Problemas
inesperados en Brasil para el empresario patagónico Cristóbal López. Habría abonado
un supuesto soborno por US$ 10 millones para destrabar la farragosa compra de la
refinería San Lorenzo y 360 estaciones de servicio a la petrolera estatal brasileña Petrobras, según reveló
la revista Época de ese país.
La
revista se basó en documentos privados y las declaraciones de varios partícipes
en la presunta operatoria ilegal para detallar cómo habría sido la ruta del
dinero negro. Entre ellos, João Augusto
Henriques, un conocido operador del partido político PMDB brasileño, quien admitió su participación en la cobranza de “propinas”
en distintos contratos de Petrobras. Uno de ellos, por los activos argentinos
de la petrolera.
Los
sobornos supuestamente recibidos, según Augusto, habrían llevado siempre el
mismo destino: aceitar a ejecutivos de Petrobras, engordar los bolsillos de
políticos brasileños y financiar las campañas electorales del PMDB -entonces aliiado con el oficialista PT-, que en la
actualidad controla 79 de las 513 bancas de la Cámara de Diputados, 20 de 81
escaños senatoriales y ganó 7 gobernaciones en las elecciones de 2006.
“Yo
tenía que pasar 5 millones de dólares a PMDB”, relató Augusto a la revista. “A
partir de allí, no sé a quiénes les pagaban, ni cuánto. Vos se lo pasás a uno y
a partir de allí, no podés saber si se lo dio a otro, se lo dio a media docena
o se lo quedó”, explicó.
En
enero de 2011, y tras un largo proceso que incluyó una ardua discusión sobre el
valor final de la venta por la inflación argentina, López cerró un acuerdo definitivo
con Petrobras para la compra de su refinería en la localidad santafesina de San
Lorenzo. Ese acuerdo también alcanzó a 360 estaciones de servicio y el stock de
petróleo y combustibles que se encontraban en esas instalaciones.
pd: el resto de la nota publicada hoy en LA NACIÓN, acá.
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