Son precisamente muchos de esos funcionarios quienes respetan su trabajo como sabueso periodístico. Alconada lo cuenta en el prólogo a La piñata. El ABC de la corrupción, de la burguesía nacional kirchnerista y del capitalismo de amigos, su último libro y sucesor de éxitos de ventas como Los secretos de la valija y Boudou, Ciccone y la máquina de hacer billetes. Cuando le preguntó a un monje del kirchnerismo por qué él no ha sido atacado pese a la contundencia con que suele desnudar innumerables actos de corrupción -la lista incluye los casos de Aerolíneas Argentinas, Lázaro Báez, Julio De Vido o Norberto Oyarbide-, recibió esta respuesta: "Porque vos tenés información, y eso lo respetamos. Vos no hacés operetas, como máximo caes en ellas, y no cobrás".
La pregunta que le hace entonces a su interlocutor trae la peor de las noticias para la salud institucional del país. "¿Usted sabe que siempre tengo la sensación de que estoy escribiendo sobre el conejo que tengo delante de mis ojos, mientras a mis espaldas pasa un elefante rosa en zunga haciendo la vertical y no me doy cuenta?" "Es exactamente así -escucha Alconada como toda respuesta-. Ustedes, los periodistas, apenas si arañan la superficie."
-¿Se puede caracterizar la corrupción bajo las presidencias de Alfonsín, Menem, De la Rúa y los Kirchner?
-Durante la de Alfonsín fue menor, incipiente. La de Menem llegó a niveles increíbles, pero en términos de porcentajes y dinero cash. La del kirchnerismo es distinta: ellos van por las acciones y las empresas, para ser parte del poder permanente.












