Sergio Schoklender jura que las firmas que aparecen de Hebe de Bonafini son auténticas. Que ella rubricó las tres carillas de ese contrato con Meldorek SA, el 28 de diciembre de 2010.
Madres de Plaza de Mayo lo niega. Afirma que su presidenta jamás lo firmó, que no conoce al socio de Meldorek que aparece en ese contrato, Alejandro Gotkin, y que para esa fecha, ella ni siquiera estaba en Buenos Aires.
Schoklender retruca con que Bonafini miente.
Y las Madres replican, como un latigazo, que el que miente es y ha sido, siempre, Schoklender, quien incluso les ocultó información (y activos por vaaaarios millones de pesos) a la entidad durante años.
Un peritaje caligráfico de la Gendarmería [copia facsímil, abajo] ordenado por el juez federal Norberto Oyarbide concluyó que las firmas son, en efecto, falsas.

Schoklender considera que esa es la demostración cabal de que el Gobierno le soltó la mano, que será el chivo expiatorio del escándalo y por eso decidió redoblar la apuesta y hablar ante los medios de comunicación y en el Congreso.
El ex apoderado de la fundación Madres reclama, además, que se practique un nuevo peritaje caligráfico de esas firmas, que Bonafini redacte un "cuerpo de escritura" completo, que asista a la audiencia un perito suyo e insiste, una vez más, con que las firmas son auténticas. Pero si esto fuera fútbol, por ahora Schoklender viene perdiendo 2 a 0. Y, encima, de visitante.
Y mientras Schoklender habla, sin embargo, las Madres continúan con su labor y aportan cada semana más documentos, material y elementos de prueba al expediente. Que ya superó las 10.000 fojas.
A todo esto, el juez Oyarbide mantiene el expediente bajo secreto de sumario. Lleva más de 90 días. Algo muy inusual, incluso para los particulares tiempos que suelen manejarse en Comodoro Py. La medida le permite controlar el flujo de información. Aunque las filtraciones, de vez en cuando, ocurran. Como esta vez.
En la edición de hoy del diario LA NACIÓN revelamos tanto el peritaje de la Gendarmería, como así también el supuesto contrato de la discordia (un instrumento privado, sin participación de un escribano público fedatario) con las supuestas firmas de Bonafini.
El texto resulta una prueba clave y comprometedora. Sea porque las supuestas firmas de Bonafini son auténticas (y en ese caso la titular de Madres estaría en problemas) o porque como el peritaje indica (y validan todas las pruebas indiciarias hasta ahora conocidas), son falsas. Y en ese caso, como hasta ahora, el que estaría en problemas es Schoklender.
pd: el artículo en LA NACIÓN,
acá.