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domingo, 15 de marzo de 2015

Los Kirchner y Cristóbal, negocios en marcha

Lázaro Báez no está solo a la hora de pagar millones a la familia presidencial. El "zar del juego", Cristóbal López, también mantiene una fluida relación comercial desde hace años con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y sus hijos, Máximo y Florencia, según consta en documentos que obtuvo LA NACION.

Como resultado de ese vínculo comercial, hasta ahora secreto, la Presidenta y sus hijos recibieron al menos $ 2,8 millones de López durante los últimos ocho meses, aunque la operatoria y los pagos a los Kirchner comenzaron mucho antes, hace por lo menos dos años.

La operatoria abarca un departamento, una oficina y cinco cocheras en la meca del kirchnerismo, el complejo de lujo Madero Center. Allí compraron los Kirchner, vive el vicepresidente Amado Boudou y funcionó "La Rosadita", la financiera por la que se sospecha que Báez sacó decenas de millones de dólares de la Argentina.


Para facturar esos ingresos millonarios, la familia presidencial recurrió a la sociedad Los Sauces SA, mientras que López -uno de los empresarios que más se expandieron durante la última década- dividió los pagos entre dos de sus empresas, Inversora M&S y Alcalis de la Patagonia, en las que también aparecen su socio y lugarteniente, Fabián de Sousa. 

Consultados por LA NACION, los voceros del Grupo Indalo confirmaron los alquileres, pero le restaron relevancia. "Sí, en efecto, esos alquileres comenzaron hace al menos dos años, cuando Máximo y De Sousa firmaron el contrato", precisaron.

El propio De Sousa resultó un factor decisivo en la operatoria. Él vivió en uno de esos departamentos de los Kirchner, según indicaron vecinos y el servicio de seguridad del complejo, como también voceros del Grupo Indalo que controlan López y De Sousa, quien ya no vive allí.

pd: el resto de la nota publicada hoy en LA NACIÓN, acá.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Kirchner, Lázaro y los hoteles - para todos y todas

¿Cómo fue la operatoria hotelera del binomio Kirchner - Lázaro? ¿Qué significa? ¿Cuándo ocurrió? Acá va un resumen, lo más simplificado posible:

Lázaro Báez, el gran beneficiario de la obra pública durante la última década en la Patagonia, pagó millones de pesos por cientos de habitaciones en el hotel Alto Calafate durante años. Y así engordó la billetera de los últimos dos presidentes de la Nación, Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Tanto, que representó el equivalente al 20% del patrimonio de poco más de $ 70 millones que la pareja presidencial declaró en 2011.

Para eso, Báez recurrió a una operatoria sencilla, que nunca debió salir a la luz. Hizo que siete de sus empresas firmaran convenios confidenciales y retroactivos con el Alto Calafate, hasta acumular 935 habitaciones todos los meses que él pagó, sin importar que sus empleados usaran o no esas reservas, ni si se trataba de temporada alta o baja.


¿Resultado? Al cabo de sólo un año y medio, Báez desembolsó $ 10,1 millones por esas habitaciones en el Alto Calafate. Y ese monto se sumó a otros $ 3,2 millones que también pagó por el "alquiler" de la hostería Las Dunas, más otro $ 1,1 millones por operatorias con Los Sauces SA. Total: $ 14,5 millones.

El dispendio de esa fortuna resulta notable. Pero más aún cuando el hombre de la chequera fue un simple empleado del Banco de Santa Cruz, por entonces estatal, hasta que conoció a Kirchner en 1990. Y que en paralelo al ascenso al poder del por entonces intendente se convirtió en un megaempresario.

Los números son evidentes. Sólo durante la década kirchnerista en la Casa Rosada ganó contratos nacionales por $ 4000 millones y otros $ 1200 millones de la provincia de Santa Cruz. O dicho de otro modo, mientras que Kirchner fue presidente, Báez ganó el 82% de los contratos que otorgó el gobierno santacruceño.

pd: el resto de la nota publicada en LA NACIÓN, acá.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Lázaro II - y Báez prefiere la censura previa

El principal beneficiario de la obra pública en la Patagonia, Lázaro Báez, solicitó ayer una medida cautelar ante la Justicia para impedir que LA NACION y cualquier otro medio de comunicación en cualquier soporte -gráfico, radial, televisivo o por Internet- publique nueva información sobre los millones de pesos que entregó al matrimonio Kirchner en concepto de "alquileres" en sus tres hoteles de Santa Cruz durante los últimos años.

Báez pidió además que la cautelar se extienda en beneficio de las empresas con las que la firma Valle Mitre, que reconoció de su propiedad, "se encuentra vinculada comercialmente". Es decir que la medida proteja a las sociedades y hoteles de los Kirchner. 


El empresario presentó su pedido en Río Gallegos, tras considerar que LA NACION participó en la violación del "secreto fiscal" de Valle Mitre al difundir la información contable y tributaria de esa empresa, a la que hasta ahora jamás había reconocido como propia en los registros societarios.

La reacción de Báez llegó luego de que LA NACION revelara en los últimos tres días cómo les pagó al menos $ 14,5 millones a los Kirchner, entre 2010 y 2011, sólo en concepto de "alquileres" de los hoteles Alto Calafate, Los Sauces y Las Dunas, los tres de propiedad de los Kirchner.

pd: el resto de la nota publicada hoy en LA NACIÓN, acá.

martes, 17 de diciembre de 2013

Lázaro, muchos millones y dos desmentidas

Primero, lo novedoso: Entre 2010 y 2011, el matrimonio Kirchner recibió más de $ 14,5 millones de Valle Mitre, la sociedad que gerencia sus hoteles y que controla Lázaro Báez, el gran beneficiario de la obra pública en la Patagonia. Los Kirchner recibieron cheques de Valle Mitre cada mes por el hotel Alto Calafate, con el que siete empresas de Báez firmaron acuerdos confidenciales y retroactivos. Pero también por la hostería Las Dunas (que en los papeles es de Báez) e incluso por el hotel Los Sauces, cuya gestión se encuentra en manos de la familia Relats. Aun así, Báez también hizo pagos millonarios por ese establecimiento. El texto completo, acá.

Segundo, la desmentida (que admite) de Báez: el empresario se presentó ayer ante la justicia federal en Río Gallegos y pidió que se lo investigue allí por las millonarias operatorias vinculadas a Valle Mitre, la firma gerenciadora de los hoteles Alto Calafate y Las Dunas. Al hacerlo, sin embargo, Báez terminó por admitir la veracidad de los documentos contables que reveló LA NACION. Ya que en ningún momento declaró que fueran falsos o estuvieran adulterados. Por el contrario, los definió como "papeles privados" de su grupo empresario, por lo que anticipó que podría iniciar "acciones legales" ante lo que caracterizó como una "evidente violación del secreto fiscal". Más, acá.




Tercero, la desmentida (que admite) del Gobierno: al filo de la medianoche, la Casa Rosada buscó desmentir las publicaciones de LA NACIÓN. Para eso indicó que "la Hostería Las Dunas, que corresponde a un nombre de fantasía, es la denominación que se le asigna al inmueble identificado como C1A, en la localidad de El Calafate, Provincia de Santa Cruz", y que así figura en las declaraciones juradas de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. El texto completo, acá.

Al respecto, algunos comentarios:

- el comunicado se centra en que el INMUEBLE que ocupa la hostería Las Dunas figura en las DDJJ de los Kirchner. Pero, como es obvio, "una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa". Es decir, y como sabe todo aquel que es dueño de un local que pone en alquiler, se puede ser dueño del local pero NO TENER NADA QUE VER con el comercio que allí funcione.

- De ese comunicado resulta, pues, que ahora se sabe que los Kirchner TAMBIÉN SON DUEÑOS de la hostería Las Dunas. Y, como si fuera poco, que Báez, el gran beneficiario de la obra pública, les pagó $ 3,2 millones por alquilarles ese establecimiento. Y eso tampoco se sabía hasta ahora. Casi nada.

- el comunicado presidencial NADA dice sobre los convenios retroactivos y confidenciales que siete empresas de Báez firmaron con el Alto Calafate de los Kirchner para garantizarle el pago de 935 habitaciones de ese hotel, todos los meses, durante años y se ocuparan (que no) o se dejaran vacantes (que sí), a cambio de millones de pesos. ¿Hay que tomarlo, pues, como una admisión?

pd: habrá MUCHA más información para este boletín.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

CFK, en Puerto Madero

CFK compró un piso en Puerto Madero valuado, según estimaciones del mercado inmobiliario, en $ 9 millones, por medio de la firma Los Sauces SA. Mérito y primicia del diario Libre, de editorial Perfil. Luego, Clarín añadió que en realidad serían dos departamentos y 8 cocheras por un total de entre 2 y 3,2 millones de dólares (ver, acá).

Cinco reflexiones al pasar:

  1. Patrimonio para comprarlo le sobra a la familia Kirchner. Será gracias a la polémica (no) investigación del juez federal Norberto Oyarbide, pero hoy por hoy, tiene billetera teórica para pagarlo.
  2. Lo que molesta a muchos es la contradicción (otra más) entre el discurso K y sus prácticas. Algo así comentó José Pablo Feinmman cuando dijo este domingo que “es muy incómodo adherir al gobierno de dos multimillonarios que te hablan del hambre”. Y esa misma contradicción es la que padeció el flamante vicepresidente, Amado “Concheto” Boudou.

  1. Este es el momento político, sin embargo, para tomar este tipo de decisiones y, más relevante aún, para que trasciendan. Sólo transcurrieron dos meses desde la paliza electoral, CFK acumula un capital político enorme y ocurre durante las fiestas, con la sociedad enfocada en sus vacaciones.
  2. La operación inmobiliaria cuadra con una de las máximas de la política: cuánto más poder acumula una persona (o menos riesgos afronta de caer en desgracia), más decisiones polémicas o incómodas toma. O dicho de otro modo, CFK no hubiera comprado el departamento en Puerto Madero en un momento de debilidad extrema, en medio de una tormenta o si percibía la irrupción de un rival de riesgo dentro o fuera del PJ.
  3. Bienvenida sea la revelación periodística. Si la información te resulta irrelevante, basta con que pases la página y a otra cosa mariposa; y si te resulta relevante, pues ahí está. En ambos casos, de todos modos, la premisa es la misma: siempre es preferible saber. Y luego cada uno hace lo que quiere con el conocimiento adquirido.
Y dicho todo lo anterior, que lo disfrute (aunque se viene otra declaración jurada más que interesante ante la Oficina Anticorrupción).

pd: mi silencio sobre la enfermedad de CFK no es casual. No tengo nada valioso para añadir a todo lo que ya se sabe, se ha dicho o escrito. Ergo, una cuestión de respeto.