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sábado, 30 de noviembre de 2013

Caso Ciccone - comenzaron las citaciones

El juez federal Ariel Lijo aceleró a fondo en el "caso Ciccone". Citó a declaración testimonial a una lista de empresarios y funcionarios vinculados con la causa que jaquea al vicepresidente Amado Boudou. La nómina incluye desde uno de los fundadores de la imprenta, Nicolás Ciccone, hasta el titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Ricardo Echegaray.

En el listado de convocados, no obstante, tres nombres sobresalen por su ausencia. Son los del propio Boudou; su íntimo amigo y socio comercial, José María Núñez Carmona, y el presunto testaferro, Alejandro Vandenbroele.


El juez Lijo dejó así implícito en el expediente que a los tres les queda un solo camino. O son exonerados, sin más, por la Casación Penal o por las declaraciones de los testigos. O enfilan hacia sus indagatorias, las que incluso podrían acelerarse según qué salga a la luz durante las testimoniales.

El círculo alrededor de los tres resulta evidente de las citaciones que se ordenaron. Abarca, entre otros, al secretario privado de Boudou, al asistente personal de Núñez Carmona, al prófugo de la justicia de Estados Unidos que acompañó a Vandenbroele como accionista minoritario cuando entró en The Old Fund y a su número dos -y ex socio de Núñez Carmona- cuando desembarcó en la imprenta.

pd: el resto de la nota publicada hoy en LA NACIÓN, acá.

viernes, 28 de junio de 2013

Lázaro y sus 7 mágníficos

Estalla un escándalo. El protagonista se sabe, pues, en el ojo de la tormenta. Y ni qué hablar si además aparece por televisión. Sabe que está para el cachetazo.

La mano se complica más para el protagonista si, por las sospechas que lo rodean, llueven las denuncias penales. Una, dos, seis, diez.

Pregunta, que por obvia, no hay que soslayar: ¿cuánto tiempo puede demorar ese protagonista en comenzar a limpiar lo que deba limpiar? Sea su casa, sus oficinas, sus bóvedas, sus cajas de seguridad. ¿Cuánto tiempo le tomará concluir que debe eliminar discos rígidos, quemar papeles, esconder documentos, transferir fondos a otras cuentas, sacar lo que fuera del país? ¿Una hora, un día, una semana?

A esto hay que sumar que cuanto más pesado el protagonista, más grande es su entorno que lo rodea, lo asesora, lo mima, lo protege y, llegado el caso, lo encubre. Y que sabe que, si ese protagonista tiene algo que ocultar, es muy probable que podría terminar incriminado en algo si ese protagonista se duerme y no destruye, esconde, limpia lo que haya que destruir, esconder, limpiar.


Ahora bien, mientras que el protagonista y su entorno se convierten en "Los-Siete-Magníficos-de-la-Limpieza", esa Justicia que recibe las denuncias se toma tooooodooooo el tieeeeeempooooo necesario para adoptar las primeras medidas de prueba que, por supuesto, son obvias. Como, por ejemplo, ordenar múltiples allanamientos simultáneos. Que, claro, deberían ordenarse cuanto antes para evitar, en efecto, que el protagonista y su entorno lo borren todo.

Todo esto viene a cuento, claro, de lo que hoy trascendió. ¿Qué es? Que el empresario patagónico sospechado de lavado de activos, Lázaro Báez, revisó y limpió sus 14 cajas de seguridad que tenía en el Banco de Santa Cruz antes de que llegara, SEIS DÍAS DESPUÉS, la Justicia. Lo que, por supuesto, va en línea con la limpieza de la financiera SGI por su contador, Pérez Gadín.

Porque la Justicia será ciega, pero con algunos es ciega, sorda, muda, lenta y estúpida.

pd: más datos sobre la limpieza de Báez, acá y acá; lo que ya había trascendido de SGI, acá.

viernes, 30 de noviembre de 2012

Miceli - la culpa es de los medios

Una vez más, la culpa es de los medios.

La ex ministra de Economía, Felisa Miceli, afirmó durante el juicio que se le sigue por los 100.000 pesos y los 30.000 dólares encontrados en su despacho que hay una campaña de los medios de prensa en su contra, que al reflejar lo que ocurre en el juicio no valoran las pruebas que aporta y ponen en tela de juicio sus palabras.

Miceli ratificó lo que había dicho durante la instrucción de la investigación penal. Sostuvo que el dinero se lo habían prestado una amiga y un hermano, y que lo pensaba usar para comprar una nueva vivienda.

Un punto clave de la acusación es la manera en que apareció el dinero en el despacho. Según el acta policial del hallazgo, los 100.000 pesos estaban en un paquete termosellado con una nota en su interior que señalaba que pertenecían al lote 38057 Bco. 30. La ex funcionaria dijo que la plata se la prestó su hermano y que estaba en una bolsa de nylon usada que estaba en su casa. Ayer lo repitió y dijo que ella misma le sacó el aire con la mano y que la termoselló de manera casera.


Miceli insistió en que era muy detallista a la hora de contar el dinero. Por eso la fiscalía y el tribunal le preguntaron si era así porque no había advertido la presencia de un papel dentro del paquete de dinero con el número de lote y con la inscripción millar de $ 100, que no es habitual. Miceli insistió en que era víctima del descrédito a la que la sometía el periodismo, que puso en duda la enfermedad de un hermano suyo.

O sea, que es culpa de los medios que la bolsa con dinero haya aparecido en su despacho, que ella no haya dado una explicación satisfactoria, que el Gobierno le soltara la mano (y le pidiera su renuncia), que se abriera una causa penal, que no lograra dar una explicación satisfactoria durante la instrucción de la causa (y así cosechar un sobreseimiento o, al menos, una falta de mérito), que se sumaran testimonios y evidencias en su contra, que se elevara la causa el juicio oral, que tuviera problemas también en la Fundación Madres de Plaza de Mayo y que, desde hace ya unas semanas, se iniciara el juicio oral (todo un mérito en un país donde sólo el 3% de las 750 causas de corrupción iniciadas desde el retorno de la democracia llegaron a una condena). Todo, por los medios.

La ex funcionaria es juzgada por encubrimiento, pues se sospecha que la plata provenía de un ilícito. También por la desaparición del acta policial que registró el hallazgo del dinero. La fiscalía anticipó que podría sumar a esas acusaciones la de recepción de dádivas. 

Pero la culpa, obvio, es de los medios.

lunes, 25 de abril de 2011

La "Justicia", según el poder

Publicó ayer Clarín que las investigaciones contra el poder duermen en la Justicia federal. Y la primera reacción podría ser: “Chocolate por la noticia”.

¿Por qué? Pues porque siempre ha sido así. El Poder Judicial vive y muere en base a una tergiversación del llamado "teorema de Baglini". Porque si aquel decía que los políticos prometen menos estupideces cuanto más se acercan al poder, jueces y fiscales tienen claro que se investiga menos cuánto más cerca del poder se encuentre el investigado.

Sin embargo, es muy bueno que se publiquen artículos como estos.


¿Por qué? Pues porque recuerdan a la sociedad que, en efecto, esto ocurre a diario. Como el recuadre “los casos contra De Vido, a paso lento”, en el que expone la quietud que beneficia a Claudio Uberti, José María Olazagasti, Ricardo Jaime, Fulvio Madaro, Daniel Cameron y otros laderos del poderoso ministro de Planificación Federal.

En un mundo real no debería ser así, pero es, en efecto, es lo que ocurre. Y lo será mientras que el Consejo de la Magistratura sea poco más que una máscara donde se arreglan concursos y juicios políticos, la Corte Suprema no termine de asumir sus responsabilidades y, claro, los jueces y fiscales actúen sin la vergüenza propia de sus cargos (no sólo de Comodoro Py; también de los fueros Penal Económico y Contencioso Administrativo, entre otros fueros nacionales, y ni qué hablar de lo que ocurre en las provincias...).

Hasta entonces, la impunidad (la misma de ayer y de hoy) será la verdadera Señora de los Tribunales.

Pronto, muy pronto, publicaré algo en La Nación sobre esto.

pd: los artículos, acá y acá.