Mostrando entradas con la etiqueta Departamento del Tesoro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Departamento del Tesoro. Mostrar todas las entradas

domingo, 6 de marzo de 2016

EEUU vs UIF (Sbattella) x Nisman

El corte ocurrió hace nueve meses. Y el gobierno de Estados Unidos detuvo el flujo de datos de inteligencia financiera hacia la Argentina. Lo frenó por la filtración interesada en Buenos Aires de datos confidenciales sobre el patrimonio del fiscal Alberto Nisman cuando el kirchnerismo buscaba, tras su muerte, destruir su imagen pública, confirmaron tres fuentes oficiales a LA NACION.

El corte, que se ejecutó en junio pasado, fue total. Desde entonces, las autoridades de la unidad antilavado estadounidense (FinCen, por sus siglas en inglés) no envían ningún dato a su contraparte local, la Unidad de Información Financiera (UIF), entonces liderada por José Sbattella.

Washington considera lo ocurrido como un "incidente serio", más aún porque no se trató de un incidente aislado, sino de una conducta reincidente del kirchnerismo. En 2009, en plena campaña electoral, datos de inteligencia que la FinCen había enviado a la UIF sobre Francisco de Narváez -por entonces candidato opositor- terminó en el diario entonces oficialista Página 12, por lo que cortó relaciones con la unidad, que estaba a cargo de Rosa Falduto.


Tras un esfuerzo diplomático que insumió tres años y medio, la FinCen restableció su cooperación entre fines de 2012 y principios de 2013. Pero en 2015 se repitió la filtración y otra vez en perjuicio de una figura que había enfrentado a la Casa Rosada. Nisman había denunciado a la ex presidenta Cristina Kirchner y aparecido muerto el 18 de enero de ese año.

El cortocircuito comenzó a gestarse cuando la FinCen envió a Buenos Aires datos sobre una cuenta sin declarar en el banco Merrill Lynch a nombre del fiscal, su madre, Sara Garfunkel, y su hermana Sandra. Lo hizo a través de la red Egmont, un sistema de intercambio de datos entre los organismos antilavado de todo el mundo.

Con esa información ya en sus manos, Sbattella y el entonces número dos de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI, ex SIDE), Juan Martín Mena, se presentaron ante el juez federal Rodolfo Canicoba Corral. El 11 de ese mes le entregaron copias de toda la documentación. Y casi en simultáneo, la información clasificada desde Estados Unidos como "secreta" llegó a algunos medios de comunicación; entre otros, la agencia oficial Télam.

pd: el resto de la nota publicada hoy en LA NACIÓN, acá.

miércoles, 27 de junio de 2012

Las habas de los legisladores gringos

En todos lados se cuecen habas. Y es erróneo pensar que la Argentina es el peor país del planeta (o sus dirigentes, sean políticos, empresariales, sindicales o sociales) o, por el contrario, idealizar otras naciones. Sólo las conocemos menos.

Va un ejemplo, expuesto por una extraordinaria investigación periodística de The Washington Post, el mismo que lideró el caso Watergate y que enloqueció a George W. Bush ahora verificó que casi tres docenas de legisladores reacomodaron sus carteras de inversiones durante la crisis de Wall Street DESPUÉS de mantener conversaciones con funcionarios del Departamento del Tesoro y de la Reserva Federal.



Más claro: en pleno colapso de 2008/2009, legisladores y funcionarios de la administración Bush coordinaron esfuerzos y cruzaron información para buscar posibles salidas a la crisis. Pero hubo algunos (34 para mayor precisión) que utilizaron la información privilegiada para comprar o vender títulos, acciones y mucho más. En otras palabras: insider trading. Un delito de cuello blanco.

Más aún, como parte de su investigación “Capitol Assets”, el Post también detectó que docenas de legisladores o sus familiares invirtieron y movieron inversiones por cientos de millones de dólares en compañías que a su vez desarrollaban tareas de lobby sobre ellos.

Porque en todos lados, en efecto, se cuecen habas.

pd: los links a la cobertura del Post, acá.

martes, 18 de octubre de 2011

Te quedaste corto, querido

El lavado de dinero de los cárteles mexicanos y colombianos es “el principal reto para la integración financiera en la región”, afirmó el secretario adjunto del Tesoro contra el Financiamiento del Terrorismo, Daniel L. Glaser.

Viejo conocido de los funcionarios argentinos –que lo odian o, por lo menos, le temen-, Glaser expuso ante el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes. Estimó que se blanquean entre 18.000 millones y 39.000 millones de dólares por año y que ese dinero “se mueve a través de las fronteras y circula en nuestro sistema financiero”.

Chocolate por la noticia, querido. Y te quedaste corto.

Hay veces en que los gringos parecen –o quieren parecer- ingenuos. Como cuando critican con dureza a los carteles latinoamericanos de la droga. ¿Acaso no operan carteles dentro de Estados Unidos? ¿Acaso todo pibe de Seattle (o Chicago, o Nueva York o un pueblito en la mitad de la nada de Iowa) que quiere fumarse un porrito viaja hasta la frontera con México, se compra el caño y retorna a su ciudad para entonces sí fumárselo? La respuesta, obvia, es no. Y, por lo tanto, “alguien” se lo vende. Y ese mismo “alguien” o un amigo/contacto de ese “alguien” se encarga de lavar los dólares sucios y reintroducirlos, perfumaditos, en el mercado.

Más allá de eso, lo valioso es que Glaser al menos lo dijo y fue más allá del mero diagnóstico. Por eso remarcó que se torna vital “recurrir a herramientas adicionales” para alcanzar un impacto más profundo y duradero. Y eso exige “más información sobre los contadores, los tenedores de libros, los abogados y otros que lavan dinero para los cárteles así como de las instituciones financieras formales e informales que utilizan para lograr una alteración más variada y poderosa”.

Una década atrás, en junio de 2001, un análisis de William Schroeder (puede leerse acá) estimó que cada año se lavaban entre US$ 500.000 millones y US$ 1 billón (y el FMI lo elevó a entre US$ 600.000 millones y US$ 1,5 billón), y que cerca de la mitad de esa montaña de dinero pasaba por la lavandería de los bancos gringos.

Y vale recordar un detalle comparativo para tener una idea aproximada de cuánto dinero está en danza: allá por 2001, ya en pleno declive y antes del tortazo de Fernando de la Rúa y "Mingo" Cavallo, el PBI argentino rondaba los US$ 260.000 millones. Así que el mega-lavadero mundial equivalió a entre 2 y 4 veces todo el producto criollo de aquel año.

En algún otro post, subiré datos sobre el elevadísimo porcentaje de armerías norteamericanas que, oh casualidad, operan sobre la frontera con México. ¿Acaso los agricultores de Texas, Arizona, Nuevo México o California utilizan ametralladoras y fusiles para cazar coyotes? ¿O será que los mexicanos van de shopping armamentístico a Estados Unidos o las armerías entregan sus productos a domicilio, como Pizza Hut?

pd: el statement completo de Glaser, acá.