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lunes, 23 de septiembre de 2013

Cancillería - un (ex) funcionario con cobertura

En una tácita admisión de la red de protección que en la cúpula de la Cancillería rodeó al funcionario Hugo Merlo, acusado de racista, las denuncias en su contra y de sus colaboradores se reactivaron sólo horas después de que LA NACION expusiera los presuntos delitos e irregularidades que protagonizaron durante más de un año.

El despertar de esas denuncias, sin embargo, es sólo parcial. Por lo menos un expediente administrativo continúa paralizado en la Secretaría de Cooperación Internacional (Secin) de la Cancillería, que controla Paula Verónica Ferraris, la pareja del funcionario que ya fue removido, según consta en las "hojas de ruta" de las actuaciones.


Esa decisión contrasta con las reacciones que trascendieron desde la Cancillería durante los días que siguieron a las revelaciones periodísticas. Primero se informó que Merlo había presentado su renuncia y que el canciller Héctor Timerman pidió "disculpas en relación con las situaciones denunciadas" desde hace más de un año por la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) por "maltrato laboral".

Ferraris, incluso, habría presentado su renuncia ante Timerman, quien no la aceptó, por lo menos por ahora, según trascendió en el Palacio San Martín, a la espera de las conclusiones de los sumarios administrativos que ordenó abrir para deslindar responsabilidades.

Los movimientos en la Cancillería de los expedientes en los que se acumularon las denuncias, desde mediados de 2012, pueden aportar luz para determinar cómo actuaron esos funcionarios.

pd: el resto de la nota publicada en LA NACIÓN, acá.

jueves, 11 de octubre de 2012

Ernesto Gutiérrez - versión completa

Por estrictas razones de espacio, LA NACIÓN publicó ayer una versión reducida de mi nota sobre el desembarco del presidente de Aeropuertos Argentina 2000, Ernesto Gutiérrez [foto, más abajo], en la ex Ciccone Calcográfica antes de la irrupción de Alejandro Vandenbroele.

Esta es la versión completa:


Si el “caso Ciccone” fuera una película, el presidente de Aeropuertos Argentina 2000, Ernesto Gutiérrez, sería el protagonista de la “precuela”, que se desarrolló durante 2009, secundado en un rol menor por el fondo de inversiones Fintech, socio a su vez del Grupo Clarín en Cablevisión, y con la propia familia Ciccone como partenaire.

Así surge de documentos que obtuvo LA NACION durante las últimas semanas y que verificó incluso con fuentes judiciales, miembros de la familia Ciccone y laderos del propio Gutiérrez. Muestran que el presidente de AA2000 llegó a tomar el control de la imprenta, pero luego volvió sobre sus pasos y, apenas unos días después, comenzó el proceso que culminó con el desembarco de Alejandro Vandenbroele y la sociedad The Old Fund.


Según dos miembros de la familia Ciccone, Gutiérrez tomó el control de la mitad de las acciones de la imprenta a cambio de promesas de nuevos negocios y, más relevante, de obtener la paz con el ex presidente Néstor Kirchner, al que por algún motivo veían disgustado con la empresa.

“Se quedó con el 50 por ciento gratis y con el compromiso de pagarnos años después a través de una opción de compra”, explicó un miembro de la familia. Pero los negocios y la pacificación no se concretaron y el acuerdo con Gutiérrez se cayó. “La rescisión fue de común acuerdo y en los mejores términos”, dijeron.

Al lado de Gutiérrez indican que la ex Ciccone tenía, en efecto, problemas con el Gobierno. Encarnados en “tres frentes abiertos” con el secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa, el presidente del Banco Central, Martín Redrado, y el ministro del Interior, Florencio Randazzo. Y que el titular de AA2000 se metió de “amigable componedor” para luego marcharse.

De Fintech a Clarín

¿Por qué? “Se abrió a tiempo porque vio que era comprarse un problema”, afirmó alguien de la más íntima confianza de Gutiérrez. “Fue entonces que se acercaron Brito [Jorge, dueño del Banco Macro], Moneta [Raúl] y la gente de Boudou [Amado]”.

Según los investigadores judiciales, la operatoria fue distinta. Abarcó el 100% de las acciones y se extendió durante apenas cuatro meses. Pero los documentos a los que accedió LA NACION exponen que fue más extensa: al menos entre febrero y el 31 de agosto de 2009. Incluyó a Inversiones Tecnológicas SA –su presidente y director titular es el propio Gutiérrez–, y a Fintech Energy LLC (con sólo el 5% de las acciones), cuyo CEO para la Argentina era Federico Gualterio Jorge Schmid, quien asumió como director titular en Ciccone.

A su vez, el mexicano David Martínez controla, a través de su fondo Fintech, participaciones y acreencias en el país. Con el Grupo Clarín es dueño de Cablevisión (Fintech controla el 40%) y de Fibertel, también es accionista en Nortel (controlante de Telecom) y Emgasud, y es uno de los acreedores de mayor peso de Metrogas.

El 31 de agosto de 2009, sin embargo, el acuerdo con la familia Ciccone se cayó y Gutiérrez y Fintech se abrieron. Al día siguiente, Alejandro Vandenbroele formalizó su ingreso en The Old Fund, una sociedad que habían creado dos empresarios para un proyecto fallido y que por eso la pusieron en venta. La “precuela” del “caso Ciccone” quedaba atrás; comenzaba la trama central.

jueves, 23 de agosto de 2012

Un informe (incómodo) de otra época

Años atrás, cuando los intereses en juego eran muy distintos, la Casa de Moneda emitió un durísimo informe sobre el estado de la ex Ciccone Calcográfica, sus maquinarias, sus condiciones laborales y la necesidad de invertir una fortuna multimillonaria para modernizarla.


Firmado por el entonces gerente de Producción de la Casa de Moneda, Roberto Pedretti, el informe “da cuenta de la precariedad de la compañía, de la obsolescencia de sus maquinarias y de las condiciones cuasi artesanales en las que se producen los billetes”, resumió ayer el diputado Manuel Garrido, quien reveló la existencia del documento durante su exposición en la sesión de la Cámara de Diputados.

Ese informe expuso, entre otros aspectos, las falencias de la línea de producción (layout) en la empresa ahora intervenida y que contrató la Casa de Moneda en abril último para imprimir los billetes de 100 pesos. “El layout no es bueno, y se aproxima más a un taller de producción de productos gráficos generales con y sin seguridad, que al de una fábrica de billetes”, alertó el ingeniero que, según confirmó LA NACION, trabajó en la producción de las series “S” y “T” de los billetes de 100 pesos por la Casa de Moneda.

pd: el resto de la nota publicada hoy por LA NACION, acá.

jueves, 9 de agosto de 2012

Casa de Moneda - ese oscuro objeto de deseo

Dentro del Ministerio de Economía imperan dos visiones sobre la Casa de Moneda. Una la expuso ayer el ministro Hernán Lorenzino, cuando defendió el proyecto de expropiación de la ex Ciccone. Afirmó que se impulsó para "asegurar la soberanía del Estado" en la impresión de billetes y, al mismo tiempo, "desmantelar un plan sistemático para desguazar la Casa de Moneda". Pero dentro del Palacio de Hacienda también ofrecen otra visión, muy crítica del vicepresidente Amado Boudou y de sus más cercanos colaboradores.

Esa otra visión tiene como epicentro al secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa, un peronista histórico que participó en el Cordobazo como dirigente estudiantil y tomó el control de la Casa de Moneda cuando Eduardo Duhalde arribó a la Casa Rosada, para luego, ya con Néstor Kirchner, recalar en su cargo actual.

Enemigos íntimos. Juan Carlos Pezoa y Amado Boudou

Con Pezoa en Hacienda, un colaborador suyo, Ariel Rebello, asumió en la Casa de Moneda, mientras que tomaba forma un plan de inversiones por cerca de $ 500 millones, que incluía la compra de nuevas máquinas impresoras para potenciar su capacidad de producción.

Según ese sector, la puja de Boudou con Pezoa se extendió luego a Rebello. Al punto de dejarle saber, a través de su entonces jefe de Gabinete en el Ministerio (y hoy subsecretario de Servicios Financieros), Guido Forcieri, que ese plan de modernización e inversiones quedaría congelado mientras él presidiera la Casa de Moneda..

Rebello, finalmente, cayó a principios de 2011, cuando se desencadenó la crisis de faltantes de billetes, que el Banco Central buscó paliar con la contratación de la Casa da Moeda do Brasil. Pero caído Rebello -que incluyó una pelea con Boudou a los gritos en el garaje del Ministerio de Economía-, llegó el turno de Katya Daura, una colaboradora de Boudou desde su gestión en la Anses, de tomar las riendas de la Casa de Moneda. Y comenzar a favorecer a la ex Ciccone, ya presidida por Alejandro Vandenbroele.

pd: el resto de la nota publicada hoy en LA NACIÓN, acá.

viernes, 29 de junio de 2012

¿Listas negras?

Funcionaria de extrema confianza del vicepresidente Amado Boudou, la presidenta de la Casa de Moneda, Katya Daura, señala por lo bajo a otros funcionarios del Gobierno por los problemas que afronta en el organismo. En particular, centra sus dardos en el secretario de Hacienda –y ex titular de la propia Casa–, Juan Carlos Pezoa.

Otros tiempos.

La protesta de los trabajadores tomó fuerza, sin embargo, ante ciertas acciones de Daura, que amenazó con “llevarse puesto a todos” los empleados con contrato y que tenía “línea directa” con Boudou para hacerlo, según relataron empleados del organismo que detallaron el envío de cartas documentos y telegramas “amenazadores”.

Y ayer.

Los trabajadores también denunciaron la irrupción, anteayer, de policías dentro de las instalaciones y la aplicación de “listas negras” para vetar el ingreso al comedor de los que participan en la huelga. También, algunas contrataciones polémicas, como las de una amiga “del country” de Pilar de Daura, otra de su infancia en Misiones, sobrinos, un chofer y secretarias que cuidan a sus hijos, entre otras personas, con salarios de categorías altas.

pd: la nota completa publicada hoy en LA NACIÓN, acá.

lunes, 25 de junio de 2012

Ciccone1 vs. Ciccone2

Con las mismas máquinas, en la misma planta, con el mismo personal y por una emisión menor de billetes, la nueva Ciccone Calcográfica obtuvo, con apenas dos años de diferencia, un contrato del Estado que es 187% más caro que el precio que la vieja Ciccone propuso –y no logró– con el Gobierno, según surge de tres documentos de la empresa que obtuvo LA NACION y confirmaron dos fuentes oficiales.

Resulta casi un trabalenguas, pero la comparación es elocuente. La “nueva” Ciccone, presidida por Alejandro Vandenbroele, consiguió lo que no lograron los fundadores de la imprenta, Nicolás y Héctor Ciccone. Es decir, que el Gobierno le pague por imprimir dinero. Y lo logró, cobrando mucho más por imprimir muchos menos billetes.


La oferta de la “nueva” Ciccone –rebautizada Compañía de Valores Sudamericana (CVS)– ya es conocida desde que LA NACION reveló el contrato que firmó con la Casa de Moneda el 16 de abril último. Imprimirá 410 millones de billetes de 100 pesos a cambio de $ 160,7 millones.

Dos años atrás, sin embargo, Nicolás Ciccone y su hermano Héctor presentaron una oferta mejor ante el secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa [foto, arriba], según consta en documentos de la vieja compañía cuya copia obtuvo LA NACION. Propusieron imprimir 480 millones de billetes por un total de $ 65,5 millones. Es decir, más cantidad –lo que bajaba el costo de producción–, por menos dinero.

pd: el resto de la nota publicada en LA NACIÓN, acá.