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lunes, 5 de diciembre de 2011

Los testaferros de Uberti - II

Marcia Débora Peisci, la ex mano derecha y presunta testaferro del ex embajador “paralelo” ante Venezuela, Claudio Uberti, es socia, a su vez, del ex chofer devenido en empresario kirchnerista, Rudy Ulloa. Así surge de los registros comerciales, en los que la mujer aparece vinculada a al menos media docena de sociedades anónimas o de responsabilidad limitada.

La sociedad se llama “Torre Sarmiento SA”, constituida en diciembre de 2008 para construir y comercializar un inmueble sobre la calle homónima de la ciudad de Río Gallegos. Peisci figura como presidenta y Rudy Fernando Ulloa Igor, como el “director suplente” de la firma. Y la empresa cuenta con una particularidad: aunque constituida para operar un comercio en la provincia de Santa Cruz, se constituyó y fijó su domicilio especial en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Uberti y Ulloa mantienen, a su vez, una añeja relación, enlazada por ejemplo por un inmueble en Río Gallegos del chófer de Néstor Kirchner en el que vivió el luego mandamás del Occovi. Juntos, también, recaudaron para la campaña presidencial de 2003. Sólo luego, y ya en el poder, Uberti unió esfuerzos con Peisci.

Señalada por su ex pintor, obrero, asador, maestro mayor de obras y empleado todoterreno, Luis Rodríguez, como la supuesta responsable de ocultar al menos parte del presunto millonario patrimonio oculto de Uberti, Peisci figura en otras seis sociedades y bienes junto su marido, Guillermo Federico Such.

pd: la nota completa publicada en LA NACION, acá.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Los testaferros de Uberti - I

El hombre, sencillo y directo, está molesto. Se peleó con su empleador. Y tras tres años de cuidarle sus casas y sus oficinas, de prepararle los asados para sus invitados, de pintarle el quincho, arreglar enchufes, llevar y traer papeles y mucho más, ahora el ex jefe no quiere resarcirlo. Ni pagarle el aguinaldo quiere. Y todo porque a él se le escapó repetir que su patrón, Guillermo Such, dice que es el testaferro del ex embajador “paralelo” ante Venezuela, Claudio Uberti, el jefe del vuelo de la valija con US$ 800.000 y Guido Alejandro Antonini Wilson.

El hombre se llama Luis Rodríguez, y durante una hora tira un dato concreto tras otro sobre Such y su esposa, Marcia Debora Peisci, la número dos de Uberti al frente del Órgano Contralor de las Concesiones Viales (Occovi), su único cargo formal en el kircherismo hasta que estalló el “caso Antonini”. Por ese escándalo, Uberti salió del Gobierno y lo investigó la Justicia –a la que acaba de pedirle su sobreseimiento definitivo–, en tanto que Peisci también quedó bajo la lupa de la Fiscalía por sus estrechos vínculos personales y comerciales con su ex jefe, pero jamás llegó a imputarle cargos.

Rodríguez es uruguayo, tiene 58 años, patillas firmes, algunos dientes de menos y es de Peñarol, aunque vive en la Argentina desde 1975 y fijó su residencia en Garín en 1981. Durante tres años trabajó para Such y Peisci, en varias casas, negocios y oficinas, y así fue como conoció a Uberti, uno de los recaudadores clave de las campañas electorales kirchneristas desde los tiempos de Santa Cruz.

“Ellos mismos me dijeron que él, Such, era el socio de ‘Claudio’, pero lo ocultaban, no querían que se supiera”, cuenta Rodríguez en la oficina de su abogado, en Tigre, que prepara la demanda laboral y ya mandó las cartas documentos de rigor. “Y a mí siempre me llamó la atención que tras tres años con ellos, nunca supe lograr saber a qué se dedicaban, cómo ganaban la plata para mantener el nivel de gastos que tienen”, dice, a solas, grabador de por medio.

-¿Por qué lo echaron?

-La discusión fue porque la casa de ellos [por Such y Peisci] está lejos de la entrada del country en el que viven, Ayres del Pilar, y un día que llovía, le ofrecí a una muchacha acercarla hasta donde iba. Me dijo que iba a la casa 20 y yo le dije, “ah, la de Claudio, el socio de Guillermo y de Marcia”. Ella puso cara de asombro, pero después seguimos hablando sobre el viaje de Uberti a Europa. A los dos días me llamó Marcia, que Uberti estaba furioso porque decía que yo sabía todos sus movimientos. Me pregunté qué había dicho y le dije que nada, que ella y él eran socios.

pd: el resto de la entrevista publicada en LA NACION, acá.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Uberti - lo que viene, lo que viene...

Y sí, se veía venir.

El ex titular del Órgano Contralor de las Concesiones Viales (Occovi), ex embajador paralelo de la Casa Rosada ante Venezuela y protagonista central del “maletinazo”, pidió su sobreseimiento.

Tras evaluarlo durante los meses previos a que el entonces juez a cargo del caso en el fuero Penal Económico, Daniel Petrone, se marchara a su nuevo (y más alto) cargo en el Poder Judicial, Uberti lo presentó esta mañana, ante el juez subrogante Marcelo Borinsky.

Su abogado defensor, Diego Pirota, planteó la prescripción de la investigación por el tiempo transcurrido y, más relevante, porque "desde junio de este año mediante una reforma legislativa sancionada por el Congreso Nacional a la nueva Ley de lavado la causa se encuentra agotada para todos los imputados".

Es decir, apeló al principio penal de la ley más beneficiosa, que fija que si una ley beneficia de algún modo a un acusado o condenado, debe aplicarse dicha ley. En este caso, la nueva ley antilavado que propuso el Gobierno, con acuerdo de la oposición y bajo la presión internacional del GAFI.

"Si en todo caso se considerara la nueva legislación vigente la causa también estaría prescripta por el paso del tiempo", afirmó el abogado de Uberti, quien ya goza de una “falta de mérito”.

Ahora será el turno del juez Aguinsky de acceder o rechazar su pedido y, ante cualquiera de ambas opciones, de la Cámara en lo Penal Económico (donde a su vez el fallecimiento de un camarista y su reemplazo por un colega acrecienta las esperanzas de Uberti) o, por como viene la mano, de la Cámara Nacional de Casación Penal, el máximo tribunal penal del país.

Pero en cualquier caso, la mano viene fea o cuanto menos complicada en la pesquisa sobre Uberti, Guido Alejandro Antonini Wilson, Diego y Daniel Uzcátegui y unos cuantos personajes más, tal como anticipamos en el diario LA NACION allá por abril (ver, acá).

Y más complicado aún en el contexto post-electoral donde hasta en el "caso Skanska" parece que hubo "inexistencia de delito". Porque como decían en “Fútbol de Primera”, lo que viene, lo que viene…

sábado, 16 de julio de 2011

Sadous y la perversión del sistema

El ex embajador (formal) argentino en Venezuela, Eduardo Sadous, fue citado a prestar declaración indagatoria por el presunto delito de "falsa denuncia" en perjuicio de funcionarios públicos.

Síp, aunque parezca increíble, y como ocurrió también con Mario Pontaquarto en las “Coimas del Senado” y tantos otros en tantas otras causas en las que contaron la verdad, Sadous pasó de denunciante/testigo/acusador a sentarse en el banquillo de los acusados.

El juez federal Rodolfo Canicoba Corral fijó la indagatoria del Sadous para el 9 de agosto, para beneplácito de quien ahora lo acusa: el ex recaudador de la campaña presidencial K de 2003, ex titular del Órgano de Control de Concesiones Viales (OCCOVI) y ex embajador (real) en Venezuela, Claudio Uberti.

Claudio Uberti (segundo desde la izquierda), Alfredo Scoccimarro (vocero entonces de De Vido, luego de Néstor Kirchner), Julio de Vido, en una reunión con los Olazagasti

Sadous había denunciado la existencia de una "diplomacia paralela" entre la Argentina y Venezuela, protagonizada por Uberti y otros colaboradores del ministro Julio De Vido, para manejar negocios de exportación de maquinaria que se concretaban mediante el presunto pago de comisiones ilegales.

Pero como suele ocurrir, los mismos empresarios, diplomáticos y funcionarios argentinos y venezolanos que cuentan al periodismo lo que ocurrió con lujos de detalles, antes que confirmarlo en la Justicia son capaces de incendiarse al mejor estilo bonzo.

Así, lo que tantos saben que es cierto sobre la “embajada paralela” que investiga el juez federal Julián Ercolini no avanza, pero quienes saben callan o hasta mienten hasta dar vergüenza ajena en el otro juzgado, el de Canicoba Corral.

Y esto lleva a una situación ridícula: lo que todos niegan ante la Justicia continúa en marcha. Si no, basta con recordar los cables diplomáticos secretos de Eduardo Sigal sobre las gestiones “paralelas” (otra vez la maldita palabra) que envió al entonces flamante canciller Héctor Timerman.

En esos cables, Sigal señaló por su nombre y apellido al sucesor de Uberti en las gestiones bilaterales. Porque caído el “señor de los peajes” (tal su apodo) tras el estallido del escándalo de la valija junto a Guido Alejandro Antonini Wilson, quien tomó las riendas “paralelas” fue el secretario privado de De Vido, José María “el Vasco” Olazagasti. El mismo que, vale recordar una vez más, es señalado como quien destrabó el ingreso de Antonini Wilson a la Casa Rosada.

Una perversión más del sistema.

martes, 7 de junio de 2011

Cascales, la fedataria

Marta Cascales es una mujer singular. Y no por razones de pareja, aunque lo esté con el secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno. Ella, por cuenta propia, se ha ganado sus méritos para la trascendencia pública.

El último capítulo conocido ocurrió, en realidad, en 2003, durante los albores del kirchnerismo, cuando prestó su conformidad como escribana pública a la conformación de Meldorek SA, la firma que tiene a Sergio Schoklender como su mayor accionista (90%) y que ahora concentra las sospechas de corrupción.

Luego de eso (y antes de defender a Moreno a las piñas, en 2008, en pleno conflicto con el campo en medio de un restaurante), junto a la esposa del ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, Alessandra Minnicelli, asesoró al entonces titular del Organo de Control de Concesiones Viales (Occovi), Claudio Uberti.

¿En que asesoraron al entonces embajador "paralelo" de la Argentina en Venezuela? Pues en el armado de los fideicomisos bilaterales que luego fueron la figura estelar de la denuncia por “corrupción” que el embajador Eduardo Sadous emitió en su ya legendario cable diplomático, dos años antes del estallido del "maletinazo".

pd: más datos sobre Cascales, Schoklender y los negocios con Venezuela, acá y acá.

martes, 12 de abril de 2011

De un juzgado a otro

La investigación judicial para determinar si se pagaron sobornos en la venta de maquinaria agrícola a Venezuela se reactivó en los tribunales federales de Comodoro Py. Citaron a prestar declaración (testimonial, que no a indagatoria) de una veintena de empresarios que realizaron operaciones comerciales con los pagos de Hugo Chávez.

Así lo dispuso el juez federal Julián Ercolini, quien también le pidió a su colega en lo Penal Económico Daniel Petrone (foto) los datos de las comunicaciones telefónicas entrantes y salientes de los teléfonos celulares que utilizaron el ex director del Organismo de Control de Concesiones Viales (Occovi), Claudio Uberti, señalado como el embajador comercial o “paralelo” en Caracas, y su secretaria Victoria Bereziuk.

Petrone tiene esta información porque lo investiga a Uberti (que ya tiene falta de mérito) por haber acompañado la entrada de Guido Alejandro Antonini Wilson al país y la valija cargada con 800.000 dólares el 4 de agosto de 2007.

La cuestión ahora es si el pase de manos entre los tribunales de los fueros Penal Económico y Criminal y Correccional Federal facilita la investigación o si sólo es una voltereta que permite a todos gastar tiempo (como suele ocurrir con muchísimos peritajes, una de las herramientas predilectas por los jueces para patear la pelota afuera. Porque cuando un magistrado pide que un perito le informe sobre la importancia del agua para la navegación, la causa viene mal...).

En este caso, el mismo tiempo lo dirá...

pd: más info, acá.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Uberti, tesoro virgen

Centenares de expedientes se apilan, olvidados y cubiertos de polvo. Cada uno, cuenta Laura S., “representa un tesoro virgen, rebosante de datos, cifras y diagnósticos críticos sobre las áreas más sensibles del Estado. Cualquier legislador opositor se restregaría las manos ante semejante meca de información, pero llamativamente nadie se da por enterado”.

Los expedientes duermen en la Comisión Mixta Revisora de Cuentas del Congreso. Son más de 280 informes de la Auditoría General de la Nación (AGN) que los legisladores todavía no revisaron. Peor aún, afirma Laura, “otros 50 expedientes ya dictaminados y listos para ser discutidos en el recinto esperan su turno desde mayo, siempre postergados por otros temas supuestamente más importantes. Ni siquiera el hecho de que en dos de esos expedientes se recomiende, incluso, la presentación ante la Justicia por la gravedad de las irregularidades detectadas parece conmover a los legisladores para apurar su tratamiento”.

Y aquí viene el motivo por el cual lo cito en este blog. Uno de esos dos informes en los que la AGN recomendó radicar una denuncia penal se concentró en el Occovi, el organismo que controla las concesiones viales y que hasta agosto de 2007 manejó Claudio Uberti, cuyas energías se concentraban, sin embargo, en los negocios con Venezuela.

Uberti en el Occovi, su cargo formal.

Aclaración: en la nota, LA NACION publica que Uberti lideró el Occovi hasta 2008. Pero lo echaron en agosto de 2007, tras el escándalo de la valija ya que era el jefe de la “misión” que volvió de Venezuela con los dólares y con Guido Alejandro Antonini Wilson arriba del ya legendario avión del oprobio.

Al frente del Occovi, Uberti se ganó el apodo de “el señor de los peajes” (maledicencias, abstenerse). Más allá de eso, la Auditoría detectó irregularidades en los procesos de renegociación de concesiones viales con empresas que, en algunos casos, registraban incumplimientos totales en obras con las que se habían comprometido.

Eso sí, la oposición se llena de palabras, de promesas y de denuncias (vacías), pero en la práctica (como en este caso) avanza poco. Muy poco. Los expedientes siguen en la Comisión. Juntando polvo.

pd: el texto completo, acá.

lunes, 30 de agosto de 2010

De como patinarte un 0km en 3 días

Gran hallazgo de Clarín: Claudio Uberti cobró viáticos por hasta $ 50.000 en cada uno de sus viajes a Venezuela. Es decir, unos US$ 17.000 por travesías de, a veces, apenas 3 días.

Textual: “El 28 de febrero de 2006, el ministro de Planificación, Julio De Vido, firmó la resolución 427 que asignaba los viáticos a Claudio Uberti para un viaje de tres días repartidos entre Venezuela y Panamá. Tal como lo dispone el decreto 280/95 —que rige los gastos de los funcionarios en sus misiones fuera del país—, De Vido le otorgó US$ 118 por día durante las 36 horas que permanecería en Caracas y US$ 173 diarios por el tiempo en Panamá. Sin otros argumentos, autorizó 50 mil pesos adicionales para libre disponibilidad de quien era el titular del Organismo Nacional de Concesiones Viales (OCCOVI)”.

“La cifra consta como ‘gasto eventual’ y le permitió al ex funcionario —que perdió el cargo luego de traer en un avión oficial al venezolano Alejandro Antonini con 800 mil dólares—, utilizar más de cuatro mil dólares por día para sus necesidades durante el viaje”.

Esa y otras resoluciones detallan que en “media docena de ocasiones, Uberti es el curioso beneficiario de este abultado” y que “en todos los casos, los viáticos se pagaron con partidas del OCCOVI y el ex funcionario tenía obligación de ‘rendir cuenta documentada de su inversión’”.

La pregunta del millón es, claro está, ¿para qué utilizó ese dinero el “embajador paralelo”? ¿Para pagar qué? ¿Aviones? (en teoría, pagados con otros fondos; y en el caso del vuelo de Antonini, por otra empresa del Estado: Enarsa) ¿Hoteles? ¿Invitaciones? ¿Regalos?

Para poner la cifra en contexto, esa suma, por aquellos años, equivalía a comprar un departamento de 1 ambiente en La Plata; o a un automóvil 0 km de producción nacional de clase media; o entre 10 y 15 pasajes en clase turista entre Buenos Aires y Washington, DC...

Eso sí, el 75% de las visitas de Uberti a Venezuela no eran informadas a la sede diplomática en Caracas, según declaraciones que constan en el expediente judicial. Lo que se dice en llamar una “diplomacia paralela”…
pd: el texto completo, acá.

jueves, 1 de julio de 2010

Uberti, el rendidor

Nombre: Claudio Uberti.

Pasaporte oficial: 74.431.

Empleo formal: titular del Órgano Contralor de las Concesiones Viales (Occovi).

Empleo en las sombras: "coordinador" de los negocios comerciales de la Argentina con la República Bolivariana de Venezuela.

Rendición de cuentas: nula. Ni al frente del Occovi (por eso los diputados radicaron una denuncia penal, apoyados en las conclusiones de un informe de la Auditoría General de la Nación), ni como "embajador paralelo" en Caracas. Y así surge de la respuesta formal que el Ministerio de Planificación Federal le envió a la Justicia.


Según reconoció el Ministerio, Uberti no rindió cuentas de cada uno de sus viajes al retornar a Buenos Aires. Y eso que viajó mucho: voló 74 veces al exterior durante sus primeros 26 meses en la función pública (ene/04 a junio/06), según reportó la Dirección General de Migraciones. Es decir, casi tres viajes por mes.

Luego, entre junio/06 y su eyección del Gobierno (ago/07, por el escándalo Antonini) los vuelos continuaron. Y aún continúan, a razón de cerca de un vuelo al mes, según fuentes con acceso a los registros de ingresos y salidas del país.

Eso sí, Uberti siguió sin rendir cuentas. Nada mal para alguien que en teoría debía controlar autopistas y peajes (lo que no hizo) y se dedicó a volar y a hacer negocios (sin rendir cuentas). Es decir, que fue rendidor (pa' los negocios), pero no fue rendidor (pa' las cuentas)...

lunes, 14 de junio de 2010

El coordinador

Durante años, el Gobierno destacó el fideicomiso bilateral con Venezuela como prueba de eficiencia, hermandad, logros comerciales, negocios, prosperidad y mucho más.

Pero cuando las papas comenzaron a quemar, cambió la estrategia. En vez de defenderlo, lo negó. Así, ahora no sorprende que diga que tal fideicomiso no existió.

Lo interesante ahora es cómo el Gobierno califica a Claudio Uberti, el funcionario que trajo a Guido Alejandro Antonini Wilson en el avión de la valija con US$ 800.000, y el mismo funcionario marcado en los presuntos negociados entre Argentina y Venezuela.


De acuerdo a un escrito oficial del Ministerio de Planificación Federal ante la Justicia argentina, Uberti actuó "en representación del Ministerio y como coordinador de las reuniones que se mantuvieron con funcionarios venezolanos en el marco de cuestiones comerciales de interés mutuo de ambos Estado".

Nada mal para un funcionario, aunque surgen un par de dudas: ¿Acaso esa no es la función de la Cancillería y, en particular, de los agregados comerciales argentinos destinados en cada país? ¿Uberti estaba autorizado legalmente a cumplir con tal función (por algún decreto, resolución o norma similar)? ¿Y quién lo cubría en su función formal en el órgano contralor de las concesiones viales (Occovi)?

pd: más datos, acá.

viernes, 28 de mayo de 2010

Señor de los peajes

Son un montón de siglas. Pero puede resumirse del siguiente modo: una comisión del Congreso impulsada por la CC y la UCR revisó los informes de la AGN, que auditó al Occovi y al APE, en base a datos de la SIGEN. Y recomendó acompañar las conclusiones a la Justicia penal.

Traducción: Claudio Uberti, más problemas suenan a tu puerta.


Resulta que los legisladores de la oposición revisaron las auditorías efectuadas sobre las cuentas y la labor del órgano (Occovi) que dirigía Uberti cuando no estaba en Venezuela o armando los negocios bilaterales ahora también bajo sospecha.

El saldo del estrecho colaborador del ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, resultó patético o preocupante, según cómo se mire: irregularidades en los procesos de renegociación de las concesiones viales, incumplimientos totales de los contratos, funcionarios públicos inhallables.

Una frase al pasar de la SIGEN, por ejemplo, consigna que durante la gestión Uberti, las empresas concesionarias: "Registran incumplimientos en obras adicionales, complementarias y mejorativas que en muchos casos son del 100 por ciento".

Pregunta, ¿los incumplimientos se debieron a la incompetencia o negligencia de Uberti y sus colaboradores? ¿O al dolo de quien ganó el apodo insidioso de "el señor de los peajes" de quienes no lo querían, dentro y fuera del propio Gobierno?

pd: más datos, acá.

lunes, 29 de marzo de 2010

El acosador

La verdad, se me escapó.

Es decir, mientras escribía el libro que causó este blog, revisé todos los archivos periodísticos que encontré. Busqué datos sobre el caso, sobre los personajes y de contexto.


Claudio Uberti; otros tiempos

En esos archivos corroboré lo que ya me habían comentado varias fuentes: que el embajador en las sombras para Venezuela, Claudio Uberti, amaba rodearse de muchachas jóvenes, bonitas o llamativas (muchas venidas de la Patagonia). Y que, al igual que su colega secretario de Transporte, Ricardo Jaime, tenía una suerte de "harén" trabajando para él en el OCCOVI (su empleo formal). Una fascinación por las señoritas que lindaba con una obsesión.

Pero esto, se me escapó.

Publicó Clarín, el 10 de agosto de 2007, cuando nacía el escándalo por el "maletinazo" y Uberti comenzaba a despedirse de su cargo público: "Esa preferencia por el trabajo con las damas no lo dejó indemne a Uberti: tiempo atrás, el gremio estatal, ATE, armó un escrache frente a su despacho, con volanteada, por las denuncias que éste acumulaba por acoso sexual".

pd: la nota completa, acá.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Un pase de manos multimillonario

El miércoles 23, el juez federal Julián Ercolini recibió un testimonio clave para entender cómo es, en la práctica, la relación bilateral entre la Argentina y Venezuela.

El ex agregado comercial en Caracas, Alberto Alvarez Tufillo, fue convocado como testigo y bajo juramento de decir la verdad relató irregularidades en la ejecución de un fideicomiso multimillonario con el gobierno de Hugo Chávez.

Reveló, por ejemplo, que desde la Embajada en Caracas se enviaron ocho cables diplomáticos reservados a la Cancillería en Buenos Aires. En esos mensajes se alertó sobre la gravedad de la situación.

Según Álvarez Tufillo, la Justicia argentina debería preguntarle a... y sí, otra vez sopa...



Habría que preguntarle al entonces titular del OCCOVI y embajador "virtual" de la Argentina en Venezuela para todos los negocios, Claudio Uberti (además de protagonista del "maletinazo").

Porque Uberti, según recordó el diplomático, era el coordinador del fideicomiso, del que desaparecieron US$ 80 millones para luego reaparecer, intactos, pero tras unos pases en los mercados de cambios que dejaron jugosas ganancias...

Más información, acá y acá.

miércoles, 21 de octubre de 2009

El Rey de la Soja y Antonini

Cuando en mayo de 2007, Alejandro Antonini pasó por la Argentina, como escala de su viaje a Uruguay, se reunió en el OCCOVI con Claudio Uberti.

Uberti, claro está, lo niega. Dice que recién conoció a Antonini en Caracas, el 3 de agosto de 2007, horas antes de volar a Buenos Aires. Pero se reunieron. En su oficina.

Más allá de eso, Antonini también se reunió con otros argentinos en aquella breve estadía.

Entre otros, con Gustavo "El Rey de la Soja" Grobocopatel.




Hablé con el empresario sojero, quien amable y muy cortés, también negó conocer al venezolano o haberse reunido con él. Tampoco recordó haberse reencontrado con él en la Casa Rosada.

Lo inexplicable, en ese caso, son estos mails que copio a continuación:

Date:

Wed, 30 May 2007 05:16:02 -0500

From:

"Gustavo Grobocopatel"

To:

Subject:

RE: Fw: Reunion hoy én sofitel

Fue un gran gusto conocerlos

Mi cel +54 9 2396 XXXXXX
Telefono directo oficina + 54 2395 XXXXXX
Para conocer de mi empresa : www.losgrobo.com

-----Mensaje original-----
De: alejandroantonini@XXXX.com

Enviado el: Martes, 29 de Mayo de 2007 09:42 p.m.
Para: gustavo XXXX@XXXX.com

Asunto: Fw: Reunion hoy én sofitel

Y otro +1.786.247.XXXX
------Original Message------
To: gustavoXXXX@XXXX.com
Sent: May 29, 2007 8:39 PM
Subject: Reunion hoy én sofitel

Mi cel Vzla +58412247XXXX

Sent via BlackBerry from T-Mobile

ACLARO, por las dudas: Grobocopatel no hizo nada mal, ni se lo acusa de nada, ni nadie le enrostra nada. Apenas dejo constancia de una contradicción entre lo que él expone y la versión de Antonini.