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jueves, 21 de mayo de 2015

Schoklender: "Soy un eterno imputado"

El ex apoderado de Madres de Plaza de Mayo, Sergio Schoklender, hablar sobre la causa por desvío de fondos, las coimas que se pegaban a funcionarios del ministerio de Julio de Vido, y el rol de Hebe de Bonafini en toda la trama. "Yo no manejaba las cuentas de Sueños compartidos, la directora financiera era Felisa Miceli", afirma.

pd: más datos sobre la entrevista completa, acá.

miércoles, 31 de octubre de 2012

UIF - el expediente Schoklender

La investigación de la Unidad de Información Financiera (UIF) sobre el entonces apoderado de la Fundación Madres de Plaza de Mayo, Sergio Schoklender, registró múltiples pasos llamativos, incluida una inusual escala por el despacho del presidente de la unidad, José Sbattella [foto, abajo], según surge de la hoja de ruta de ese legajo dentro del organismo que obtuvo LA NACION, que consultó con seis fuentes al tanto de los procedimientos de la unidad.


Cada uno de los movimientos del expediente 547/10 que se abrió dentro de la UIF muestra, además, una notable correlación con hechos públicos, acaso al punto de forzar esos movimientos dentro del organismo.

Sbattella se quedó con el expediente –algo inusual, según todos los analistas consultados–, durante 48 días. Hasta que el 30 de mayo lo remitió otra vez a la Secretaría General Ejecutiva. Con una curiosidad: volvió con 447 fojas en vez de 458 fojas. Algo quedó en el camino. Por eso volvió a Presidencia, que otra vez lo remitió a la Secretaría, pero esa vez sí con 458 fojas, aunque no surje de la hoja de ruta si eran las mismas 11 fojas faltantes.

Y en un solo día, el 31 de mayo, el expediente pasó por Presidencia, la Secretaría, la Dirección de Análisis, su par de Asuntos Jurídicos, la de Análisis otra vez, la de Jurídicos una vez más y la Secretaría General, que al día siguiente lo remitió a Tribunales.

pd: el texto completo publicado en LA NACIÓN, acá.

lunes, 29 de octubre de 2012

La UIF - como Pancho Lamolina

La unidad antilavado dejó sin investigar 7400 de los 11.400 reportes de operaciones sospechosas (ROS) que integraban su base de datos a mediados de 2011. Los soslayó por la puesta en marcha de un nuevo sistema informático que evidenció graves problemas de aplicación, según reportes internos donde se alertaron sobre sus riesgos y dificultades.

La falta de análisis de casi el 65% de los reportes que la Unidad de Información Financiera (UIF) acumuló durante ocho años de labor, y que confirmaron tres fuentes al tanto de la operatoria dentro del organismo, contrasta con el énfasis que le dio su presidente, José Sbattella, a las investigaciones contra “enemigos” del Gobierno. Entre otros, el Grupo Clarín, el líder de la CGT disidente, Hugo Moyano, y Sergio Schoklender, desde que se distanció de la Casa Rosada y de la titular de Madres,  Hebe de Bonafini.

La desatención de esos 7400 reportes responde a los problemas verificados en el sistema, conocida en la jerga como “matriz de riesgo”. Se activó a mediados del año pasado, tras un largo proceso de desarrollo que paralizó a un amplio sector de la UIF durante seis meses.


La primera falencia de la “matriz” fue que cuando al fin se implementó, no incluyó los ROS que hasta entonces llegaban impresos en papel y se procesaban con el sistema anterior, el “SAIR”, según dejó asentado por escrito la entonces directora de Análisis de la UIF, Ana Helbardt.

pd1: el resto de la nota publicada hoy por LA NACIÓN, acá.


pd2: a esta altura, la UIF se parece a Francisco "Pancho" Lamolina, aquel árbitro de cuando era pibe que salvo patadas voladoras que provocaran fracturas expuestas no te ponía tarjeta amarilla; salvo, claro, que te metieras con él...

miércoles, 16 de mayo de 2012

Desvíos (y lavado) a gran escala

De todo un poco. Desvíos para cuentas propias, para bolsillos ajenos, para comprar terrenos y barcos, para pagar indemnizaciones laborales (en negro) y hasta para solventar obras públicas con fondos, también públicos, pero que estaban destinados a otros fines. En suma, el cálculo preliminar de la Justicia es que Sergio Schoklender habría desviado al menos 283,6 millones de pesos, más otro 1,3 millón de dólares de las arcas fiscales desde 2005, según surge del expediente.

Schocklender actuó, sin embargo, junto 15 colaboradores en perjuicio de la Fundación Madres de Plaza de Mayo. Lo ayudaron durante cerca de seis años, según el juez federal Norberto Oyarbide, quien incluyó a María Alejandra Bonafini entre los acusados, pero dejó afuera a su madre, Hebe Pastor de Bonafini.


El perjuicio abarcó, además, al Estado nacional, a la Ciudad de Buenos Aires y a varias provincias, como Chaco y Salta, al tiempo que el dinero desviado abarcó, entre otros, campos y terrenos adquiridos en Santa Fé, por $ 4 millones, Misiones, por US$ 925.000, y Chaco, por otros 900.000 pesos.

El presunto desfalco, sin embargo, no sólo abarcó dinero en efectivo, sino que también incluyó “la adquisición y utilización de manera irregular de materiales de construcción de la Fundación” para fines particulares. Entre otros, para 20 inmuebles privados vinculados a la ex esposa de Sergio Schocklender, Viviana Sala, a su hermano Pablo Shocklender y hasta al colegio Jean Piaget, entre otros.

pd: el resto de la nota publicada hoy en LA NACIÓN, acá.

jueves, 29 de septiembre de 2011

De Alemania a Plaza de Mayo, sin escalas

El sábado por la noche, el programa "Derecho de Autor" que conduce el periodista Damián Toschi [foto] por Radio Universidad Nacional de La Plata (AM 1390) me entrevistó por partida doble.

Estaba acordado que me llamarían para conversar sobre mi libro "Las coimas del gigante alemán", y en eso se centró el primer tramo del diálogo.

Pero dado lo ocurrido ese mismo sábado, cuando publiqué el artículo "Evalúan las Madres cerrar la fundación" en el diario LA NACION, la posterior desmentida de las Madres de Plaza de Mayo, mi posterior aclaración en el propio diario, en este blog y por Twitter, la entrevista también incluyó algunas preguntas sobre todo eso.

Ahora, gentileza de Toschi -autor además del blog "Con todas las letras"-, les pasó el audio. Sea para conocer un poco sobre de qué va el libro; sea para vislumbrar un poco la cocina de qué ocurrió con ese artículo periodístico y las farragosas horas que siguieron. En total, poco menos de 11 minutos.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Falsas o auténticas

Sergio Schoklender jura que las firmas que aparecen de Hebe de Bonafini son auténticas. Que ella rubricó las tres carillas de ese contrato con Meldorek SA, el 28 de diciembre de 2010.

Madres de Plaza de Mayo lo niega. Afirma que su presidenta jamás lo firmó, que no conoce al socio de Meldorek que aparece en ese contrato, Alejandro Gotkin, y que para esa fecha, ella ni siquiera estaba en Buenos Aires.

Schoklender retruca con que Bonafini miente.

Y las Madres replican, como un latigazo, que el que miente es y ha sido, siempre, Schoklender, quien incluso les ocultó información (y activos por vaaaarios millones de pesos) a la entidad durante años.

Un peritaje caligráfico de la Gendarmería [copia facsímil, abajo] ordenado por el juez federal Norberto Oyarbide concluyó que las firmas son, en efecto, falsas.

Schoklender considera que esa es la demostración cabal de que el Gobierno le soltó la mano, que será el chivo expiatorio del escándalo y por eso decidió redoblar la apuesta y hablar ante los medios de comunicación y en el Congreso.

El ex apoderado de la fundación Madres reclama, además, que se practique un nuevo peritaje caligráfico de esas firmas, que Bonafini redacte un "cuerpo de escritura" completo, que asista a la audiencia un perito suyo e insiste, una vez más, con que las firmas son auténticas. Pero si esto fuera fútbol, por ahora Schoklender viene perdiendo 2 a 0. Y, encima, de visitante.

Y mientras Schoklender habla, sin embargo, las Madres continúan con su labor y aportan cada semana más documentos, material y elementos de prueba al expediente. Que ya superó las 10.000 fojas.

A todo esto, el juez Oyarbide mantiene el expediente bajo secreto de sumario. Lleva más de 90 días. Algo muy inusual, incluso para los particulares tiempos que suelen manejarse en Comodoro Py. La medida le permite controlar el flujo de información. Aunque las filtraciones, de vez en cuando, ocurran. Como esta vez.

En la edición de hoy del diario LA NACIÓN revelamos tanto el peritaje de la Gendarmería, como así también el supuesto contrato de la discordia (un instrumento privado, sin participación de un escribano público fedatario) con las supuestas firmas de Bonafini.

El texto resulta una prueba clave y comprometedora. Sea porque las supuestas firmas de Bonafini son auténticas (y en ese caso la titular de Madres estaría en problemas) o porque como el peritaje indica (y validan todas las pruebas indiciarias hasta ahora conocidas), son falsas. Y en ese caso, como hasta ahora, el que estaría en problemas es Schoklender.

pd: el artículo en LA NACIÓN, acá.

viernes, 24 de junio de 2011

El apriete de Sergi

Corría febrero de 2003 y, harto ya de las idas y vueltas, el lobbista e intermediario de los rubros más escabrosos del Proyecto DNI decidió poner por escrito sus reclamos y advertencias.

Para eso, le escribió una carta dirigida a Andrés Truppel, el CFO de Siemens Argentina, y a Herbert Steffen, quien se ganó el apodo "Míster Argentina" tras presidir la filial local de la multinacional durante varios años. Steffen viviría luego una situación increíble con (y su propio apriete por) un juez federal argentino, pero eso será el centro de otro post...

La cuestión es que bajo el rótulo "Confidencial" [ver arriba], Sergi le recordó a ambos las reuniones secretas que mantuvieron en Miami y en Madrid, y los acuerdos verbales sellados en ambas ocasiones.

Sergi también les anticipó que si no se concretaba lo acordado (es decir, más $$$), abriría un tan incómodo como multimillonario reclamo arbitral en Suiza o en Estados Unidos, prescindiendo del acuerdo de confidencialidad.

Lo interesante es lo que escribió a continuación: "Esto podría ir en detrimento de la imagen de la compañía y de sus ejecutivos. No asumiremos ninguna responsabilidad por este riesgo muy real". En particular, recordó, desde que actuó siempre "de acuerdo a los deseos de la corporación".

Eso y lo que dijo Sergio Schoklender al recordar que él era apenas un empleado de Hebe de Bonafini es lo mismo. Es decir, "si yo bailo, vos bailás; y si yo caigo...".

Mal no le fue a Sergi con su apriete...

pd: más datos, en el libro.