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domingo, 19 de junio de 2011

El undécimo mandamiento

Tiempo atrás, Reinhard “el Maestro del Desastre” Siekaczek dio su más larga (y casi única) entrevista a un consorcio de medios conformado por la cadena pública de televisión norteamericana, PBS, al portal ProPublica, la Universidad de California – Berkeley, y The New York Times.

Lejos de los estereotipos sobre los ejecutivos corruptores como hombres oscuros, malvados, riquísimos, pedantes y soberbios, Siekaczek mostró otra imagen. La de un burócrata que actuó para salvar su empleo y el de sus amigos y colegas de Siemens, casi una obligación moral.



En un momento, sin embargo, se preguntó cómo pudo ser tan idiota como para sentir semejante lealtad hacia la compañía. “Es difícil saberlo”, se planteó. Más aún desde que le dieron una “patada en el trasero”, al igual que a muchos de sus pares, a diferencia de los máximos ejecutivos de la multinacional.

Más aún, Siekaczek relativizó el impacto que el escándalo podría causar en el buen nombre e imagen de Siemens. “Desde que la corrupción es muy común en muchos países, la gente sólo dirá que se trató de mala suerte y que rompió el undécimo mandamiento”, argumentó con una apenas insinuada sonrisa.

¿Cuál es esa pauta moral faltante en la tabla de Moisés? “El úndecimo mandamiento es –dijo-, que nunca te atrapen”.

pd: el video completo (3:49), en PBS, acá; y en la del NYTimes, acá.

lunes, 13 de junio de 2011

El maestro del desastre

Puestos a bailar, el núcleo duro dentro de Siemens eligió a uno entre todos ellos como el encargado de la clandestinidad: el ingeniero Reinhard Siekaczek [foto].

Lo escogieron, aunque suene paradojal, por su pulcritud y su honestidad personal. ¿Cómo es eso? Pues que no podían correr riesgos de un derrape si optaban por un pródigo, un borracho o un mujeriego. Y, como máximo, a Siekaczek sólo podían enrostrarle que le gustaba darse sus gustos en el buen comer, como atestiguaba su abdomen algo generoso. Pero nada más.

El ingeniero de figura rechoncha y nariz puntiaguda primero se negó a aceptar el encargo, según contaría muchos años después a la Justicia alemana. Pero terminó por ceder aquella noche ante lo que percibió como una realidad inmutable: si las coimas no continuaban, perderían licitaciones frente a las otras multinacionales que sí adornaban a granel alrededor del mundo. Ergo, adiós contratos. Ergo, miles de empleados -quizá ellos mismos- perderían sus puestos de trabajo. Ergo, sobornar era un mal necesario para impedir un mal mayor. Ergo, coimear orillaba con una obligación moral.

Muy pronto, Siekaczek se ganaría un apodo dentro del circuito negro de Siemens: “El Banquero”. Aunque él prefirió otro más irónico y, a la vista de todo lo que ocurrió luego, más profético: “El Maestro del Desastre”.

pd1: más datos, en el libro.

miércoles, 8 de junio de 2011

DNI - la ruta de las coimas

El lado oscuro del “Proyecto DNI” refleja cuán complejo es investigar los delitos económicos o “de cuello blanco”.

¿Por qué? Pues porque la operatoria clandestina abarcó reuniones en Miami, Madrid, Munich, Berlín, Punta del Este, Buenos Aires, Zurich y Nueva York. Y el uso de cuentas bancarias y/o sociedades en al menos la Argentina, Uruguay, Panamá, Costa Rica, Islas Vírgenes Británicas, República Dominicana, Estados Unidos, Alemania, Suiza, España, Luxemburgo, Dubai y China continental y Hong Kong.

O resumido al extremo, equivale a esto:

Sólo verificar cada uno de estos pasos implicará para el juez federal a cargo de la pesquisa local, Ariel Lijo, un farragoso esfuerzo de exhortos diplomáticos que muchas veces jamás son respondidos.

Investigar estos delitos resulta aún más complejo, además, porque también incluye desembolsos cash que no dejan rastros. Pero que fueron tantos que hasta afectaron la salud de algunos valijeros, como le ocurrió a un empleado de Siemens AG que testificó que debió entregar una maleta tan cargada que padeció problemas de espalda.

¿Cuán pesada debe ser una valija para aquejar la salud de su transportista? Una idea la ofreció un protagonista clave de esta trama oscura dentro de Siemens, Reinhard Siekaczek. Experto de lo clandestino, estimó: “No necesitas un maletín o una maleta grande para un millón de euros. 200.000 euros pueden llevarse cómodamente en el bolsillo de un sobretodo”.