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jueves, 24 de abril de 2014

Dirt, en la oficina del verdadero Al Pacino

Universidad de Berkeley, California.

Sede del Investigative Reporting Program (ver acá).

Almuerzo con su director, Lowell Bergman, más conocido como "el verdadero Al Pacino" (el actor lo personificó a él en la película "El Informante", aquella de 1999 en la que Rusell Crowe pasó info vs las tabacaleras y él, Pacino haciendo de Bergman, era uno de los productores de "60 Minutes", el trailer acá).


El afiche/diagrama resume la secuencia metodológica para buscar documentos, por cuenta propia o con la ayuda de abogados. Pero también sintetiza los tan habituales callejones sin salida que afrontamos los periodistas. Y los momentos en que hay que encender una vela a "San Fuente" (al clickear sobre la imagen, se expande).

pd1: sí, entre otros pósters colgados de las paredes, también está el de "su" película.

pd: más datos sobre Bergman, acá.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Lázaro, yo y una estupidez

Hace un rato me avisaron que en el diario del señor Lázaro Báez, “Prensa Libre”, escribieron sobre mí. Así que me fijé y encontré el texto “Cuando La Nación también miente”, en el que alguien escribió que el diario y yo habríamos "inducido a abogados para realizar denuncias en medio de la campaña electoral y adquirido documentación reservada de manos de funcionarios del Gobierno nacional” (el texto completo, acá).

¿Qué sostiene ese artículo?
-          Que yo “habría recibido información calificada y reservada por parte de Eduardo De Simone, vocero de la titular del Banco Central”;
-          Que yo “habría inducido a un estudio de abogados a denunciar al grupo empresario de Santa Cruz, para luego escribir al respecto en el diario”;
-          Que el abogado denunciante, “Sánchez Kalbermatten, reconociera que quien le suministró copia de los estados contables de Austral” fui yo.  
-          Que “cierta información a la que accedió el periodista del diario porteño es privada y confidencial, y para acceder a ella hay requerimientos formales que de ninguna manera” hice.
-         Que dado que el vocero del BCRA me pasó esa info (comunicaciones secretas sobre Lázaro y su grupo por lavado), yo la “adquirí” de manera “irregular”.
-         Y que el diario para el cual trabajo y yo, en particular, vamos “contra el más básico manual de ética periodística”; entre otros puntos.

Visto lo cual, sólo diré que se trata de una estupidez.

¿Por qué?
1.      No hablo de mis fuentes periodísticas, pero en este caso creo que vale clarificar tres puntos:
-          Al vocero jefe del BCRA lo conozco, sí, pero lamento avisarles a los muchachos que no es amigo, informante, fuente o topo;
-          Al abogado Sánchez Kalbermatten ni lo conozco, no lo he visto en mi vida, jamás intercambié mails o llamadas o mensajes de texto con él, y ni siquiera tengo sus datos de contacto. Así que mucho menos pude haberle pasado información. Y un detallecito: ese letrado no necesitaba que yo le pasara los artículos que se publicaron en el diario. Le bastaba con comprar un par de ejemplares y recortar los textos donde aludo a esos balances (ver acá, acá y acá, entre otros) o, más sencillo y gratis, imprimirlos de Internet.
-          Sobre eso de que “adquirí” la info: yo no compro información. Nunca, bajo ninguna circunstancia. Decenas de personas durante los últimos quince años pueden atestiguarlo cada vez que los saqué carpiendo cuando me la ofrecieron. Pero eso sí: busco y busco y busco hasta que, a veces (y a pesar de los "cepos" como en la IGJ) la consigo. De eso se trata el periodismo, ¿no?


2.      Lo que sí me queda claro es que:
-          Les está doliendo lo que comienza a salir a la luz;
-          No tienen mis teléfonos y mails pinchados (si no, no habrían errado por tanto los tiros; están más desorientados que Adán en el Día de la Madre);
-          ¡No tienen idea cómo trabajo y cómo consigo la información, incluso cuando es secreta (basta con recordar lo que he revelado sobre la unidad antilavado, fraudes corporativos, bancos piratas, narcotraficantes, cuentas bancarias y registros societarios en paraísos fiscales alrededor del mundo, etcétera)!

Y, por último, muchachos, si tenían una duda sobre mí o sobre cómo trabajo, no tenían que esforzarse demasiado. Bastaba con que le consultaran al vocero del señor Baez, quien sí me conoce desde hace más años que el vocero del BCRA y con quien tengo una respetuosa relación.

Volvamos, pues, a nuestra programación habitual.

pd: no deja de ser llamativo que Báez se tire contra la titular del BCRA, cuando ella nombró como asesor y abogado ultra-senior en la entidad a Nicolás Guzmán, que ahora patrocina en el sector privado y en sede penal (caso Fariña) a... Báez. 

martes, 13 de noviembre de 2012

Al Pacino (the real one), en Buenos Aires

Al Pacino protagonizó la película The Insider ("El informante"), allá por 1999, cuando le aportó mística y romanticismo al oficio de la producción periodística y, más aún, de investigación.


Por estos días, el verdadero Pacino anduvo por Buenos Aires. Se llama Lowell Bergman [foto, abajo] y fue el célebre productor de "60 minutos" y el protagonista de la película que la Academia nominó a siete premios Oscar.


Invitado por el Foro de Periodismo Argentino (Fopea), Bergman (ahora en Frontline y la Universidad de Berkeley) participó en conferencias, charlas, almuerzos y mucho más. Tan "charming" como laburador. Hasta su último minuto en Buenos Aires tejió redes y contactos con más de una posible investigación en la cabeza. Una máquina.

Gracias Fopea.

pd1: una entrevista a Bergman en LA NACIÓN, de años atrás, acá.

pd2: bonus track: escena en la que Pacino/Bergman expresa lo que piensa a sus superiores sobre la decisión de no poner en el aire la investigación sobre tabaco:

miércoles, 4 de abril de 2012

Adversarios del periodismo

Hojeando el libro "Últimas noticias sobre el periodismo", de don Furio Colombo (foto), mientras esperaba a una persona, me topé con este comentario:


"Los cuatro grandes adversarios del periodismo son:

1. la escasez de las fuentes;

2. la fuerza del poder;

3. el riesgo a la censura;

4. el estado de ánimo de la opinión pública".

pd: a la luz de los años que llevo en este baile y de lo poco o mucho cosechado (de bueno y de malo), no sé si agregaría otro factor (pero seguro no quitaría ninguno).

jueves, 18 de marzo de 2010

Daniel Pearl Awards

Acaban de avisarme. No lo puedo creer y la alegría y la emoción me pueden. Por lo que significa en sí, por quiénes son los otros finalistas, por el diario que siempre se las bancó, por mi familia que durante meses convivió con un fantasma inhallable...


Este es uno de los premios más importantes del mundo para los periodistas de investigación (ya solo el nombre que porta conlleva una carga emocional inmensa). Se entrega cada año y tiene dos rubros. Uno para periodistas gringos y otro para el resto del planeta, con cinco finalistas. ¡La investigación por el "maletinazo" es uno de esas cinco! (más información, acá).

Sólo puedo decir: GRACIAS. Al jurado, al diario, a mi familia y, en especial, a mis fuentes. Gente que confió en un desconocido, muchos corriendo riesgo laboral o incluso físico.

Ciertas fuentes hablaron, como es obvio, por vendetta, interés o despecho. Pero muchas otras por asco, por hartazgo, por rebeldía moral. GRACIAS.

Tengo una deuda de honor con ustedes.