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miércoles, 14 de diciembre de 2011

Siemens, la SEC, el DOJ y los links

Tres años después de que Siemens admitiera el pago de sobornos en la Argentina y una larga lista de países más, el gobierno de Estados Unidos presentó cargos criminales y una demanda civil contra ocho ex altos ejecutivos y colaboradores de la multinacional germana por los más de US$ 100 millones en coimas que desembolsó para obtener, mantener y resucitar el Proyecto DNI.

La ofensiva quedó en manos de la Comisión Nacional de Valores (SEC, por sus siglas en inglés) y del Departamento de Justicia (DOJ, en inglés) , y señaló por su nombre a los ex presidentes Carlos Menem y Fernando de la Rúa como supuestos receptores de esos sobornos, según consta en las más de 100 carillas de documentos que aportaron las autoridades norteamericanas a la Justicia.

Tanto Menem como De la Rúa negaron, repetidas veces, haber cobrado sobornos por ese contrato, en tanto que su sucesor en la Casa Rosada remarcó además que fue él quien lo rescindió a pesar de la presión externa, que incluyó al Fondo Monetario Internacional (FMI). Ambos, no obstante, también continúan bajo la lupa del juez federal Ariel Lijo, quien llamó a indagatoria, sin resultados, a varios de los ex ejecutivos acusados ahora en Estados Unidos.

Entre esos ex altos ejecutivos descolla, a su vez, Uriel Sharef. Responsable máximo del Proyecto DNI, ordenó el pago de coimas por más de US$ 100 millones a través de facturas, contratos y sociedades fantasmas. Y fue, también, quien restableció la relación Siemens - Argentina después de que el vínculo estalló en mil pedazos tras la demanda de la multinacional ante el CIADI.

¿Cómo lo logró Sharef? Gracias al ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, quien le entregó a Siemens dos contratos, junto a Electroingeniería por un total de US$ 1200 millones para proveer las turbinas para las plantas Timbúes y San Lorenzo...

pd1: el resto de la nota publicada en LA NACION, acá.
pd2: el comunicado de prensa de la SEC, acá; la demanda civil, acá.
pd3: el comunicado de prensa del Departamento de Justicia, acá; su denuncia criminal espero subirla pronto (en cuanto sepa cómo corno subo un pdf a un blog).
pd4: sobre Sharef, De Vido, Timbúes y San Lorenzo, acá y acá.

martes, 18 de octubre de 2011

Te quedaste corto, querido

El lavado de dinero de los cárteles mexicanos y colombianos es “el principal reto para la integración financiera en la región”, afirmó el secretario adjunto del Tesoro contra el Financiamiento del Terrorismo, Daniel L. Glaser.

Viejo conocido de los funcionarios argentinos –que lo odian o, por lo menos, le temen-, Glaser expuso ante el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes. Estimó que se blanquean entre 18.000 millones y 39.000 millones de dólares por año y que ese dinero “se mueve a través de las fronteras y circula en nuestro sistema financiero”.

Chocolate por la noticia, querido. Y te quedaste corto.

Hay veces en que los gringos parecen –o quieren parecer- ingenuos. Como cuando critican con dureza a los carteles latinoamericanos de la droga. ¿Acaso no operan carteles dentro de Estados Unidos? ¿Acaso todo pibe de Seattle (o Chicago, o Nueva York o un pueblito en la mitad de la nada de Iowa) que quiere fumarse un porrito viaja hasta la frontera con México, se compra el caño y retorna a su ciudad para entonces sí fumárselo? La respuesta, obvia, es no. Y, por lo tanto, “alguien” se lo vende. Y ese mismo “alguien” o un amigo/contacto de ese “alguien” se encarga de lavar los dólares sucios y reintroducirlos, perfumaditos, en el mercado.

Más allá de eso, lo valioso es que Glaser al menos lo dijo y fue más allá del mero diagnóstico. Por eso remarcó que se torna vital “recurrir a herramientas adicionales” para alcanzar un impacto más profundo y duradero. Y eso exige “más información sobre los contadores, los tenedores de libros, los abogados y otros que lavan dinero para los cárteles así como de las instituciones financieras formales e informales que utilizan para lograr una alteración más variada y poderosa”.

Una década atrás, en junio de 2001, un análisis de William Schroeder (puede leerse acá) estimó que cada año se lavaban entre US$ 500.000 millones y US$ 1 billón (y el FMI lo elevó a entre US$ 600.000 millones y US$ 1,5 billón), y que cerca de la mitad de esa montaña de dinero pasaba por la lavandería de los bancos gringos.

Y vale recordar un detalle comparativo para tener una idea aproximada de cuánto dinero está en danza: allá por 2001, ya en pleno declive y antes del tortazo de Fernando de la Rúa y "Mingo" Cavallo, el PBI argentino rondaba los US$ 260.000 millones. Así que el mega-lavadero mundial equivalió a entre 2 y 4 veces todo el producto criollo de aquel año.

En algún otro post, subiré datos sobre el elevadísimo porcentaje de armerías norteamericanas que, oh casualidad, operan sobre la frontera con México. ¿Acaso los agricultores de Texas, Arizona, Nuevo México o California utilizan ametralladoras y fusiles para cazar coyotes? ¿O será que los mexicanos van de shopping armamentístico a Estados Unidos o las armerías entregan sus productos a domicilio, como Pizza Hut?

pd: el statement completo de Glaser, acá.

martes, 12 de julio de 2011

Alta política bilateral

En julio de 2000, el presidente Fernando de la Rúa recibió una carta del canciller federal de Alemania, Gerard Schröder.

No fue un momento agradable.

Sin mayores vueltas, el germano le reclamó por Siemens, el Proyecto DNI, la seguridad jurídica y la vigencia del Estado de Derecho. Todo eso, sazonado con una amenaza velada sobre el eventual retiro de las inversiones teutonas del país.

Dicen, vale remarcar, que aquella vez De la Rúa reaccionó con dignidad.

“Chupete” tuvo, además, su revancha con Schröder en Nueva York, en la Cumbre del Milenio que se celebró por el año 2000 durante la tradicional apertura anual de la Asamblea de las Naciones Unidas.

Por esas vueltas del destino, les tocó sentarse alrededor de la misma mesa durante el almuerzo que organizó el secretario general de la ONU, Kofi Annan. Pero lejos de protagonizar algún chisporroteo, De la Rúa le prometió a Schröder que el entuerto terminaría por resolverse para bien. Es decir, para bien de los alemanes.

Explosión y colapso criollo mediante, ya sin “Chupete”, Antonito y el resto de la troupe sushi, y con Eduardo Duhalde en la Casa Rosada, los alemanes vieron una rendija para, a cambio de un gesto político hacia la Argentina del incendio, extraerle un resarcimiento económico al Estado argentino por la rescisión del contrato, el compromiso de un pago futuro o, por qué no, la compensación con algún otro contrato o proyecto.

Duhalde recibió a una delegación germana, el 15 de febrero de 2002, en la Quinta Presidencial de Olivos. Allí les comunicó que la Argentina tenía “la firme decisión de resolver amigablemente el pleito para evitar un conflicto mayor”; y Schröder le devolvió la gentileza al prometerle que “Alemania, dentro del contexto del Fondo Monetario Internacional, va a hacer todo lo posible para prestar ayuda a la Argentina”.

Ante la prensa local, Schröder dijo luego desconocer los detalles de las conversaciones que mantenía la multinacional. Afirmó que eran “negociaciones entre la empresa Siemens y el Gobierno”. Pero que “desde luego”, su gobierno alemán apoyaba “la posición de una empresa alemana”, aunque no tomaba “parte en las negociaciones”.

Alta política, que se dice.

pd: más datos, en el libro.