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jueves, 21 de mayo de 2015

Schoklender: "Soy un eterno imputado"

El ex apoderado de Madres de Plaza de Mayo, Sergio Schoklender, hablar sobre la causa por desvío de fondos, las coimas que se pegaban a funcionarios del ministerio de Julio de Vido, y el rol de Hebe de Bonafini en toda la trama. "Yo no manejaba las cuentas de Sueños compartidos, la directora financiera era Felisa Miceli", afirma.

pd: más datos sobre la entrevista completa, acá.

lunes, 17 de junio de 2013

IGJ - un cepo para proteger a Boudou

En plena tormenta por el “caso Ciccone”, la cúpula de la Inspección General de Justicia (IGJ) montó un “cepo informativo” para proteger al vice Amado Boudou y evitar que la información societaria “sensible” que controlaba el organismo llegara a las manos de jueces, legisladores de la oposición y periodistas, según surge de documentos y correos electrónicos en que funcionarios de la IGJ discutieron como implementar ese cerrojo.

La decisión la tomó el entonces titular de la IGJ, Norberto Berner, quien luego fue ascendido dentro del Gobierno a secretario de Comunicaciones. Antes, al frente de la Inspección conformó un grupo de funcionarios que aportaron propuestas y fundamentos para fundamentar el “acceso a la información contenida en las bases de datos de la IGJ” y que los reclamos posteriores por la denegatoria llegaran a la Justicia, de acuerdo a esos documentos,  que refrendó uno de sus miembros, el ex inspector legal del organismo, Fernando Scanavino.


“La orden era proteger a Boudou, y no dar nada sobre él o sobre el caso Ciccone”, confirmó Scanavino, quien se desempeñó como inspector legal de sociedades comerciales en la IGJ hasta fines de 2012, cuando se convirtió en el primer abogado despedido sin causa del organismo desde los años ’90. Según afirmó durante una entrevista, por oponerse a las prácticas que implementó La Cámpora al desembarcar en el organismo. 

Scanavino se convirtió así en el segundo ex funcionario de la IGJ que denuncia, con nombre apellido, los presuntos delitos e irregularidades que observó dentro del organismo que depende del Ministerio de Justicia, en línea con lo que dijo la ex directora del Registro Nacional de Sociedades, Silvina Martínez, que LA NACION publicó el domingo pasado.

pd: el resto de la nota publicada hoy en LA NACIÓN, acá.

miércoles, 31 de octubre de 2012

UIF - el expediente Schoklender

La investigación de la Unidad de Información Financiera (UIF) sobre el entonces apoderado de la Fundación Madres de Plaza de Mayo, Sergio Schoklender, registró múltiples pasos llamativos, incluida una inusual escala por el despacho del presidente de la unidad, José Sbattella [foto, abajo], según surge de la hoja de ruta de ese legajo dentro del organismo que obtuvo LA NACION, que consultó con seis fuentes al tanto de los procedimientos de la unidad.


Cada uno de los movimientos del expediente 547/10 que se abrió dentro de la UIF muestra, además, una notable correlación con hechos públicos, acaso al punto de forzar esos movimientos dentro del organismo.

Sbattella se quedó con el expediente –algo inusual, según todos los analistas consultados–, durante 48 días. Hasta que el 30 de mayo lo remitió otra vez a la Secretaría General Ejecutiva. Con una curiosidad: volvió con 447 fojas en vez de 458 fojas. Algo quedó en el camino. Por eso volvió a Presidencia, que otra vez lo remitió a la Secretaría, pero esa vez sí con 458 fojas, aunque no surje de la hoja de ruta si eran las mismas 11 fojas faltantes.

Y en un solo día, el 31 de mayo, el expediente pasó por Presidencia, la Secretaría, la Dirección de Análisis, su par de Asuntos Jurídicos, la de Análisis otra vez, la de Jurídicos una vez más y la Secretaría General, que al día siguiente lo remitió a Tribunales.

pd: el texto completo publicado en LA NACIÓN, acá.

lunes, 29 de octubre de 2012

La UIF - como Pancho Lamolina

La unidad antilavado dejó sin investigar 7400 de los 11.400 reportes de operaciones sospechosas (ROS) que integraban su base de datos a mediados de 2011. Los soslayó por la puesta en marcha de un nuevo sistema informático que evidenció graves problemas de aplicación, según reportes internos donde se alertaron sobre sus riesgos y dificultades.

La falta de análisis de casi el 65% de los reportes que la Unidad de Información Financiera (UIF) acumuló durante ocho años de labor, y que confirmaron tres fuentes al tanto de la operatoria dentro del organismo, contrasta con el énfasis que le dio su presidente, José Sbattella, a las investigaciones contra “enemigos” del Gobierno. Entre otros, el Grupo Clarín, el líder de la CGT disidente, Hugo Moyano, y Sergio Schoklender, desde que se distanció de la Casa Rosada y de la titular de Madres,  Hebe de Bonafini.

La desatención de esos 7400 reportes responde a los problemas verificados en el sistema, conocida en la jerga como “matriz de riesgo”. Se activó a mediados del año pasado, tras un largo proceso de desarrollo que paralizó a un amplio sector de la UIF durante seis meses.


La primera falencia de la “matriz” fue que cuando al fin se implementó, no incluyó los ROS que hasta entonces llegaban impresos en papel y se procesaban con el sistema anterior, el “SAIR”, según dejó asentado por escrito la entonces directora de Análisis de la UIF, Ana Helbardt.

pd1: el resto de la nota publicada hoy por LA NACIÓN, acá.


pd2: a esta altura, la UIF se parece a Francisco "Pancho" Lamolina, aquel árbitro de cuando era pibe que salvo patadas voladoras que provocaran fracturas expuestas no te ponía tarjeta amarilla; salvo, claro, que te metieras con él...

domingo, 5 de agosto de 2012

Pirillo, el emisario ante los Schoklender

A mediados de 2010, un emisario de los hermanos Nicolás y Héctor Ciccone mantuvo tres reuniones con el entonces apoderado de la Fundación Madres de Plaza de Mayo, Sergio Schoklender. Los dueños de la imprenta de valores de seguridad más importante del país buscaban escapar de las presiones de dos grupos: el del entonces ministro de Economía, Amado Boudou, y el del entonces jefe de Gabinete, Aníbal Fernández. Por eso, el mensajero llegó con una propuesta: incorporar a la Fundación como socia de la imprenta. Y para eso, la llave era destrabar la resistencia de la AFIP a darle una moratoria.


El emisario llegó con muestras de lo que Ciccone y Madres podían producir juntos: pasaportes electrónicos, DNI, fichas de casinos, billetes de lotería, libretas para la Asignación Universal por Hijo (AUH) y mucho más. A cambio, eso sí, de que el acceso que Hebe de Bonafini tenía a Cristina y a Néstor Kirchner sirviera de escudo protector contra las presiones de Boudou, por entonces ministro de Economía, y de Aníbal Fernández

Ese misterioso emisario de los Ciccone, que hasta ahora se había mantenido en silencio, fue el secretario general de los trabajadores municipales de Vicente López, Víctor Pirillo, según lo admitió ante la consulta de LA NACION. Por escrito, contó que ante la desesperación de que la empresa se perdía y con ella los puestos de trabajo intentó buscar una salida para contrarrestar la ofensiva de lo que definió como una "banda de aprovechadores".

pd: el resto de la nota publicada hoy por LA NACIÓN, acá.

viernes, 20 de julio de 2012

Aníbal, Amado y Sergio...

El ex apoderado de la fundación Madres de Plaza de Mayo, Sergio Schoklender, denunció que el ex jefe de Gabinete y actual senador nacional del kirchnerismo, Aníbal Fernández, intentó "quedarse" con los "negocios" de la ex Ciccone Calcográfica, por los que “se estaba peleando” con el entonces ministro de Economía y hoy vicepresidente Amado Boudou.


"Me vino a ver a la fundación un accionista minoritario de Ciccone, quien tenía a su vez una opción de compra del resto de las acciones. Vino a ver si podíamos hacernos cargo porque se estaban peleando un grupo de Boudou y de Aníbal Fernández por quedarse con Ciccone", afirmó Schoklender en una entrevista con el diario Clarín.

Acusado hoy de liderar una asociación ilícita que fraguó decenas de millones de pesos de las Madres de Plaza de Mayo, Schoklender evitó brindar mayores precisiones. Según él, no recordaba la identidad del emisario, aunque dijo que lo visitó "tres o cuatro veces".

"Boudou –insistió Schoklender– era muy amigo de [el secretario de Obras Públicas, José] López. Hacían negocios juntos".

miércoles, 16 de mayo de 2012

Desvíos (y lavado) a gran escala

De todo un poco. Desvíos para cuentas propias, para bolsillos ajenos, para comprar terrenos y barcos, para pagar indemnizaciones laborales (en negro) y hasta para solventar obras públicas con fondos, también públicos, pero que estaban destinados a otros fines. En suma, el cálculo preliminar de la Justicia es que Sergio Schoklender habría desviado al menos 283,6 millones de pesos, más otro 1,3 millón de dólares de las arcas fiscales desde 2005, según surge del expediente.

Schocklender actuó, sin embargo, junto 15 colaboradores en perjuicio de la Fundación Madres de Plaza de Mayo. Lo ayudaron durante cerca de seis años, según el juez federal Norberto Oyarbide, quien incluyó a María Alejandra Bonafini entre los acusados, pero dejó afuera a su madre, Hebe Pastor de Bonafini.


El perjuicio abarcó, además, al Estado nacional, a la Ciudad de Buenos Aires y a varias provincias, como Chaco y Salta, al tiempo que el dinero desviado abarcó, entre otros, campos y terrenos adquiridos en Santa Fé, por $ 4 millones, Misiones, por US$ 925.000, y Chaco, por otros 900.000 pesos.

El presunto desfalco, sin embargo, no sólo abarcó dinero en efectivo, sino que también incluyó “la adquisición y utilización de manera irregular de materiales de construcción de la Fundación” para fines particulares. Entre otros, para 20 inmuebles privados vinculados a la ex esposa de Sergio Schocklender, Viviana Sala, a su hermano Pablo Shocklender y hasta al colegio Jean Piaget, entre otros.

pd: el resto de la nota publicada hoy en LA NACIÓN, acá.

jueves, 20 de octubre de 2011

Una mancha de aceite

Las sospechas alrededor de Sergio Schoklender siguen en expansión, como una incómoda mancha de aceite.

Ayer, el fiscal federal Jorge Di Lello (foto) requirió a la unidad antilavado (UIF) que profundice su análisis sobre ciertas personas, cooperativas y empresas vinculadas al ex apoderado de la Fundación Madres de Plaza de Mayo por operaciones que rondaron los $ 500 millones durante la última década.

El primer ROS llegó a la UIF desde el Banco Central en diciembre de 2005 por compras y ventas por casi US$ 5,4 millones que el dueño original de Meldorek SA, el financista José Fernando Caparrós Gómez, completó en el Banco Finansur entre 2002 y 2004.

El patrimonio del financista es elocuente: una Ferrari, una camioneta Porsche, un barco valuado en US$ 1 millón, departamentos y dos aviones. Y fue un piloto, Gustavo Serventich, quien tendió el puente entre Schoklender, que quería comprar un avión, y Caparrós Gómez, que pretendía venderlo.

El segundo ROS se emitió meses después, también con el BCRA como reportante, por las transferencias desde y hacia el exterior que gestionó Cambios Trade & Travel durante 2001 por casi US$ 29,5 millones.

Esa agencia quedó bajo la lupa cuando se detectó que Schoklender y sus allegados cambiaron allí y en la financiera Monetización SA –también de Caparrós Gómez- cheques de Meldorek por cerca de $ 50 millones, que retiraron en billetes de baja denominación.

El tercer y último reporte también merodeó los negocios de Caparrós Gómez, por operaciones registradas entre enero de 2007 y septiembre de 2010.

Enviado por el HSBC, el reporte se concentró en “Latin Sur Cooperativa de Vivienda, Crédito y Consumo Limitada” y cuatro personas -Juan Manzorro, Patricia Peña, Héctor Pérez y Jorge Fidalgo- por mover fondos por $ 284,1 millones y US$ 12,8 millones.

Fidalgo aparece como socio de Caparrós Gómez en Valores Negociables. También figura como titular de “Créditos Sur Cooperativa de Vivienda, Crédito y Consumo”, donde cambiaron cheques Sebastián Forza -uno de los empresarios asesinados en el “Triple Crimen” de General Rodríguez-, y Néstor Lorenzo, quien concentra las sospechas en la “mafia de los medicamentos”.

pd: más datos en la nota del diario LA NACIÓN, acá.

jueves, 6 de octubre de 2011

¿Quién investiga al investigador?

En mayo, revelé en el diario LA NACION nuevos detalles sobre cómo el Gobierno utiliza la Unidad de Información Financiera (UIF) para sus fines políticos. Tanto para proteger amigos –cajoneo mediante de reportes de operaciones sospechosas-, como para perseguir rivales.

De manera inesperada, sin embargo, y tras un año y medio de publicar distintos artículos, un fiscal federal tomó ese artículo periodístico y decidió abrir una investigación preliminar.

Ahora, algo más de cuatro meses después, Carlos Stornelli –que de él se trata- concluyó su pesquisa y radicó una denuncia penal. Por sorteo, cayó en el juzgado federal de Daniel Rafecas, quien actúa este año junto al fiscal -obvio, también del fuero federal- Eduardo Taiano.

Stornelli -motor del "caso Armas", ex ministro de Seguridad de Daniel Scioli, cercano ahora al PRO- detalló que acumuló “pruebas” sobre múltiples conductas reprochables dentro de la UIF. En total, les imputó a las autoridades de la unidad, José Sbattella a la cabeza, cuatro presuntos delitos: incumplimiento de los deberes de funcionario público, abuso de autoridad, encubrimiento agravado por omisión de denuncia y violación de secretos.

Con el expediente en sus manos, la primera decisión del juez Rafecas será enviárselo al fiscal Taiano para que este evalúe si archiva sin más la denuncia o si requiere la acción e imputa a la cúpula de la UIF de manera formal.

Taiano podría optar por una vía intermedia: verificar primero si el objeto de esa denuncia no se investiga ya en el expediente que instruye el juez federal Sergio Torres –aunque esa causa se centra sólo en el cajoneo de reportes sobre Sergio Schoklender- o incluso del magistrado Norberto Oyarbide –algo más complejo, desde que la sala I de la Cámara Federal acaba de convalidar a la propia UIF como querellante en la causa Shocklender-.

La pregunta es, en el fondo, ¿quién investiga a quien debe investigar? Y, más aún, con la premisa de que toda la actuación de la UIF es secreta. Por tanto, ¿es posible, por ejemplo, allanar el organismo? ¿Se encuentra en una situación sui generis, cual la Secretaría de Inteligencia (ex SIDE)? ¿Cómo se investiga algo secreto?

pd: la nota completa, acá.

lunes, 3 de octubre de 2011

Y conste que te avisaron

Pa’ qué te viá decir qui no, si sí, sería la cuestión. Porque, en efecto, los bancos y el Gobierno supieron de las tropelías de Sergio Schoklender desde mucho antes de que estallara el escándalo.

En el caso de los bancos, optaron por enviarle reportes de operaciones sospechosas (ROS) a la Unidad de Información Financiera (UIF) –Nuevo Banco de Santiago del Estero y Supervielle-, o de acotarle sus operaciones –Credicoop-, o incluso cerrarle la cuenta en la que operaba –otra vez, por ejemplo, la entidad santiagueña-.

En Santiago del Estero (BSE), “se observaron movimientos extraños y al contado, por lo que se emitió el ROS”, el 6441/2010. Y en el Supervielle el 8047/2010, al tiempo que requirió más información. Así fue como la empresa de Schoklender presentó el supuesto contrato de Meldorek con la presunta firma de Bonafini, fechado el 28 de diciembre de 2010, que un peritaje calcográfico de la Gendarmería concluyó que era falsa.


¿Qué reacción mostró el Gobierno ante las primeras luces amarillas? Bueno… según el ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, comenzó a cerrarle el grifo dinerario al entonces apoderado de la fundación Madres de Plaza de Mayo. Pero no radicó ninguna denuncia penal.

Y en el caso de la unidad antilavado, su reacción resultó endeble y polémica. Una vez más. En el caso del reporte del banco santiagueño –de marzo de 2010-, consideraron “justificado” su movimiento de dinero. Y en el caso del Supervielle –de septiembre del año pasado-, lo investigaron con paso cansino… Tan lento que sólo luego de que estalló el escándalo –y sólo porque estalló el escándalo- lo remitieron a la Justicia.

Cuando los papeles -tras más de un año- llegaron a las manos del fiscal general, Raúl Pleé, el proceso se aceleró. Sólo tardó 24 horas en impulsar una denuncia penal con información sobre los ROS del BSE y del Supervielle. Eso ya incluso se había publicado en la prensa; lo que se ignoraba hasta ahora es que el BSE además cerró la cuenta problemática, que el Supervielle pidió más info (y así apareció el contrato maldito de Meldorek) y todo lo ocurrido con el Credicoop ("intercambio violento" con Schoklender incluido).

pd: más datos, en el artículo y recuadro publicados ayer en LA NACION (acá y acá).

jueves, 29 de septiembre de 2011

De Alemania a Plaza de Mayo, sin escalas

El sábado por la noche, el programa "Derecho de Autor" que conduce el periodista Damián Toschi [foto] por Radio Universidad Nacional de La Plata (AM 1390) me entrevistó por partida doble.

Estaba acordado que me llamarían para conversar sobre mi libro "Las coimas del gigante alemán", y en eso se centró el primer tramo del diálogo.

Pero dado lo ocurrido ese mismo sábado, cuando publiqué el artículo "Evalúan las Madres cerrar la fundación" en el diario LA NACION, la posterior desmentida de las Madres de Plaza de Mayo, mi posterior aclaración en el propio diario, en este blog y por Twitter, la entrevista también incluyó algunas preguntas sobre todo eso.

Ahora, gentileza de Toschi -autor además del blog "Con todas las letras"-, les pasó el audio. Sea para conocer un poco sobre de qué va el libro; sea para vislumbrar un poco la cocina de qué ocurrió con ese artículo periodístico y las farragosas horas que siguieron. En total, poco menos de 11 minutos.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Falsas o auténticas

Sergio Schoklender jura que las firmas que aparecen de Hebe de Bonafini son auténticas. Que ella rubricó las tres carillas de ese contrato con Meldorek SA, el 28 de diciembre de 2010.

Madres de Plaza de Mayo lo niega. Afirma que su presidenta jamás lo firmó, que no conoce al socio de Meldorek que aparece en ese contrato, Alejandro Gotkin, y que para esa fecha, ella ni siquiera estaba en Buenos Aires.

Schoklender retruca con que Bonafini miente.

Y las Madres replican, como un latigazo, que el que miente es y ha sido, siempre, Schoklender, quien incluso les ocultó información (y activos por vaaaarios millones de pesos) a la entidad durante años.

Un peritaje caligráfico de la Gendarmería [copia facsímil, abajo] ordenado por el juez federal Norberto Oyarbide concluyó que las firmas son, en efecto, falsas.

Schoklender considera que esa es la demostración cabal de que el Gobierno le soltó la mano, que será el chivo expiatorio del escándalo y por eso decidió redoblar la apuesta y hablar ante los medios de comunicación y en el Congreso.

El ex apoderado de la fundación Madres reclama, además, que se practique un nuevo peritaje caligráfico de esas firmas, que Bonafini redacte un "cuerpo de escritura" completo, que asista a la audiencia un perito suyo e insiste, una vez más, con que las firmas son auténticas. Pero si esto fuera fútbol, por ahora Schoklender viene perdiendo 2 a 0. Y, encima, de visitante.

Y mientras Schoklender habla, sin embargo, las Madres continúan con su labor y aportan cada semana más documentos, material y elementos de prueba al expediente. Que ya superó las 10.000 fojas.

A todo esto, el juez Oyarbide mantiene el expediente bajo secreto de sumario. Lleva más de 90 días. Algo muy inusual, incluso para los particulares tiempos que suelen manejarse en Comodoro Py. La medida le permite controlar el flujo de información. Aunque las filtraciones, de vez en cuando, ocurran. Como esta vez.

En la edición de hoy del diario LA NACIÓN revelamos tanto el peritaje de la Gendarmería, como así también el supuesto contrato de la discordia (un instrumento privado, sin participación de un escribano público fedatario) con las supuestas firmas de Bonafini.

El texto resulta una prueba clave y comprometedora. Sea porque las supuestas firmas de Bonafini son auténticas (y en ese caso la titular de Madres estaría en problemas) o porque como el peritaje indica (y validan todas las pruebas indiciarias hasta ahora conocidas), son falsas. Y en ese caso, como hasta ahora, el que estaría en problemas es Schoklender.

pd: el artículo en LA NACIÓN, acá.

viernes, 24 de junio de 2011

El apriete de Sergi

Corría febrero de 2003 y, harto ya de las idas y vueltas, el lobbista e intermediario de los rubros más escabrosos del Proyecto DNI decidió poner por escrito sus reclamos y advertencias.

Para eso, le escribió una carta dirigida a Andrés Truppel, el CFO de Siemens Argentina, y a Herbert Steffen, quien se ganó el apodo "Míster Argentina" tras presidir la filial local de la multinacional durante varios años. Steffen viviría luego una situación increíble con (y su propio apriete por) un juez federal argentino, pero eso será el centro de otro post...

La cuestión es que bajo el rótulo "Confidencial" [ver arriba], Sergi le recordó a ambos las reuniones secretas que mantuvieron en Miami y en Madrid, y los acuerdos verbales sellados en ambas ocasiones.

Sergi también les anticipó que si no se concretaba lo acordado (es decir, más $$$), abriría un tan incómodo como multimillonario reclamo arbitral en Suiza o en Estados Unidos, prescindiendo del acuerdo de confidencialidad.

Lo interesante es lo que escribió a continuación: "Esto podría ir en detrimento de la imagen de la compañía y de sus ejecutivos. No asumiremos ninguna responsabilidad por este riesgo muy real". En particular, recordó, desde que actuó siempre "de acuerdo a los deseos de la corporación".

Eso y lo que dijo Sergio Schoklender al recordar que él era apenas un empleado de Hebe de Bonafini es lo mismo. Es decir, "si yo bailo, vos bailás; y si yo caigo...".

Mal no le fue a Sergi con su apriete...

pd: más datos, en el libro.