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viernes, 21 de diciembre de 2012

Nace una oportunidad antipiratas - que así sea

La procuradora general, Alejandra Gils Carbó, anunció la creación de toda una nueva área especializada en delitos económicos con facultades para investigar por su cuenta y colaborar con pesquisas en marcha, incluso en otros fueros que no sean el penal.

La flamante Procuraduría Adjunta de Criminalidad Económica y Lavado de Activos, quedará bajo el mando de Carlos Gonella, un fiscal general subrogante que hasta ahora se abocó en Córdoba a causas sobre violaciones de derechos humanos y colaboró desde 2010 con la investigación sobre la voladura de Río Tercero.


Gonella liderará una superestructura con tres grandes áreas: la operativa -con especialidades en lavado, fraude económico y bancario, mercado de capitales, delitos tributarios y contrabando, delitos contra la administración pública y concursos y quiebras-; de asistencia técnica -con un cuerpo de investigadores y una sección para el recupero de activos- y la administrativa.

En la práctica, la nueva estructura implicará la disolución inmediata de las unidades fiscales de investigaciones sobre lavado (Ufilavdin) y contrabando (Ufitco), como también de la Oficina de Coordinación y Seguimiento en materia de Delitos contra la Administración Pública (Ocdap). El personal y las competencias de esas tres áreas fueron absorbidos por la Procuraduría Adjunta, pero sus responsables, Raúl Plee, Valeria Calaza y Sabrina Namer, respectivamente, quedaron fuera de la nueva distribución de cargos.

Polémica en puerta, obvio. Porque la salida de Plee, por ejemplo, ocurrió justo cuando debía presentar sus informes en el caso Ciccone (sobre la ruta de dinero, Raúl Moneta y la comisión de $ 7,6 millones del gobierno de Formosa a Alejandro Vandenbroele). Pero también porque Gonella y sus principales colaboradores llegan a la Procuraduría como subrogantes o fiscales “ad hoc”. Es decir, sin estabilidad en sus cargos y con dependencia absoluta de Gils Carbó.

pd: el resto de la nota publicada hoy en LA NACIÓN, acá.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Caso Ciccone - cayó el cuarto, nomás

Primero apartaron al juez, luego el fiscal, luego cayó el Procurador General de la Nación y, ahora, llegó el turno del fiscal antilavado. El caso Ciccone se cobró ayer su cuarta víctima, el jefe de la Unidad Fiscal contra el Lavado (Ufilavdin), Raúl Plee.

La decisión la tomó el fiscal Jorge Di Lello, quien interviene en la causa desde mediados de mayo pasado, cuando se dispuso el apartamiento del primer fiscal a cargo de la causa, Carlos Rívolo, y de inmediato aminoró la marcha de la investigación.


Di Lello resolvió la salida de Plee [foto, arriba] con un giro llamativo. En el mismo oficio en que le informó al juez federal Ariel Lijo que la Ufilavdin había dado “acabado cumplimiento al pedido de colaboración”, le indicó que dispuso “solicitar nuevamente la colaboración de la Unidad de Información Financiera”.

El cambio de un equipo de investigadores por otro resulta notable porque, al contrario de lo que sostuvo Di Lello, la Ufilavdin aún debía completar dos misiones. La primera era ahondar en la comisión de $ 7,6 millones que el gobierno de Formosa le pagó a Vandenbroele por su supuesta colaboración en el canje de la deuda que la provincia negoció con el entonces ministro de Economía Boudou. 

¿Su segunda misión? Determinar el origen de los fondos con los que el ex banquero acusado de lavado, Raúl Juan Pedro Moneta canceló las deudas de The Old Fund y terminó como financista de la captación de Ciccone.

pd: el resto de la nota publicada hoy en LA NACION, acá.

lunes, 19 de septiembre de 2011

+586ROS

En público, el Gobierno rechazó las críticas internacionales y negó que la ley de blanqueo de capitales que impulsó a principios de 2009 (y atrajo más de $ 18.000 millones o US$ 5000 millones al tipo de cambio entonces vigente) le abriera las puertas del país al lavado.

En privado, sin embargo, ordenó elevar los controles para calmar a esos mismos observadores y reducir los riesgos. La presión, dos años después, se plasmó en cerca de 600 reportes de operaciones sospechosas (ROS) llegadas desde bancos y otros actores del sistema financiero local.

La primera tanda de esos reportes pasó ya por la Unidad de Información Financiera (UIF), que tras más de un año de revisión y análisis la giró a la Unidad Fiscal de Lavado de Dinero y Financiamiento del Terrorismo (Ufilavdin) que lidera Raúl Pleé, aunque ninguna de las operaciones giradas a la Justicia encendió una alarma.

La propia UIF aportó, además, los primeros datos sobre el saldo bajo sospecha de la ley de blanqueo y moratoria al responder una consulta formal del bloque de senadores radicales liderados por Gerardo Morales, de junio de 2010.

Detalló que “al día 12 de julio del corriente [por 2010], la Unidad ha recibido un total de 586 ‘reportes de operación sospechosa’”, según consta en la copia de la nota 790/2010 [foto]. Todos los reportes, completó, estaban bajo “exhaustivo tratamiento”.

El volumen global de operaciones bajo sospecha, sin embargo, terminó por estabilizarse en cerca de 600, según confirmaron fuentes oficiales de la UIF. Es decir, por debajo de la proyección inicial que trazó el Banco Central (BCRA) que las operaciones reportadas podrían rondar las 800 según estimaron sus expertos poco después de concluida la ventana para ingresar capitales al país.

Es decir, que desde que se abrió la ventana para blanquear capitales, los bancos enviaron +586ROS (más de 586 reportes de operaciones sospechosas) a la UIF. Su contenido concreto (y sus protagonistas) es, salvo una docena (por demás irrelevante) ya en la Justicia, un misterio.

pd: la nota completa en LA NACION, acá.