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viernes, 9 de diciembre de 2011

Los testaferros de Uberti - III

La entrevista con Luis Rodríguez, el ex empleado de los presuntos testaferros de Claudio Uberti, Marcia Debora Peisci (su ex número dos en el Occovi) y su marido Guillermo Such, fue mucho más larga de lo que se publicó los últimos dos días en LA NACION.

Quedó afuera, por ejemplo, que en una de las tantas sociedades en la que aparece Peisci, Torre Sarmiento SA, figura como socia de Rudy Ulloa Igor.

También quedaron afuera muchas preguntas y repreguntas. Así, por ejemplo, tras la última que sí entró en el diario hubo otras dos con un par de curiosidades.

-¿Lo escuchó hablar con funcionarios?

-A Uberti no. Pero sí a Such, que decía que tenía esto o aquello arreglado y que él había tenido problemas con Kirchner [Néstor] y que él lo había puteado. Y en los asados con gente importante, con apellidos de renombre, que me pedían que yo cocinara, los escuché hablar de negocios, que hay que coimear a este o a aquel, de compras y ventas de campos, con gente del Sur.

-¿Compras de ganado o de campos?

-Las dos cosas.

-¿Hablaban de algún otro negocio?

-De 20 camionetas Partner [Peugeot] y las otras… ¿cómo se llaman? Bué, otras, que las alquilaban a empresas y esas cosas. Pero ese negocio nunca pudo darles para gastar como gastan. O sea, nunca pude saber realmente cómo gastan ese movimiento de plata.

pd: Rodríguez no es la primera persona que habla sobre esas camionetas. Más de un año y medio atrás, otra fuente me lo había comentado, pero nunca logré avanzar por esa senda...

lunes, 5 de diciembre de 2011

Los testaferros de Uberti - II

Marcia Débora Peisci, la ex mano derecha y presunta testaferro del ex embajador “paralelo” ante Venezuela, Claudio Uberti, es socia, a su vez, del ex chofer devenido en empresario kirchnerista, Rudy Ulloa. Así surge de los registros comerciales, en los que la mujer aparece vinculada a al menos media docena de sociedades anónimas o de responsabilidad limitada.

La sociedad se llama “Torre Sarmiento SA”, constituida en diciembre de 2008 para construir y comercializar un inmueble sobre la calle homónima de la ciudad de Río Gallegos. Peisci figura como presidenta y Rudy Fernando Ulloa Igor, como el “director suplente” de la firma. Y la empresa cuenta con una particularidad: aunque constituida para operar un comercio en la provincia de Santa Cruz, se constituyó y fijó su domicilio especial en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Uberti y Ulloa mantienen, a su vez, una añeja relación, enlazada por ejemplo por un inmueble en Río Gallegos del chófer de Néstor Kirchner en el que vivió el luego mandamás del Occovi. Juntos, también, recaudaron para la campaña presidencial de 2003. Sólo luego, y ya en el poder, Uberti unió esfuerzos con Peisci.

Señalada por su ex pintor, obrero, asador, maestro mayor de obras y empleado todoterreno, Luis Rodríguez, como la supuesta responsable de ocultar al menos parte del presunto millonario patrimonio oculto de Uberti, Peisci figura en otras seis sociedades y bienes junto su marido, Guillermo Federico Such.

pd: la nota completa publicada en LA NACION, acá.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Los testaferros de Uberti - I

El hombre, sencillo y directo, está molesto. Se peleó con su empleador. Y tras tres años de cuidarle sus casas y sus oficinas, de prepararle los asados para sus invitados, de pintarle el quincho, arreglar enchufes, llevar y traer papeles y mucho más, ahora el ex jefe no quiere resarcirlo. Ni pagarle el aguinaldo quiere. Y todo porque a él se le escapó repetir que su patrón, Guillermo Such, dice que es el testaferro del ex embajador “paralelo” ante Venezuela, Claudio Uberti, el jefe del vuelo de la valija con US$ 800.000 y Guido Alejandro Antonini Wilson.

El hombre se llama Luis Rodríguez, y durante una hora tira un dato concreto tras otro sobre Such y su esposa, Marcia Debora Peisci, la número dos de Uberti al frente del Órgano Contralor de las Concesiones Viales (Occovi), su único cargo formal en el kircherismo hasta que estalló el “caso Antonini”. Por ese escándalo, Uberti salió del Gobierno y lo investigó la Justicia –a la que acaba de pedirle su sobreseimiento definitivo–, en tanto que Peisci también quedó bajo la lupa de la Fiscalía por sus estrechos vínculos personales y comerciales con su ex jefe, pero jamás llegó a imputarle cargos.

Rodríguez es uruguayo, tiene 58 años, patillas firmes, algunos dientes de menos y es de Peñarol, aunque vive en la Argentina desde 1975 y fijó su residencia en Garín en 1981. Durante tres años trabajó para Such y Peisci, en varias casas, negocios y oficinas, y así fue como conoció a Uberti, uno de los recaudadores clave de las campañas electorales kirchneristas desde los tiempos de Santa Cruz.

“Ellos mismos me dijeron que él, Such, era el socio de ‘Claudio’, pero lo ocultaban, no querían que se supiera”, cuenta Rodríguez en la oficina de su abogado, en Tigre, que prepara la demanda laboral y ya mandó las cartas documentos de rigor. “Y a mí siempre me llamó la atención que tras tres años con ellos, nunca supe lograr saber a qué se dedicaban, cómo ganaban la plata para mantener el nivel de gastos que tienen”, dice, a solas, grabador de por medio.

-¿Por qué lo echaron?

-La discusión fue porque la casa de ellos [por Such y Peisci] está lejos de la entrada del country en el que viven, Ayres del Pilar, y un día que llovía, le ofrecí a una muchacha acercarla hasta donde iba. Me dijo que iba a la casa 20 y yo le dije, “ah, la de Claudio, el socio de Guillermo y de Marcia”. Ella puso cara de asombro, pero después seguimos hablando sobre el viaje de Uberti a Europa. A los dos días me llamó Marcia, que Uberti estaba furioso porque decía que yo sabía todos sus movimientos. Me pregunté qué había dicho y le dije que nada, que ella y él eran socios.

pd: el resto de la entrevista publicada en LA NACION, acá.