Almería le haya metido un gol, sin aclarar que el Barca va ganando el partido por 18 a 1 y todavía faltan 20 minutos para que termine el partido…

¿Por qué digo esto?

Porque fruto de la labor de la fiscalía alemana (y sólo cito los cuatro puntos):

1. Siemens entregó a sus ejecutivos con moño;

2. Siemens pagó multas millonarias;

3. Siemens echó (casi) a patadas a 11 de los miembros de su directorio central;

4. El vicepresidente (y máximo responsable para las Américas y, como tal, del Proyecto DNI), Uriel Sharef, está complicado y enfila hacia el juicio oral.

Sin embargo, será una lástima que “El Guasón” Neubürger zafó de acompañar a Sharef en el banquillo. Por eso nunca sabremos los detalles de, por ejemplo, la reunión que mantuvo en Munich con el CFO de Siemens Argentina, Andrés Truppel, y Herbert “Mister Argentina” Steffen para discutir US$ 30 millones en pagos indebidos.

Tampoco conoceremos sus argumentos para obligar a dos subalternos -Paul Stodden y Bernd Regendantz- para que previsionaran pérdidas (ficticias) por US$ 10 millones en las cuentas de SBS por el Proyecto DNI.

Una lástima.

pd: el link a la nota del FT, acá; más datos, en el libro.

jueves, 21 de abril de 2011

Ego, el motor humano

Gran reportaje del Financial Times a uno de los mayores estafadores de la historia, Bernie Madoff. Basado en uno de los sistemas más viejos –conocido como “Ponzi”, por otro gran perpetrador-, es tan simple como prometerle al inversor A grandes retornos, que se pagan con lo que aporta B ante la misma promesa de grandes retornos, al cual se le paga, ya junto a A, con el dinero de C, al que a su vez, junto a A y B, se le paga con el dinero de D. Funciona, claro, mientras siempre haya nuevos inversores dispuestos a encarnar el siguiente eslabón de la cadena. Y en el caso de Madoff, reventó cuando llegó a los US$ 65.000 millones.

Hay tres momentos clave, para mí, en el reportaje: 1) cuando le preguntan por qué, cuando todavía era posible, no le devolvió su dinero a los inversores y se retiró a lo grande sin que nadie lo pescara. “Ego”, respondió; 2) cuando le preguntan cómo se explica que la rueda girara sin que los inversores o sus competidores percibieran la trampa: “Yo era grande, creíble”, argumentó; y 3) cuando le preguntan por qué los órganos de control (como la SEC) no lo pescaron, su respuesta fue lapidaria: “Pasan demasiado tiempo detrás de las infracciones menores y nada tras las grandes firmas y los bancos de inversión”.

Cualquier similitud con la lucha contra las drogas o los servicios de seguridad y contralor argentinos es, claro, mera coincidencia.

pd: el estupendo reportaje (en inglés) del FT, acá.